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La Esposa Villana Del CEO Es Fatal.

La Esposa Villana Del CEO Es Fatal.

Status: En proceso
Genre:Romance / Reencarnación / Villana
Popularitas:6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

La Esposa Villana Del CEO Es Fatal

Tras morir en un accidente, una arquitecta ambiciosa y sin piedad despierta en el cuerpo de Morana Miller: la mujer gorda, despreciada y odiada de una novela que termina abandonada, despojada de sus hijos y de todo. Pero no llega antes de los errores. Llega cuando ya no hay vuelta atrás, cuando la villana que todos desprecian ya es ella.

Con disciplina férrea, inteligencia afilada y un orgullo inquebrantable, se transforma, estudia y regresa años después: hermosa, poderosa, fría y dueña de su destino. No viene a suplicar. Viene a reclamar lo que es suyo, a vengarse de quienes la destruyeron y a proteger a sus hijos —aunque para ello deba convertirse en la villana.



NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3: Ascenso Desde El Lodo

Los primeros días fueron una tortura silenciosa. El cuerpo de Morana pesaba demasiado, cada paso costaba, cada movimiento me recordaba lo que había perdido: la ligereza, la agilidad, el control absoluto sobre cada centímetro de mi piel. Pero yo no era de las que se rinden. Si la pobreza no me detuvo en mi vida anterior, mucho menos lo haría un cuerpo perezoso y mal cuidado.

—Desde hoy —me dije frente al espejo rajado de la habitación, la voz plana, fría, sin rastro de duda—, todo cambia.

Comencé una dieta estricta, calculada hasta el último gramo. El pan blanco, los dulces, la comida grasienta que la antigua Morana devoraba sin control, desaparecieron. Verduras, proteínas magras, frutas en cantidades medidas y mucha agua. Elena me miraba extrañada, pero no cuestionó; simplemente me traía lo que le pedía, y una tarde, al dejar la cesta, murmuró bajito: —La antigua Morana… siempre comía hasta enfermarse. No sé qué te pasa, pero te veo más viva que nunca. —Asentí sin emoción, pero guardé la frase. Cada gesto suyo era un recurso. No lo olvidaría.

Cada mañana, antes de que saliera el sol, caminaba kilómetros por los caminos de tierra, sudando, sintiendo cómo la grasa cedía poco a poco. Dolía, sí. Pero el dolor era solo debilidad abandonando el cuerpo. Y yo no tenía permitido ser débil.

Pronto descubrí que mi mente seguía intacta, afilada como siempre. Los planos, las proporciones, la distribución de espacios, todo seguía ahí, grabado a fuego. Cuando vi a los albañiles del pueblo luchando por levantar una casa comunal, cometiendo errores básicos que harían que el techo se viniera abajo en la primera tormenta, no pude quedarme callada. Me acerqué, sin dudarlo, y con trazos rápidos y claros corregí sus esquemas, reorganicé las cargas, optimicé los materiales sobrantes de la obra anterior que iban a desperdiciar.

—Así no se desperdicia nada y aguanta el doble —dije con sequedad, dejando el lápiz sobre el papel.

Me miraron sorprendidos. Nadie esperaba que la mujer que todos despreciaban por glotona y tonta supiera de números y medidas. Pero los planos no mentían. Eran perfectos. A partir de ese día, me llamaban para cada obra. Les enseñé a calcular mejor, a aprovechar cada centímetro, a evitar errores costosos. Me pagaban poco, pero era dinero ganado con mi inteligencia, no con limosnas. Lo guardé todo, sin gastar ni un centavo en lujos. Cada moneda era un peldaño hacia arriba.

