Matthew es un millonario viudo que ronda los 40 y que ya no espera mucho de la vida, Mina una joven de 25 años que ha llevado una vida difícil, una noche ella salva a la hija de Matthew de ser arrollada por un auto y el encuentra por fin algo "interesante" en su camino.
sin poder Evitarlo Mina se ve arrastrada a vivir en la gran mansión Hoo Suin y estar al servicio de Matthew, uno de los más importantes CEO del país y dueño de "DOME" la mejor empresa especializada en seguridad y blindajes. su llegada desata un torbellino en la mansión, revelando secretos, despertando envidias, ayudando a sanar viejas heridas y atrayendo muchas miradas, entre ellas las del mismísimo Matthew Hoo Suin y su joven hijo Nicholai.
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CASUALIDADES Y CAUSALIDADES
Luego de todo el ajetreo de la mañana Mina se encaminó a la universidad. Tenía que llevar sus documentos a la escuela para hacer el último pago de su matrícula. Selene le dijo que podía pedirle a Gastón que la llevara pero la joven prefirió irse por su cuenta. No estaba acostumbrada a chóferes ni ese tipo de cosas, y era mejor no hacerlo. Por eso parte de ella se recriminaba enormemente el haber aceptado ir a cenar con su jefe esta noche... ¿Está noche?
-¡Dios mío! -Mina dió un respingo en el bus que hizo sobresaltar al pasajero de junto. Y es que hoy en la noche ya tenía un compromiso, había quedado con Lucca de acompañarlos a él y a Nico en una noche de juegos.- lo olvidé por completo.
La pelirroja se sintió fatal. ¿Cómo pudo olvidarlo? Esa misma mañana Lucca le había pedido que los acompañe. Ahora como iba a explicarle al moreno que de repente le salió un compromiso. La chica apretó los labios pensando y decidió que lo mejor era hablar con la verdad al muchacho. De todos modos ella tuvo la culpa y si ellos se enojaban pues bien merecido se lo tenía. Otra cosa era que iba a tener que volver a LeNoir otra vez y seguía sin tiener algo decente que ponerse.
-supongo que debo revisar mi armario de nuevo... -suspiró ante esa última idea y bajó del bus.
En unos diez minutos llegó a la universidad, un edificio alto y antiguo, de esos que tenían pinta de haber visto pasar muchas décadas. La universidad estatal de Rosefield. Tenía el mismo nombre que la avenida principal, lo cuál indicaba que era un sitio memorable. Mina entró buscando el área administrativa. Iba tan distraída buscando sus papeles que no se dio cuenta y acabó chocando con alguien
-disculpe...-Mina se dió vuelta y encontró a alguien conocido- ¿Tiffany?... ¿Tiff que haces aquí?
Vaya casualidad, hace días que no sabía de ella porque no volvió al café. La rubia no dijo nada. Mina le miró de pies a cabeza. Era extraño verla así, Tiffany era una chica guapa y coqueta, siempre usaba vestidos frescos y ligeros, o blusas escotadas con mini falda, bien peinada y arreglada como modelo de portada. Hoy la chica que veía era una mala sombra de su rubia compañera. Unos jeans gastados, un suéter verde y ancho, tennis y anteojos de Sol.
-¿Tiff todo bien? -dijo preocupada la pelirroja y esto sacudió a la muchacha, quien parecía estar más ausente que otra cosa.
-ah, ah sí, todo bien yo... Vine a darme de baja nada más.
-¿De baja? No sabía que estudiabas aquí.
-diseño arquitectónico. Pero, voy a dejarlo... Mucho trabajo y... No tengo tiempo ahora. Bueno, me tengo que ir, adiós Mina.
-hasta luego.
la rubia se apresuró a la salida, Mina le observó con cuidado y no pudo evitar esa extraña sensación de que algo no estaba bien. Se olvidó de su matrícula y salió tras la chica alcanzándola en la puerta. Mina vio como ella se detuvo y limpió su rostro como si estuviera llorando. Dudó, ella y Tiffany no eran amigas, bueno, ni siquiera se llevaban bien. Pero había algo que no le estaba gustando. Se acercó a ella y le ofreció un pañuelo desechable.
