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Azabache

Azabache

Status: En proceso
Genre:Romance / Intrigante / Juego del gato y el ratón / Amor-odio / Mundo de fantasía / Edad media
Popularitas:31.5k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Séptimo libro de la saga colores.

Lord Leandro Mercier ha regresado a la sociedad aristócrata después de muchos años desaparecido, nadie lo reconocerá, ya no es el joven gordito que era objeto de mofas en las celebraciones, ahora es el soltero codiciado de la capital de Floris, pero el destino lo pondrá frente a una ladrona que intentará robarle todo, sin esperarlo, también su tesoro más preciado, su corazón.

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3. El club de caballeros

...LEANDRO:...

Estaba trabajando en el estudio cuando mi madre entró, el mayordomo le siguió apenado.

— Disculpe mi lord, por no anunciar la llegada de la dama.

— No te preocupes, mi madre no necesita ser anunciada, gracias.

Se retiró después de hacer una reverencia.

Me levanté del sillón y rodeé el escritorio para darle un abrazo.

— Madre, me alegra verte.

— Quise venir a visitarte, a ver como te estaba yendo — Dijo, muy sonriente, tomando mis manos y observando a su alrededor — Es muy hermosa tu nueva mansión.

Mi madre llevaba puesto un vestido de color perla con encajes, su cabello recogido en un tocado, guantes y un bolso de mano.

— Gracias, madre, espero que no estés agotada por el largo viaje.

— No, en lo absoluto, disfruté mucho viajar, hace tiempo que no lo hacía sola.

Era la primera vez que me veía como un hombre realizado, era notable su preocupación por mí, jamás me le despegué de ella, no hasta que decidí ausentarme por un tiempo de la costa y me refugié en la hacienda.

Mi madre no me obligó jamás a permanecer a su lado, intentaba refugiarme en ella para poder soportar mi inseguridad y tampoco quería dejarla a merced de mi padre, siempre vigilaba que en sus discusiones ella no saliera lastimada físicamente, aunque no podía hacer mucho, ya que yo también le temía a Lorenzo.

— ¿Estás atareado por el trabajo? — Me preguntó, observando los papeles.

— No, tranquila, estoy disfrutando de ello, intento organizarme en la contabilidad de mi empresa de textiles.

— ¿Y los nuevos socios? ¿Han aceptado tu propuesta? — Me observó detenidamente, acomodando un mechón rebelde de mi cabello y también abotonando mi camisa hasta el cuello.

No le daba importancia a mi apariencia cuando trabajaba, solo tenía unos pantalones café con tirantes y una camisa.

— El único socio que puedo tener en la capital es el Duque Jones, es el mayor propietario de tiendas y casas de moda — Dije, acariciando mi cuello.

— ¿Lograste hablar con él?

— Sí, he estado asistiendo a sus celebraciones, de hecho ya tomó mi propuesta — Confesé y mi madre se alegró.

— Sabía que ibas a lograrlo, que eres hábil en los negocios — Apretó mis hombros.

— No tan hábil, me pide una condición y por eso no he firmado el acuerdo de sociedad — Dije un poco frustrado y ella se desconcertó.

— ¿Condición? ¿Por qué rayos te pondría una condición para trabajar con él?

— Tiene una hija y quiere que me comprometa con ella — Dije y alzó las cejas.

— Ese sería su beneficio, casar a su hija.

— Sí, si acepto el acuerdo, debo comprometerme con esa señorita ¿Qué piensas de ello? — Me apoyé del escritorio.

— ¿Esa señorita te interesa? — Me preguntó.

— Ni siquiera he cruzado palabras con ella.

Suspiró — Entiendo que la sociedad nobiliaria tiene sus costumbres, la mayoría de los matrimonios son arreglados, como el de Sebastian, pero hijo, no me parece adecuado que ese duque involucre la vida privada en los negocios... Te está acorralando de alguna forma, busca una garantía para que no puedas terminar la sociedad en caso de que algo salga mal, piensa, si te casas con su hija, quedarás enlazado a esa familia para toda la vida... Eso no te permitirá huir.

— No lo había pensado de esa forma, madre, tiene sentido — Me acaricié la barbilla, estaba rasposa por la barba incipiente — ¿Qué ganaría el duque con todo esto?

