Aitana es mujer joven orgullosa de sus logros, ya que logro por mérito propio convertirse en la vicepresidente de Marketing de la empresa familiar, eso le permite vivir cómodamente fuera de la casa familiar.
todo esto cambia cuando comienzan a acosarla, cuando la situación escala un poco su padre la obliga a tener un guardaespaldas, para no perder parte de su libertad ella acepta, y ahí su dinámica de trabajo y su vida cambian por completo.
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capitulo 15
Minerva Morgan picaba frutas furiosamente - ¿Qué le pasa a esa mujer? ¿Cómo se atreve a querer ver a mi nieta a ahora? – Estéfano solo retrocedía cada que su mamá apuntaba con el cuchillo
-te lo estoy diciendo por qué no sé cómo proceder con Priscila, si ni siquiera tengo idea de cómo consiguió mi número, me preocupa que consiga el suyo también, y la llame de la nada –
Minerva dejó el cuchillo a un lado - ¿entonces qué harás? –
-no quería, pero creo que voy a tener que reunirme con ella, necesito saber que busca ahora, antes de que ella busque a mi hija –
-¿puedo ir contigo? Ya no es una mocosa menor de edad, ahora si puedo golpearla – dijo Milena, la hermana de Estéfano, tenía su hijo sentado sobre sus piernas, mientras despotricaba con la madre de su sobrina, el pequeño nene era ajeno a la molestia de su madre, y se comía un trozo de manzana que le dio la abuela
-no gracias, estás loca, ¿acaso quieres tener problemas legales? Que ejemplo seria eso para tu hijo, iré yo solo a verla –
Todos se quedaron el silencio cuando llego Priscila, que estaba haciendo tarea donde Frida -¿Por qué tan serios, acaso murió alguien? – le dijo ella
-como dices esa cosas tan a la ligera, ve lávate las manos, vamos a cenar –
-¿y el abuelo? –
-ya sabes, jugando bingo, no tiene mejores cosas que hacer ese hombre – dijo su abuela
-¿Cuándo iras a verla? – pregunto Milena
-mañana, después del trabajo, por cierto ¿Por qué estás aquí y no el restaurante? –
-estoy molesta con mi suegra –
-¿de nuevo? –
-por eso le digo a mamá que ella debería tener su propio lugar, no quiero seguir trabajando con mis suegros, es una molestia –
-yo tengo mis propios problemas, ¿Por qué debería resolver los tuyos? – Respondió su madre molesta -¿quieres más manzana? – le dijo a su nieto, dándole otro trozo
Priscila volvió, y el tema de conversación cambio de nuevo
– por cierto Estéfano, en su momento dijiste que sería temporal lo de ser guarda espaldas, ¿lo decías en serio? – pregunto Milena
-¿Qué, quieres que yo te ponga tu restaurante? Ese rubro no es el mío y lo sabes – respondió él
El resto de la cena la conversación fue por ese lado, Priscila solo los oía mientras, cenaba, y le daba probaditas a su primito, que estaba en su silla alta, sentada a su lado.
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-hoy después del trabajo, ¿puedes quedarte un rato más en mi casa? – pregunto Aitana tocándole la pierna
-lo siento señora, tengo un asunto importante que resolver después del trabajo – respondió Morgan
Aitana se levantó molesta – sal de mi oficina – le dijo, él no dijo nada más, solo se paró del sofá, y se salió
-aún puedes cambiar de opinión – le dijo Aitana cuando la dejo en casa, al final del día – sigo un poco molesta contigo –
Estéfano la tomo por la cintura – me encantaría quedarme, y hacerle sentir mejor, realmente no quisiera ir a ese lugar, pero tengo que hacerlo – Aitana estaba usando una blusa que le dejaba los hombros al descubierto.
Estefano se inclino, y le dio un ligero beso en el hombro – si te vas a marchar solo hazlo, deja de darme expectativas – dijo Aitana molesta, separándose de él, Estefano ya no dijo mas solo se aparto, y se fue.
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Micaela estaba sentada en la terraza del lugar hasta el fondo, no había visto a Estéfano desde que le entregaron el bebé a su familia, así que ahora no tenía mucha idea de cómo luciría, así que le dio señas de cómo iría vestida, estaba sorprendida de que él accediera tan fácil a verla, creía que tendría presionar más.
-¿Micaela? – ella levanto la cabeza al oír su nombre, y se llevo una gran sorpresa
De joven sabía que Estéfano Morgan sería alto, pero verlo ahí parado le sorprendió, debía medir cerca de 1.90, era robusto, de anchas espaldas, además de que se convirtió en un hombre de treinta años, bastante atractivo, pero no se veía feliz, de estar ahí.