-gracias...
-Tiffany, ¿De verdad está todo bien? ¿Que pasa, por qué lloras?
-no es asunto tuyo. -dijo dolida.
-solo quiero ayudar...-la pelirroja se fijó bien en la cara de la chica y pudo ver claramente parte del pómulo hinchado y morado. Comenzó a darle vueltas al asunto, ¿Será que Noland Parker le hizo algo? Era lo más seguro.
-¿Ayudarme? ¡Nadie puede ayudarme niña! Tuviste suerte, tu novio te salvó, a mí nadie me advirtió de Parker...
-¿Mi novio? No te entiendo. Espera un minuto, ¿Parker?... ¿Que te hizo el sr. Parker, Tiff?- ¡Bingo! No tuvo ni qué preguntarlo, seguro ese odioso la hirió.
-¡Nada! ¡Métete en tus asuntos! -la rubia volvió a llorar- ¡mustia! te crees mejor que yo, con tu carita de niña buena y tu novio guapo y rico... ¡No te soporto, déjame en paz! -la rubia la empujó y Mina cayó al suelo.
-Pero Tiffany...
-¡Oye, déjala! -ells volvió su vista a la entrada y vio subir las escaleras a Nico y Lucca, el rubio le tendió la mano para ayudar a la chica levantar- ¿E-estás bien, Mina?
-Nico...
-¿Algún problema? -Lucca cruzó los brazos y se quitó los lentes oscuros poniéndose delante de los muchachos
-chicos, está bien. No pasa nada. ¿Que hacen aquí?
-fuimos a casa a buscar el portafolios de Nico y Selene nos dijo que viniste sola, señorita. -el moreno sonrió- pensamos que sería divertido que vengas con nosotros a ver lo de la guardia en el estadio. ¿Quieres ir?
-oye, ¡ese sujeto estuvo en el café! ¡Y el rubio también! -gritó Tiffany mirando a ambos muchachos.
-¿De que hablas? -Mina frunció el seño. La rubia se quitó los lentes y en efecto, tenía un gran morado en el ojo izquierdo que cubría parte de la mejilla y el pómulo.
-¡Estos dos! ¡Son los que entraron al café y amenazaron a Parker!
Lucca cayó en cuenta que está chica era la meserita bien dotada que recibió a su tío en la barra. Pero en el nombre de Dios ¿Que le había pasado a esta mujer? No quedaba nada, nada de la niña coqueta y pícara que le sonrió y le guiñó el ojo. El moreno recordó que fue la primera que lo atendió en el café cuando Matthew le pidió que investigara. Llegó con su andar ligero y su sonrisa traviesa con una libreta diciendo "¿Que te ofrezco, guapo?" Luego de ordenar y aprovechar para investigar el lugar llamó de nuevo para pedir la cuenta, y fue cuando esa otra mujer le atendió. Aprovechó que estaba molesta para preguntarle qué ocurría y ella le dijo que el gerente presionaba a las jovencitas para que se acostaran con él. No quería pensar que fue de esta pobre chica, y qué bueno que el cerdo ese no pudo ponerle un dedo encima a Mina.
-¿Amenazaron?- la pelirroja miró a los muchachos desconcertada, Nico meneó la cabeza.
-No tengo idea de lo que dice. Ja-jamás he visto antes a esta mujer.
-¡estoy segura que fuiste tú! ¡Tu y tus matones déjenme en paz!
Tiffany se volvió a poner las gafas de sol y bajó de prisa las escaleras de entrada huyendo del lugar. De todos modos ya había montado una escenita muy entretenida y todos vieron que empujó a la pelirroja. ¡Estúpida! ¡Se creía mejor que ella! No sería tan odiosa si Noland Parker la hubiera atrapado un día sola, igual que lo hizo con ella. Tiffany Taylor recordó como esa tarde que se quedó esperando el taxi Noland le pidió que llevara unos papeles a su oficina. Cuando ella entró cerró la puerta y minutos después ya la tenía contra la pared y metía la mano debajo de su falda. No supo que hacer, no había nadie para ayudarla y el imbécil ese le dijo que era una manera fácil de arreglar sus problemas. Y aún si ella decía que no, ¿quién la iba a ayudar en ese momento? No le quedó de otra que ceder. Pero luego cuando vio su cheque de ese mes y encontró una considerable cantidad añadida en sus "bonos de productividad y puntualidad" se le hizo fácil seguir con eso. Ahora veía que debió haber salido corriendo de ese maldito lugar y denunciar a ese desgraciado.
