Ellos se conocen desde que tenían diez años. Antes eran amigos. Competían por todo, se molestaban y discutían, pero podían pasar una tarde entera juntos sin problema. Hasta que un accidente, una peluca y un rumor cambiaron todo. Ella creyó que él había contado su secreto más vergonzoso. Él nunca tuvo la oportunidad de explicarse. Así que ella decidió vengarse. Él terminó con una pierna rota. Y desde entonces, se declararon la guerra. Han pasado años y siguen igual. Se insultan, compiten, se provocan y aprovechan cualquier oportunidad para demostrar quién es mejor. Lo curioso es que ninguno parece tomárselo demasiado en serio… al menos hasta que sus madres, mejores amigas desde siempre, tienen la brillante idea de que deberían salir juntos. Una cita. Solo una. Para complacerlas. El problema es que sus madres parecen tener otros planes. Y quizás pasar tanto tiempo con la persona que más detestas no sea tan terrible cuando descubres que, debajo de todas esas peleas, todavía queda algo de aquellos dos niños que alguna vez se llevaban bien. Aunque claro… Primero tendrán que sobrevivir a las citas sin matarse. O sin cometer algún error que los haga verse cara a cara para siempre…..
NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
No pensaba huir
...Knox...
No había dejado de pensar en ella.
Desde aquella discusión.
Desde que Blair me cerró la puerta en la cara.
Y, sobre todo, desde lo que dije.
Bastardo.
La palabra seguía repitiéndose en mi cabeza.
No era lo que quería decir.
No así.
Pero había salido de mi boca.
Y no podía borrarla.
Estaba sentado en mi habitación, mirando el teléfono.
Tenía abierta nuestra conversación.
El último mensaje era mío.
Avísame cuando estés bien.
Blair nunca respondió.
Suspiré y dejé el teléfono sobre la cama.
Mi madre apareció en la puerta.
—¿Sigues pensando en ella?
Levanté la mirada.
—Sí.
Clara entró.
—¿Hablaste con Blair?
—Sí.
—¿Y?
Me reí sin humor.
—Fue horrible.
Mi madre se sentó frente a mí.
—¿Qué pasó?
—Discutimos.
—Eso no me sorprende.
—Mamá.
—¿Qué?
—No es gracioso.
Ella suspiró.
—Lo sé.
Me quedé mirando mis manos.
—Le pregunté si había estado con alguien más.
Mi madre abrió los ojos.
—Knox…
—Lo sé.
—¿Por qué hiciste eso?
—Porque no recuerdo nada.
La miré.
—No recuerdo cómo llegamos al hotel. No recuerdo qué pasó después de que salimos del club. No recuerdo nada de esa noche.
Mi madre guardó silencio.
—Y ahora ella está embarazada.
—Sí.
—Y tú crees que es tuyo.
—No creo.
La miré directamente.
—Lo sé.
Mi madre pareció sorprendida.
—¿Cómo puedes estar tan seguro?
—Porque…
Me quedé callado.
No tenía una explicación lógica.
Pero algo dentro de mí no dudaba.
Ese bebé era mío.
—Lo sé, mamá.
Ella asintió lentamente.
—Entonces deberías estar a su lado.
Bajé la mirada.
—No quiere verme.
—Eso no significa que debas desaparecer.
—Cuando intenté acercarme, la hice llorar.
Mi madre se quedó callada.
—Y no puedo dejar de pensar en su cara.
Tragué saliva.
—Estaba asustada.
—Ella necesita saber que no está sola.
—Lo sé.
—Entonces demuéstraselo.
No respondí.
Porque había otra cosa que me preocupaba.
Aquella misma mañana me había enterado de que Blair tenía una cita médica.
Una revisión.
La primera.
Y había ido sola.
No sabía cómo lo sabía.
Mi madre lo había mencionado durante una conversación con sus padres.
Pero la idea no me dejaba tranquilo.
Blair había ido sola.
A escuchar por primera vez el corazón de nuestro bebé.
Y yo no había estado allí.
Me levanté.
—¿A dónde vas?
—A verla.
Mi madre me miró.
—¿Estás seguro?
—No.
Sonreí apenas.
—Pero voy a intentarlo.
...⸻...
Llegué hasta el edificio de Blair.
Me quedé dentro del auto.
No sabía si subir.
No sabía si tocar su puerta.
No sabía si ella iba a abrirme o volvería a echarme.
Pero esta vez no quería discutir.
No quería preguntarle nada.
Solo quería decirle algo.
Que lo sentía.
Que no tenía que enfrentar todo sola.
Que, aunque no supiéramos qué había ocurrido aquella noche, yo estaba dispuesto a asumir mi responsabilidad.
Miré hacia las ventanas.
—Vamos, Knox.
Bajé del auto.
Caminé hasta la entrada.
Levanté la mano para tocar el timbre.
Y me detuve.
Quizás no quería verme.
Quizás necesitaba espacio.
Quizás insistir solo empeoraría las cosas.
Bajé la mano.
Di un paso atrás.
Entonces recordé la expresión de su rostro durante nuestra discusión.
Y recordé su voz.
“Tengo miedo.”
Cerré los ojos.
No podía simplemente irme.
No esta vez.
Toqué el timbre.
Esperé.
Nada.
Volví a tocar.
Silencio.
Quizás no estaba.
O quizás no quería abrirme.
Me quedé unos segundos frente a la puerta.
—Blair…
No sabía si podía escucharme.
—No voy a obligarte a hablar conmigo.
Respiré profundamente.
—Pero tampoco voy a desaparecer.
Miré la puerta.
—No sé qué pasó aquella noche.
Eso era verdad.
—Y tampoco sé cómo vamos a solucionar todo esto.
Hice una pausa.
—Pero ese bebé no tiene la culpa de nada.
Sentí un nudo en la garganta.
—Y tú tampoco.
No hubo respuesta.
Finalmente me alejé.
Pero antes de llegar al ascensor, miré nuevamente hacia la puerta.
—Voy a estar aquí.
Aunque ella no quisiera verme.
Aunque me odiara.
Aunque todavía no pudiera perdonarme.
Porque por primera vez en mi vida, había algo mucho más importante que nuestra guerra de diez años.
Y no pensaba huir.
Vale la pena leerla, no nos vayas a dejar en el abandono