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Entre Destinos Y Tentaciones

Entre Destinos Y Tentaciones

Status: Terminada
Genre:CEO / Mujeriego enamorado / Romance / Completas
Popularitas:27.7k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Yance

Isabella sabe convertir cualquier viaje en una experiencia inolvidable.
Alessandro Moretti sabe conseguir todo lo que desea.

Entre destinos de lujo, miradas que dicen demasiado y una atracción imposible de ignorar, ambos descubrirán que hay encuentros que no estaban en ningún itinerario.
Porque algunas tentaciones llegan para cambiarte el destino.

NovelToon tiene autorización de Yance para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Duende de Navidad

Diciembre llegó casi sin avisar, Las calles comenzaron a llenarse de luces. Árboles enormes aparecieron en las plazas, los balcones se cubrieron de adornos y en cada esquina podía escucharse música navideña.

Había algo diferente en el ambiente. La gente parecía sonreír un poco más.

Los niños esperaban con ilusión Y en algún lugar de la ciudad, una pequeña rubia de ojos azules tenía una lista de deseos mucho más larga de lo que todos podían imaginar.

—¡Mile!

La niña corrió por el pasillo con una muñeca en los brazos.

—¡Mile!

—¿Qué pasó, princesa?

—¡Quieyo llamal a Pecas!

La niñera sonrió.

—Está trabajando.

Emma hizo un puchero.

—Pelo necheshito decille algo.

—¿Qué cosa?

—Muchas coshas.

Milena soltó una carcajada.

—Eso sí te lo creo.

Emma se sentó en el sofá.

—Quelo un álbollito.

—Ya tenemos uno.

—Uno rande.

—El que tenemos es grande.

—Más rande.

Milena negó con la cabeza.

—¿Y para qué quieres uno más grande?

Emma abrió los ojos con ilusión.

—Quelo que venga el duendecillo lojo.

—¿El duende?

—Sí. Él shabe dónde vivo.

—¿Y qué quieres que te traiga?

Emma levantó un dedo.

—Una muñeca.

Otr.

—Un vestilo.

Otro.

—Una cochina.

Milena comenzó a reír.

—¿Una cocina?

—Sí.

—¿Algo más?

Emma pensó unos segundos.

—Una bikicheta.

—Em el duende hace travesuras, no trae regalos ¿Además donde vas a meter tantas cosas?

—En mi cualto.

—Tu cuarto no es tan grande.

—Papá hache otlo.

Milena se llevó una mano a la frente.

—Claro. Cómo no se me ocurrió.

Emma tomó el teléfono.

—Llama a Pecas.

---

Isabella estaba terminando una reunión cuando su teléfono vibró.

Miró la pantalla.

Milena — videollamada.

Sonrió inmediatamente.

—Bueno no siendo más, me retiro. Disculpen.

Salió de la sala.

Contestó.

—Hola, princesa.

La pantalla se llenó con una carita sonriente.

—¡Pecaaaas!

Isabella sintió cómo se le iluminaba el rostro.

—¿Porque tan feliz?

—Llegó liciemble.

—Sí - Isabella sonrió por su manera de hablar tan tierna.

—¿Cuándo venes?

—¿Por qué?

Emma acercó demasiado la cara a la cámara.

—Poque necheshito mi álbol.

Isabella soltó una carcajada.

—¿Tu árbol?

—Shí.

—¿Y qué pasó con el árbol que tienes?

—Eshe no silve.

—¿Por qué?

—Polque el duendechillo lojo necheshita uno rande.

Isabella miró a Milena.

La niñera levantó las manos.

—Dile a papá que corte uno.

—Pecaaas...

—Dime.

—Queelo muchas coshas.

—Eso me preocupa.

Emma empezó a enumerar.

—Una muñeca, un vestilo, una cochina, una bikicheta, papatos, pintulas, una cashita pala mis muñecas...

Isabella abrió los ojos.

—¿Algo más?

Emma se quedó pensando.

—Un calaballo.

—¿Un caballo?

—Le veldad.

Isabella comenzó a reír.

