PoV Dea Ashnot
Mi vida habia estado cuidadosamente planeada incluso antes de nacer, el destino estaba escrito para mi, una maldicion y una bendicion ¿Como saber cual escoger? ¿Como saber cual era el camino correcto? ¿A que destino me llevaría cada decision que tomara?
Ellos se llevaban cada parte de mi, haciendome pedazos y volviendome a unir como un rompecabezas.
Eran mi perdición y mi salvacion, mi silencio y mis gritos, mi destino y mi verdad.
Cuando llegara la hora de escoger ¿A quien escogería?
Segunda parte de mi novela: La luna sagrada del rey Alfa.
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Capitulo 21: Celeste
Contenido +21
Movimos a la manada luna dorada a nuestro territorio, el papeleo se acumulo, tenia que encontrar las pruebas de la traicion del Alfa Sterling y aunque podria simplemente matarlo y ya, quería hacer las cosas bien, arrancar el problema de raiz para que nadie se le volviera a ocurrir la estupida idea de intentar ponerme en contra del sur.
Tocaron la puerta de mi oficina y el olor se infiltró por debajo de la puerta rapidamente, respire hondo sabiendo que aunque no me gustara sentirme vulnerable aquel maldito olor lograba calmarme mas de lo quisiera admitir.
— Pase
La puerta se abrió y allí estaban ellos, mis compañeros, tan malditamente preciosos como siempre habían sido, hombros anchos, músculos fuertes, sonrisas que te hacían flaquear las rodillas, los dos pasaron a la oficina haciendo que el espacio se sintiera cada vez más pequeño en su presencia y que el aire se cargara de su olor embriagador
— Reina.
— Buenos días.
— Buenos días Rey Volk, Alfa Stronghold ¿Que los trae por aquí?
Rhys camino hacia el mueble, se sento y Azuma se detuvo a su lado.
— Supimos lo que pasó.
— ¿Necesitas ayuda en algo?
Suspire levantándome de la silla y caminando hacia un lado, me servi un vaso de Whisky y lo bebi de un trago, los mire tranquila.
— ¿Quieren?.
— Claro
Los dos me miraban con sonrisas en sus rostros, se veían brutalmente enormes en mi pequeña oficina, serví dos vasos y los tomé en mí manos llevándolos hacia ellos, cada uno tomo un vaso y me di la vuelta para volver a mi lugar cuando fui jalada del brazo cayendo en las piernas de Rhys, todo mi cuerpo se tensó sintiendo su proximidad, un cosquilleo se paseó por todo mi cuerpo, mi piel picaba en los lugares en donde chocaba con la suya, anclo su brazo en mi cintura echándome hacia atrás haciendo que mi espalda se pegara a su pecho y mi cabeza quedara recostada de su hombro, mire hacia arriba observando los ojos de Azuma que me sonrió, subió su mano apartando el cabello que me había caído en la cara del movimiento brusco.
— Ahora puedes decirnos pequeña diosa ¿Qué podemos hacer para ayudarte? — un susurro tranquilo y tentador
Sus palabras me llevaron a pensamientos que nada tenían que ver con la situación de los pícaros o el maldito traidor, la caricia suave en mi abdomen que Rhys me proporcionaba, la mirada segura de Azuma, me llevaba a los lugares más oscuros de mi mente, al deseo que sentí al tener sus labios en mi boca, mi mirada bajo a sus labios, calientes, estimulantes ¿Se sentiría igual que aquel día si volviera a besarlo? Su pulgar se movió por mi mejilla y toco mis labios, una caricia dulce e inocente que me hizo soltar un jadeo, acerco su cara a la mía tanto que podía sentir lo caliente de su respiración.
— ¿Quieres que te bese mi diosa? — su susurro en mis labios me hacía perder la razón
Sentí el aliento caliente de Rhys en mi cuello, cuando de repente su lengua se deslizó por mi piel haciéndome jadear, los labios de Azuma se pegaron en los míos, saboreando mi boca con total ímpetu, sus labios sabían a Whisky, masculino, excitante. Estaba temblando jadeante intentando seguirle el ritmo, sus labios eran tan caliente y húmedos, enviando una corriente a mi sexo, deseoso de sentirlos por completo
Mi cuerpo temblo bajo la suave caricia de Rhys en mi abdomen subiendo por mi cuerpo y apretando mis pechos, mis pezones se endurecieron rozando la tela de mi sosten haciendome sentir mas caliente, mi corazon galopaba furioso en mi pecho, la oficina se perfumo con el olor de mi deseo y senti el pecho de Rhys vibrar bajo mi espalda soltando un gruñido ronco, puso su mano libre en mi barbilla moviendolo hacia un lado haciendo que mis labios se despegaran de los de Azuma y estrello sus labios contra los mios. Frios, demandantes, Salvajes, obligandome a entregarle el control, por alguna extraña razon no tener el control me excitaba, movi mi cuerpo frotandome hacia el, sintiendo su dura erección atrapada en sus pantalones frotándose contra mi, un gemido de satisfacción se quedo atrapado en mi garganta, senti las manos de Azuma poseyendo mi cuerpo, apretando mi senos, acariciando mi abdomen y metiéndose entre mis piernas ahuecando mi sexo con su mano, movi mis caderas hacia el frotándome con su mano, exquisito, excitante, tan caliente. Metio su rostro en mi cuello chupando mi piel, mi mano viajo hasta donde estaba su mano intentando moverla cuando mi mano fue apartada, apretándome de la muñeca llevándola hacia atras.
