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De Jefa De La Mafia A Emperatriz Demonio

De Jefa De La Mafia A Emperatriz Demonio

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Aventura / Demonios
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Feng Liang

Kira Drago conocida como la "Madrina". Una de las influencias más poderosas en la mafia italiana. Muere en un atentado orquestado por el señor Vittorio.

Kira le promete a su subordinado volver, pero sabe que es su final.
...
Feng Juexing la fénix nacida para gobernar a Yanhuang es envenenada e inducida a un sueño profundo justo antes de poder pasar el nirvana y renacer. Y todo esto, hecho por su hermana Feng Fuhuo y su propio esposo humano.

Misteriosamente Kira despierta en un cuerpo que no es suyo, sino de Juexing.

Ahora como la nueva fénix, se propone recuperar el trono, reconstruir Yanhuang y desterrar todos los secretos que este nuevo mundo guarda.
Pero pronto se da cuenta que hay algo más en Yanhuang. Una energía que no debería estar ahí y parece estar ligada a Anyue, su esposo humano.
Ahora el próximo plan es buscar respuestas y solo quizás reunir las almas de Anyue y hacer que vuelva a la vida.

NovelToon tiene autorización de Feng Liang para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3: Bajo la mirada de unos padres despreciables.

Un golpe seco resonó en la sala.

Ante la fría mirada de dos hermanos y un padre indiferente.

—¡Te dije que podías trabajar en esas cosas para ayudar a tus hermanos, pero que no levantaras sospechas! ¿Qué parte no entendiste? —La voz llena de ira de aquella mujer cortó el aire como un cuchillo.

Kira Drago.

La misma joven que hacía temblar a toda Italia. La misma chica que desaparecía a alguien sin parpadear.

Ahora estaba arrodillada frente a su madre.

Con la mejilla derecha roja por la bofetada.

Su madre y todos en esa familia la miraban con desprecio por su trabajo.

Pero no dudaban en pedir por lo que para ellos por derecho necesitaban.

Contratos internacionales, millones de dólares, socios que les abrían puertas en cualquier ciudad.

Aceptaban todo mientras pudieran decir que era su suerte ser tan afortunados.

Kira había viajado de Italia a China porque sus padres le habían dicho que era urgente.

Que la familia Shen estaba en riesgo.

Que la necesitaban.

Pero ahí estaba, siendo humillada por ellos mismos.

Kira bajó la cabeza y soltó una leve risa irónica.

—¿Te atreves a reírte? ¿No sabes lo que implica esto para la imagen de tus hermanos? —Gritó la madre con furia. El rostro desfigurado por la ira.

—Si no les gusta lo que hago, entonces solo renuncien —Soltó Kira poniéndose de pie.

El movimiento fue lento, controlado. Como solo una líder podía ser.

—¿Qué? —La expresión de la mujer se crispó ante esas palabras.

—Solo renuncien a todo y no tendrán por qué seguir temiendo por su imagen pública —Kira miró a sus dos hermanos.

Ellos apretaron la mandíbula.

No era simple.

Si ellos decidían renunciar a todo lo que habían conseguido hasta ahora gracias a su hermana, perderían todo.

Porque sin Kira no eran nada.

Sin su dinero, sin sus contactos, sin su protección, la familia Shen volvería a ser nadie.

—Mamá, ¿la escuchaste? Dijo que ya no quiere ayudarnos —el segundo hijo se acercó a su madre, mirándola con ojos de ofensa fingida.

—¡Son tus hermanos!—Gritó la mujer nuevamente, señalándola con el dedo—. ¿Qué te cuesta ayudarlos?

—No es que no quiera hacerlo —suspiró la joven—. Pero siguen quejándose por su imagen pública. Si no quieren ser vistos como criminales, deberían dejar el negocio.

—¡Tú! ¡Hija desagradecida! —Esta vez fue el padre quien habló. La miró con desprecio total—.Te dimos un techo y comida, ¿y así nos pagas?

—¿Techo y comida? —Kira no pudo evitar soltar una carcajada llena de burla—. Me daban sobras. Me daban el cuarto más pequeño. Hacía lo que los empleados deberían hacer, solo para poder obtener una comida al día.

Miró al hombre con ojos furiosos.

— Así que, no me hablen de lo que me dieron.

Otro golpe la hizo caer al piso.

Esta vez del padre.

Sus labios se desangraron por haberlos mordido.

—¿Cómo te atreves a levantarme la voz? —el hombre la apuntó con el dedo, la cara torcida por la rabia—. No mereces llevar nuestro apellido.

—Exacto —agregó el hermano mayor, cruzado de brazos—. No mereces ser nuestra hermana.

—Ni de nuestra sangre —dijo el segundo hermano—, la abuela estaría decepcionada de ti.

Lo último hirvió la sangre de Kira.

La abuela.

La única persona en esa casa que la había mirado como algo más que una molestia.

La única que había muerto sin verla convertida en la Madrina.

Tomó un gran respiro acomodando sus pensamientos.

Ellos olvidaban algo.

Ella era la apodada “Madrina de la mafia”.

Una palabra suya podía destruir un imperio empresarial.

Entonces, ¿por qué tenía que seguir soportando esos tratos?

—Nuestro trato acaba aquí —se levantó del piso una vez más.

Los miró a cada uno, recordando todas las cosas que le habían hecho pasar.

Las noches sin comer para que sus hermanos pudieran comprar cosas sin sentido. Las palizas que recibió por no hacer las cosas bien según ellos.

