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Atracción Prohibida

Atracción Prohibida

Status: Terminada
Genre:Romance / Novela corta / Contratadas / Completas
Popularitas:4M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Natalïa Dïaz

Durante el transcurso de su lucha por volver a reconquistar el hombre del cual está, o estuvo; tan enamorada, Elise descubrirá que la soledad y el desprecio son armas letales en cuanto al amor se refiere. Si sentirte enamorado es uno de los sentimientos más lindos que existe; el sentirte deseado suele desestabilizar las cosas.


¿Cuál es el límite de una mujer sufrida y descuidada? ¿Cuánto tiempo durará Elise sin escuchar a su voz interior decirle que le dé la oportunidad a alguien que la desee con pasión y fervor?

NovelToon tiene autorización de Natalïa Dïaz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

XVII. SOLO EXISTES TÚ

Es como si hubieran estrujado mi corazón, hasta un nudo se formó en mi garganta al oírlo así y mis ojos se humedecieron. Ha debido pasar mucho por mi culpa, quisiera poder enmendar todo lo malo y darle la felicidad que tanto se merece. De hoy en adelante, voy a asegurarme de que así sea. Lo abrazo de espalda y es él quien se voltea para que fuera de frente, me cubre con sus fuertes brazos y escucho su corazón latir apresuradamente; es como una canción para mis oídos. Aunque no me permitió ver su rostro, siento sus lágrimas humedecer mi cabello y ya las mías se han aflojado.

—Lo siento, Kenneth.

—No tengo nada que perdonarte, solo que agradecerte. Te juro que yo no voy a fallarte y voy a cuidarte siempre, caramelito — sin decir nada más, solo permanecemos abrazados—. Perdón por ponerte en una incómoda situación. Es que cada día esto lo veía más lejos e imposible.

Después de relajarnos un poco, nos sentamos a cenar y a conversar por un largo rato en la mesa. Me gusta con la pasión que habla sobre su trabajo. Todavía hoy recuerdo cuando era un niño y solo se pasaba intentando resolver casos entre animales y personas del mismo barrio. Es como si volara el tiempo cuando estoy con él. No quisiera que se acabe tan pronto, pero estoy consciente de que, a pesar de que yo no tengo que ir a trabajar mañana, él si debe hacerlo y necesita descansar.

—Creo que ya voy despidiéndome, Kenneth.

—¿Ya tan pronto? ¿Por qué no te quedas?

—Mañana debes ir a trabajar y necesitas descansar.

—Descansaré mejor si te quedas conmigo. Hace varios días no nos veíamos y te he echado mucho de menos. El tiempo ha pasado rápido y no hubiera querido que se acabara tan pronto.

—Opino lo mismo. Si no tienes ningún inconveniente en que me quede, entonces no tengo problema en hacerlo.

—Bien. Si quieres, ve a la habitación y espera por mí.

—No, te ayudaré a limpiar todo.

Luego de ayudarlo con los platos, subimos a la habitación y enciende el aire acondicionado; luego se sienta en el borde de la cama y agito la cabeza.

—¿No te pondrás cómodo?

—¿Quieres que me desnude?

—No me refería a eso.

—Es normal interpretar eso, ya que la última vez te dije sobre cómo duermo.

—Lo sé. Entonces no tienes que cohibirte por mí. Si es la forma en que más cómodo te sientes, puedes hacerlo sin problema.

—¿Qué ha pasado durante estos días, como para que te hayas vuelto tan honesta de repente? El otro día recuerdo que estabas prácticamente como un tomate y observándome extrañada, hoy estás actuando sumamente distinto.

—No considero que sea algo malo, ya que como bien dijiste, ya te he visto anteriormente. Además, muchas personas tienden a dormir así.

—¿Tú lo haces también?

—No.

—¿Por qué? — se quita la camisa y desvío la mirada al suelo.

—Sería muy extraño.

—¿Inseguridad? — su pregunta hace que vuelva a mirarlo—. Dormir desnudo es uno de los mejores placeres. Te sientes libre, fresco y cómodo. Si estás con tu pareja, debe de ser mucho mejor. El calor, el roce de ambos cuerpos… —le interrumpo antes de que prosiga.

