Una hermosa joven caminaba con lagrimas en sus ojos por las oscuras y humedas calles de la cuidad, confundida por el hecho de que todo el mundo la odiaba,incluso sus padres que llegaron hasta el punto de venderla.
Ahora le pertenesia al mafioso mas poderoso de Nueva York, preguntandose si este seria el hombre que la sacaba de un infierno o era el quien la hiba a meter en otro
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XIII
Stevans se encontraba descansando en su habitación mientras Brisa hablaba con el doctor.
-El estará bien por suerte no daño ningún órgano.
-Gracias lo acompaño- menciono Harry con culpa por no haber protegido a su Jefe, ya había explicado la razón, puesto tanto a él como a la mayoría de los guardias los drogaron con pañuelos dejándolos inconscientes.
Brisa entro al cuarto de Stevans, era la primera vez que lo hacía y era realmente el doble de lo grande que de ella, todo era gris, blanco y negro, típico de él, pensó.
Se acercó a la cama y se sentó en un espacio a lado de él, toco su mejilla y le cayeron algunas lágrimas, no sabía porque pero verlo en ese estado de alguna manera le hacía sentir su cuerpo temblar.
-Si sigues... llorando te votare de aquí- dijo mientras soltó una risa.
-Cómo puede estar tan tranquilo- hablo con cierto enojo.
-Estoy bien tranquila, tu como estas?
-Yo.. mate a dos personas- soltó temblorosamente - cuando jure no hacerlo jamás.
Stevans limpio sus lágrimas, sintiendo con la culpa de la acción de ella, puesto que Brisa no tuvo otra alternativa.
-Vendrán por mi verdad.
-Que- Stevans se dio cuenta lo lista que era, sabía que sus familiares no se quedarían tranquilos.
-Él era un mafioso, dudo que todo sea normal desde ahora- hablo mirando esos hermosos ojos azules.
-No permitiré que te hagan nada, es por eso que diremos que fui yo.
-No usted no puede hacer es..
-Nada. Yo lo mate y punto- miro fríamente a Brisa y ella solo asintió.
Stevans atrajo en un abrazo a Brisa, aguantando un poco el dolor en su abdomen, valía la pena ay que eso se sentía realmente agradable.
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Paso una semana desde aquel incidente, desde ese día Stevans descanso, pero pedía que Brisa vaya todos los días a su cuarto con la excusa de que era para enseñarle lo de su carrera, pero al verla pasar con esa hermosa sonrisa que le caracterizaba solo la admiraba y olvidaba por que la mandaba a llamar.
No había ningún rastro de peligro, en dos días el pelinegro tendría que viajar a Italia para entregar mercancía y asistir a una fiesta de mafiosos.
Acariciaba los cabellos de Brisa, en cierto modo cada que podía la acariciaba y en ocasiones la besaba, dejando a Brisa confundida, ya que después todo regresaba a su normalidad.
-Iré a Italia en dos días- menciono de la nada.
-Está mejor de su herida?
-Por supuesto - dijo con seriedad y seguridad en su voz.
-Me alegro por usted- sonrió mostrando sus hermosos hoyuelos.
-Vendrás conmigo- dijo Stevans viendo como trabajaba Brisa en su proyecto que su profesor privado le había dejado.
-A Italia con usted- repitió la ojigris con entusiasmo- sería la segunda vez que visito un País.
-Recuerda que es solo para negocias, no podrás salir.
-Eso es lo de menos, me alegra el hecho me mirar nuevas cosas y lugares a la distancia- definitivamente Brisa era la luz que lo hacía sonreír, siempre tenía esa energía para él.
-Si hay tiempo te llevare a conocer unos lugares que hay en Italia.
Brisa no podía ocultar más su alegría, abrazo a Stevans y le susurro un GRACIAS.
Para luego seguir con lo que estaba haciendo, Stevans observaba en silencio sentado en su cama como Brisa hacia uso de los programas digitales y algunos aparatos tecnológicos.
Los dos días pasaron entre salidas de Stevans para ver como iba la mercancía y programar el viaje, por parte de Brisa estudiaba todo la mañana y por la tarde entrenaba de otra forma, ya no era gritada ni maltratada, ahora simplemente hacia sus maniobras creadas por ella, Stevans se había acostumbrado a admírala, tanto que no falto a ninguno de sus entrenamientos, algo que a Brisa le pareció súper lindo.
-Crees que estén allá- hablo Stevans parándose de su asiento y cogiendo su abrigo.
-Señor si de algo estoy seguro es que ellos querrán venganza por la muerte de Yorch.
-Eso lo sé, me refiero a que mientras yo salga a la entrega y a la ceremonia, ella estará a salvo.
-Tendrá guardias, además usted se encargó de decir que el murió en sus manos.
-Bien, salgamos- menciono no muy convencido.
Salió de su oficina dirigiéndose al jardín esperado por Brisa, quien bajaba contenta los escalones de la gradas, al salir Stevans no pudo evitar sonreír, preguntándose por que cada día ella se convertía en la razón de sus sonrisas.
Brisa miraba por la ventana del avión desesperada por llegar, Stevans adelante suyo solo reía a lo bajo por la cara de terror que esta tenia, esta vez el desidia sentarse frente a ella.
-Ya llegamos?- pregunto desesperadamente.
-No- contestó sin quitar la mirada de su aparato tecnológico mientras sus dedos se movían con rapidez, provocado sonidos desesperantes a los oídos de Brisa, quien estaba rogando porque ya llegaran y se bajaran de este avión.