—¿Y dónde lo vamos a poner?

—En el platio.

—Em, no...

- Uno peteño.

Milena se tapó la boca para no reír.

—Esta niña tiene soluciones para todo.

Isabella negó con la cabeza.

—Está bien. Veremos qué puede traer santa, porque el duendecillo hace travesuras, no trae regalos.

—¡Shí!

En ese momento, alguien apareció detrás de Isabella.

—¿Quién es la pequeña negociadora?

Isabella se quedó quieta.

Alessandro.

Emma lo vio inmediatamente, sus ojos se abrieron.

—Pecaaas...

—Sí.

—¿Quén eshél?

Alessandro se acercó.

—Hola.

Emma lo observó con absoluta seriedad.

—Hola.

Isabella sintió un pequeño sobresalto. No estaba preparada para eso.

—Em, él es Alessandro.

—¿Ayeshandlo?

—Sí, es mi jefe.

Emma volvió a mirarlo, Luego miró a Isabella.

Después otra vez a Alessandro.

—Es muy guapo tu yefe.

Isabella cerró los ojos.

—Em...

Alessandro soltó una carcajada.

—Gracias.

Emma sonrió.

—¿Cuándo vienes a comel a tasa?

Isabella abrió los ojos.

—¿Qué?

—A comel.

Emma hablaba como si aquello fuera lo más normal del mundo.

—Con papá —añadió.

Alessandro levantó ligeramente las cejas.

Isabella reaccionó rápidamente.

—Pronto.

—¿Cuándo?

—Muy pronto.

Emma pareció satisfecha.

—Wueno.

Milena intervino antes de que la conversación pudiera complicarse.

—¿Qué otras cosas vas a pedirle a Isa?

Emma volvió a mirar la pantalla.

—Ah...

Isabella ya sabía que aquello no iba a terminar bien.

—¿Qué?

—Quelo una casha de muñecas.

—Emma, eso es demasiado.

—Y una bikicheta losa.

—Ya dijiste bicicleta.

—Pelo colol losa.

Alessandro comenzó a reír.

—Creo que tu lista necesita un presupuesto.

Emma lo miró.

—¿Tú tienes dinelo?

Isabella casi se atragantó.

—¡Emma!

Alessandro se echó a reír.

—Sí.

—Pueles ayulal a Pecas.

Isabella quiso desaparecer.

—Bueno, princesa, tengo que seguir trabajando.

—¡No!

—Te llamo después.

—Pecas...

Emma se acercó a la cámara.

—Te quelo, alios cheñol bonito.

Isabella sonrió con ternura.

—Yo también, mi niña.

- Adiós Emma - Dijo Alessandro con una enorme sonrisa.

La llamada terminó.

Isabella respiró profundamente.

Alessandro la miró.

—¿La famosa Emma?

—Sí.

—Es adorable.

—Es terrible.

—Me encanta.

Isabella lo miró sorprendida.

—¿Qué? ¿De cuando aca te gustan los niños?

—¿Y cuando he dicho que no?

—Tampoco lo habías mencionado, pensé que no.

—Emma es linda, auténtica, se parece a ti, negocia muy bien.

Isabella sonrió.

—Tiene mucha personalidad.

—Eso lo noté.

Alessandro se quedó pensativo.

—¿Cuántos años tiene?

—Tres.

—¿Ella vive contigo?

La pregunta llegó demasiado rápido.

Isabella sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

—Sí.

No había mentido, esta vez.

Alessandro asintió.

—Es una niña preciosa.

Isabella bajó la mirada.

—Sí.

—Y tiene buen gusto.

Ella lo miró.

—¿Por qué?

—Porque dijo que soy guapo.

Isabella soltó una carcajada.

—No te acostumbres, ella es mía.

—Demasiado tarde.

---

Alessandro tomó su teléfono.

—Esta tarde vamos a comprar todo lo que te pidió Emma.

Isabella levantó la cabeza.

—No.

—Sí.

—Alessandro, no.

—¿Por qué?

—Porque son demasiadas cosas.

—Entonces compramos algunas.

