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Atrapada Por Cuatro Sexys Demonios

Atrapada Por Cuatro Sexys Demonios

Status: Terminada
Genre:Demonios / Mundo de fantasía / Venganza / Malentendidos / Completas
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Amelia solo quería recuperar su inspiración, pero un espejo maldito la arrastró a una pesadilla victoriana. Ahora está atrapada en una dimensión oscura, habitando el cuerpo de Eleanor Bianchi, una duquesa de sangre de dragón tan cruel que su propio séquito planea asesinarla.
¿El problema? Sus sirvientes no son humanos. Son cuatro letales y seductores demonios que la odian con cada fibra de su ser.
Rodeada de traiciones y enemigos mortales, Amelia tiene dos opciones: convencer a los monstruos que desean su muerte de que ella no es la tirana que recuerdan... o despertar la verdadera magia de su linaje y someter al infierno entero. El juego de poder acaba de cambiar.

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Santuario del Rey y la Visita de la Serpiente

Gio

El silencio en mi santuario no era el vacío que otros temen; era una fuerza vibrante, cargada de la estática de milenios de conocimiento acumulado. Me encontraba rodeado de estanterías que se perdían en la penumbra del techo abovedado, donde los libros estaban encuadernados en piel de dragón y las crónicas de eras olvidadas susurraban secretos cuando el aire pasaba entre sus páginas.

Llevaba horas buscando. Mis dedos, largos y pálidos, recorrían lomos desgastados por el tiempo. Buscaba palabras que no pertenecieran a este reino: "Tierra", "Escocia", "Planeta". Buscaba cualquier rastro de una tal Amelia Hart.

— Mundos paralelos... —murmuré para mí mismo, soltando un bufido de frustración mientras cerraba un tomo sobre dimensiones espectrales—. ¿Una escritora? ¿En un mundo sin magia? Es absurdo.

Me senté en mi trono de obsidiana, dejando que la luz de las velas azules bañara mi rostro. La lógica me dictaba que esa mujer simplemente estaba loca. Que el trauma de casi morir en el inframundo había fracturado la mente de la verdadera Eleanor Bianchi y su cerebro había inventado un refugio, una vida mundana y pacífica para escapar de la oscuridad de su linaje. O peor aún, que era una estratagema magistral. Tal vez estaba fingiendo esa vulnerabilidad, esa extraña "pureza" de Amelia, para que yo, el Rey del Inframundo, bajara la guardia y cayera rendido a sus pies. Al fin y al cabo, el poder de los Bianchi siempre ha tenido hambre de tronos más altos.

Pero había algo en sus ojos. Esa chispa de asombro genuino ante cosas que Eleanor debería haber visto desde la cuna. La forma en que se mareaba con mi teletransportación, su torpeza con la espada que antes manejaba con una crueldad mecánica.

— Si eres una mentirosa, Amelia, eres la mejor que he visto en diecisiete siglos —susurré al aire.

De pronto, el aleteo pesado de piedra contra piedra rompió mi meditación. Mi gárgola de confianza, un ser de roca viva y ojos de rubí, aterrizó pesadamente en el balcón del santuario.

— Señor —su voz sonaba como el choque de dos montañas—, abajo espera una joven. Está impaciente por vuestra presencia. Se niega a esperar un segundo más.

— ¿Quién es? —pregunté, sin levantarme, dejando que mi aura de mando llenara la habitación.

— No me lo quiso decir, mi señor. Dice que vos sabéis perfectamente quién reclama vuestra atención.

Me puse en pie, ajustando mi túnica negra. Un presentimiento desagradable se instaló en mi pecho. Crucé el santuario y descendí por la escalinata de caracol hasta el vestíbulo principal. Al abrir las puertas de ébano, me encontré con la última persona que deseaba ver en mi territorio.

Odette Bianchi.

Estaba allí, de pie con una sonrisa petulante que me revolvió las entrañas. A su lado, su demonio humanoide con alas de cuervo permanecía cabizbajo. Todavía podía ver las cicatrices y la debilidad en sus movimientos; no se había recuperado de la paliza que le di en el desierto, y sus plumas negras aún tenían ese tono cenizo de la derrota.

