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La Curación Del Corazón

La Curación Del Corazón

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Mundo mágico / Época / Romance / Amor en la madurez / Completas
Popularitas:239.9k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Felicity siempre ha vivido para servir a su familia.. Pero, ahora cuando se siente madura y en paz, tiene la posibilidad de volver a empezar..

* Esta novela es parte de un universo mágico *
** Todas novelas independientes **

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Fantine Scriew

Durante los tres días que la familia Dagger permaneció como invitada en la mansión Scriew, la casa estuvo llena de celebraciones discretas, visitas formales y pequeñas reuniones propias de un matrimonio reciente. Fantine vivía cada jornada con una felicidad luminosa, descubriendo su nueva vida junto a Miles, y Felicity se aseguró de que nada empañara ese comienzo.

Reth Dewish no volvió a aparecer.

Felicity lo notó desde el primer día, aunque no preguntó. Al segundo, lo comprendió. Y al tercero, aceptó el silencio como una respuesta que no había pedido, pero que igual dolía.

No fue una tristeza ruidosa ni evidente. Fue una pena silenciosa, de esas que se instalan despacio, como una sombra suave que acompaña sin hacerse notar. Felicity no se permitió pensar demasiado en ello. Se dijo a sí misma que no debía importar, que había sido solo una conversación agradable, un instante de calma compartida.

Y aun así… lo sintió.

Cada vez que paseaba por los jardines con Florence en brazos, cada vez que pasaba cerca del estanque donde habían hablado de dioses y magia, una parte de ella esperaba, sin admitirlo, encontrar aquella figura tranquila, aquella voz respetuosa.

Pero Reth no estaba.

Felicity sonreía igual. Ayudaba a Fantine con entusiasmo, escuchaba sus planes, cuidaba a Florence, organizaba pequeños detalles de la estancia. Reía en los momentos adecuados, se mostraba atenta, presente.

—¿Estás bien, Feli? —le preguntó Fantine una tarde, notando quizá algo indefinible.

—Claro —respondió Felicity de inmediato—. Estoy muy feliz por ti.

Y no mentía. Lo estaba.

Solo que había aprendido, desde muy joven, a guardar su propia pena en silencio para que nadie más tuviera que cargarla.

Por las noches, cuando Florence dormía y la mansión se aquietaba, Felicity se permitía un instante a solas junto a la ventana. Miraba el cielo de Deira y pensaba en lo frágiles que podían ser las conexiones humanas. En lo fácil que era perder algo sin haberlo tenido realmente.

Nunca habló de Reth.

Nunca lo mencionó.

Porque Fantine estaba recién casada, radiante, y Felicity sabía que su deber —como siempre— era no ser una preocupación más.

Así, los días pasaron, y la familia Dagger se preparó para partir. Felicity se marchó de la mansión Scriew con la misma dignidad con la que había llegado… dejando atrás no solo un estanque silencioso, sino también una posibilidad que se había desvanecido sin explicación.

Y aun así, nadie lo notó.

Porque Felicity sabía muy bien cómo disimular una tristeza que no creía tener derecho a mostrar.

Felicity observaba a su hermana con una serenidad llena de orgullo.

Ya no era Fantine Dagger, la joven inquieta que corría por los pasillos de la mansión familiar, sino Fantine Scriew, una dama recién casada, segura, luminosa, tomada de la mano de un hombre que la miraba con afecto sincero.

Y Felicity estaba feliz por ella.

No era una felicidad ruidosa ni desbordante, sino profunda, asentada, de esas que nacen cuando se sabe que algo ha salido bien después de tanto esfuerzo. Cada sonrisa de Fantine, cada gesto espontáneo de complicidad con Miles, confirmaba que el amor que había esperado había llegado… y había sido bueno.

Felicity caminaba a su lado unos pasos atrás, como siempre había hecho, observando. La veía reír, conversar, moverse con naturalidad en su nuevo hogar, y en su pecho no había envidia ni amargura. Solo alivio y alegría verdadera.

—Te ves feliz —le dijo en una ocasión, acomodándole un mechón de cabello con ternura.

—Lo soy —respondió Fantine, apretando su mano—. Y es gracias a ti.

Felicity negó suavemente con la cabeza, sonriendo.

—Es gracias a ti misma.

Sabía que su vida era distinta. Que ella no llevaba un apellido nuevo ni comenzaba una historia romántica. Pero eso no opacaba lo que sentía. Al contrario: ver a Fantine convertida en una mujer amada y respetada le daba la certeza de que todo lo que había cargado había valido la pena.

Mientras ayudaba a Florence a dar sus pequeños pasos por los corredores de la mansión Scriew, Felicity pensaba que el mundo seguía avanzando, que cada uno tenía su tiempo, su forma, su camino.

