La saga continúa.
Megan logró superar el dolor con la ayuda de su familia, a la que por fin recuperó. Ahora que su amor por Elliott dejó de ser prohibido, está dispuesta a todo por protegerlo a él y a su bebé en camino, y esto solo hace que su camino a la venganza contra Alphonso y la falange oscura se complique más, ya que debe cuestionarse sobre que futuro quiere para su bebé.
Con la constante amenaza de Alphonso y la de un enemigo mayor sin rostro, deberá aliarse con cualquiera que quiera ayudar.
También está la aparición del verdadero padre y hermano gemelo de Elliott, quienes no sabe si son enemigos o aliados; ellos tienen secretos que pueden cambiarlo todo.
Megan deberá enfrentarse a un gran dilema entre su sed de venganza o el amor.
Pero en este juego de sombras y traiciones nada es lo que parece y al final descubrirá que su mayor enemigo no es Alphonso, sino algo más grande detrás de todo.
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Furia desbordada.
Varias camionetas blindadas se estacionan en un terreno baldío. El prisionero que se llevaron los hombres de Alphonso va en la parte de atrás de una de las camionetas, aun con la capucha puesta, pues nadie se atreve a tocar al jefe.
Un hombre le abre la puerta y el prisionero por fin sale; ya ha entendido que es probable que lo maten.
"Padre", se acerca Alphonso con una sonrisa en el rostro hacia su papá, que está vestido con un overol gris y sus brazos están atados
"¿Por qué carajo no le han sacado esto?", dice molesto mientras Tamara baja de uno de los autos y se acerca; se ve lastimada.
Alphonso toma una navaja para cortar la bolsa y sus ojos se abren; la sonrisa que estaba hace segundos se esfuma y es reemplazada por una mueca que deforma su rostro.
"¡¿Qué mierdas está pasando?! ¿¡Tú no eres mi padre?!". Tamara se echa dos pasos hacia atrás mientras sus ojos se abren y su boca también; no entiende qué está ocurriendo.
Los ojos furiosos de Alphonso se pasan a los de Tamara y ella, nerviosa, niega; no concibe lo que está ocurriendo.
"Juro que no sé de qué se trata", responde mientras mueve las manos y titubea. Su voz, ella sabe, a quién tiene enfrente.
Alphonso saca su pistola y se la apunta; el color se esfuma de la cara de ella.
"Detente, Alphonso, no sé qué tipo de broma de mal gusto es esta, tal vez cambiaron todo a última hora; hasta la mano la tiene cortada, por Dios". Alega entre gritos y con su corazón latiendo muy rápido; está segura de que esta no saldrá.
Alphonso está lleno de impotencia y el agarre en su pistola es fuerte; entonces suelta un grito de frustración mientras dispara, dejando el cadáver en el suelo frío.
"¡Ahhh!". El silencio los envuelve mientras todos miran con horror la escena.
"No te voy a matar, aún puedes servirme más adelante, pero esta te la cobro", dice mirando con ojos psicópatas a Tamara, quien siente los latidos de su corazón en la garganta.
Alphonso se ríe y se relame los labios.
"Por eso, amo a mi Regina, ella es inteligente, siempre caminando un paso adelante". Se da la vuelta y ve a sus hombres.
"Nos vamos, preparen todo y comiencen a buscar información de a dónde se llevaron a mi padre", dice y camina; luego se detiene para observar a su espalda a dónde está Tamara, petrificada mirando el cadáver del hombre.
"Oye, andando, de ahora en adelante eres de los míos". Ella regresa a tierra y comienza a caminar; tomó una mala decisión y ahora le costará muy caro.
El frío no la quema tanto como la magnitud de sus decisiones.
Las hélices de los helicópteros girando crean un ruido que corta con el silencio del lugar y abordan uno de ellos.
Mientras despegan y se alejan, Tamara ve todo lo que dejó atrás solo por culpa de Megan, según ella; ahora su odio es más grande que el anterior.