-Ya llegamos?
-Aun no - dijo esta ves mirándola serio, apenas habían pasado 40 minutos y ella ya estaba a morir.
-Tan lejos queda.
-Intenta dormir y deja de quejarte.
Brisa giro la cabeza para mirar a Harry quien dormía placentero en la parte de atrás del avión, junto a los demás guardias.
Intento cerrar sus ojos pero era totalmente inútil, sentía su cuerpo tenso, no podía moverlo, estar en el cielo era una sensación terrible para ella.
Pasaron exactamente 1 hora para que Brisa volviera a preguntar. Pero esta vez Stevans desesperado bufo, cerrando su portátil y rápidamente acercarse para darle un casto beso en los rosados labios de Brisa.
-Que fue eso Señor
-Talvez así te calles- Brisa solo se sonrojo.
-Cuanto demora este viaje?
-8 horas aproximadamente, llegaremos de noche.
-8 que!!!!!
-Silencio- hablo enojado- talvez tu no duermas pero otros si- dijo mientras echo su cabeza para atrás y cerró los ojos.
Brisa apenas había aguantado casi dos horas, como aguantaría 6 más, suspiro y cerro sus ojos, 5 minutos pasó y ya no aguantaba más, no podía respirar a gusto por el miedo a que el avión caiga o se apague, se paró queriendo ir a donde haya aire, pero una mano la detuvo y la jalo, cayo sentada en un regazo.
-A dónde vas ahora- mencionó Stevans abriendo sus ojos y fulminando con la mirada a Brisa, quien solo bajo la cabeza.
-Yo iba a..
Stevans no la dejo hablar por que la hizo recostar en su hombro, poso una mano en su pierna acariciándola de manera tranquilizadora, en realidad no le incómodo para nada, se sentía cálido y cómodo.
Por parte de Brisa no sabía si estaba roja como un tomate o como la misma sangre, su corazón latía a mil, su respiración era agitada y es como si solo fueran ellos dos, se sintió tan tranquila que cayó en sumo cansancio, cerrando sus ojos y quedando dormida.
-Por fin- menciono Stevans sonriendo para sus adentros- eres una niña que solo me hace hacer cosas como esta.
Dándole pequeñas palmadas en su pierna para que se relaje más, pensando que esto de llevarla en avión no es mala idea si tenía que mimarla de esta maneja para que viajara en silencio sin molestar.
Ignorando los sentimientos que le provocaban estar junto a Brisa, ignorando el hecho de que hacia cosas que jamás se imaginó hacer …..nuevamente.
Abrió lentamente sus ojos y pudo apreciar el gran cuarto en el que estaba, muy hermoso por cierto pensó. La puerta se abrió dando pasó a Stevans quien vestía un traje muy elegante y sus cabellos negros caían sobre su frente.
-Dónde estoy?
-En el hotel.
-Que!!! Ya llegamos- dijo soltando un alivio porque su tormenta ya termino.
-Sí, no sabía que necesitabas ser mimada para dormir placenteramente- se burló con arrogancia.
-Eso no es verdad- hizo un pequeño puchero.
Stevans rio y señalo hacia una bandeja que estaba tapada.
-Tu cena, saldré a una ceremonia, tendrás guardaespaldas afuera y el la entrada del hotel.
-Guardaespaldas o guardias por si me escapo?- dijo en modo sarcasmo.
-Es por seguridad Brisa, vendré tarde así que no me esperes.
-Por qué lo esperaría, ni sabría si llega o no, o quiere que me valla a su habitación a esperar por su regreso.
-Esta es mi habitación.
Brisa abrió los ojos como platos y se paró de la cama, rápidamente dirigiéndose a la puerta.
-A dónde vas ahora?
-A..a mi habitación claro.
-Esto de que vinieras lo desidia de último momento, por lo que ya estaban todas ocupadas, tranquila no te comeré.
-Eso lo sé perfectamente Señor, solo que pensé que yo lo estaba incomodando.
-Jamás lo has hecho- susurro a lo bajo.
-Disculpe?
-No nada, cena y échate a dormir.
-Como ordene el Señor- y ahí Stevans se dio cuenta que la estaba tratando como sus padres, dándole órdenes y ella acatándolas.
-Quise decir...
-No se preocupe lo entiendo
Stevans se acercó a Brisa quien estaba sentada en la cama con una cara de tristeza.
-Estas bien?
-Si. Solo que me hubiera gustado ver las calles de Italia y muchas cosas más, sin embargo me quede dormida
-Lo conocerás - dicho esto deposito un beso en la mejilla de Brisa, su semblante serio cambio a una más cálido y salió de la habitación dejando a Brisa con un millón de preguntas ¿por qué dijo eso? ¿Porque se despidió tan cálidamente? ¿Porque su mirada reflejaba dulzura? ¿Enserio no había otra habitación en este inmenso hotel? ¿O solo lo hizo para protegerme?
Sin darse cuenta unos hombres entran a la habitación con armas y otros con cuchillos en total siendo 10 de ellos, pudo ver como los hombres de Stevans estaban tirados en el suelo, sin saber que hacer solo cerro sus ojos, no tenía escapatoria, eran 10 hombres armados y ella era una y aunque pudiera pelear no tenía con que defenderse, en cualquier momento ellos podrías disparar y matarla, meses atrás si estuviera en esta situación rogaría por que le propinaran un tiro, pero por raro que suena esta vez no, no quería morir, esta vez lucharía por vivir, por la libertad que Stevans podría darle o quizá por él.