— Los hombres nobles nunca quieren perder, siempre intentan buscar alguna estrategia que no les de pérdida, tanto en el negocio, como en el matrimonio — Dijo, observando hacia mí — No estás en la obligación de firmar y menos con esa condición, el duque te ve como competencia y al firmar una sociedad, podrá dejarte a su sombra.

— Eres muy astuta, madre.

Era cierto, no había pensado en que el duque solo quería tomar ventaja de mi proposición, me veía como competencia y quería deshacerse de ella.

— Tantos años casada con Lorenzo debieron tener algo bueno después de todo y deduje rápidamente esto porque tu padre solía aplicar las mismas artimañas para salir ganando... Puedes darle un voto de confianza si deseas, pero al imponer significa que no te dará libertad para tus proposiciones y estrategias.

— Tienes razón, aprovecharé la reunión que tengo para esta tarde en el club y rechazaré su propuesta — Dije, decidido — Puedo encontrar otro socio, empezar con algo pequeño no significa que no voy a triunfar.

— Así se habla, hijo mío, se que puedes lograrlo, que no necesitas a un socio mayoritario, has alcanzado el exito en poco tiempo — Tocó mi mejilla y me evaluó — Te veo más delgado ¿Estás comiendo bien?

— No te preocupes, estoy comiendo bien.

Estrechó sus ojos — Leandro, no tienes que pasar hambre solo porque no quieres engordar.

— Madre, estoy comiendo bien — Le aseguré.

— ¿Estás seguro?

— Lo estoy — Le dije con firmeza, pero mi estómago traicionero rugió.

— Ya veo que me has mentido — Me reprendió.

— Comí, pero sabes que siempre tengo hambre, que esto nunca es de acabar — Dije, sonrojado por la vergüenza.

— No puedes matarte de hambre, con más razón debes comer.

— He estado ocupado, solo hago ejercicio tres veces por semana, si me alimento como antes, perderé todo por lo que trabajé y no es momento para engordar...

Ella soltó un resoplido — No es saludable saltarse las comidas, estás haciendo un mal a tu cuerpo, tienes que hacer lo que dice, si tú apetito es fuerte, es porque así naciste, voy a ordenar a los sirvientes preparar un buen almuerzo bastante resuelto — Se alejó hacia la puerta — Y ni se te ocurra decir que no.

— De acuerdo — Accedí a regañadientes.

Palpé mis bolsillos, pero recordé que el reloj que ordené grabar con el nombre de mi madre fue robado por esa ladrona.

Maldición.

Ese reloj era importante para mí, era un regalo de mi madre. ¿Cómo pude dejar robarme? Debí darle un golpe.

Era mujer, así que eso me detuvo.

Odiaba a esa ladrona ¿Por qué no podía ganarse el pan de forma honrada? Esperaba que obtuviera su merecido.

No podía dejar de recordar sus ojos oscuros, tan oscuros como el azabache.

Terminé de organizar el papeleo y bajé al comedor.

Mi madre estaba ocupando a los sirvientes, ordenando traer bandejas repletas de comida, olía delicioso y el hambre se hizo más fuerte.

Era un esclavo de la comida y al parecer nada me salvaba de ello, siempre me perseguía las ansías.

Aquello no podía ser normal.

Entré al comedor.

— Ya casi está servido — Dijo mi madre, ordenando los tenedores y cucharas.

Le di un beso en la frente — Gracias mamá, no tenías que molestarte en hacerlo.

— Claro que sí, eres mi hijo, siéntate, yo te serviré.

Siempre rompiendo las normas.

Sonreí y me senté a la cabeza de la mesa, era el señor de aquella mansión y ese era mi lugar, jamás creí estar en una posición así.

Sebastian era mi hermano mayor y siempre creí que él era el único capaz en asumir una posición de poder.

Jamás hablé en las reuniones, ni siquiera mostré ningún talento, solo abría mi boca para masticar.

— Madre, no llenes tanto mi plato.

Hizo caso omiso, llenando varios trozos de carne en salsa, ensalada, puré, todo tipo de delicias, incluso frutas.

— Nada de quejas, no seas malagradecido — Tomó su lugar después de servirse a ella también — Hijo mío, se que puedes elegir una esposa como todos los nobles, pero me honrarías si tu enlace matrimonial fuese consensuados, se que la mayoría de las señoritas están preparadas para aceptar el esposo que le impongan sus padres, pero por dentro, ninguna de ellas es felíz, todas tienen miedo, se que es así.

Ella fue una de esas señoritas y por eso me hablaba de forma tan clara.