Y el de Fantine, ahora Fantine Scriew, estaba lleno de luz.

Felicity sonrió, sincera.

Porque aunque su propio corazón guardara silencios, el de su hermana latía feliz, y eso, para ella, era motivo suficiente para alegrarse de verdad.

Antes de partir, la mansión Scriew estaba envuelta en ese ajetreo silencioso que acompaña a las despedidas. Cofres cerrándose, instrucciones breves, pasos que iban y venían por los corredores. Felicity aprovechó un momento de calma para salir al jardín, tomando a Florence de la mano, ayudándola a caminar con sus pasos aún inseguros.

La niña reía, concentrada en no tropezar, cuando Felicity alzó la vista… y lo vio.

Reth Dewish estaba a unos metros, conversando brevemente con otro noble. Al notar su presencia, Felicity sintió una alegría espontánea, casi infantil. Sin pensarlo demasiado, se acercó un poco y lo saludó con una sonrisa sincera.

—Conde Dewish… —dijo con amabilidad.

Reth giró la cabeza.

Por un instante, Felicity creyó ver en sus ojos algo distinto… pero se desvaneció enseguida. Él no se acercó. No sonrió. Solo inclinó la cabeza, con un gesto correcto, distante, casi frío, como si ese saludo fuera una obligación y no un encuentro.

—Mi lady —respondió escuetamente.

Y sin añadir nada más, se alejó, marcando el paso con decisión, como quien no desea prolongar la conversación ni dar lugar a explicaciones.

Felicity se quedó quieta.

Florence apretó un poco más su mano, ajena a todo, y Felicity la miró para asegurarse de que estuviera bien. Luego volvió la vista hacia donde Reth se había marchado… pero ya no estaba.

No entendía nada.

No había ofendido, no había mentido, no había cambiado. Y aun así, aquel gesto había dejado una sensación amarga, casi como un desprecio silencioso que no merecía ni explicación.

Felicity no dijo nada a nadie.

Regresó al interior, terminó de preparar las últimas cosas con la eficiencia de siempre, organizó el equipaje, comprobó que Florence estuviera abrigada, que su padre estuviera listo para partir. Cumplió cada deber sin fallar, como sabía hacerlo.

Poco después, el carruaje se puso en marcha rumbo al reino de Bernicia.

Desde la ventana, Felicity observó cómo la mansión Scriew se hacía cada vez más pequeña. Fantine quedaba atrás, feliz y bien cuidada. Ella llevaba consigo a su padre y a su hermanita… y algo más.

Una mirada fría, casi despreciativa, que no lograba comprender y que, aun sin palabras, se había quedado grabada en su memoria.

Mientras el carruaje avanzaba, Felicity apretó con suavidad la mano de Florence y apoyó la frente en el vidrio. No lloró.

Solo pensó, con una tristeza serena, que a veces las personas se alejan sin que uno llegue a saber jamás por qué.

Y con esa certeza silenciosa, dejó atrás Deira, regresando a Bernicia con la misma dignidad con la que siempre había seguido adelante.

1
Diana Gpe Martinez
al final obtuvo su felicidad
Viviana Gonzalez
Estimada Escritora, fue una muy hermosa Historia, me fascinó
Luisa Esperanza Bautista Angarita
felicitaciones
Luisa Esperanza Bautista Angarita
hermoso capitulo
Johanna Marcela Castro
me gustaría saber los pensamientos del mago☺️
Johanna Marcela Castro
pobre Felicity llegó tu huracán 🤭🤭
Johanna Marcela Castro
en serio autora ella tuvo que esperar más de 40 años
Johanna Marcela Castro
Florence era la hermana de Felicity la que murió 😭😭😭
Johanna Marcela Castro
no otro idiota
Johanna Marcela Castro
ya es hora que Felicity tenga su amor 🥰🥰🥰
Mary Tepox Lopez
Me hubiera gustado crecer con mi mamá,pero amor nunca me falto
Luisa Esperanza Bautista Angarita
me la he pasado toda la novela con los ojos aguados
Luisa Esperanza Bautista Angarita
y la otra hermana que se caso y se olvido de su hermana
Luisa Esperanza Bautista Angarita
hombre tenía que ser
Luisa Esperanza Bautista Angarita
y el papá que pitos toca
Luisa Esperanza Bautista Angarita
y el papá que
Patricia Méndez
Le cayó su ángel del cielo, es lo que necesitaba
Patricia Méndez
Le cayó su ángel del cielo, es lo que necesitaba
Patricia Romero
un trabajo,excelente,te felicito autora
Patricia Romero
me gustó mucho, demostrando que el amor llega cuando tiene que llegar no solo cuando uno es joven. bueno felicito no era muy grande 🤭.me hubiese gustado saber porque Jason se fue de florence🤣
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