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Tentaciones Prohibidas

Tentaciones Prohibidas

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Amor de la infancia
Popularitas:18.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yance

El destino vuelve a reunirlos bajo el mismo techo, pero nadie sabe qué traerá consigo este reencuentro.
¿Encontrará Emma a alguien capaz de comprender su corazón?
¿Descubrirá que el amor puede llegar cuando menos lo espera?
¿O será una tentación inesperada la que ponga su mundo de cabeza?
En esta historia, nada está escrito todavía. Los sentimientos crecerán, los secretos saldrán a la luz y las decisiones de sus protagonistas irán marcando el rumbo.
Porque a veces, el corazón desea algo que la razón no sabe explicar… y la vida nos enfrenta a elecciones que jamás pensamos tener que hacer.
Bienvenidos a Tentaciones prohibidas.

NovelToon tiene autorización de Yance para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cómoda

Adrián Valenti no era un hombre que se enamorara con facilidad.

A sus veintiocho años había aprendido a desconfiar de las emociones precipitadas. Era serio, reservado y demasiado exigente consigo mismo. Su trabajo ocupaba buena parte de su vida, y las pocas relaciones sentimentales que había tenido no habían durado lo suficiente para hacerle creer que el amor era algo sencillo.

No era mujeriego. Tampoco tenía la costumbre de coquetear con cada mujer hermosa que se cruzaba en su camino.

Pero Emma Carter había conseguido algo que ninguna otra mujer había logrado en mucho tiempo: despertar su curiosidad desde el primer instante.

No era solamente su belleza.

Era la manera en que hablaba de sus diseños, la pasión que aparecía en sus ojos cuando explicaba una idea y aquella sonrisa espontánea que parecía iluminarle el rostro entero.

Sin embargo, Adrián no era ingenuo.

Había notado cómo Emma miraba su teléfono cuando recibía mensajes. Había escuchado el cambio de su voz cuando hablaba con Leonardo y había descubierto que, detrás de su aparente tranquilidad, existían sentimientos que todavía no había conseguido ordenar.

Emma estaba enamorada de alguien.

Y, aunque Adrián desconocía todos los detalles, intuía que aquel hombre ocupaba un lugar demasiado importante en su corazón.

Por eso tomó una decisión.

No iba a competir por algo que ni siquiera le pertenecía.

Por ahora, quería conocerla.

Ser su amigo Y descubrir si, con el tiempo, aquella fascinación inicial podía convertirse en algo más.

—¿Qué hacen las dos encerradas aquí como si estuvieran pagando una condena? —preguntó Adrián desde la entrada de la sala.

Lenna levantó la mirada de su teléfono.

—Estudiamos, trabajamos y sobrevivimos. Tres actividades bastante agotadoras.

Emma soltó una carcajada sin apartar los ojos de su cuaderno.

—Habla por ti. Yo estoy estudio.

—¿Diseñando otra colección? —preguntó Adrián, acercándose a la mesa.

—Intentándolo.

Él observó los bocetos esparcidos sobre la superficie. Había vestidos de noche, conjuntos modernos y varios diseños que combinaban líneas elegantes con detalles atrevidos.

Tomó uno de los dibujos, procurando no doblarlo.

—Este me gusta.

Emma levantó la cabeza.

—¿De verdad?

—Sí. Tiene personalidad.

—¿Entiendes de moda?

—No especialmente. Pero entiendo de negocios y sé reconocer cuando alguien tiene talento.

La joven sonrió, complacida.

—Gracias.

Adrián dejó el papel en su lugar.

—Por eso mismo, las invito a cenar.

Lenna cerró su teléfono de inmediato.

—Acepto.

Emma la miró con indignación.

—¿A que lugar?.

—Si hay comida, estoy dispuesta a escuchar la propuesta.

Adrián rio por lo bajo.

—Hay un restaurante italiano a unas calles de aquí. Reservaré una mesa para los tres.

—¿Y quién paga? —preguntó Lenna.

—Yo.

—Entonces, querido hermanito, siempre serás bienvenido en este departamento.

—Qué conmovedora declaración de cariño.

Emma negó con la cabeza, divertida.

—Está bien. Pero déjame terminar estos bocetos y me arreglo.

—Tómate tu tiempo.

Adrián volvió a mirar los diseños antes de alejarse.

No intentó tomarle la mano ni hacerle un cumplido exagerado. Tampoco buscó una excusa para quedarse a solas con ella.

Y precisamente aquella naturalidad hizo que Emma se sintiera cómoda.

No tenía que interpretar indirectas ni preocuparse por las intenciones de nadie.

Emma podía disfrutar de la compañía de un hombre sin sentir que debía darle una respuesta sentimental.

 

El restaurante resultó ser acogedor, con luces cálidas, mesas de madera y una pequeña terraza desde la que se veía la ciudad.

Lenna habló casi toda la cena.

Les contó una anécdota vergonzosa de su adolescencia, se burló de una fotografía antigua de Adrián y terminó revelando que su hermanastro había sido un muchacho extraordinariamente serio incluso cuando era niño.

—Una vez, en una fiesta, todos estaban bailando y él se quedó sentado leyendo un informe financiero —contó Lenna.

Emma abrió los ojos.

—¡No puede ser!

—Tenía una reunión importante al día siguiente —se defendió Adrián.

—¡Tenías diecisiete años! —protestó Lenna.

Emma se echó a reír.

—Ahora entiendo muchas cosas.

—¿Como cuáles? —preguntó él, mirándola con una sonrisa discreta.

—Que necesitas urgentemente divertirte.