—Ya entendí.

—Admiro el don que tienes; ese don de imaginar cada detalle lo que te digo — sonríe, levantándose de la cama.

—No estoy imaginando nada.

—Es una lástima, ya que yo sí lo he hecho — quita su pantalón, confirmando al instante su comentario.

No puedo evitarlo, mi mirada se centra en esa parte e instintivamente humedezco mis labios. Ahora se ve más energético, largo y grande que aquel día.

—Al menos di algo. Me estás avergonzando con esa mirada tan fija. Si no te gusta lo que ves, puedo ocultarlo de nuevo. No puedo interpretar tu mirada y me pone nervioso.

—Lo siento — trago saliva, mientras agito la cabeza.

—Quisiera una sincera opinión. Ya sabes, no es como que me desnude a menudo frente a una chica.

—Obviamente, ya que esto solo se le muestra a tu pareja.

—¿Estás admitiendo que eres mi pareja?

—Bueno, no sé todavía lo que somos.

—Tienes razón — su mano sujeta la mía, acercándome hacia él y no puedo concentrarme debido al roce de su ere*****—. Los dos confesamos lo que sentimos, nos hemos besado, pero jamás te he pedido convertirte en mi novia, así que es momento de aclarar eso. Desde el momento que me dijiste que te gusto, para mí ya te convertiste en mi novia, pero debo también asegurarme de que tú quieras serlo. Te preguntaré formalmente e incluso con un preciado testigo presente. ¿Te gustaría ser mi novia, Elise?

—Tienes una manera muy peculiar para decir y preguntar las cosas — sonrío, algo avergonzada—. Me gustaría ser tu novia, Kenneth.

—Que dulces e increíbles palabras — descansa su frente en la mía, acaricia suavemente mi mejilla y muerde sus labios.

Ese simple gesto, hace que se acorte mi respiración.

—Me encantas —se adueña de mis labios y, en la forma que lo hace, pone mi cuerpo a vibrar.

Durante todos estos días estuve sin poder olvidar sus besos y deseando sentir sus labios por más tiempo. Todo se alborota dentro de mí, un sinfín de sensaciones indescriptiblemente fascinantes abarcan mi ser, nublando mis pensamientos y calentándome. Agarra mi trasero con sus dos manos, presionándome contra él, haciéndome sentir su erección.

—¿Tú quieres esto? Si no quieres, puedo detenerme. Respóndeme ahora que todavía estoy pensando claramente, no después que no pueda controlar mis emociones. No quiero presionarte, ni mucho menos lastimarte y lo sabes.

—No tienes ni idea de lo mucho que deseo esto contigo — confieso, entrelazando mis brazos a su cuello y besándolo, cuando me levanta llevándome a la cama.

Tiendo por completo mi cuerpo en la cama y sube sobre mí, retomando sus apasionados y ardientes besos. Dejo mis piernas abiertas para que pueda acomodarse entre ellas, algo que me permite sentirlo en mi entrepierna. He accedido a esto porque deseo hacerlo, pero mentiría si digo que no tengo temor. Sé que él será cuidadoso o eso espero, pero eso no es suficiente para calmar los nervios.

Se ha adueñado de mi cuello, entre besos, lamidas y mordidas, mientras cada escalofrío acalora mi interior. Tras el roce constante en mi entrepierna, despierta mi curiosidad en querer tocarlo y eso hago, adentrando mi mano por debajo de su cuerpo y, al momento de agarrarlo mi pequeña mano, lo escucho gemir cerca de mi oído. Está más du** y cali***** de lo que pensé, aunque su piel es suave y está un poco húm***. No sé, pero la idea de saber que está así por mí, en gran parte me emociona.

En el momento que abre mis piernas de par en par, el timbre de la puerta nos alerta. No puede ser. Otra vez nos vienen a interrumpir. No veo intenciones en él de detenerse.

—¿No irás a abrir?

—Se puede caer el mundo ahí fuera, pero para mí solo existes tú en este momento.

