Su hermano comete un gran error al robarle a un mafioso, y solo ella puede salvarlo de la cárcel. Solo que no espera lo que un malvado mafioso tiene pensado para ella y termina cayendo en un laberinto sin salida.
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Capitulo 3
Mientras tanto, Bruno ya había llegado a su mansión rodeado de guardaespaldas que daban la vida por él. Bruno era hermano de Selene y llevaba mucho tiempo haciendo negocios con él narcotráfico, esto le había generado mucho dinero y a su vez muchos enemigos. Había tenido que pasar por muchas situaciones peligrosas para poder ser quien era hoy, y nunca le tembló el pulso para tomar decisiones, aun así si estas hacían que alguien perdiese la vida. Era un hombre muy serio y frío, y por esa razón muchas personas le tenían miedo, aunque con su madre y hermanos era completamente diferente y prefería morir antes de hacerles daño.
Al llegar a su oficina, su mano derecha estaba allí, Dante, quien se encargaba de ejecutar las órdenes de Bruno.
-¡Bro! ¿Qué sucedió?-Consulto Dante al verlo ingresar enojado a la habitación.
-Selene estaba allí...
-¿Quieres que lo haga cuando Selene se vaya?
-¡No! No puedo...
-¿Por qué no?-Lo observo confundido.
-Porque Selene Amenazó con contarle mi vieja historia con Ernesto a mi madre. -Contestó mientras se sentaba en su oficina.
-Selene te ha tomado de los huevos con ese secreto, creo que un día tendrás que contárselo a tu madre.
-No puedo contarle, sabes muy bien como se pondría... Ella se iba a casar con él.
-Pero él la engañaba... Merecía morir.-Intento justificarlo.
-¡Claro que si! Pero mi madre no lo considerará así, ella lo amaba. Es mejor que siga pensando que él se fue.
-¿Entonces dejarás que tu hermana amenace con eso? Si quieres esperamos a que salga del hospital y ahí lo asesinamos.
-Es hermano de su mejor amiga...
-¿De qué amiga?
-De una... No lo sé.-Contestó irritado.
-Uff -Suspiro. -¿Y ahora?
-Me ha dicho que su amiga estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por mí.
¿Y qué harás? ¿La enviarás de mula?
-Estaba pensando en darle una lección a ese niñito...
-¿Cómo que?
-Le diré a su hermana que se acueste conmigo.
-Ufff eso no es la gran cosa. -Contestó Dante virando sus ojos.
-Pero... La grabaré, haré todo lo que quiera con ella y grabaré… ¡Todo! Luego se lo mostraré a su hermano y haré que lo reproduzcan en toda la ciudad.
-Si haces eso, ese niño estará molesto, humillado.
-Claro que si, le haré tantas, pero tantas cosas que ni siquiera podrá sentarse. Nunca más querrá aparecer por la ciudad.
-Jajajaja ¡Qué gracioso eres! Pero dime... ¿Y si es fea? ¿Lo harías igual?
-No lo sé, eso no lo pensé... Tendría que verla y si es fea lo tendrán que hacer ustedes.
-¿Ustedes? O sea... ¿Yo también?
-¡Claro! Eres mi mano derecha.
-Pero el castigo debe ser para ella, no para nosotros.
-No interesa... Le diré a mi hermana que la traiga esta tarde y esta será una lección para ella también.
-¿lo crees?
-Ella me traerá a su amiga, y verá de lo que soy capaz. No me agrada que quiera amenazarme, ella también tendrá que entender que no debe meterse en mis asuntos. -Contestó Bruno tirándose hacia atrás.
-¡Esto sí que estará bueno!-Exclamo con una sonrisa Dante.
-Claro que si, porque nadie puede burlarse de mí. -Contestó Bruno observando un punto fijo con una sonrisa de lado.
Julieta volvió a su casa para atender a sus hermanitos, para su sorpresa su padrastro estaba allí, mientras que los niños se encontraban sentados en la mesa, quietos sin decir una sola palabra por el miedo que le tenían.
-Tú ¿Dónde estabas Julieta?-Le pregunto apenas pasó la puerta.
- Estaba en el hospital con Tomás.-Contestó en voz baja.
-¡Yo no lo quiero volver a ver aquí!
-Esta no es tu casa, es de mi madre y tú no puedes sacarlo de aquí a él.-Lo enfrentó gritándole, rápidamente él se levanta de su silla y golpea a Julieta dándole un bofetón haciendo que ella tapara su rostro.
-¡Yo soy el hombre de esta casa y debes respetarme! -Le ordenó.
-Esta es la casa de mi madre.- Objetó Julieta sin importarle la bofetada que este le dio.
-Ya verás Julieta, lo llego a ver aquí sufrirás las consecuencias. -Le advirtió su padrastro, mientras tomaba la botella de cerveza que tenía sobre la mesa y volvió a su habitación. Julieta abrazó a sus hermanos y les pidió que se tranquilizaran, ya que ellos se encontraban muy nerviosos por la situación y aún más por haber estado esas horas a solas con él.
Julieta seco las lágrimas de su rostro y comenzó a buscar en el refrigerador que podía cocinar para sus hermanos, tomó algunas cosas y les preparo un guisado. Se sentó en la mesa junto a los pequeños y luego del almuerzo comenzaron a prepararse para ir al colegio.Rapido Julieta llevó a los pequeños y en cuanto se dirigía a la puerta de la preparatoria donde ella asistía, recibió una llamada de Selene.