Kairos y Alessia , el primer amor de cada uno, Separados por una promesa de matrimonio. Zahraea, la esposa de Kairos tienen un accidente junto con él por una rabieta de celos de su primer amor. Después del accidente , Kairo puede leer todos los pensamientos de su esposa Zahraea, y Kairos decide no mencionar el divorcio nunca más, pero Zahraea no está de acuerdo con Kairos.
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INSTINTO DE POSESIÓN
Kairos regresó de su viaje con una sensación extraña en el pecho. Nunca antes le había molestado estar lejos de Zahraea.
Al contrario, durante estos años de matrimonio, siempre fue un alivio alejarse de la tensión constante que compartían bajo el mismo techo, pero esta vez, en cuanto pisó suelo estadounidense, sintió una inquietud inusual.
Y cuando entró en la mansión, por primera vez en mucho tiempo, pudo escuchar su mente nuevamente, ya que solo puede escuchar su mente mientras mantenga determinada cercania, cuando él está fuera del país se desconecta totalmente de la mente de Zahraea.
"¿Me habrá reconocido?"
Kairos se detuvo en seco. El pensamiento de Zahraea lo golpeó con tanta fuerza que sintió cómo su cuerpo se tensaba.
¿Reconocido? ¿Quién? ¿Dónde? ¿Cuándo?
No tuvo tiempo de analizarlo. Esa misma noche se celebraría la cena de negocios con Kwan Min-ho, el empresario coreano con el que buscaban cerrar un acuerdo.
Así que se obligó a guardar la información en su mente y continuar con sus planes,pero el mal presentimiento no lo abandonó.
En el restaurante de lujo en California —un estado perfecto para las inversiones que discutían— tenía un ambiente elegante y sobrio. Min-ho ya estaba ahí, acompañado de su equipo.
Zahraea, por su parte, llegó poco después con su usual porte impecable. Vestía un vestido negro de manga larga, elegante pero modesto, con guantes finos que cubrían sus manos por el frío de la noche, pero en el momento que se sentó se los retiro.
Su rostro era la imagen de la serenidad, pero Kairos podía sentir su tormento interno.
"Actúa normal. No hay forma de que me haya reconocido. Solo fue un accidente. Actúa normal."
¿Accidente? —Kairos apretó la mandíbula.
Min-ho, en cambio, se mantuvo completamente profesional. Su expresión era serena, su tono formal, su postura relajada. Pero hubo algo fugaz.
Cuando Zahraea extendió la mano para recibir una copa de vino, Min-ho miró sus manos.Por menos de un segundo. Un vistazo casi imperceptible, pero Kairos lo notó.Y sintió una ira como nunca antes.
Ni siquiera cuando Alessia le rogó que no la abandonara sintió algo así. La idea de que Zahraea pudiera haber sido descubierta por otro hombre le generaba algo que no podía describir.
Celos pero no celos por amor, negándose a la verdad. Era algo más oscuro. Más primitivo porque Zahraea no era de nadie. Y sin embargo, la idea de que Min-ho la conociera en otro contexto, fuera del que Kairos controlaba, le provocaba una ira que lo carcomía.
Zahraea, sin embargo, no mostró ninguna reacción visible. Sus habilidades para fingir eran impecables.
Si Kairos no pudiera leer su mente, nunca lo habría notado, pero lo hizo y eso lo llevó al borde.
La reunión continuó con normalidad. Negociaciones, estrategias, acuerdos.
Zahraea habló con la misma inteligencia y frialdad de siempre, sin dar señales de que algo la perturbaba, pero Kairos sabía la verdad.
Sabía que en su mente, Zahraea estaba preocupada. Sabía que Min-ho le causaba nerviosismo. Y Min-ho también lo sabía.
Cuando la cena terminó y se despidieron, Min-ho hizo un anuncio inesperado —He decidido quedarme más tiempo en California.
Kairos levantó la vista, alerta —¿Puedo preguntar por qué?
Min-ho sonrió con calma, pero su mirada se tornó más intensa —He encontrado a alguien interesante aquí. Y quiero atraparla.
Kairos sintió que el mundo se detenía por un segundo. Min-ho no especificó a quién se refería.