—No tienes que hacerlo.

—Quiero.

—No.

Él la miró.

—Isabella.

—Alessandro.

—Quiero hacerle regalos.

—No necesitas hacerlo.

—Lo sé.

—Entonces...

—Quiero hacerlo porque me cayó bien.

Isabella cruzó los brazos.

—No puedes llegar y comprarle medio almacén.

—¿Por qué no?

—Porque no.

—¿Ese es tu argumento?

—Sí.

—Muy sólido.

Ella intentó mantenerse seria.

—No voy a permitir que gastes una fortuna en una niña que apenas conoces y que pide locuras ¿Quiere un caballo de verdad?.

Alessandro se acercó y soltó una carcajada.

—Pero lo pidió pequeño.

—Alcahueta.

—Acompañame a comprar.

—No.

—Sí.

—No.

—Ya dije que sí.

—¿Siempre eres así Moretti?

—Cuando quiero algo, ya deberías acostumbrarte.

Isabella suspiró.

—Eres un tonto.

—Y tú vas a acompañar a este tonto.

Ella negó con la cabeza.

—No voy a ganar esta discusión, ¿verdad?

—No.

—Lo sabía.

---

Aquella tarde, Alessandro cumplió su palabra.

Entraron en una enorme tienda de juguetes.

Isabella caminaba detrás de él.

—No necesitas comprar todo, es una casa, pero pequeña y aunque no lo creas Emma tiene muchas cosas.

—Estoy escuchando.

—No parece.

Alessandro tomó una muñeca.

—¿Esta?

—Sí, es linda.

Tomó otra.

—¿Y esta?

—Aless.

—¿Esta es mejor?

—Vas a volver loca a Emma, no la conoces, es como si fumara marihuana todos los días.

Alessandro soltó una carcajada —Me encantaría compartir más con ella.

Isabella terminó riéndose, incómodamente.

Después escogieron vestidos, zapatos, pinturas, juegos educativos y una pequeña cocina de juguete.

Cuando llegaron al lugar de las bicicletas, Alessandro se detuvo.

—¿Rosa?

—Si eso dijo la patrona.

—Entonces rosa.

Isabella lo miró.

Había algo extraño en verlo así.

El hombre que normalmente parecía tener el mundo entero bajo control estaba completamente concentrado en escoger el regalo perfecto para una niña de tres años.

—Te estás divirtiendo —dijo ella.

—Muchísimo.

—Nunca te había visto así.

—¿Así cómo?

—Tan... feliz.

Alessandro la miró. El sentía que por fin estaba entrando en esa parte que Isabella habia querido mantener apartado y le gustó mucho conocer a Emma, ahora solo faltaba Daniel.

—Quizás necesitaba una buena excusa.

Isabella sintió algo cálido en el pecho.

---

Cuando terminaron, Alessandro miró las bolsas.

—Ahora nos falta mi familia.

—¿Qué?

—Los regalos de Navidad.

—¿También vas a comprar regalos?

—Por supuesto.

—¿Y quieres que te acompañe?

—Exactamente.

Isabella sonrió.

— Me siento usada.

—Necesito ayuda cariño.

Isabella se paralizó ¿Cariño? Alessandro no usaba palabras melosas ni cursi con ella

—¿Tú? ¿Necesitas mi ayuda?.

—Sí.

Isabella intentó relajarse.

—¿El gran Alessandro Moretti necesita ayuda para escoger regalos?

—Para mi madre y mis cuñadas.

Isabella soltó una carcajada.

—¿Tu otra cuñada Sofía?.

-Sí, en el largo camino de la vida me gané a un hermano, Matteo.

-Que tierno.

-No te burles demonio.

- ¿Y tu madre? Debes conocer sus gustos más que yo.

—Elena es imposible, nada le gusta, pero si digo que el regalo me ayuste a escogerlo tú, le encantará.

—Zorro astuto ¿Tienes pensado algo?

—No tengo idea.

—Entonces estamos en problemas, no se que le pueda gustar a tu madre.

Él sonrió.

—Por eso vienes conmigo, así el problema es de los dos.

