- Marquesa Callia Arisa Essel Rimola de la casa Essel, puede decir sus últimas palabras - Espeto el príncipe heredero con ira en sus ojos.
- Dediqué mi vida entera para ti y tú gente pero, ¿Me pagas de esta manera? ¡Tú no me mereces! hombre estúpido, qué poco durará tu reinado si confías ciegamente en lo que te dicen sin siquiera dudar. ¡Ay del pueblo que debe seguirte! Pobres infelices terminarán todos muertos por tu incompetencia - Al terminar mi discurso le di la espalda y camine con la frente en alto a la guillotina
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Una tarde de Té y negocios.
Saludo a las lunas del imperio- Dije haciendo las reverencias correspondientes- El placer es todo mío Princesa.
Murmullos de aprobación por mi elegante etiqueta, mi apariencia y saludos hacia mí, siguieron a continuación.
- Que formal señorita Essel, venga y siéntese con nosotras – Replico la Princesa Lis – He querido conocerla durante mucho tiempo, por favor siéntese a mi lado.
- Yo también quería conocerla señorita Essel – Me dijo la Princesa Amalia desde la otra punta- Vamos venga y siéntese conmigo por favor. Lis déjamela a mi ¿Si?
- Amalia, esa no es la etiqueta de una princesa, además esta es mi fiesta, yo digo donde se sienta cada quien, si sigues comportándote así que pensaran de nosotras las señoritas.
Se escuchaban risas aquí y allá por el pequeño pleito de las Princesas, quienes se notaba se llevaban muy bien. La princesa Amalia inflaba las mejillas y hacía gestos adorables mientras le reprochaba a su hermana, que la miraba y suspiraba elegantemente desde la otra punta.
Si hubiera sido otra persona, no hubiera sabido que hacer ante esa situación pues no tenía la autoridad para rechazar ninguna de las invitaciones por lo que por los nervios me hubiera quedado en silencio hasta que ellas lo resolvieran. Pero no quería sentarme con Amalia pues era algo incómodo para mí, aunque en este momento no sentía ningún tipo de rencor hacia ella, era raro.
Por lo que descaradamente hice una reverencia y les dije con mi mejor sonrisa:
- Es un honor para los Essel que ambas Damas deseen mi compañía. No podría estar más honrada. Pero si no es molestia me gustaría aceptar la invitación de la señorita Lis para tomar asiento junto a ella. Me gustaría discutir varios temas con usted si no le molesta.
El ambiente se volvió algo tenso hasta que la 3ra princesa sonrió de costado como si fuera la ganadora y la 2da princesa continuó con su berrinche.
- Por supuesto señorita, no hay ningún problema. De hecho yo también tengo muchos temas que me gustaría discutir con usted. – Dijo la Princesa Lis triunfante mientras me señalaba el asiento vacío a su derecha.
- ¡No es justo Lis! Yo quería charlar con ella más de cerca. – Dijo lloriqueando la princesa Amalia – Señorita Essel, cuando termine de charlar con Lis hablemos juntas ¿Sí? – Termino haciéndome un puchero – Yo también deseo preguntarle algo muy importante.
- Por supuesto Princesa, será un honor para mí. – Replique con una sonrisa.
Después de todo no será tan fácil librarme de ella. Suspirando en mi interior por la inminente charla con la Princesa Amalia, tome asiento junto a la 3ra Princesa. No sabía de qué querría hablar aquella joven con ella, pero supuso que no podía evitarse.
Al tomar asiento las presentaciones continuaron hasta que todas las invitadas estuvieron presentes. Por desgracia, la persona que había estado buscando para traerla a su lado desde la fiesta en la cual conoció a Cain, tampoco se encontraba allí.
“Supongo que es muy pronto aún para que ella aparezca” pensó Callia, después de todo solo apareció 5 meses antes de su muerte en la primera línea temporal, pero a pesar de eso tenía urgencia por encontrarla. “¿En donde podría ser que esté?” se preguntó aún consternada, después de todo era la única persona que realmente podría proteger a su familia de sus tíos, si conseguía su lealtad la seguridad de su hogar estaba garantizada.
Callia rápidamente volvió de sus pensamientos y continuaron las charlas banales que se daban antes de que la verdadera reunión comenzara. De pronto la tercera Princesa hizo sonar su copa de agua y llamo la atención de las damas presentes.
- En primer lugar, déjenme agradecerles a todas, por permitirme tomar algo de su preciado tiempo para esta pequeña fiesta de té. Sepan que todas las mujeres que aquí se encuentran, se merecen mi más sincero respeto. Todas han contribuido de alguna manera a que este Imperio florezca bellamente y sobre todo a hacer la vida de los que aquí vivimos un poco más fácil. Ahora que ya estamos todas, demos comienzo a esta encantadora velada.
Sincronizados perfectamente con la Princesa, 10 sirvientes aparecieron como por arte de magia detrás de cada una de nosotras colocando una bella taza negra con apliques dorados y un plato con una pequeña copa en la que se encontraba un mousse de chocolate.