Pero Kairos lo supo, y en ese momento, entendió algo con absoluta certeza:
“No iba a permitir que otro hombre se acercara a Zahraea”
Kairos se mantuvo inexpresivo tras las palabras de Min-ho, pero por dentro, una tormenta se desataba en su interior.
"He encontrado a alguien interesante aquí. Y quiero atraparla."
No mencionó nombres. No especificó nada, pero Kairos no necesitaba más. Sabía perfectamente de quién hablaba.
Min-ho, con su educación impecable y su rostro inmutable, ocultaba bien sus verdaderas intenciones.
Pero los detalles estaban ahí. El fugaz vistazo a las manos de Zahraea. El repentino interés en quedarse más tiempo en California y el nerviosismo silencioso de Zahraea que solo él podía percibir.
Kairos apretó los dedos alrededor de su copa, conteniendo la urgencia de lanzar una amenaza velada. No podía delatarse.
En cambio, sonrió con la misma cortesía calculada que dominaba a la perfección.
—Kairos: Espero que tenga suerte en su búsqueda, señor Min-ho —respondió con voz serena—. A veces, las personas interesantes son las más difíciles de atrapar.
Min-ho le sostuvo la mirada con una sonrisa inescrutable —Eso lo hace más emocionante, ¿no cree?
Zahraea mantuvo su compostura, sin siquiera pestañear —Espero que su estancia prolongada en California sea fructífera —agregó con una calma impecable.
Pero en su mente, Kairos pudo escuchar un solo pensamiento:
"Maldita sea."
—Min-ho:Brindemos por nuevas oportunidades —dijo él, levantando su copa.
Kairos y Zahraea hicieron lo mismo, chocando sus copas con la de él en un gesto elegante y calculado.
Pero en ese momento, Kairos tomó una decisión. Min-ho creía que podía atrapar a Zahraea, pero Zahraea no era de nadie y si alguien pensaba en tocar lo que era suyo, tendría que enfrentarse a él.
El aire de la noche era fresco cuando salieron del restaurante. La prensa seguía esperando a las afueras, listos para capturar cualquier instante del matrimonio más intrigante del mundo empresarial.
Kairos tomó a Zahraea de la cintura con total naturalidad, guiándola hacia su auto con una expresión perfectamente controlada.
No era una muestra de afecto.Era un mensaje. Min-ho observó la escena en silencio, con una leve sonrisa en los labios, antes de despedirse con un leve movimiento de cabeza.
Kairos y Zahraea entraron al auto, donde su chofer ya los esperaba. El silencio se mantuvo unos segundos mientras el vehículo avanzaba por las calles iluminadas de la ciudad.
Zahraea miraba por la ventana, su rostro tranquilo, pero su mente era un torbellino de pensamientos que él podía escuchar claramente.
"No puede ser. ¿Me reconoció? No, no es posible. Siempre he sido cuidadosa. Fue solo una coincidencia. No puede ser otra cosa."
Kairos se apoyó contra el respaldo del asiento, cruzando las piernas con calma —Interesante noche, ¿no crees? —comentó con un tono casual.
Zahraea no apartó la vista del paisaje —Sí, muy interesante.
Kairos sonrió —Min-ho parece muy… comprometido con quedarse en California.
Zahraea ni siquiera parpadeó —Los negocios en este estado son prometedores. Es natural que quiera quedarse.
—Kairos: Oh, claro. Aunque dijo que encontró a alguien "interesante". ¿No te da curiosidad saber a quién se refería?
Zahraea desvió la mirada hacia él, su expresión cuidadosamente neutral —No me interesa la vida personal de nuestros socios comerciales.
Mentira. Kairos lo supo porque podía escuchar cómo su mente aún analizaba lo que había pasado, pero Zahraea era buena en este juego. Demasiado buena.
Así que él también jugaría.Se inclinó ligeramente hacia ella, bajando la voz.
—Kairos: Deberías tener cuidado, Zahraea. Hay personas que pueden verte cuando menos lo esperas.
Su esposa mantuvo su rostro sereno, pero en su mente, un pensamiento cruzó fugazmente.
"¿Me habrá visto?"
Kairos sonrió de lado, disfrutando cómo, por primera vez en años, Zahraea era la que parecía inquieta. Era un cambio refrescante y no podía esperar a ver hasta dónde podía llevarlo.
Porque si Min-ho pensaba que iba a atrapar a Zahraea… estaba muy equivocado.