-vaya con la rubia. -Lucca suspiró.
-creo que no estaba bien. -Mina siguió con la mirada el rumbo que llevó.
-mejor... Mejor nos vamos. -susurró Nicholai algo inquieto.
-si, ven con nosotros Mina, te enseñaré algunas cosas. -El moreno le mostró esa encantadora sonrisa blanca y tendió su mano, Mina la tomó pero fue sujeta del otro brazo.
-¿Que pasa Nico?
-¿Que tienes bro? -Lucca le miró sorprendido
-uh... No. Nada. Vamos. -el muchacho se adelantó y Mina se encogió de hombros. Luego ella y Lucca siguieron al joven Hoo Suin hasta el auto.
Charlaron un rato hasta llegar al edificio, ahí Nicholai bajó primero y abrió la puerta a la joven. Mina encontró el estadio general de Rosefield, que era donde se llevaban a cabo la mayoría de los eventos masivos de la ciudad, como partidos o conciertos. Este sábado llegaba una banda muy famosa y el dueño del lugar contrató los servicios de DOME porque no confiaba en la policía. Nico fue recibido por dos amables secretarias que lo guiaron hasta el interior seguido de Mina y Lucca. Esperaban al dueño, mientras tanto el joven rubio sacó de su portafolios unos lentes delgados y su tablet revisando una vez más el croquis que armó con las guardias. Mina charlaba con Lucca de algo sin importancia, en un momento el moreno se volvió a contestar una llamada telefónica y la chica alejó su mirada del custodio para posarla en el semblante de Nicholai. Sonrió un poco, no sabía que usara lentes. Le daban un aire intelectual y sofisticado, la verdad si se parecía muchísimo a Matthew pero mientras el padre inspiraba respeto y cierto temor con solo su presencia, El joven Hoo Suin daba un aire de inteligencia y serenidad. El chico se sintió observado y alzó la vista, através de sus gafas pudo ver a la pelirroja centrando su atención en el, la chica mueve la mano en señal de saludo y Nicholai no sabe que hacer. se sintió tan nervioso que dejó caer sus cosas regando todos los papeles del contrato.
-¡Diablos! -gruñó el muchacho agachándose a recogerlos de prisa.
-¡Nico! -Mina corrió hacia él- ay dios, deja te ayudo...
-um... Gra-gracias. Yo... Soy muy torpe con esto.
-claro que no, a cualquiera le pasa... A ver, estos documentos son de aquí, y este abajo...
-estupido, arruiné el contrato. -murmuró.
-vamos no es para tanto. Solo hay que ponerlo en orden. ¿Ves? -la muchacha acomodó los papeles ayudándose del número en las hojas y pronto el contrato quedó perfecto.- listo. Ya está.
-e-es verdad...-el joven rubio sonrió- gracias Mina.... O-oye... Umm...
-¿Si? - ella le mira con las cejas arqueadas, la curiosidad brillando en sus ojos almendrados. Nicholai respira hondo y trata de tranquilizarse.
-anoche busqué esto para ti. -el muchacho sacó de su portafolios una pequeña caja blanca. Parecía una laptop miniatura, mina la abrió y encontró una pantalla en la parte superior y algunos botones en la inferior a cada lado, dónde en medio tenía otra pantalla.
-¿Que es esto?
-es mi Antigua consola, aquí puedes practicar, tiene el juego del sujeto con gorra...
-¿En serio? -ella sonrió- gracias Nico, eres muy dulce. ¿De verdad puedo quedarme con esto?
-eh, si. Tengo otra un poco más actualizada. Le puse algunos que creo que te gustarán, uno de memoria y otro de rompecabezas... La enciendes así...
