NovelToon NovelToon
Mi Amor Verdadero

Mi Amor Verdadero

Status: En proceso
Genre:Amor eterno
Popularitas:848
Nilai: 5
nombre de autor: Estefany Zárraga

A sus 23 años, Alejandro Rodríguez es la personificación del poder sin límites. Frío, implacable y dotado de una mente calculadora que convierte la ambición en destino, no hay negocio ni objetivo personal que se le resista. Él lo tiene todo, excepto lo único que el dinero no puede comprar: el sentimiento. desde la muerte de su hermano por culpa de una mujer lo ha convencido de que el amor es debilidad, condenándolo a vivir en una opulenta soledad, un rey en un trono sin corazón.
Con 21 años, Azul Estrella Luna García ha vivido toda su vida con doloroso pasado el maltrato que vivió con su madre y el abandono de su padre y abandonada en una un orfanato a los cuatro años a forzado su vida con impulso graduándose de diseño gráfico y administración de empresas
¿Podrá Alejandro derribar su muro del cinismo y volver a creer en el amor Azul dejara sus miedos para darle una oportunidad a la felicidad

NovelToon tiene autorización de Estefany Zárraga para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 2 El precio de un latido

-El despertar fue como emerger de un océano de brea. Azul abrió los ojos lentamente, pero la luz que la recibió no era la mortecina bombilla de su apartamento, sino un resplandor dorado y opulento que hería su vista. Trató de incorporarse, pero el pitido agudo de una máquina a su lado le recordó que su cuerpo seguía siendo su propia cárcel.

—No te muevas —una voz profunda, como el estruendo de un trueno lejano, llenó la habitación.

Azul giró la cabeza. Allí, sentado en un sofá de cuero que parecía costar más que sus tres años de carrera en Diseño Gráfico, estaba Alejandro Rodríguez. A sus 23 años, el hombre irradiaba un aura de autoridad que no debería pertenecer a alguien tan joven. Su mirada verde, fría como el océano en invierno, la analizaba con una intensidad que la hacía sentir desnuda.

—¿Dónde estoy? —logró decir Azul. Su garganta se sentía como si hubiera tragado arena.

—En la Clínica San Judás. Mi clínica —respondió él, levantándose con una elegancia depredadora—. Te desmayaste en la cafetería. Tu corazón decidió que ya no quería seguir el ritmo de tu vida de clase trabajadora.

Azul apretó las sábanas de seda. Recordó el dolor, el rostro de Allison asustada y luego... la oscuridad. Pero también recordó el desprecio de este hombre antes de caer.

—No pedí su ayuda, señor Rodríguez. No puedo pagar este lugar. Allison y yo apenas...

—Tu amiga está en la cafetería del hospital, bajo la vigilancia de mis hombres —la interrumpió él, caminando hacia la cama—. Y sobre el pago, no te preocupes. Ya he saldado la cuenta. Cincuenta mil dólares por el tratamiento de emergencia, el traslado y la reserva de esta suite privada.

Azul sintió un vuelco en el pecho, pero no por su arritmia. Cincuenta mil dólares. Era una cifra que no vería junta en toda su vida, ni siquiera con sus títulos de Administración y Diseño.

—¿Por qué? —susurró ella, con los ojos llenos de una mezcla de miedo y orgullo—. Nadie da nada gratis. Mi madre me enseñó que cada favor tiene un precio de sangre, y mi padre... él me enseñó que las personas huyen cuando las cosas se ponen difíciles. ¿Qué quiere de mí?

Alejandro se inclinó sobre la cama, acortando la distancia hasta que Azul pudo oler su perfume: una mezcla de sándalo, éxito y algo metálico, como el filo de una espada. A esa distancia, Azul pudo ver que el muro de cinismo de Alejandro era casi tan alto como el de ella. Él no veía a una mujer; veía un activo, una inversión.

—Tienes razón, Azul Estrella. Nada es gratis —dijo él, saboreando su nombre con una lentitud peligrosa—. He investigado tu historial. Graduada con honores en Diseño Gráfico y Administración. Una huérfana que sobrevivió al maltrato, al abandono en un orfanato a los cuatro años y a una madre que intentó apagar su luz. Eres resistente. Y yo necesito a alguien resistente a mi lado.

Alejandro se alejó y caminó hacia el ventanal que mostraba el horizonte de Nueva York.