—Pero están insistiendo. ¿Y si es importante? 

—No hay nada más importante que tú. Solo mírame a mí y olvídate del resto — desliza mi ropa interior por mis piernas, hasta quitármela y arrojarla a otra parte. 

Sus labios recorren mi pierna, alternando con la otra y ascendiendo pausadamente a mi entrepierna, donde se detiene a estampar un húm*** beso a solo centímetros de mis labios y sonríe. Juega con mis plieg***, rozando mi clí***** intermitentemente con ellos, mientras su mano levanta una de mis piernas, recostándola en su hombro. Lame ligeramente los bordes, hasta quedar a la altura de mi clí***** y, luego de una pausada la****, siento cómo lo succiona suave, pero repetidamente. Mi respiración se acorta, mientras el escalofrío se hace presente. Escuchar sus suaves gemidos, la forma en que su len*** se adueña de mis flui*** y ver su mirada fija, calienta a tope todo mi ser. Nunca me sentí tan bien atendida como ahora. Mientras mi cuerpo se va relajando, adentra su de** en mi intimidad sin detener sus juegos con la len***. La manera de tomar su tiempo, de mostrar su gozo mientras me devora con tanto deseo y me pen****, me envuelve fácilmente y provoca un preciso cosquilleo en lo más profundo de mi interior. Mis manos se entrelazan en su cabello, el cual logra soltarse por mi agarre. No lo había visto así antes, pero luce extremadamente atractivo. No quiero que se detenga, no cuando estoy a punto de estallar de placer. Sus movimientos se agudizan, tanto como el hormigueo que se ha apoderado de mi vag****. Poder ver su atrapante y hechizante mirada, hace que toda energía que tengo, sea drenada instantáneamente en ese agudo e increíble org****. Sin duda alguna, es el mejor que alguna vez haya experimentado. Junto las piernas en el momento que siento su len*** en esa área tan sensible. 

—Eso ha sido increíblemente delicioso — limpia su mejilla con el de** y lo adentra a su boca, luego culmina lamiendo sus labios. 

Saca de la gaveta un frasco con un líquido transparente, por lo que se ve es nuevo, no ha sido abierto antes. 

—¿Qué es eso?

—Es un lubricante especial. Dice que ayudará mucho a que no te duela y se sienta bien. No voy a arriesgarme a lastimarte. 

—¿No le has dado uso antes?

—No, ya que lo compré para probarlo contigo. La última vez no me atreví a hacer alguna movida por temor a que por el impulso te hubiera podido lastimar, así que quise prevenir — esparce del lubricante en su dedo y luego de asegurarse de tenerlo lo suficientemente húm****, lo adentra despacio en mi vagina y lo mueve. 

La sensación es extraña. Aparte de frío, siento una especie de cosquilleo, como si algo se moviera dentro de mí, aún cuando su de** lo ha sacado. 

—Se siente extraño. 

—¿Extraño en qué sentido?

—Es frío y da como cosquillas. 

—Da cosquillas porque estás sensitiva. Te pondré un poco más. 

—Tal vez sea eso. 

Luego de ponerme un poco más, un profundo calor se agudiza en el interior de mi vag***, obligándome a juntar las piernas y gemir por lo bien que se siente hacerlo. 

—¿Estás bien?

—Quiero estar arriba de ti. Date prisa — le arrebato el frasco y lo tiro sobre la cama, luego lo empujo y me subo sobre él. 

—¿Qué te sucede tan de repente, preciosa?

—Necesito algo que pueda rascarme por dentro, ¿y qué mejor que tú? 

—¿Qué? Eso no suena como algo que tú dirías.  

—Probablemente.

Necesito calmar este hormigueo que está agudizándose, es por eso que trato de inclinar mi cuerpo y meter mi mano por debajo para colocar su pe** en la entrada. El miedo se desvanece, posiblemente porque estoy yo en control. Es un poco complicado poder adentrarlo, ya que siento claramente la forma en que estoy estirándome alrededor de él.

—No te presiones. Si te duele mucho, nos detenemos y lo intentamos en otro momento. 