El joven enseñó como encender la máquina, como moverse entre los juegos y hasta como cambiar la configuración. A Mina le encantó el obsequio ya que a veces no podía conciliar mucho el sueño y terminaba agotando la batería de su teléfono con el solitario. Cuando Lucca volvió de su llamada telefónica encontró con sorpresa a Nicholai sentado en las escaleras con la pelirroja en sus piernas jugando con una consola de la gran "N"
-¡Estuvo cerca! -rió el chico
-¡No es justo! ¡No ví de dónde salió esa tortuga!
-se quejó ella riendo igual.
-no está mal para tu segunda partida.
Lucca parpadeó un par de veces sorprendido. Después de Lucy y Lilly ella era la única chica con la que había visto a Nico cruzar más de una frase sin trabarse o tartamudear. Y eso sí que era un reto. "Vaya si eres especial, cariño"...
Minutos después llegó el dueño del local y ellos tuvieron que hacer a un lado el juego. Nicholai habló con el sujeto explicándole dónde y cómo pondrían a los guardias para cubrir el evento. Serían una pareja de custodios en cada entrada al estadio, otros 6 repartidos en la parte del estacionamiento y algunos más en el área dónde pensaba montar el escenario. El dueño quedó conforme y hasta regaló unos pases al muchacho, diciendo que sería un gran placer tenerlo entre los asistentes.
-¿Yo que voy a hacer con esto? -dijo suspirando mientras miraba los pases dobles.
-¿Venir, tal vez? -Lucca rió.
-no me gusta mucho la música rock, ya lo sabes, Bueno,no es que la odie ni nada. -replicó el rubio.
-vamos, será divertido... Puedes invitar va a Charlotte -Lucca volvió a reír mientras Nico hacía un gesto con la idea. Las amigas de Lucy no eran precisamente su tipo. Y pensando bien, ¿Cuál era su tipo?
-creo que se los daré a Lucy.
-pues si, por qué no. De todos modos tendrás que venir con ella... -Nico meneó la cabeza, no gracias. Su hermana ya era un reto diario, lidiar con ella excitada por un concierto de rock junto a sus tontas amigas materialistas era lo que menos quería.
-¿Vendrías con nosotros Mina? -A Lucca casi se le cae la quijada de lo desencajada que la tenía. No esperó ni por un momento que su amigo hiciera semejante proposición. De hecho él pensaba invitar a la pelirroja pero muy a parte, ¿Desde cuándo Nicholai podía hablar con ella así de cómodo?
-supongo que si, yo puedo vigilar a Lucy, está bien -la chica sonrió contenta.-hace rato que no salgo con mis amigos...
-genial. - Nico sonrió de vuelta y Lucca estaba más confundido que nunca.
-¡Es verdad! Chicos el sr Matthew me pidió que lo ayude hoy con una reunión con sus colegas. Es algo así como una cena... Creo que no podré estar en la noche de juegos -la pelirroja se mostró algo desanimada. Tenía que decirles y era un buen momento.
-¿La cena en LeNoir? -Lucca sacó su teléfono revisando su agenda- descuida es mañana, estoy seguro, Elena ya me pidió hacer las diligencias para el auto. Probablemente mi tío se confundió...
-la verdad no me gusta ese lugar. -la chica suspiró- no me hallo ahí, no soy como esas mujeres...
-¿Que mujeres? - Nico le miró curioso
-las que van ahí. Todas hermosas, finas y elegantes... Yo soy una chica que hasta hace una semana servía café y hamburguesas.
-Mi... Mi madre decía que la apariencia no es lo que importa. -Nicholai sonrió un poco. -además seguro puedes verte igual de linda.
-¿Tu... Crees eso Nico? -Mina le miró con algo de rubor en las mejillas y el muchacho asintió como robot al darse cuenta de lo que había dicho.
-¿Tienes tiempo? -Lucca le miró travieso.
-creo que sí. ¿Por?
-tengo una idea genial. Vamos, sube al auto...
la chica se adelantó mientras Lucca decía algo al oído al joven Hoo Suin. Luego de un par de risas por parte de ambos entraron al vehículo y emprendieron el rumbo a un lugar distinto. Mina ya empezaba a preocuparse. ¿Y ahora qué tramaba este par?
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