Alphonso suspira para que la rabia no lo consuma; se imagina a su padre muy lejos o tal vez muerto. Sus ojos se cierran tratando de bloquear sus pensamientos y la ira que le hierve por dentro.
Mientras, en otro lado, un hombre está igual que Alphonso; está lleno de rabia y maldice mientras se baja de su auto y azota la puerta.
"Malditos inútiles", grita y se gira para ver a los hombres que llegaron con él.
Estos están aterrados.
"Jefe, lo sentimos", tartamudea uno y el hombre de cabello largo prepara la ballesta que tiene en las manos y grita.
"Corran", sus dientes están apretados y sus ojos casi votan fuego.
"Jefe, no lo haga, la vamos a traer", dice otro, también asustado.
"Dije que corran, les daré unos segundos de ventaja". Todos comienzan a correr en todas direcciones, pero no hay escapatoria; es un terreno amplio y los árboles están más lejos.
El griego llamado Alekos apunta y dispara; uno tras otro van cayendo. Da unos pasos y dispara, carga el arma y sigue.
Su hombre de confianza está a su espalda; él se encarga de estar cuidando su estadía y, como lo conoce y también a la leyenda, no quiso ir.
Una vez el último ha caído, respira saciando su sed de matar y se gira para ver al hombre.
"Necesito que pongas esta ciudad de cabeza, pero quiero a esa mujer". Observa los ojos de su fiel mano derecha y el hombre le responde con total confianza; son años de amistad.
"Cálmate, Alekos, tienes suficientes presas y pronto llegará otro cargamento", trata de apaciguarlo el hombre.
"No la quiero como presa, la quiero para mí; es fuerte, inteligente y audaz, solo tiene un detalle que puedo arreglar fácilmente", dice mientras camina hacia la casa de seguridad.
"¿Tiene pareja, aparte de ser la ex del italiano?", pregunta el hombre y Alekos niega sin mirarlo.
"Sabes que es lo que menos me importa; hablo de su vientre de embarazo, pero como dije, puedo arreglarlo". Su voz ronca está llena de confianza.
Entra como alma que lleva el diablo a la casa y todos de inmediato se alejan.
"Vamos por un whisky; debes quedarte tranquilo, así es más emocionante cuando es difícil". Alelo asiente y le sonríe con malicia.
"La hubieses visto, es hermosa y, a pesar de que sabía que la estaban atacando, no estaba asustada". Se toma el trago que le sirve el hombre y se lo toma de un solo jalón.
"Ya era mía, hasta que llegó ese imbécil y se la llevó". Vuelve a sentir su sangre hervir.
"Busca todo sobre ellos: dónde vive, con quién, a qué hora come, hasta cuántas veces defeca". Su fiel amigo sonríe.
"¿El gran Alekos ha caído?" Este mira al sujeto con ojos endemoniados.
"Sabes qué pienso de esas estupideces, pero digamos que sí, me gusta mucho esa mujer, pero no te equivocas, yo no soy papá, yo quito, no me dejó quitar".
SORPRENDENOS!!! Con el final que se viene con esta novela
Gracias por regalarnos siempre información de calidad, diferentes tramas, no te encasillas, no escatimas en entregar tu tiempo a lo que te apasiona, y pones todo tu amor a la escritura, haciéndonos parte de tu obra, nos haces reflexionar, entender diferentes tópicos, pasar por todas las emociones habidas, tanto así que amamos a algunos personajes o lo contrario odiando a otros y hasta deseando su muerte en algunos casos.
Sigue cosechando éxitos, que tus fieles lectoras te acompañamos!!
* ESPERO POR SABER EL TIPO DE BODA DE ESTAS "ALMAS GEMELAS"
Esa es la GRAN PREGUNTA 🤔
A veces puede resultar lógico tomar la justicia por mano propia 🤯🙈