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Arenas Del Destino

Arenas Del Destino

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Pareja destinada / Romance / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:127k
Nilai: 5
nombre de autor: Eliza Márquez

En las áridas tierras de Wadi Al-Rimal, donde el honor vale más que la vida y las mujeres son piezas de un destino pactado, Nasser Al-Sabah llega con una misión: investigar un campamento aislado y proteger a su nación de una guerra.

Lo que no esperaba era encontrar allí a Sámira Al-Jabari, una joven de apenas veinte años, condenada a convertirse en la segunda esposa de un hombre mucho mayor. Entre ellos surge una conexión tan intensa como prohibida, un amor que desafía las reglas del desierto y las cadenas de la tradición.

Mientras la arena cubre secretos y el peligro acecha en cada rincón, Nasser y Sámira deberán elegir entre la obediencia y la libertad, entre la renuncia y un amor capaz de desafiar al destino.

NovelToon tiene autorización de Eliza Márquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que el viento dejo

El viento rugia, Nasser levantó el rostro. Entonces, en medio de la oscuridad amarillenta, se dio cuenta, el lugar donde estaban las cajas había desaparecido bajo una duna nueva. El oasis entero se desfiguraba, tragado por el desierto.

Nasser se puso de pie y ayudo a Sámira a levantarse, la sostuvo con fuerza mientras intentaba llegar hasta la tienda donde se habían refugiado las mujeres.

—¡Vamos! ¡Debemos llegar a la tienda de las mujeres! —gritó, pero su voz se perdió entre el bramido del viento.

Dio unos pasos, y sintió cómo el aire lo empujaba hacia atrás con una fuerza inhumana. El desierto rugía con furia. En ese momento, unos hombres del campamento corrieron hacia él. Habían atado sus cuerpos con sogas para no perderse entre la tormenta. Uno de ellos le lanzó el extremo de una cuerda. Nasser la sujetó con fuerza, envolvió a Sámira contra su pecho y comenzó a avanzar, tirando de ella mientras los hombres los ayudaban a abrirse paso.

La arena les cortaba la piel. Los ojos ardían, los labios sangraban. Cada paso era una lucha contra el viento. Cuando por fin alcanzaron la gran tienda donde se habían refugiado las mujeres, Nasser empujó la tela con el hombro y entró.

Dentro, el aire era denso y caliente. Las mujeres estaban sentadas en el suelo, cubiertas con mantos gruesos, abrazadas unas a otras. Laila alzó la vista, y un grito se le escapó de la garganta al ver a su hija.

Sámira tenía la pierna ensangrentada. Un trozo de metal, quizás parte de un gancho o de una estaca arrancada por el viento, le había abierto la carne a la altura del muslo.

—¡Por Alá! —exclamó Laila corriendo hacia ella.

Nasser la recostó con cuidado. La herida era profunda. La sangre empapaba la tela de su vestido. Por un instante, dudó sabía que estaba prohibido tocarla, pero si no lo hacía podría perder demasiada sangre.

—Traigan agua —ordenó con voz firme. Nadie se movió. Solo Laila asintió y le alcanzó un cuenco.

Nasser rasgó una parte de su túnica y comenzó a limpiar la herida. Sámira apretó los dientes para no gritar.

—Tranquila —murmuró él, sin mirarla.

Sus manos, curtidas y firmes, trabajaban con cuidado.

El viento seguía rugiendo afuera, pero dentro solo se oía la respiración entrecortada de ella y el murmullo de las mujeres rezando en voz baja.

Cuando terminó de vendarla, Nasser levantó la vista hacia Laila.

—Necesita atención médica —dijo con seriedad—. En cuanto calme la tormenta pediré un helicóptero.

Laila asintió, con los ojos húmedos. Nadie dijo nada más. El silencio solo fue roto por el bramido del viento que seguía golpeando las telas.

Nasser se apartó, pero su mirada quedó fija en Sámira. Ella lo observó desde el suelo, con el rostro cubierto de arena y lágrimas. Por un instante, el desierto entero pareció detenerse entre ellos.

La tormenta duró horas. Cuando finalmente el viento comenzó a ceder, el silencio fue aún más aterrador. La luz volvió en un tono rojizo y espeso. Las tiendas eran montículos rotos, los animales gemían, y sobre todo… el paisaje había cambiado.

Nasser salió de la tienda, con el rostro cubierto de polvo. El aire aún quemaba al respirarlo. Caminó con dificultad hasta su camioneta, que había quedado medio enterrada en la arena. Abrió la puerta, buscó bajo el asiento y sacó una pequeña caja metálica; su teléfono satelital.

Lo encendió. La señal tardó en estabilizarse, pero finalmente la pantalla mostró la conexión. Marcó el número que conocía de memoria.

—Ibrahim —dijo apenas escuchó la voz al otro lado—, necesito una evacuación médica urgente.

—¿Qué ocurrió? —preguntó el hombre, sorprendido.

—La tormenta. Hay heridos, pero una mujer necesita atención inmediata. Perdió mucha sangre.

—¿Quién es?

Nasser dudó un instante. Miró hacia la tienda donde Sámira descansaba.