Los años de dinero enviado en silencio después de entrar a ese negocio. "Ningún gracias" o "cuídate"

—¿Qué quieres decir con eso? —Gritó su madre, histérica.

—Lo que escucharon —Kira dio un paso hacia ella con decisión—. A partir de hoy, Kira Drago no tiene nada que ver con la provinciada familia Shen de la capital.

—No te atrevas —el hermano mayor la miró con seriedad y, bajo esos ojos, un toque de miedo.

—Si la familia Shen cae, no será mi problema—agregó Kira, apretando los puños con fuerza. Años soportando tales tratos.

Años tragándose la humillación.

Ya había sido suficiente.

Esas cucarachas jamás cambiarían. Seguirían siendo serpientes que se comían a sus propias crías para seguir viviendo bien.

—¡No puedes! —El padre la tomó del brazo con fuerza, clavándole los dedos.

Kira soltó un quejido de dolor por la fuerza ejercida.

—Si intentas hacerlo, nosotros te expondremos ante la policía —advirtió el hombre, sonriéndole con malicia—. Tenemos registros. Tenemos pruebas. No podrás escapar de la justicia.

Kira se lo esperaba.

Si ellos no obtenían lo que deseaban, eran capaces de hundirla.

Aunque eso significara hundirse ellos también.

—Adelante —apartó el brazo de un tirón—. Quiero ver cómo cae la gran familia Shen.

Salió de la residencia con pasos firmes.

Sin mirar atrás.

— ¡Maldita desgraciada! —Gritó la madre desde la sala al verla irse. Su voz se quebró al final.

Kira soltó un largo suspiro al estar fuera de aquel lugar.

El aire de la noche le quemó los pulmones.

Miró esa casa que la vio crecer por última vez, antes de darse la vuelta completamente.

—Jefa, su mejilla —Yulia salió del auto y corrió a ella al ver su rostro. Con un pañuelo en la mano.

—Estoy bien —dijo Kira, alejando las manos de su asistente.

Sin esperar por el chófer abrió la puerta del auto y subió.

—Nos vamos —ordenó una vez Yulia estuvo en el lado del copiloto.

—¿A Italia? —preguntó con dudas la mujer, ajustándose el cinturón.

—¿A dónde más? —la joven miró a su asistente antes de girar la cabeza hacia la ventana. Vio el reflejo de su mejilla hinchada. No le importó.

El ruido del auto al alejarse fue la última sentencia para los Shen.

Sabían que ella se había ido para siempre.

Y con ella se había llevado su gloria.

—¿Qué hacemos? —preguntó el hijo mayor, nervioso.

No quería que su empresa se desmoronara justo cuando había llegado a la cima.

Pero sabía que su hermana no los dejaría ir ahora.

No sin cobrar todo.

—No temas, hijo —el señor Shen sonrió. Una sonrisa que no llegaba a los ojos—. Ella no podrá irse del país.

Sacó su teléfono y marcó un número.

—Se dirige al aeropuerto —fue lo único que dijo, y la otra parte colgó.

—Si la policía no puede hacerle nada, alguien más lo hará.

Las sonrisas de los dos hermanos se ensancharon.

Una expresión de satisfacción apareció en la madre.

Dentro del auto, Kira se mantenía en silencio. Yulia le entregó un cubrebocas y un par de gafas oscuras.

—Póngase esto —dijo—. Por si acaso.

Al otro lado de la radio del chófer se escuchó la voz de uno de los guardias, tensa:

“El aeropuerto principal fue tomado por los hombres del señor Vittorio. Alguien filtró información de que la señora llegaría a tomar el avión aquí.”

Yulia apretó los puños con molestia.

No se esperaba que los Vittorio llegaran a China.

Los Vittorio era el apellido de la organización en Italia que intentaba igualar el poder con la Madrina.

No atacaban directamente.

Para eso utilizaban a hombres como el señor Dorian, hace cuatro años.

Pero esta vez parecían ser ellos mismos quienes estaban emboscando a la líder de “Las Sombras”.

—Cambien de ruta —ordenó la asistente, mirando su tablet, buscando el aeropuerto más seguro—. Diríjanse al aeropuerto Xin, de inmediato.

Dicho eso, volvió a girarse a su jefa.

—Que Lysander se encargue de mantener el área asegurada —ordenó Kira.

Yulia habló por el intercomunicador:

— Lysander, ya oíste.

Kira cerró los ojos un segundo.

Le dolía la mejilla.

Le dolía más la garganta de haber tragado tanto durante tantos años.

—Jefa —murmuró Yulia sin mirarla—. Cuando lleguemos a Italia, ¿qué hacemos con la familia Shen?

Kira no respondió de inmediato. Afuera, las luces de cada calle pasaban como sombras.

—Dejamos que caigan —dijo al fin—. Que aprendan lo que es no tener a Kira Drago detrás.

Yulia asintió.

Sabía que las cosas terminarían así.

El auto aceleró.

El aeropuerto Xin se acercaba.

Y con él, la salida de China.

La ruptura final.

La familia Shen había elegido su bando.

Ahora tendrían que vivir con las consecuencias.

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inuyasha/ Tomoe🦊
que paso al final con su esposo?
A.B. 💜🐨: Primero que nada, gracias por leer esta obra 😅.
Y respondiendo a su pregunta. Eso se sabrá más adelante. Vamos apenas comenzando.💜
total 1 replies
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