-siéntate – le dijo ella, y él se sentó de mala gana
-¿Por qué ahora, que es lo que quieres de nosotros? Dime –
-voy a casarme – dijo Micaela
-¿y, eso en que me afecta? – respondió Estéfano cortante
-no pensaba decirle nunca a mi ahora prometido que tuve una hija en la adolescencia, pero no podía estar tranquila, lo amo, y me daba miedo perderle, al final se lo dije, hablar con él me hizo traer de nuevo a mi mente a mi hija, me dio curiosidad, de que fue de ella, si es feliz sin mí –
-¿dices que quieres verle solo para aplacar tu conciencia, y poder casarte tranquila? Sabes que creo, que tu más grande miedo era casarte, formar una familia, y que un día tu pasado te alcanzara, que un día tu hija quisiera conocerte, y eso pudiera afectar tu perfecta vida –
-puede ser, sabes que soy egoísta, aunque creo que ella también debe tener curiosidad por mí, soy su madre después de todo –
-¿Qué quieres exactamente? –
-conocer a mi hija, tal vez acercarme a ella, no sé tampoco cuáles son expectativas sobre mí –
-no tiene ningunas, ella no sabe nada de ti en absoluto, ni tu nombre siquiera, no existes para ella, más allá de haberla dado a luz –
-¿me dejarás verla? – pregunto Micaela
-eso dependerá de ella completamente, no de mí, si se niega, no esperes que la obligue a verte – respondió Estéfano.
Micaela no dijo nada mas, solo vio a Estefano levantarse y salir del lugar, el ni siquiera pidió nada, esto sería más difícil de lo esperado, sobre todo si Priscila tenía el mismo tipo de pensamiento de su padre.
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Aitana estaba terminando de secarse el cabello, apago la secadora, y salió del baño, vio la pantalla de su teléfono encenderse, lo tomo y vio la pantalla, tenía un mensaje de Morgan.
-¿aun está despierta? –
-lo estoy, ¿Por qué? –
-¿aún quiere verme? - pregunto él
-¿Dónde estás? –
-estoy abajo – Aitana lanzo el teléfono a la cama, salió corriendo de su habitación, bajo las escaleras, y salió corriendo de la casa, y después se frenó, se estaba portando como una adolescente, él estaba en el jardín, y venía hacia ella, ya no estaba usando el traje, traía una playera, y unos jeans.
-¿Por qué esta descalza? – Le pregunto Morgan y levantándola, ella lo abrazo, y le rodeo el cuerpo con las piernas – esta frio el piso, se va a enfermar -
-¿Qué haces aquí, a estas horas? –
-vine a verla, puedo irme si quiere –
-no te atrevas, llévame adentro –
Morgan entro, cerrando la puerta tras él, y se dirigió hacia la habitación de Aitana llevándola consigo
-¿arreglaste tus problemas? – le pregunto Aitana
-al menos por hoy si – respondió Morgan, Aitana comenzó tratar de quitarle la playera, mientras subían las escaleras
-¿vas a quedarte toda la noche? –
-no puedo prometerle nada, señora – dijo Morgan abriendo la puerta más la puerta de la habitación, y cerrándola con el pie
La dejo sobre la cama, y termino de quitarse la playera, se inclinó quedando encima de ella, y la beso, Aitana lo jalo más hacia abajo, y lo atrapo con las piernas, arqueando la espalda cuando él comenzó a besarle el cuello, y bajarle los tirantes de la blusa de la pijama, después paso a la clavícula, a darle besos, y ligeras mordidas.
Fue bajándole más la blusa, hasta que le descubrió el pecho por completo – mmm… que rico huele - le dijo, y ella solo se rio
-me haces cosquillas –
El resto de la pijama de Aitana término echa bola de cualquier manera, en el piso junto con el resto de la ropa de Estéfano, y ambos se entregaron al deseo, y la pasión, enredados entre las sabanas.
-¿Dónde estabas hace unos años en mi vida? – Le dijo Aitana al final – estar contigo es como hacer cardio, acabo tan sin aliento –
-no me suba tanto el ego, señora, que me lo voy a creer – le respondió él, que venía saliendo del baño, después de tirar el preservativo
-el sexo era tan monótono con mi última pareja – dijo Aitana – me siento más sexy en este momento –
Estéfano se sentó en la orilla de la cama, y le puso la mano en la pierna – usted es sexy, pienso eso desde que la conocí –
-¿Quién le está subiendo el ego a quien? – dijo Aitana estirándose cuál gato
Estéfano le fue subiendo la mano por la pierna hasta llegar al centro, cuando llego ahí a Aitana se le escapó un gemido, abrió las piernas, para darle un mejor acceso, Estéfano se dio la vuelta y se le acomodó entre las piernas, cambiando sus dedos por su lengua, Aitana se aferró a las sabanas con los dedos, por un momento solo se escucharon sus gemidos, y su respiración agitada, hasta que tuvo un orgasmo, y termino temblando de placer en la cama.
-para ya, mañana no voy a poder levantarme –
Estéfano la tomo en brazos, y la llevo hasta el baño, para que pudiera limpiarse, y después la regreso a la cama, y se metió entre las sabanas con ella, Aitana se acurrucó con él, y casi enseguida se quedó dormida.
Estéfano solo se quedó mirándola, sentía que estaba siendo egoísta, y que la uso solo para olvidar el problema con la madre de su hija, iba a tener que hablar con Priscila sobre eso y no tenía ni idea de cómo abordar el tema con ella, así que aquí estaba evadiéndolo, mientras su jefa dormía en sus brazos, esto no estaba bien, él no creía que esto fuera a terminar bien, pero no sabía cómo terminarlo, y tampoco quería hacerlo.