Meses después, la casa comunal resistió sin una sola grieta una tormenta que derrumbó tres viviendas viejas del pueblo. La noticia llegó hasta Don Armando, el hombre más rico de la región, dueño de tierras y constructoras en la ciudad. Envió a su capataz a investigar quién había diseñado la estructura. Cuando el hombre regresó con los planos firmados por mí y el relato de cómo una mujer sin estudios había corregido errores que sus propios ingenieros cometían, Don Armando no dudó: me envió una carta de invitación a su mansión. No fui a suplicar. Fui con los planos bajo el brazo y le expliqué, sin humildad falsa, cada cálculo, cada decisión, cada ahorro de materiales.

—Nadie me enseñó esto —le dije, cuando terminé—. Lo sé. Y puedo hacerlo mejor que cualquiera que haya estudiado en una universidad pagada. Solo necesito los medios para demostrarlo.

Me ofreció una beca completa para estudiar en la capital, y luego en el extranjero. No dudé ni un segundo.

—Acepto —dije, y en mi voz no había alegría infantil, solo determinación—. Y no le fallaré. Seré la mejor. Su inversión tendrá el retorno más alto que jamás haya obtenido.

Antes de partir, pasé por casa de Elena. Le dejé la mitad de lo que había ahorrado y una nota: Te dejo esto por la comida y el silencio. No es gratitud. Es pago justo. No me esperes. Ella lloró al leerla. Yo no me volví a mirar atrás.

En el extranjero, en la universidad, fui la mejor de mi clase desde el primer día. Las clases de arquitectura y diseño no eran nuevas para mí; ya las había vivido, ya las había dominado. Mientras otros luchaban por entender los conceptos, yo ya creaba diseños que dejaban a los profesores sin palabras. En mi segundo año, el departamento de urbanismo me encargó un proyecto real: un barrio sostenible para familias de bajos recursos. Lo terminé en la mitad del tiempo previsto, con un 30 % menos de presupuesto estimado y un sistema de recolección de agua de lluvia que yo misma inventé. Cuando lo presenté, el auditorio quedó en silencio. No aplaudieron por cortesía. Aplaudieron porque no podían negarlo. Era superior.

Don Armando cubrió mis estudios, pero no me mantuve a su cargo. Conseguí trabajo como asistente de un arquitecto reconocido, dibujando planos, organizando proyectos, ganando lo justo para alquilarme una habitación pequeña, limpia y mía. Cada día, antes del amanecer, estaba en el gimnasio. Pesas, cardio, rutinas calculadas para esculpir el cuerpo que la naturaleza y la pereza habían arruinado. No perdoné ni un solo día. El cuerpo era mi herramienta, y debía ser perfecto.

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inuyasha/ Tomoe🦊
necesito un maratón yaa
Aleida Delgado Santana: Si les gusta.
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Mayka Puche Velasquez
saludos más capítulos por favor
Aleida Delgado Santana: Ya subí.
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Sandra Maritza Mesa
es un tonto va a pagar una deuda toda su vida no va a tener vida propia está amarrado a esa víbora hasta que se muera
inuyasha/ Tomoe🦊
morana se merece algo mejor
Minnie Jhonson
porque morana no lo manda a la goma el nos sirve es un tremendo estupidoooooooooo
Aleida Delgado Santana: Todo puede pasar.
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Cristina Sanchez
subeeee otrooo🙏🙏🙏🙏🙏 Ian es un calzonazos...
Magda
vamos? ya lo odio 😡
Dany 😎🇨🇱
Muy bonita
Denia
Me encanta más capítulos por favor 👏👏🥰
Cardona salazar yolanda
me gusta 🥰felicidades y gracias autora por compartir pero por favor más capitulos
Mayka Puche Velasquez
Excelente Felicitaciones
Aleida Delgado Santana: Gracias.
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Pris
Excelente inicio. Muy interesante
Alicia Quintana
esa es una villana bien por ella a cortar cabezas
Alicia Quintana
empezó bien distinto a todas las reencarnadas
Aleida Delgado Santana: Si, Morana es muy diferente. Es muy humana, no es la protagonista perfecta. Ella tiene tintes de villana pero también tiene su corazón. Es una mujer con errores y virtudes.
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