— ¿Qué haces aquí? —dije, mi voz vibrando con una amenaza contenida—. Sabes que entrar en mi santuario sin invitación es motivo suficiente para que tu cabeza ruede por las escaleras.

Odette soltó una risita estridente, abanicándose con una mano enguantada.

— Oye, su majestad, baja esos humos —dijo ella, dando un paso al frente con una audacia que rozaba la estupidez—. No entiendo tu jueguito de ahora. Te veo muy unido a mi querida Eleanor. Anda de su lado, protegiéndola, rescatando a sus patéticos sirvientes... Era obvio que ibas a traicionarla para unirte conmigo. Eso es lo que habíamos pactado, ¿no? ¿Qué cambió, Gio? ¿Por qué proteges a esa basura ahora?

Me acerqué a ella con una lentitud letal. El demonio cuervo retrocedió instintivamente, reconociendo el peligro, pero Odette se mantuvo firme, cegada por su propia ambición.

— Al principio, quería matarla —confesé, y era la verdad—. Al estar atado a ella por el contrato de invocación, no podía deshacerme de ella sin sufrir las consecuencias, así que me retuve. Pero luego... luego la conocí mejor.

Recordé el brillo dorado en las manos de "Amelia" y la forma en que defendió a Perseo.

— Decidí no jugar en tu bando, Odette. Eres previsible, aburrida y tu maldad no tiene propósito más allá de tu propio ego. No sé qué estás tramando realmente, pero te daré un consejo: retírate. Retírate ahora porque te irá mal.

Los ojos de Odette se entrecerraron, brillando con un odio puro.

— ¿Me estás amenazando? —siseó.

— Te estoy advirtiendo —corregí—. Eleanor ya sospechó del golpe de estado. Ella sabe que la traición viene de parte de ti y de tu madre. Y por tu bien, te doy esta última advertencia: si sigues adelante con esto, no quedará rastro de tu nombre en el inframundo.

Odette guardó silencio por un momento, y luego estalló en una carcajada demencial que resonó en todo el vestíbulo.

— Lo siento, majestad, pero es demasiado tarde para advertencias —dijo ella, recuperando la compostura y ajustándose el vestido—. Ya está todo en marcha. Sucederá quieran o no. En unos días la Reina morirá, y yo reclamaré el trono que por derecho de sangre me pertenece. Así que prepárate, Gio, porque cuando yo sea la soberana, tú también caerás. Ya no serás el rey de nada, solo un esclavo más en mis pies.

Mi paciencia se agotó. En un movimiento imperceptible para el ojo humano, aparecí frente a ella y la sujeté del cuello, levantándola unos centímetros del suelo. El demonio cuervo intentó intervenir, pero con un solo gesto de mi mano libre, lo estampé contra la pared opuesta, dejándolo inconsciente.

— Insolente —le dije al oído, mientras mis ojos se volvían completamente negros—. Si me vuelves a amenazar, si vuelves a pronunciar mi nombre con esa lengua bífida, te asesinaré con mis propias manos. No me importa el linaje Bianchi, no me importa el equilibrio. Te borraré de la existencia.

Odette luchó por respirar, pero en su mirada vi que no tenía miedo, solo una locura fanática. Antes de que pudiera apretar más, una ráfaga de humo negro la envolvió. Ella y su demonio desaparecieron de mi agarre, dejando solo el rastro de un hechizo de transporte de alto nivel que seguramente su madre, Roberta, había preparado.

Me quedé solo en el vestíbulo, con los puños apretados y el pulso acelerado. La declaración de guerra era oficial. La Reina estaba en peligro de muerte inminente y el golpe de estado era una realidad que golpearía en cuestión de días.

Caminé de vuelta hacia la chimenea, mirando las llamas. La pregunta ahora quemaba más que el fuego: ¿debería hablar de esto con Eleanor o no?

Si se lo decía, la pondría en una posición de peligro extremo. Si ella era realmente Amelia Hart, esa chica de veinticuatro años de un mundo pacífico, la noticia de un regicidio inminente y una guerra civil la destrozaría. Pero si era Eleanor... Eleanor necesitaba saber que su familia iba a por su cabeza.