— Solo nosotros podemos darte placer Diosa, tu cuerpo nos pertenece — su lengua subió por mi cuello, mordiendo el lóbulo de mi oído — Deja que te adoremos como la diosa que eres
Un gemido salió de mis labios cuando su mano se metió entre mi tanga, paseando sus dedos por mis pliegues, eche mi cabeza hacia atrás despegando mis labios de los de Rhys, el placer nublaba mi vista, el calor, la intensidad, las manos de Rhys bajaron las tiras de mi vestido y bajando mi sostén dejando mis senos expuestos ante ellos.
— Santa mierda diosa — Azuma dio la vuelta y se arrodilló entre mis piernas — Tienes las tetas más perfectas que mis ojos han visto, joder, no sabes cuantas veces he fantaseado con ver esos rosados pezones — sus fuertes manos se pasearon por mis piernas — Acaba con esta maldita agonía diosa, déjame probarte
Mi cuerpo si inclino hacia él ansiando su toque, sus manos apretaron mis senos haciéndome gemir en respuesta, las manos de Rhys suplantaron las de Azuma bajando por mis piernas.
— Abre esas preciosas piernas para nosotros diosa.
Mis piernas se movieron obedientes a sus palabras, sus manos bajaron por mis piernas hasta mi sexo agarrando mi tanga con fuerza y jalándolo, el sonido de la tela rasgándose y el picor del roce en mis caderas me hicieron jadear, su mano se paseó por mi sexo
— Maldita sea, estas empapada diosa.
Los labios de Azuma se pegaron a mis senos lamiendo mis pezones con gusto, como si yo fuera el dulce mas delicioso del maldito mundo, habia algo tan excitante en estar a su merced, dejándolos tomar el control, me frote contra los dedos de Rhys deseando mas, mi cuerpo ansiaba mas, queria mas.
— ¿Quieres que te follemos diosa? —
Sus palabras casi me hicieron gritar de placer, cuando de repente un golpe en la puerta sonó y la puerta se abrió trayéndome a la realidad.
— Cariño ¿Como estas?
Maldita sea mi madre.
Mi madre gritó del susto — ¡Diosa! Lo siento.
La escuche salir y cerrar la puerta al mismo tiempo que mis manos empujaron a Azuma haciéndolo caer hacia atrás, me levante de las piernas de Rhys agitada y avergonzada queriendo desaparecer en ese mismo instante, acomode mi ropa rápidamente y camine hacia detrás de mi escritorio intentando calmar mi respiración, me senté en mi silla y puse mis manos en mi rostro cubriéndome, sentía mis mejillas calientes, todo mi cuerpo temblaba.
— Jo - der — escuche la voz de Azuma y casi solloce.
— Era mi madre ¡¿Cómo voy a volver a verla a la cara?!
— Dímelo a mí, estaba frente de ella, sus ojos se pegaron en los míos mientras chupaba las tetas de su hija
Escuchar eso me hizo sentir más vergüenza, quería que la tierra me tragara ahora mismo.
— Bueno por lo menos no era tu padre — Rhys soltó una pequeña risa — Si hubiera sido tu padre estaríamos siendo la comida de un Lycan ahora mismo.
Azuma rompio a carcajadas y no pude evitar reir.
Definitivamente si hubiera sido mi padre los hubiera molido a golpes por hacerle esas cosas tan vulgares a su pequeña princesa.
Sentí sus pasos venir hacia mí y acaricio mi cabello.
— Definitivamente, le hubiera pedido de rodillas a la diosa Lycan que me salvara
Subi el rostro y lo mire.
— ¿Crees que el Lycan me hubiera salvado?
Me quede en silencio pensando en lo que decía, no sabía cuáles eran los sentimientos que el Lycan tenía hacia ellos, se mantenía callado y tranquilo cuando ellos estaban al rededor, pero eso no significaba nada.
— No podría saberlo.
— Puedes preguntarle, nos gustaria saber que piensa el lycan sobre nosotros — Rhys se detuvo a mi otro lado y me sonrió, solté un suspiro de cansancio.
— A mi también me gustaría saberlo, ni siquiera sé su nombre
Sus ojos se abrieron en sorpresa — ¿Como que no sabes su nombre?
Celeste.
El sonido de mi cabeza me hizo levantar mi rostro de golpe, ella habia hablado.
— Celeste — las palabras salieron de mis labios sorprendida.
Celeste ¿Tu nombre es celeste?
El silencio de mi cabeza me desespero
Dime tu nombre ¿Es celeste?
El silencio se prolongo y estuve apunto de volver a bajar la cabeza en derrota cuando hablo.
Celeste. Mi nombre.
Casi pegue un salto de felicidad, mi lycan habia hablado, después de dos malditos años de gruñidos, su nombre era celeste.
— Se llama Celeste... su nombre es Celeste — susurre sin poder creerlo, como algo tan bestial y salvaje podia tener un nombre tan dulce.
— Es lindo, me gusta... mi preciosa celeste —
Un ronroneo se escucho en mi cabeza y por primera vez pude sentir un sentimiento diferente viniendo de mi Lycan.
Gozo. Agrado. Complacencia