Actualmente Lucía tiene 22 años, lleva casada hace 4 años con su primer novio Mario, porque quedó embarazada a muy temprana edad, solo que no espero que su vida sea tan desdichada al lado de él, pero pronto conocerá a Adrian quien quedará maravillado por su belleza desde el primer día que la conoce... será esta una segunda oportunidad que le da la vida para ser feliz
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capitulo 23
*** Adrian***
La mejor noche sin dudas, me he dado cuenta de que estoy perdidamente enamorado de mi bella acompañante.
Ya estábamos por ir cuando vimos a bajar a una mujer que traía puesto un vestido rojo, zapatos punta fina y el cabello atado al estilo Ariana Grande.
-Esta mujer que hace aquí.- murmure al ver a Mariela entrando a pasos firmes y elegantes.
-¿No me invitan?.- Su voz fue fuerte y claro, llamando la atención de todos.
-¿Qué haces aquí?, sabes que no eres bienvenida.- digo sin soltar de la mano a Lucía.
-¿Quien es ella?.- murmura bajito Julia a Marta.
Mientras que los demás empleados que ya la conocían se preguntan que hace ella aquí
-Cariño ¿porque me hablas de ese modo?.- pongo los ojos en blanco al escuchar el cinismo de esta mujer.
-Por favor vete por tu cuenta, no nos hagas echarte.- dije, pero ella intenta acercarse a mí.
-¿Qué haces?.- la aparto.
-Mi amor, hablemos, ¿si?.-
- ¿Olvidaste lo que me has hecho? Lo que nos hecho a todos aquí presente, casi cierro mi empresa, cientos de gente iba a quedar sin trabajo y solo por tu capricho. Ya no quiero verte.-
Al terminar de decir, los trabajadores me dieron la razón y empezaron a abuchearla.
-Eso no es cierto, sabes que mi padre y yo te ayudaríamos. No ibas a perder nada. -
-Lárgate o me olvidaré que eres mujer.-
-Adrian...- pronuncia mi nombre asustada Lucía y suelta de mi mano.
Es que soy un estúpido, como se me ocurre amenazar a Mariela frente a Lucía, quien sufrió de abusos por tantos años por parte de su exmarido.
Lo último que quiero es que piense que soy igual.
-Marta por favor encárgate.- me dirigí a ella porque es la única que es capaz de ayudarme en estos asuntos.
-Lo siento cariño.- vuelvo a prestarle atención a Lucía e ignoro a Mariela quien está gritando por llamar mi atención.
-Adrian soy tu prometida, todo lo que tienes me debes a mí, acaso piensas que saliste de tus deudas solo por haber publicado un comercial de cuarta, ni siquiera se transmitiría si así lo hubiese querido...-
Mariela no dejaba de gritar mientras los guardias la sostenían del brazo, pero Lucía y yo ya estábamos subiendo al coche.
Fuimos hasta su casa, y durante todo el viaje no hablamos, el silencio que había entre nosotros no era incómodo pero me asustaba mucho que este pensando lo peor de mi.
Cuando llegamos pido que por lo menos me escuche.
-Podemos hablar?.-Estabamos en la puerta de su departamento.
-Pasa.- se hace a un lado y cierra la puerta.
-¿Quieres preguntarme algo?.- inicié la conversación
-¿Ella era tu prometida verdad?.-
-Si, terminamos porque fue ella quien junto con otro trabajador del equipo informática manipularon nuestros códigos y vendimos un sistema inservible.- me siento en su sofá y ella se sienta a mí lado y me escucha atentamente, mientras continuo con mi historia.
-Mi padre falleció cuando yo apenas tenía 23 años, aún seguía estudiando informática, pero cuando él se fue tuve que hacerme cargo yo, me fue muy difícil, no sabia nada sobre administrar una empresa, si no fuese por la ayuda de Marta quien siempre estuvo a mi lado, tal vez no lo hubiese logrado.- hice una pausa y sonreí con ironía.
-Casi por 2 años estuvimos mal, así que mi mamá planeo juntarnos, a mi y a Mariela. Así por lo menos volveríamos a tener más influencia y conseguiriamos más clientes.- Vuelvo a suspirar
-No me opuse porque sí nos hacía falta esa influencia y a demás que cuando la conocí nos llevamos muy bien. Pero jamás sentí por ella lo que hoy siento por ti..- Tome la mano de Lucía y la miré a los ojos.
-Jamás te haría daño, ni a ella ni a ti, lo que dije fue por el enojo nada más, lo he dicho sin pensar. Por favor confía en mi perdóname.- intento excusarme pero la verdad es que no debí comportarme de esa forma.
-No te preocupes.- se acerca a mí y une su frente a la mía.
Puse mis manos a un lado de cada mejilla y acerque su boca a la mía.
La bese con vehemencia, y ella me correspondió del mismo modo.
Sin darme cuenta mi mano iba acariciando uno de su hombros que tiene desnudo, al sentir mi tacto Jadea un poco.
Nos separamos para poder tomar un poco de aire para luego volver a besarla.
Lucía es lo mejor que me ha podido ocurrir, la muerdo los labios y otro jadeo se le escapa.
La levanto del sofá sin dejar de besarla, luego la giro para que ella quede de espalda, la beso y mordisqueo entre el cuenco de su cuello y su hombro, mientras voy bajando el ziper de su vestido.
Es tan preciosa no puedo dejar de admirarla, voy desabrochando de mi cinturón y bajo el cierre de mi pantalón.
Aun de espaldas, la inclino, ella se agarra de la cabecera del sillón y de una sola estocada entro.
-¡Ah!.- gime al recibirme y yo repito mi movimiento, duro y firme.
La sostuve firme para mí desde su cintura mientras yo seguía embistiéndola a un ritmo cada vez más acelerado.
Sus gemidos eran músicas para mis oídos, me aferré a su cadera sentí como su cuerpo se tensaba, me moví un poco más rápido y esta vez el gruñido se me escapo a mí, al sentir mi líquido en ella, enderezó un poco la espalda y empezó a moverse en círculos, provocando que mi piel se erizara, siguió así hasta que ella también alcanzó el clímax.
-¡Eres deliciosa!.- exclamo aún sin aliento, la lleno de besos y nos vamos a la cama.
Con ella a mi lado me es muy rápido dormir, me da tranquilidad y quietud.
-¡NOOO!.- Lucía se sienta de golpe a la cama, su rostro estaba lleno de sudor.
-Fue solo una pesadilla, tranquila.- intenté abrazarla.
-No, no me toques.- se cubre con las manos su cara y empieza a sollozar.- y a mí se me parte el corazón.
-Lucí, no voy a lastimarte.-
Me abraza y sigue llorando.
-Tuve una horrible pesadilla.- dice apoyando su cabeza en mi hombro derecho y yo ni idea como reaccionar en estos casos.
-Ya pasó cariño.- voy repitiendo la misma frase mientras la peino con mis dedos.
Pronto su respiración fue más pausada y tranquila, se había quedado dormida en mi hombro.
Después de eso no pegué un ojo y me dedique a cuidar de sus sueños.
Gracias, Gracias, Gracias 🥰🥰🥰👏👏👏👏
esta clase de novela,te da alegría y satisfacciones de leerla,casi todos el tiempo, me encantó...abzosss...😘🌹☘️