Isabella lo miró, vio a un hombre que estaba empezando a formar parte de su vida de una manera peligrosa.

Demasiado profunda y real.

Mientras caminaban hacia la siguiente tienda, Alessandro tomó una de las bolsas.

—Por cierto.

—¿Qué?

—Cuando vea a Emma, quiero conocer al duendecillo rojo.

Isabella se rio.

—¿También crees en él?

—Después de conocer a Emma, estoy dispuesto a creer en cualquier cosa y ese duendecillo hizo bastante travesuras en mi infancia.

Ella negó con la cabeza.

—Estás perdido, ese duende lo tengo que inventar yo. Más trabajo para mí.

Alessandro la miró.

—¿Sí?¿Y su madre?

Isabella se quedó mirándolo a los ojos, luego desvió su mirada y dijo.

-Emma y Daniel fueron abandonados por esa mujer.

Alessandro le afectó un poco escuchar eso, por eso tal vez ella se aferraba a ellos, habían sufrido mucho.

-Compremos ese duende también y así no tienes que hacerlo, las travesuras las buscas en Internet.

¿Qué es el Duende de Navidad?

La tradición cuenta que Santa Claus tiene pequeños duendes ayudantes que durante diciembre visitan las casas de los niños. Uno de ellos llega como una especie de “espía de Santa”: observa cómo se comportan los pequeños durante el día y, por la noche, vuelve al Polo Norte para contarle a Santa cómo estuvo todo.

Pero hay una parte mucho más divertida: cada mañana el duende aparece en un lugar diferente de la casa y puede haber hecho alguna travesura durante la noche.

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Marshaan Sanchez
hay fue madre que hombre tan impertinente no saber que el caballero no tiene memoria😏
Marshaan Sanchez
jajajaja esa estuvo más que buena multiplique por cero jajajaja 😱🤩🤣🤭
Marshaan Sanchez
oh mi madre isa es un poco tremenda 🤭🤩se junto el hambre y la nedecida 🤭
Marshaan Sanchez
ajá esa misma pregunta nos estamos haciendo que esconde en pocas palabras de que pie coges ,😏😱
Marshaan Sanchez
es ando como una gallina no sé dónde voy a poner el huevo 🤣
Marshaan Sanchez
estos dos el binomio perfecto 😏🤩
Marshaan Sanchez
jajajaja 🤭se cumplió lo que dijo la sra madre del hacerlo en el escritorio es exitante 🥰 delicioso
Marshaan Sanchez
jajajaja hasta yo sentí esa emoción 🤣🤣 de ese beso 🤩
Marshaan Sanchez
🤭 jajajaja 🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Marshaan Sanchez
/Ok//Heart/🥰😏💋💋💋💋💋💋
Marshaan Sanchez
/Angry//Angry//Angry//Angry//Angry//Angry//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Marshaan Sanchez
más que excelente ,apasionante y lo mejor que cada conversación con respeto estaba casadas al tema que la escrictora se tomó el tiempo de hacer sus investigaciones mil gracias por impecable trabajo y regalarnos tu tiempo libres y de familia mil éxitos
Marshaan Sanchez
es que su anaconda es excelente jajajaja
Marshaan Sanchez
mi madre que narcisista salió esa mujer pero lastima ya perdiste el año jajajaja con una peliroja que llegara a ponerlo en cintura
Marshaan Sanchez
jajajaja sin 🫢 vergüenza malandrin
Marshaan Sanchez
jajajaja será una espinita que se le clavara en el corazón y tiene fuego jajajaja 💋
Adriana Vargas
el destino le tiene preparado una historia de amor 💘❤️‍🔥❤️‍🔥♥️♥️♥️♥️♥️
Adriana Vargas
💘❤️‍🔥💔😱, por ahora como tú sobrina 😜😜😜😜
Adriana Vargas
cupido lanzó la flecha 💘 jajaja 🤣🤣🤣🤣
Adriana Vargas
ahora como que si va a entender 😱😱😱😱, hasta yo quedé inmóvil 🤣🤣🤣
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