El terror llega a la escuela, un jóven es asesinado y su mejor amigo, un estudiante de secundaria, tendrá que resolver el misterio antes de perder él mismo su vida... ¿Lo logrará?
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Capitulo 22
Mi cuerpo estaba frío, inmóvil. Por un momento dudé de que mi mente me había traicionado y escuché mal. Era una propuesta que deseaba cumplir pero que nunca pensé que se me presentara. Estaba muy tenso y aumentó cuando mi hermana me reafirmó lo que estaba causando conflicto en mi alma.
—¿Tienes miedo?—Me dijo mientras se levantaba del suelo.—Lo has hecho antes ¿verdad?
Habló con tanta confianza como si aquel tema no le afectara en nada, algo que a mí me incomodaba bastante para ella era algo muy sencillo de comentar.
Respecto a su pregunta, la respuesta no se la dí directamente. No tenía tanta experiencia, de hecho el tema me ponía nervioso. Solo lo había hecho una vez con una compañera de mi salón el ciclo pasado. Era una chica que me era indiferente, pero el ambiente en aquella reunión en casa de un amigo originó aquello.
Todos los compañeros y compañeras quedaron en pareja. Esto después de haber hecho un trabajo escolar, para mí era el final pero ellos lo habían planeado perfectamente. Todos los ahí reunidos sabían a los que iban... tener sexo con sus parejas asignadas.
A pesar de que yo no sabía nada al respecto, no me resistí, era una experiencia que deseaba vivir. No fue muy grata, de hecho batallé en sentir el estímulo, tampoco ayudó que ella estaba igual que yo, pero me armé de valor y comencé a besarla. Después de ese momento todo comenzó a fluir más normal, llegamos a las caricias y nos quitamos la ropa. Cuando menos lo imaginé ella ya estaba totalmente entregada, estaba haciendo unos sonidos de placer que en pequeños lapsos me desconcertaban, claro que estaba nervioso pero me dejé llevar. Ella me pidió con un susurro "tócame" lo dijo sin abrir los ojos pero yo abrí los míos. No tardé mucho en entender lo que ella me estaba pidiendo. Bajé lentamente mi mano y toqué su parte, lo hice muy suave para evitar lastimarla pero ella me corrigió, bajó su mano para ponerla sobre la mía y la manipuló haciendo impulsos más fuertes, quería una presión dura. Tras eso comencé a sentirme muy excitado... Mi miembro se puso lo bastante duró para penetrar, quería sentir placer yo también.
Estábamos los dos parados, ella estaba recargada en la pared, en ese momento me obstrui un poco al no saber cómo agarrarla pero ella me ayudó, subió su pierna izquierda y me pidió que la sujetara con mi brazo, así lo hice, ahora su parte estaba descubierta ante mí.
Unos segundos después pude meterlo en ella, gritó con un poco de dolor, eso me hizo detenerme pero ella me pidió continuar "No te detengas, sigue una y otra vez más rápido" Mi cuerpo no estaba dispuesto a perder esa oportunidad así que seguí haciendole como ella me dijo. Lo disfruté mucho, la tomé de la cintura y de su trasero, lo aplasté con mucha fuerza, sin contenerme. Me sentí su dueño por esos momentos, dueño de un cuerpo que me estaba ayudando a darle placer.
Me aceleré mucho, mi corazón latió como nunca antes, algo me pedía seguir hasta liberarme. Así lo hice, no me preocupé por nada más que eso. Después de varias penetraciones sentir como algo corría dentro de mi para salir, al hacerlo sentí mucha satisfacción, no pude evitar gritar explotando en ella. Cuando lo sintió hizo un sonido rico pero inmediatamente después abrió los ojos y me dijo a manera de reclamo "no debías hacerlo adentro"
En esos momentos no entendí del todo, me sentía libre y no quería borrar esa sensación, pero conforme los segundos avanzaron volví en mi y me despegue de ella. Me sentí un poco avergonzado por lo que pasó, no sabía qué hacer o qué decir, solo me alejé.
Afortunadamente, los demás no tardaron tanto y se fueron uniendo a la habitación poco a poco, todo muy normal. La sesión sexual había terminado y todos nos fuimos de ahí.
Aquella había sido mi primera y única vez. Mi hermana se veía muy experimentada, no pude deducir cuanto, pero con sus palos me hacía ver qué ya era algo normal en ella.
Obviamente tuve que mentir diciéndole que lo había hecho muchas veces antes, que sabía lo que hacía y que no tenía miedo, pero quizá ella supo leer mis ojos. Se portó muy amable al respecto, con mucha delicadeza.
—Tenemos que hacerlo con calma.—Me dijo mientras tocaba mi mano.—No lo haremos solo por hacerlo, tenemos que hacerlo en forma de ritual.
Ahí estaban nuevamente sus términos que no entendía del todo, solo deduje que tendríamos que hacer algo diferente a como antes lo hice, quizá prender una veladora o trazar un símbolo, no quise complicar mi mente más de lo necesario así que la dejé hablar.
—¿Qué tenemos que hacer?—Dije con una gran emoción que no pude contener.
—Tranquilo, si me vas a penetrar.—Se dió cuenta de mi emoción y eso le causó gracia.—Pero tenemos que hacer cosas antes de llegar a eso.
Me sentí apenado, no quería dejarme ver tan urgido por hacerlo. Tras mi error no me quedó de otra que no decir nada más y solo escuchar.
Me explicó que cuando dos personas tienen sexo generan una gran energía a su alrededor, una tan grande que es capaz de cambiar el ambiente del lugar. Además se abre un portal, uno al mundo de la gestación, después de todo la principal función del sexo es para reproducirse. Ese portal se mantiene abierto hasta que el acto termina. Pero nosotros no haríamos eso, usaríamos esa energía para abrir un portal diferente, uno hacia el éxtasis, y eso multiplicaría la energía. Después tendríamos que guardar esa energía en un contenedor para usarla posteriormente en el ritual que nos conectaba con el mundo de los espíritus, así podríamos resistir más tiempo.
Me dió un conjunto de elementos que necitabamos, eran más de lo que había imaginado al principio. Me dijo que ella tenía todo, solo teníamos que acomodarlo, al hacerlo me dió una indicación.
—Lo más importante es que resistas lo más que puedas.—Seguía usando el tono amable.—Mientras más dures, más energía obtendremos y cumpliremos todos los pasos.
Me guiñó el ojo y me acarició suavemente.
Les agradezco mucho!