—No, yo lo quiero ahora — tomo mi tiempo, lo hago poco a poco, mordiendo mis labios por esa sensación tan placentera de su roce en las paredes de mi va****. 

No sé qué es esta sensación, pero es lo mejor que alguna vez haya sentido. Al momento de sentir que no puedo adentrarlo más, por la misma presión que está causando, me muevo despacio y lo escucho gemir. Su rostro está rojo, tiene una expresión muy excitante y luce tan sensible con cada movimiento que hago.

—¡Rayos, ahora sé de lo que hablas! 

—¿También lo sientes?

—Sí. ¿Te gusta? —agarra mis dos se*** y los masajea entre sus manos.

—Me encanta — curvo un poco la espalda, poniéndome en una posición donde pudiera tolerarlo, pero entre más entra, más ganas de dejarlo dentro siento. 

Sus manos agarran mi tra****, ayudándome a moverme. En un principio sentí mucho miedo de esto, pero ahora no puedo sentir nada de eso. No sé si todo es debido al lubricante o es que la falta de hacer esto, ha nublado mi cabeza. 

Muevo mis caderas, con la misma intensidad en que lo hago cuando bailo y con intención de provocar más gemidos en él. Agarro sus brazos y los aprieto, mientras recuesto mi cuerpo y lo beso en los labios; luego los humedezco con mi len***. Todas esas sensaciones se juntan, causando que ese hormigueo vuelva a aparecer. Sus perversos y deliciosos besos, más la mezcla del roce de su pe**, me tiene fuera de sí.

He perdido la noción del tiempo, solo sigo moviéndome, disfrutando de cada centímetro que mi va**** puede saborear. 

Repentinamente levanta mi cuerpo, para recostarme en la cama y tomar control esta vez. Debido a esa acción, su pe** ha salido de mí, algo que en el momento de volver a pen*******, un fuerte gemido se escapa de mi garganta. La sensación de volver a abrir paso es algo fuera de este mundo. Creí no poder soportarlo, pero el cosquilleo acaba de llegar a hacer de las suyas, mortificándome en el instante de que se continúa moviendo dentro de mí. Mis piernas están temblando, mi interior está ardiendo en fuego, aclamando con tanto furor ese roce. Silencia mis gemidos con un beso, principal causante de que el org***** se precipitara y casi enloquezca. Es como si la presión no pudiera salir y él solo sigue tapando su ruta de escape y obligándolo a mantenerse dentro. Todo mi cuerpo se estremece, mi piel se eriza de nuevo, no puedo contener mis gemidos, solo deseo que continúe, que siga haciéndome el amor de esta manera por más tiempo. 

Kenneth se ha dado cuenta de lo que ha pasado, ya que no solo en sus labios se ha dibujado una sonrisa, sino porque he sentido como su pe** se ha endurecido más. 

He acabado de tener otro org**** y, por alguna razón, estoy sintiendo que perderé la cabeza de nuevo. Sus embestidas son tan precisas, que acaloran más mi interior. Tras sentirme tan llena, entierro las uñas en su espalda y también entrelazo mis piernas, algo que hace que el movimiento brusco, también se vea reflejado en sus estocadas, donde pude sentir como abrió paso más de la cuenta y la presión del org**** vuelve a aparecer, terminando de nuevo y mis ojos se fueron en blanco, tanto como la mente. Hasta siento calambres en las piernas y en mi vientre. 

—¿Te lastimé? 

 —Esto no es de Dios. 

—¿Quieres que me detenga? 

—No te atrevas — le advierto, aferrándome a su cuello—. Déjame sentirte más tiempo. Me encantas mucho — murmuro casi sin aire, bajando mis piernas por el calambre y  sorprendido sonríe.

—Tus deseos son órdenes, mi caramelito — levanta mis piernas, curvando mi espalda y poniéndose de pie en la cama. 

—¿Qué haces? — abro mis ojos en sorpresa, sintiendo cómo acomoda su pe** de nuevo y se mueve despacio. 

—Tranquila, no dejaré que te duela. 