— Amelia... —pronuncié el nombre, probando cómo sonaba en mi lengua—. ¿Eres una víctima de este mundo o la pieza maestra que lo salvará?

Decidí que no podía ocultárselo. Si íbamos a enfrentar lo que venía, necesitaba saber si esa luz dorada en sus manos era suficiente para detener la sombra que Odette acababa de desatar. Pero antes de ir a buscarla, algo en las sombras del rincón se movió.

— Has tardado mucho en descubrirlo, Rey del Inframundo —dijo una voz profunda y rasposa que no pertenecía a ninguno de mis sirvientes.

Me giré, con la magia lista en mis dedos. En la esquina más oscura de la sala, una figura encapuchada me observaba. No era un demonio y no era un humano. Era algo mucho mas antiguo, algo que olía a estrellas muertas.

— El tiempo de los Bianchi se agota —continuó la figura—. Y la mujer que llamas Amelia es la única que tiene la llave para cerrar la puerta que Eleanor abrió. Pero cuidado, Gio... si ella descubre la verdad de por qué está aquí, puede que desees que nunca hubiera llegado.

— ¿Quién eres? —exigí, lanzando una ráfaga de fuego oscuro hacia el rincón.

Pero el rincón estaba vacío. La figura se había esfumado como un mal sueño, dejando solo una pequeña pluma blanca sobre el mármol. Una pluma que no pertenecía a un cuervo, ni a un demonio.

Era una pluma de ángel.

Sentí un frío que no había sentido en mil setecientos años. Esto era mucho más grande que un golpe de estado. Esto era una guerra entre cielos e infiernos, y Amelia Hart estaba en el centro de todo. Tenía que verla. Ahora mismo.

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Rosa Gonzalez
jajaja amo completamente. yo quiero a un azrael para mí
Celeste Godoy: Pienso igual que tú jajaja 🤭🤭🤭🥰
total 1 replies
Rosa Gonzalez
la duquesa del inframundo 😳
Rosa Gonzalez
con cuatro no se aburre 🤣🤣
Rosa Gonzalez
ay Dios jajajaja cuatro? eso sí que me gusta
lissyyy
excelente novela autora, tiene que tener una segunda parte /Pray/
Celeste Godoy: Hola bella, si la parte 2 ya esta en procesó, y a finales de este mes ya voy a ir publicandola, va a estar bomba muchos secretos y descubrimientos nuevos 📚📚✨️✨️✨️
total 2 replies
💕Lili 💕
me gustó muchísima tu novela, espero y siga la segunda parte 🥰
Celeste Godoy: No vas a esperar mucho te lo aseguro/Chuckle//Chuckle//Kiss/
total 1 replies
Ana Rivera
👏👏👏👏 perfecto.. 👏👏👏👏
Celeste Godoy: Estate atenta preciosa que se viene la Parte 2📚🥰✨️
total 1 replies
JrlyWriter
Llegó para acabar con la cordura de eelos🤭
JrlyWriter
Definitivamente, loca🤣
JrlyWriter
Llegó para alterar a los pobres demonios 🤭
JrlyWriter
Ay, Dios! Qué clase de Duquesa es esta?
JrlyWriter
Súper interesante 🤔
JrlyWriter
Interesante ver qué tumbo toma. Ahora sí que tiene para escribir 🤭
JrlyWriter
Demasiado osada, hace rato me hubiera ido
JrlyWriter
Esto da susto!🤣
JrlyWriter
Causa curiosidad saber que habrá allí 🤔
JrlyWriter
Interesante esta trama☺️
JrlyWriter
Woow! Hasta a mí se me activaría la musa 🤭
JrlyWriter
Parece buena, excelente inicio
Claudia Milagros Batallanos Vilcas
me encanto !!! llore cuando se juntaron lo mucho que se esforzaron por ir con ella ... y lo lograron !!!
Celeste Godoy: Uufff... no te imaginas la alegría que me hace saber que te haya gustado😭. Pero este no es el final se viene la Parte 2. Mi idea es hacer una saga de novelas cortas📚. Así que se vienen cositas.✨️✨️📚
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