A continuación, la Princesa Lis personalmente se puso de pie elegantemente y tomando la tetera que se le había alcanzado una a una, fue sirviéndonos el té de la manera más bella y sublime. A medida que daba la vuelta por la mesa e iba sirviendo el tibio líquido nos comunicaba el nombre de cada uno de los tés que íbamos a degustar y sobre los postres que les acompañarían.
- Primero las invitaré a probar este té matcha con sabor a naranjas, se potenciará muy bien con el chocolate de la mousse y formaran un equilibrio de sabores muy bueno. Luego les invitare a tomar un Assam para acompañar la torta de queso, membrillo y nuez que está muy de moda en el Reino de mi madre, Loris. A continuación, combinaremos la belleza de un pastel de crema y cerezas con el té rojo pu erh Cherry y por último cerraremos la tarde con un Oolong Jade y lo acompañaremos con frutas frescas de estación. También tenemos una mesa de postres al fondo con encantadoras preparaciones que son del gusto de todas. No duden en pedir lo que quieran de allí también.
Las Damas agradecieron a la anfitriona por su sabiduría y vieron encantadas como eran atendidas de esa forma tan amable y encantadora.
Callia estaba preocupada pues no sabía dónde iba a meter toda esa comida y té mientras hacían negocios. Las conversaciones comenzaron y los rostros de las damas cambiaron radicalmente y no se tardó más que eso para iniciar los negocios.
La tercera princesa comenzó a hablar sobre los artefactos que había construido y los muchos usos que podríamos llegar a darles en distintas áreas. También intento ser parte del proyecto como socia inversora, pero me negué amablemente, pues después de todo, este era un proyecto entre mis amigos y yo. Por muy buena inversora que fuera el proyecto tenía una carga sentimental que me impedía querer compartirla con ajenos. Luego de idas y vueltas llegamos a un acuerdo en el que me encargaría varios instrumentos y m rogo encarecidamente que la dejara participar en mis proyectos futuros. Me invito también a participar en sus futuras reuniones de té y me pidió que asistiera a la academia real del Imperio al crecer. Allí solo eran aceptadas las mentes más brillantes y los profesionales que salían de allí eran reconocidos no solo en el imperio, sino que en varias regiones más. Las clases eran complejas y equivaldrían a clases universitarias en el otro mundo. Los exámenes eran intensos y dormir era un lujo que no se daban ni los nobles de más alto rango. Los alumnos eran admitidos allí al cumplir 12 años y a los 20 se les concedía el título en la maestría que se hubieran estado especializando.
Luego de un tiempo de hablar con la princesa Lis, me sentí realmente motivada a seguir por el camino de la ingeniería mágica. Después de todo, había sido una de mis pasiones en la segunda vida. Pero tomar el examen me asustaba un poco. ¿Sería capaz de seguir el programa con mis pocos conocimientos? Era algo a pensar en el futuro. Lamentablemente por ahora estaba más preocupada por lograr que mi familia sobreviva, así que sería algo a ver en un futuro.
Luego de un tiempo la segunda Princesa Amalia me llamó para hablar. Luego de unos instantes de hablar de cosas sin importancia y escuchar sus chistes y buena voluntad, me sentí algo incomoda. Pero tras unos momentos de charla la Princesa demostró sus intenciones.
- Señorita Essel, la realidad es que me encuentro sumamente interesada en el nuevo proyecto del ducado de Panemm acerca de la escuela pública. Y deseo realmente participar en esto, les daré todo el apoyo que este a mi alcance. Un proyecto tan noble destinado a gente con recursos que solo los nobles cuentan, como la educación, sencillamente es algo que no puedo pasar por alto.
- Me siento halagada Princesa, pero, ¿No sería mejor que trate de estos temas con el mismo Duque de Panemm?
- ¡Oh, vamos! – Rio entre dientes la Princesa – Se comenta por todas partes que esto fue una idea de la señorita.
- ¿Cómo está tan segura de que fui yo? Son solo rumores.
- Ya, ya… Después de conocerla hoy y escuchar la pasión que tiene por descubrir y mejorar la calidad de trabajo de la gente de su tierra, no me queda ninguna duda de que usted es una gran persona señorita. – Me contesto luego de un tiempo, con una amable sonrisa- Por favor, quiero participar de este proyecto.
- Veré de informarle correctamente al Duque mi princesa – Dije luego de un suspiro.
Después de una tarde increíble en la que disfrute de postres exquisitos y la compañía de mujeres maravillosas, llego la hora de partir. Una por una las señoritas fueron despidiéndose hasta que quedamos solo unas pocas. Cuando me avisaron que el cochero se encontraba listo para partir, me despedí de las princesas y me dirigí por el camino que me habían enseñado antes. Estaba distraída mirando el paisaje hermoso cuando una voz conocida me llamo desde mi espalda.
- Señorita Callia, es un honor volverla a ver. Permítame el atrevimiento de decirle que es la joven más hermosa que he visto en mi vida.
Acercándose a mí, tomo mi mano y la beso para luego levantar la vista y verme directamente con esos ojos del color del oro.