Ha comenzado despacio, pero poco a poco ha ido acelerando sus movimientos, mientras el chapoteo iba escuchándose en la habitación, a la par de nuestros gemidos. Puedo ver claramente cómo disfruta viendo su pe** entrar en mí, muerde sus labios paulatinamente y sonríe. Aunque trato de aguantar ese hormigueo, es como si no cesara, solo se agudiza cada vez que se mueve. Entierro las uñas en la cama, sintiendo la presión que se acerca y mordiendo mis labios para no gemir tan fuerte. Él solo me observa con satisfacción, disfrutando de todo lo que causa en mi cuerpo. 

La Elise insatisfecha que por tantos años vivió aferrada e infeliz, ha sido liberada, para darle paso a esta nueva mujer que ahora habita en mí.

He perdido la fuerza, la energía me ha sido drenada tanto, que ya no recuerdo cuántas veces toqué el cielo en sus brazos. Solo puedo ver ahora su profunda y erótica expresión, sentir sus manos entrelazadas con las mías, la intensidad de su estocada final y su se*** esparcirse en lo más profundo de mi interior.

—Te quiero, Elise.

Estoy llena, pero no solo en ese aspecto, sino por la dicha y felicidad de poder experimentar todas estas emociones y sensaciones. A pesar de mi cansancio, no puedo borrar esta sonrisa de mi rostro. Mi corazón está alborotado dentro de mi pecho. Quisiera que esta felicidad durara para siempre…

1
Melisuga
👏🏼💖💐✍🏼💐💖👏🏼
Una hermosa novela que se lee de un solo golpe y te deja mucha emoción y amor.
Ortografía, gramática y redacción impecables; algo que valoramos muchos lectores.
👏🏼💖💐✍🏼💐💖👏🏼
¡Felicitaciones a la estimada escritora por su creatividad y agradecimientos por compartírnosla!
👏🏼💖💐✍🏼💐💖👏🏼
Melisuga
¡Derroche de amor!
💖💖💖
Melisuga
¡Hermosa y perfecta declaración de amor!
Melisuga
¿Por qué se hizo la vasectomía?
¿Está seguro de que sí quedó infértil?
¿Comprobó su eficacia y efectividad al año del proceder?
Melisuga
Esta doña, ¡sí que está orate! Como diría Obélix.
🤭🤭🤭
Melisuga
... y, si pica, no mortifica.
Melisuga
Escucha a tu hermana, Elise. Frank te está engañando en más de un sentido. Abre los ojos de una vez.
Melisuga
Sí, algo está mal. Pero no es lo que piensas. Está mal tu matrimonio porque tu marido ya no te quiere ni le interesas y tú, en tu ceguera, lo sigues justificando.
🤦🏻‍♀️
Melisuga
Este Kenneth no se anda con chiquitas. Le está tirando con artillero pesada y misiles intercontinentales.
Melisuga
Directo y sin filtros. Falta que Elise escuche y asimile todo eso.
Melisuga
¿Cuánto le faltará a Elise para despertar a la realidad de que su marido ya no la quiere y que ella no necesita a nadie para ser?
Melisuga
Kenneth la va a reconocer, y se lo va a callar.
Melisuga
Tengo la sospecha de que uno de los dos, Kenneth o Frank, o ambos, estará en esa despedida de soltero.
Melisuga
Ese fue Kenneth. No tengo pruebas pero tampoco dudas.
Melisuga
Este tipo se ha encargado de matar cualquier atisbo de amor propio y autoestima en Elise. Es un ser despreciable.
Melisuga
¿Le dijo "burra"?
Sí que está mal está relación. Le doy una patada por las sentaderas y lo mando a freír tusa sin mucho miramiento.
Melisuga
El amor nos enceguece. Ahí ya no hay reciprocidad de sentimientos. La iniciativa de mantener viva la relación no puede ser unilateral porque, como bien dice el Príncipe de la canción romántica, hasta la belleza cansa y el amor acaba.
Ludwig
donde lo viste que esta preocupado por vos mas bien esta en los brazos de morfeo
Ludwig
hasta aquí llego la pobre elise
lucia carillo
tiene mante jaja
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