— Lo sé, madre, aún no me decido a casarme, quiero que la mujer que elija también pueda alegirme, que podamos tener una conexión que no sea impuesta — Dije, mientras picaba un trozo de carne, después de probar bocado no podría hablar, la comida era el centro de la atención cuando eso sucedía, ni siquiera podía mantener una conversación, otro motivo para evitar los alimentos en reuniones sociales.

— Me alegra saberlo, aunque sé que es cuestión de suerte encontrar a una persona que te haga sentir algo y que puedan casarse, muchas veces, el corazón es necio y toma rumbos complejos.

Lo decía por su pasado con William, el padre de mi hermano Sebastian y de Chester, un hombre al que le tomé aprecio. En el fondo, si quería que mi madre se casara con él, pero ella adoraba su libertad.

— Cierto...

— De todas formas, si no puedes hallar lo que buscas y eliges un matrimonio a conveniencia, trata bien y haz muy felíz a tu esposa.

— Lo haré, madre.

Me sonrió — Sé que sí.

— Buen provecho — Dije y respondió de igual forma.

Al probar el primer bocado, me absorbí por completo en la comida, en el sabor y la explosión de sabores, en la satisfacción de sentir como mi estómago se llenaba.

Amaba comer y al mismo tiempo lo odiaba.

Por ser como soy, fui el feo de los bailes, incluso mi padre pensaba eso de mí.

Al ver el cuchillo en la mesa, sentí un poco de náuseas.

Con la mirada de mi madre sonriente, disfrutando de verme comer, mi culpa y mi ser carcomido por lo que hice, se acallaron por un instante.

...****************...

— ¿Ya te vas? — Preguntó mi madre cuando pasé al salon a despedirme, estaba leyendo un libro.

— Sí, resolveré el asunto con el duque de una vez.

— Estás muy guapo, pero siempre lo has sido — Evaluó mi ropa, llevaba un traje negro, con un pañuelo blanco y botas pulidas, el cabello peinado hacia atrás.

— Antes no lo era — Me acomodé la chaqueta.

Chasqueó la lengua — No digas tonterías, eres muy hermoso y no hablo solo de la apariencia.

— Madre ¿Crees qué una señorita le hubiese encantado que un hombre gordo fuese su prometido?

Arqueó las cejas — Las apariencias no lo son todo. Poco importa eso.

— En el mundo en el que crecimos sí.

— Cualquier mujer sería afortunada de tenerte como esposo.

— No hace falta mucho cuando tienes buena apariencia, las mujeres me miran por doquier, algo que no pasaba cuando era un cerdo.

— No te digas así, no había nada de malo con tu apariencia, ya te dije, que lo que cuenta es lo que llevamos en el corazón y en el alma, que no te importe lo que piense la sociedad — Gruñó, un poco molesta por mi actitud.

Me agaché para besarla en la mejilla — Ya debo irme, nos vemos en la cena.

— Nos vemos, cariño, no bebas demasiado.

— No, no lo haré.

...****************...

El carruaje me dejó justo en la entrada del club, el guardia de la puerta la abrió para mí.

Entré al vestíbulo y me hallé a varios caballeros que solía frecuentar en los bailes, me invitaron al salón, me senté un rato a jugar cartas mientras esperaba que el duque apareciera.

No me apetecía jugar, pero debía acostumbrarme a convivir con otros hombres que no fuesen mis hermanos o familiares.

A decir verdad, ni siquiera tenía amigos, esos caballeros eran superficiales, solo limitaban sus conversaciones a los negocios y a los encuentro pasionales.

Chester era mi único amigo, aunque no era mi hermano de sangre, yo lo veía como tal.

— ¿El servicio de cortesanas estará disponible hoy? — Preguntó el mismo lord que se había burlado de mí cuando dije que buscaba amor en una esposa, era hijo de un marqués, los otros tres eran primos de él.

— Deja de apresurarte, debemos beber primero o los nervios volverán a traicionarte — Dijo riendo uno de sus primos.

— Ese día no me sentía bien.

— Tu amiguito se quedó dormido.

— ¡Otra ronda por favor! — Exigió a uno de los meseros, ondeando su mano.

El hombre se aproximó con una botella sobre una bandeja.

La dejó sobre la mesa y se alejó.

— Bebe otro poco — Dijo el lord y negué con la cabeza.

— Hoy no siento deseos de beber.

— ¿Estás nervioso por las cortesanas o por qué tú futuro suegro vendrá?

