Su familia le dio la espalda y juro vengarse. Ella está dispuesta a ir a la guerra con tal de hacerlos pagar y él será la espada que utilizará.
NovelToon tiene autorización de Lilith James para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 22 (Ya lo sé)
Iba a volver a mi casa después de lograr quitarle mi teléfono a Liam, pero el enojo que sentía, de alguna forma terminó por tomar el control de mis piernas y llevarme por la carretera bajo la lluvia hasta llegar al mismo lugar en donde mi madre había tenido su accidente.
Justo al costado de esta, habíamos conseguido colocar una pequeña lápida conmemorativa en la que solía venir y dejar algunas flores todos los meses. De alguna forma, hacer esto era mucho más reconfortante que visitar el cementerio.
—¿Por qué tengo que pasar por todo esto? ¿Qué fue lo que hice para tener que soportar todo esto?— De repente, el estruendo de trueno me devolvió a la realidad.
Estaba lloviendo con fuerza y la lluvia se sentía helada y densa, dificultándome respirar.
—Quizás si muero ahora...— Dije sentándome junto a la lápida y abrazándome a mis pies. —A nadie le importaría. Nadie notaría mi ausencia, la vida seguiría su curso y nadie estaría triste por mí.
—Yo lo estaría— Sorprendida levanté mi vista.
Donatello estaba a una distancia prudente sosteniendo un paraguas.
—Yo notaría tu ausencia— Dijo acercándose. —A mí me importaría, mi vida ya no sería igual.
Cuando estuvo casi por completo frente a mí, me coloqué de pie y lo abracé.
—Solo quiero desaparecer, ya no quiero seguir cerca de ninguno de ellos— Su mano se deslizó por mi húmedo cabello hasta posicionarse en mi espalda.
—No, no dejaré que lo que te hicieron se quedé impune. No dejaré que sean felices mientras tu sufres— Me aparte un poco de él al darme cuenta de algo.
—¿Cómo... Cómo supiste que estaba aquí?
—Tu amigo a hermano hace un rato y le dijo que te habías marchado algo ebria y enojada de la fiesta y por suerte Jeremy me contó que si estabas así, probablemente estarías aquí.
—Gracias por aparecer siempre que te necesito.
—Lo hago porque me importas y sé que ahora más que nunca, debo permanecer a tu lado.
—No quiero preocuparte. No suelo escapar y hacer esto seguido.
—No lo digo por eso—Lo miré confundida mientras aguardaba silencio, esperando por lo que tenía que decir. —Ahora más que nunca voy a permanecer a tu lado y apoyaré en cualquier decisión que tomes después de esto.
—¿Después de qué? ¿De qué hablas?
—Terminé de revisar las grabaciones del día en que tu madre tuvo el accidente— Nuevamente aguarde silencio. Tenía la sensación de que sea lo que sea que él fuera a decirme, sería de alguna forma impactante. —Ese día, el auto de tu madre si se accidentó, pero...— Demonios, Donatello. Habla ya, me estás comenzando a asustar. —No todo fue como quisieron hacerte creer.
La lluvia pareció hacerse detenido junto con el tiempo mientras escuchaba a mi esposo hablar.
—El auto de tu madre no derrapo por el hielo, lo hicieron chocar.
—¿¡Qué dices!?
—Cuando el auto volcó, su atacante se acercó supongo que para verificar si logró su cometido, pero al parecer notaron que tu madre aún seguía con vida.
Donatello dejó caer su paraguas y me sostuvo de los hombros al ver que podía caerme en cualquier momento por la noticia.
—No...no, puede ser ¿Entonces, ella...
—Si, Emma. Tu madre no murió en ese accidente.
Escuchar eso se sintió como si mi alma hubiese abandonado y regresado a mi cuerpo varias veces.
—Ellos la sacaron de ese auto cuando aún permanecía con vida y se la llevaron.
—¿Ellos? ¿Quieres decir que fue más de una persona?
—Dos para ser exactos.
—¿Hay alguna manera de saber quienes son? Sé que ha pasado mucho, pero tal vez con algún tipo de reconocimiento facial se pueda...
—No es necesario— Me interrumpió. —Conocemos muy bien a los involucrados.
Por favor, que no sea lo que estoy pensando.
—En el video se ve perfectamente como tu padre y Deborah suben a tu madre en su auto y se marchan de la escena— No me extraña en lo absoluto.
Todas las cosas que han estado ocurriendo acaban de cobrar sentido. Pero ahora la pregunta es, ¿Dónde demonios puede estar mi madre?
—Tengo ir a hablar con mi padre. Necesito que me diga a donde llevaron a mi madre.
—No, tu padre no puede saber que sabemos esto. Además, ya lo sé. Sé perfectamente dónde la tienen.