—La hija de Al-Jabari —respondió finalmente—. No sobrevivirá si no llega ayuda.

Del otro lado hubo un silencio breve, cargado de comprensión.

—Iré a hablar con Su Alteza —dijo Ibrahim con voz tensa.

—Haz que lo intente en cuanto sea posible. Si no llega antes de la noche, será tarde.

—Lo haré, hablaré con ella.

El hombre colgó. Nasser guardó el teléfono, respiró hondo y miró el horizonte. El desierto parecía irreconocible; el oasis había cambiado de forma, sepultado bajo dunas nuevas.

Regresó a la tienda. Laila y las mujeres seguían allí, con las lámparas encendidas. Sámira dormía, agotada por el dolor y la fiebre. Nasser se arrodilló a su lado y comprobó que el vendaje aún detenía la sangre.

—¿Vendrán? —preguntó Laila en voz baja.

—Sí —respondió él.

Laila lo miró, sorprendida.

— Me sorprende

—No diga eso señora Al-Jabari —dijo Nasser, con un tono que no admitía réplica—. Solo asegúrese de que su hija resista.

Luego se apartó. — Estare afuera con los hombres si necesita algo llámeme.

Cuando Sámira despertó unas horas después, lo vio ahí, sentado cambiando su venda, el rostro cubierto de polvo.

—¿Sigue aquí? —susurró ella, apenas audible.

—Hasta que estés a salvo —respondió él sin mirarla.

Sámira lo observó en silencio. Había algo extraño en ese hombre: dureza, sí, pero también una lealtad que no esperaba. En el fondo, supo que esa promesa no era solo una obligación… sino el comienzo de algo que ninguno de los dos podría detener...

Con los años Mariana había aprendido de que uno solo educaba con el ejemplo, era la futura reina. Pero también era mujer, madre y médico, sus hijos estaban seguros en el palacio y ella. Ella se encontraba trabajando en el hospital, Ibrahim se acercó a ella y le informo lo ocurrido.

Mariana decidió buscar a Kamal, su cuñado y jefe del hospital.

Minutos después un helicóptero salía de una ciudad cercana a Al-Qasr, lugar donde trasladarían a Sámira.

Uno de los hombres grito al escuchar el helicóptero, Nasser sonrió venían por Sámira...

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Giselle Arias
Excelente novela
Ros Gal
simplemente maravillosa
Ros Gal
Excelente
Ros Gal
Magnífica historia. Nacer se la merecia. fue una manera de compensar lo sufrido. Gracias querida escrigora, no cabe duda que tu talento es insuperable.
Ros Gal
No entiendo porque se dejó golpear si el pertenece al Ejército, además tenía una pistola se vio muy lento
Maura Cedillo
eliza e leído todas tus novelas son fantásticas excelentes muy buena trama todas empeze a leer está y estoy segura que será igual dque todas las demás gracias por permitirnos leer tus obras y te felicito
Rositha🌹📝📚
Hermosa como todas tus historias @Eliza Marquez
Eliza Marquez: 😂la espero en la nueva
total 1 replies
Ros Gal
Empiezo una nueva aventura, en este mundo fantástico de esta gran escritora, que seguramente será un nuevo triunfo. Felicidades👏
Carmen Ochoa
Eliza una pregunta donde le dejaste a Jalil lo último que supe fue que renunció al trono y que se estaba divorciado
Carmen Ochoa
Eliza gracias otra historia, novela terminada gracias como siempre excelente 💪 👏👏👏👏👏👏
Carmen Ochoa
Holaaaaa Eliza Muchísima gracias por escribir por cada capítulo de esta novela historia gracias por colocar mis Personajes preferidos Sharif, Isra, Zaid y Eleonora, Yassir y Danielle, Kalen y Aisha Murat y Helena gracias por cada uno de ellos Mariana y Asher 🥰👏👏👏👏👏👏👏
Alicia💕
oh marina atendió combate
Betiana Martinez
🩷
Mary Ramos
saben lectoras dónde estará Eliza me he metido en su perfil y no esta dueño de mi silencio y noc ustedes pero yo quiero seguir leyendo un abrazote para todas ustedes.
Eliza Marquez: Hola Mary , mañana sale la nueva novela
total 1 replies
Paulina Ruiz
Me encanta los finales felices, pero más me gusta ese mensaje que das al final de cada una de tus historias. y es verdad se cosecha lo que se siembra, bueno o malo al final la vida te devolverá lo que das. Gracias por tan bellas historias, por transmitir tanto en cada una de las palabras eres un ser maravilloso que Dios y el universo te llenen de bendiciones.
Paulina Ruiz
Diría mi querida Olivia, que Hassan es un cavernícola más del desierto 🐪.🤭
Roxana 🇦🇷
hermosisina, bellísima
Rebeca Trejo
👏👏muchas felicidades por esta novela bellisia👏👏
Marli
Ya va a quien encontró en el penhause será al hijo que ya creció y está haciendo estragos el 23 de noviembre ya vienen las lluvias de emociones otra vez dameeeeee pista
Jessica Martinez
felicidades las mejores historias del desierto 🙌☀️🌷👋🇵🇦
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