NovelToon NovelToon
Reencarné Como Omega… Y El Enigma Escuchó Mi Corazón

Reencarné Como Omega… Y El Enigma Escuchó Mi Corazón

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Morí sin haber amado…
y desperté en un mundo donde el destino se divide en Alfas, Deltas, Omegas y Enigmas.
Reencarnado como un omega en una era antigua llena de magia y alquimia, Arion finge amnesia para sobrevivir.
Todo cambia cuando conoce a Eryndor, un poderoso Enigma capaz de escuchar los pensamientos más profundos del omega… incluso los recuerdos de una vida pasada.
Un amor prohibido.
Un destino que desafía las leyes.
Una familia nacida contra todo pronóstico

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: Si me acerco… ¿te quedarás?

La pregunta nació en el pecho de Arion antes de llegar a sus labios. No era una duda impulsiva. Era un temor antiguo, arrastrado desde otra vida, una sombra de inseguridad que creía haber dejado atrás.

Estaban en la terraza de siempre, rodeados por la noche tibia y serena. La luna estaba alta y plena, su luz bañando las losas de piedra con un brillo pálido, mientras el aire parecía cargado de magia, vibrando suavemente a su alrededor. Las farolas flotantes emitían destellos dorados que danzaban entre las sombras de los árboles del jardín, creando un escenario que parecía suspendido entre lo real y lo intangible.

Arion caminaba de un lado a otro, los dedos rozando el borde de la balaustrada, inquieto. Cada respiración lo hacía consciente de su propio cuerpo, del calor que no desaparecía, del temblor en sus manos, del latido apresurado de su corazón. Eryndor lo observaba en silencio, sereno, como si comprendiera la tormenta interna sin necesidad de palabras.

—¿Te incomoda algo? —preguntó finalmente el Enigma, rompiendo el silencio con suavidad.

Arion se detuvo, respirando hondo. Las palabras se le acumulaban, como un torrente que necesitaba salir.

—Tengo miedo de acostumbrarme demasiado a ti —admitió, con voz apenas audible—. De depender… de sentir que si te alejas, no sabré sostenerme.

Eryndor se acercó despacio, cada paso medido, dejando que el espacio entre ellos hablara.

—Eso no es debilidad —dijo con calma—. Es honestidad.

Arion apretó los labios, sintiendo un nudo de emoción en su pecho. La sinceridad del Enigma lo envolvía, y al mismo tiempo lo confrontaba con su propio miedo a mostrarse vulnerable.

—En mi vida pasada —continuó Arion, con un suspiro—, siempre fui autosuficiente. Cuidaba a otros, pero nadie me cuidaba a mí. Ahora… —alzó la vista, enfrentando los ojos dorados que lo observaban con paciencia infinita— aquí todo es distinto. Tú eres distinto.

Eryndor levantó la mano, dudando un segundo antes de dejar que sus dedos rozaran suavemente la mejilla de Arion. El contacto era leve, respetuoso, casi un murmullo de afecto, pero lleno de intención. La piel del omega reaccionó de inmediato: un calor reconfortante subió por su rostro y se extendió por su cuello, haciendo que cerrara los ojos un instante para absorber la sensación.

—Si te acercas —susurró el Enigma—, no me iré.

El corazón de Arion latió con fuerza, acelerándose sin control, pero esta vez no era miedo: era anticipación, curiosidad, necesidad contenida.

—¿Aunque me confunda? —preguntó con voz temblorosa— ¿Aunque tenga miedo? ¿Aunque no sepa ser… lo que este mundo espera de un omega?

Eryndor apoyó su frente contra la de Arion, un gesto tan simple pero tan lleno de significado que el omega sintió que su pecho se expandía y se contraía al mismo tiempo.

—No quiero lo que el mundo espera —dijo con voz baja, cálida—. Te quiero a ti.

Arion cerró los ojos, dejando que el calor del Enigma lo atravesara, que la firmeza de su latido y la suavidad de su respiración lo anclaran. El calor que antes lo había confundido ahora se transformaba en una corriente tranquila y profunda, una sensación que lo sostenía sin ahogarlo.

—Entonces… —susurró Arion— quédate un poco más cerca.

Eryndor deslizó lentamente su brazo alrededor de la espalda del omega, envolviéndolo sin apretarlo, dejándole espacio para respirar, pero marcando su presencia como un refugio silencioso. Arion se apoyó contra su pecho, sintiendo el latido constante y firme que parecía resonar con el suyo, como si ambos corazones estuvieran aprendiendo a sincronizarse.

—Así está bien —murmuró Arion, sintiendo cómo algo dentro de él se relajaba por primera vez en horas.

—Siempre que tú lo decidas —respondió Eryndor, con un tono suave, seguro, que no pedía nada más que su consentimiento.

Permanecieron así largo rato, sin palabras, compartiendo el silencio. No hacía falta. Cada respiración compartida, cada roce mínimo, cada movimiento ligero de sus cuerpos tejía un lenguaje invisible que ambos comprendían sin esfuerzo.

Arion sintió algo profundo y nuevo: no estaba perdiendo su independencia. No se estaba perdiendo a sí mismo en Eryndor. Estaba construyendo un vínculo, delicado, firme, capaz de sostener su vulnerabilidad sin aplastarla.

Por primera vez, la idea de amar no le dio miedo. No era un riesgo, ni una obligación. Era un descubrimiento silencioso, lleno de ternura y respeto. El calor que recorría su cuerpo se había transformado en algo seguro, en un hilo cálido que conectaba su interior con el del Enigma.

Arion apoyó la cabeza un poco más contra el pecho de Eryndor, cerrando los ojos y dejando que su respiración se sincronizara con la del otro. Por primera vez desde que había despertado en este mundo, se permitió sentir sin controlarlo todo. Sin huir. Sin negarse. Solo estar.

Y mientras la luna iluminaba sus siluetas sobre la terraza, una certeza brotó en su interior: podía acercarse. Podía confiar. Podía quedarse.

Porque Eryndor estaría allí, siempre.

Y eso bastaba.

1
karina ochoa
Así es! 👏👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play