— No es eso, no siento ganas de beber.

— Estás tenso, deberías ordenar un servicio privado, lo vas a disfrutar — Dijo, sonriente, palmeando mi hombro.

No me apetecía acostarme con una cortesana.

El club estaba repleto de muchos caballeros, el olor a tabaco me estaba mareando.

El duque no apareció después de dos horas.

Dejó una mesa para él solo y al fin pude levantarme de mi asiento para aproximarme.

Me detuve en seco en mi marcha.

Las cortesanas estaban entrando.

— ¡El Duque Jones te invita! — Gritó de forma imprudente el lord que me acompañaba en la mesa y me palmeó el hombro mientras caminaba hacia las mujeres, compitiendo por tomar a la más bella.

El duque frunció el ceño, intenté acercarme a él pero quedé paralizado.

Una mujer sacudía sus caderas al ritmo de una música

Estaba cubierta solo con dos piezas de tela de seda con brillantes lentejuelas, llevaba una máscara cubriendo su rostro.

Su piel era café, muy hermosa, como un bombón.

Tenía un cuerpo maravilloso, con curvas pronunciadas, abdomen plano, un busto precioso insinuante debajo de la prenda y piernas largas y tonificadas.

La danza que hacía era alucinante, en un abrir y cerrar de ojos se acercó, sus caderas seguían moviéndose, sus brazos se elevaron.

Los hombres la devoraban.

Unos ojos oscuros se encajaron en mí.

¿Los mismos ojos de la ladrona?

Pasó sus manos por mi pecho.

Esto era peligroso.

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Eliana Cardona
Pero la desaparición de esa loca si va a perjudicar a leandro, cada vez se le complican más las cosas
Eliana Cardona
Te esta endulzado primero para luego...... 😈😈😈
No mentiras de pronto solo le cayó bien y quiere hacer amistad 🤔🤔🤔
Yeli Martinez
y ella no es mala 🥺 le aviso a leandro lo de su padre. no quiero de villano al hermano de maule ellos no se lo merecen.
Alexandra Ortiz Posada
jajaja, ay mi amigo, no te imaginas lo que quiere jajajaja
Nena
🤣🤣🤣ay Leandro ! al parecer al rey le gustan los que tienen los nombres parecidos, primero fue Lean y ahora tú
Mel G.
Queremos historia de Roquer y Papper!!
Mel G.
Ya le llenaste el ojo mi amor
Micaela Alcaraz
Pobre, siempre sale perjudicado /Grievance/
Mel G.
Este hombre debe tener una fuerza semejante a Chester, mira que cargar dos cuerpos así nada más
Francisca Miranda Garcia
no me imagino a este papucho todo gordo
Jeinkarlys
maude ya la embarraste como te vas a dejar ver por esa mocosa caprichosa por favor has q roquer se enamore de ella y ella de. el y todo quede en familia 🤣🤣🤣🤭
Jazmin Salgado Ro
Lo siento Leandro 😜 pero la autora ya te la destino, no te queda más que dejarte querer y seguir con el trama que ella escriba. jejejeje.
𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
Pobre Leandro, se va a quedar calvo de tantas acusaciones.... Por otro lado, espero que a Roquer le llegue su carma y se enamore de la chiquilla mimada 😂y ella de él, jajaja me moriría de risa 😂😂
Sara Ramírez: Mmmmmm huele a romance el duque le va dar su patatus .Este romance sería genial para acabar con el odio de Roquer y pepper se le quitaría lo mimada.
Mel G.: Queremos lo mismo, espero la Autora nos deleite con tal historia!!
total 2 replies
Jazmin Salgado Ro
Así se dice, ese hombre queda intimidado por tu gallardía al no amedentrarte como el quería.
Jazmin Salgado Ro
No Leandro calmate, se te va hacer vicio y después vas a estar como Dorian queriendo matar a alguien diario para sentirte bien 😂
Jazmin Salgado Ro
jajajaja no Leandro ya te la quieres comer para comprobar a qué sabe jajaja.
Jazmin Salgado Ro
Así es querido Leandro y recuerda que tú quitaste a ese ser repugnante de sus vidas así que ese duque no te intimide.
Iveth Valle Haro
siempre Creeo q estoy leyendo la mejor pero siempre me sorprende
Yesika Bastidas
lo mejor de lo mejor
Yesika Bastidas
hay chamo que pasará ahora
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