—Mi hermano Alexander murió por culpa de una mujer que decía amarlo —soltó él, y por primera vez, una grieta de amargura cruzó su voz perfecta—. Ella lo manipuló, lo drenó y lo dejó morir cuando ya no le servía. Desde ese día, entendí que el amor es una enfermedad, una debilidad que los hombres como yo no pueden permitirse. Vivo en una soledad que muchos llaman poder, y me gusta que sea así.

Azul lo escuchaba con el corazón latiendo desbocado. Eran tan diferentes y, sin embargo, ambos estaban marcados por el abandono. Ella por la pobreza y el maltrato; él por la traición y la muerte.

—¿Y qué tiene que ver eso conmigo? —preguntó ella.

Alejandro se giró, y su rostro volvió a ser la máscara de hielo de siempre.

—Mi abuelo, el fundador de la corporación, ha puesto una cláusula en mi herencia. Quiere que me "humanice". Quiere ver que soy capaz de cuidar de alguien para heredar el resto de las acciones que aún no poseo. No busco una esposa, busco un contrato.

Sacó un documento de su maletín de piel y lo puso sobre la mesa auxiliar.

—Tú necesitas un trasplante o, al menos, un tratamiento de por vida que no puedes pagar. Yo necesito una "compañera" oficial que no me pida amor, que no espere sentimientos y que sea lo suficientemente inteligente para manejar mi agenda y mi imagen pública. Trabajarás para mí, vivirás en mi residencia y, a cambio, yo seré el guardián de tu corazón. Literalmente.

Azul miró el papel. Era un contrato de oro, pero no dejaba de ser una jaula.

—¿Me está comprando? —preguntó ella, con una chispa de fuego en sus ojos verdes, iguales a los de él.

—Te estoy salvando —corrigió él con cinismo—. En este mundo, Azul, todos pertenecemos a alguien. Al menos yo te ofrezco la oportunidad de sobrevivir. Tienes 21 años. ¿Quieres morir en un hospital público o quieres vivir como una reina en mi trono sin corazón?

Azul recordó el sótano de su madre, los días de hambre en el orfanato y las noches sin dormir estudiando para graduarse y ser alguien. Había luchado tanto para ser libre, ¿y ahora iba a entregarse al hombre más implacable de la ciudad?

Pero entonces, volvió a sentir ese pinchazo en el pecho. Su corazón era una bomba de tiempo. Si moría, ¿qué sería de Allison? Su amiga se quedaría sola.

—Si acepto... —comenzó Azul, con la voz temblorosa—, Allison viene conmigo. Necesita terminar sus estudios y estar segura.

Alejandro esbozó una sonrisa que no llegó a sus ojos. Era la sonrisa de un depredador que acaba de acorralar a su presa.

—Trato hecho. Tu amiga tendrá una beca completa y seguridad. A cambio, tú me perteneces. Serás mi sombra, mi asistente y, ante el mundo, la mujer que logró lo imposible: estar al lado de Alejandro Rodríguez.

Azul tomó el bolígrafo que él le tendía. Sus manos temblaban, pero su mirada se mantuvo firme. Sabía que estaba entrando en la guarida del lobo, que Alejandro era un hombre que odiaba el amor porque lo consideraba una debilidad. Pero ella también tenía sus propios muros. Ella no buscaba felicidad; buscaba supervivencia.

—Firmaré —dijo Azul, clavando su mirada en la de él—. Pero no se equivoque, señor Rodríguez. Puede comprar mi tiempo, mi trabajo y hasta mi salud. Pero mi corazón... ese ya está roto, y no creo que usted tenga lo necesario para arreglarlo.

Alejandro soltó una carcajada seca, carente de alegría.

—No quiero arreglarlo, Azul. Solo quiero que siga latiendo para que cumplas con tu parte del trato.

Él firmó debajo de ella. En ese momento, el aire de la habitación se volvió pesado. El contrato estaba sellado. Azul Estrella, la chica que nació para ser abandonada, acababa de convertirse en el eje central del imperio de un hombre que no creía en nada.

1
𝐄𝐜𝐥𝐢𝐩𝐬𝐞 𝐋𝐮𝐧𝐚𝐫
que les parece la novela les gusta poco a poco voy a ir subiendo los capítulos
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play