En un reino maldito donde las personas se convierten en bestias al caer la noche, Aria, una joven cazadora, es enviada para eliminar a la Bestia maldita. Pero al llegar descubre que todo lo que decían, era falso y la Bestia de la que tanto temían, la arrastraría a sus más profundos, oscuros y lujuriosos deseos. ¿Podrá Aria acabar con la Bestia maldita o el deseo acabará con ella?
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La noche de la luna roja
Lydia y Fenrir disfrazados de sirvienta y soldado, caminaban por el castillo buscando con desespero a Kael, no había rastro de él
-Lydia rastrealo con tu magia, es inutil ir a ciegas
-Hay dos hechiceros más aquí Fenrir, si hago magia, me descubrirán enseguida, ni siquiera puedo comunicarme con Aria, su mente está bloqueada
-Maldita sea
El agudo sentido auditivo de Fenrir, escuchó la conversación de los guardias al otro lado del pasillo
“A las diez de la noche, la bestia que tienen en la mazmorra será trasladada por órdenes del Rey al salón de banquete, lo sacrificarán para que Dios nos ayudé a ganar la guerra”
“Si, después del cambio de guardia, no quiero perder mi vida lidiando con esa bestia enorme”
Fenrir frenó el paso tomando a Lydia del brazo haciéndole señas con su índice en los labios para que guarde silencio
-Creo que ya sé donde está Kael… está en la mazmorra, según los guardias, lo matarán hoy para ofrecerlo como sacrificio a Dios, ingenuos
-Fenrir, es hoy… la luna roja, no es un sacrificio para Dios, es un sacrificio oscuro, lo usaran para manejar a todo el que comparta sangre de bestia, hasta tu te verás afectado
Los ojos de Fenrir se abrieron como platos, con el ceño fruncido empezó a negar con la cabeza- Debemos hacer algo Lydia, prefiero morir antes de ser un títere de estos malditos, escuché que a las diez lo trasladaran al salón de banquete, tenemos que intervenir el traslado
-Y cómo crees que haremos eso Fenrir? Somos dos miserables sin un plan ni ayuda, ni siquiera Aria está con nosotros ahora
-Debemos encontrar al mago que tiene bloqueada a Aria, si lo matamos, entonces podremos cortar el bloqueo mental no?
-Así es pero como piensas hacer eso? podría ser cualquiera, si nos equivocamos y me reconoce como hechicera, moriremos al instante
-Sigamos buscando, estoy seguro de que si será trasladado hacia el salón de banquete, entonces ahí deben estar preparando el ritual
Fenrir tenía razón, era la mejor pista que tenían y debían agotar recursos. Silenciosos, comenzaron a recorrer los pasillos del gran castillo hasta conseguir el salon de banquete
No habían escatimado en aquella construcción, era simplemente majestuosa
Un amplio salón con columnas de mármol, en el centro colgaba una gran araña con cristales preciosos en forma de espiral lineal y el techo, obras de arte pintadas con sumo cuidado
-Este definitivamente es ese salón…
-Y aquel, definitivamente es el hechicero Fenrir…
Lydia se quedó paralizada viendo a Rowal, tenía años que no veía al que fue su aprendiz, él la había abandonado para seguir los pasos de Morganna, quien le ofrecía magia oscura y eternidad
-Rowal…- susurró Lydia, sabía que no sería un contrincante fácil, había aprendido de ella, para luego aprender de Morganna, era un mago capaz, fuerte y ambicioso, cegado por la búsqueda de poder
-Lo conoces?- preguntó Fenrir mirando al escuálido hombre que se movía de un lado a otro con movimientos que parecían un ridículo baile
-Si, fue mi aprendiz y luego… el aprendiz de Morganna
-Oh genial, un seguidor de locas
-Oye!- Lydia goleó el costado de Fenrir- No estoy loca
-Todas las hechiceras lo están Lydia
-Fenrir, no podremos vencerlo, ya no soy tan poderosa
-Claro que si lo eres Lydia, solo te has convencido de eso para dejar de hacer magia, eres la hechicera más talentosa que conozco
-Esa lo era Morganna… nunca la pude superar
-Ella hacía magia negra, no es comparable una magia con la otra
-No puedo sola, necesitamos cortar el vínculo con Aria
-Entonces nuestra mejor opción es la fuerza bruta… y ahí entro yo. Cuando lo ataque, encárgate de conseguir a Aria sin levantar sospechas
Pero conseguir a Aria no sería tan fácil, mientras Rowal estaba preparando el salon de banquete, Aria era obligada a lavar los pies de Yunaz mientras estaba desnuda, aquel perverso Rey no quería poseerla, solo someterla
-Oh mi amo, tienes unos pies preciosos- susurraba Aria mientras frotaba su pecho contra los pies jabonosos de Yunaz
Lydia caminaba lo más rápido que podía, recorría los pasillos buscando la señal de magia con mayor intensidad, esperaba que Fenrir no fuera atrapado, porque también sería su fin
-Hoy será un día perfecto, el día ideal para convertirme en el gobernante de esas bestias- Rowal hablaba consigo mismo, sumergido en el pensamiento de sus planes, estaba tan absortó que no notaba los ojos de Fenrir calculando su siguiente movimiento
El cuerpo de Fenrir se transformó en una majestuosa pantera negra, movía pata a pata en silencio, matar a un humano robaría parte de su humanidad, pero esto era por un bien mayor, si lograban acabar con ellos y conseguir el tercer objeto para romper la maldición, no importaba perder un poco de su humanidad a cambio de ello
Los soldados estaban ocupados en proteger el frente del castillo y el cuerpo del antiguo Rey durante el funeral en el jardín, organizado así porque Yunaz no soportaba ni ver a su padre, mucho menos muerto metido en un ataúd de cristal
Solo y distraído, Rowal estaba en el punto perfecto para ser atacado, y Fenrir, estaba dispuesto a arrancar su cabeza, como un cazador acechando su presa, se deslizó suavemente entre las columnas de mármol
Impulsó su cuerpo ágilmente con las patas traseras y con las delanteras golpeó la cabeza de Rowal sacando las garras. Las garras de pantera de Fenrir, no eran las típicas garras propias de la especie, por ser bestias malditas eran tres veces más largas y afiladas
Como si fueran las hojas afiladas de espadas, las garras de Fenrir atravesaron el rostro de Rowal, cortaron profundamente su rostro, vaciando su ojo derecho y rasgando boca y mejillas
Un segundo golpe que no vió venir, atravesó su cuello, acto seguido, chorros del líquido vital rojo del hechicero salía a presión por los cortes de su cuello