—¿Y tú piensas ayudarme con eso?

Emma fingió pensarlo.

—Podría intentarlo.

Adrián sostuvo su mirada unos segundos, divertido.

—Entonces consideraré que esta cena ha sido una inversión rentable.

La conversación continuó entre bromas y anécdotas. Cuando llegó la cuenta, Adrián pagó sin darle importancia y después regresaron al departamento.

Antes de despedirse, Emma le agradeció la invitación.

—Me divertí mucho.

Él sonrió.

—Me alegra. Lo repetiremos.

No añadió nada más.

Pero, mientras se alejaba, tuvo que admitir que ya estaba esperando la próxima ocasión.

Aquella misma noche, Emma se acomodó en su cama, recogió el cabello en un moño desordenado y abrió la videollamada que se había convertido en parte de su rutina.

Leonardo contestó después de varios tonos.

Apareció en la pantalla con una camisa oscura, el cabello ligeramente revuelto y aquella expresión seria que solía tener cuando terminaba una jornada de trabajo.

—Buenas noches, señorita Carter.

Emma sonrió.

—Buenas noches, señor Moretti.

—¿Cómo estuvo tu día?

—Muy bien. Adrián nos llevó a cenar.

La expresión de Leonardo apenas cambió.

Apenas.

—¿Adrián?

—Sí, el hermano de Lenna. Te lo presenté en la videollamada, ¿recuerdas?

—Si, tengo buena memoria.

—Entonces no entiendo por qué preguntas.

Leonardo apoyó la espalda en su silla.

—Solo quería saber si era el mismo Adrián.

Emma, que no había percibido el esfuerzo que él hacía para mantener la voz tranquila, empezó a contarle todos los detalles de la cena.

Le habló del restaurante, de las bromas de Lenna y de cómo Adrián había elogiado uno de sus diseños.

Leonardo escuchó en silencio.

Demasiado silencio.

—¿Y qué más hicieron? —preguntó finalmente.

—Nada más.

-Que mal...

Emma frunció ligeramente el ceño.

—¿Eso ha sido sarcasmo?

El soltó una risa.

—Estoy trabajando.

La joven miró la pantalla.

—Llevas cinco minutos mirándome mientras supuestamente trabajas.

Leonardo apartó los ojos de inmediato.

—¿Quieres hablar o quieres interrogarme?

—Quiero que sonrías. Te queda mejor.

Él intentó resistirse, pero la sonrisa terminó apareciendo en una esquina de su boca.

Emma aplaudió suavemente.

—¡Lo logré!

-Solo te dejé ganar.

—Me extrañas, admitelo.

La sonrisa de Leonardo desapareció durante un instante.

—No empieces.

Emma se quedó quieta.

La frase había sonado más dura de lo que él pretendía.

—Está bien —respondió ella, bajando un poco la mirada—. No empiezo.

Leonardo sintió que acababa de cometer un error.

—Em, yo…

—No pasa nada. Te dejo trabajar. Mañana hablamos.

—Espera.

Pero ella ya estaba despidiéndose.

—Buenas noches, León. Descansa.

La pantalla se apagó.

Leonardo se quedó mirando su reflejo durante unos segundos.

Habían acordado recuperar su relación poco a poco. Él mismo le había pedido que no se alejara.

Y ahora, cada vez que ella mencionaba a Adrián, sentía una incomodidad absurda que no sabía dónde colocar.

No tenía derecho a reclamarle nada.

No era su novio.

Ni siquiera había tenido el valor de decirle que sus sentimientos podían ser más complicados de lo que había admitido.

—Maldita sea, te extraño como un idiota Emma Carter —murmuró, frotándose el rostro.

Su teléfono vibró.

Era un mensaje de Emma.

«Perdón si te interrumpí. Mañana te cuento cómo me va con los diseños. Buenas noches».

Leonardo leyó el mensaje dos veces.

Luego respondió:

«No me interrumpiste. Perdóname por estar de mal humor. Descansa, pequeña».

Emma contestó con un emoji sonriente.

Él dejó el teléfono sobre el escritorio, intentando convencerse de que aquella punzada en el pecho no significaba nada.

No lo consiguió.

Adrián Valenti

1
Yura Ran
zyance, gracias por tus hermosas líneas.👌
Yaz
Leonardo está más que enamorado 🤩🤩🤩
Yaz
lo que tiene lenna se llama envidia aquí y en china
Betty Saavedra Alvarado
Emma hará sus locuras de amor por Leo que es puro trabajo ella lo sacará de su rutina
Betty Saavedra Alvarado
Muchas veces actuamos a la loca sin pensar en las consecuencias después vienen los problemas Leo Emma tiene razón las cosas tienen su lugar y su tiempo no hay que apresurarse
Betty Saavedra Alvarado
Emma si que estás enamorada ya hiciste tu locura de amor viajas y s encontrar a Leo ahora a vivir su amor
Natalia Cm
EMA está cediendo a la presión, no creo que esté preparada todavía
Natalia Cm
🤣🤣🤣🤣jajajajajajaajajajaaj
Ana Elena Jiménez
pienso que ese momento se da por si solo sin presión de ningún lado ,ya llegará cuando ninguno de los dos lo espere 🥰🥰🥰🥰
Ana Elena Jiménez
si,y todo por las palabras de lenna ella no las olvida
Ana Elena Jiménez
si porque pienso que él quiere que ese momento sea muy especial para ambos sobre todo para ella
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦🤦🤦
Natalia Cm
Yo creo que también le pusieron el cuerno por Camila
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🥺🥺🥺no es eso Emma
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja totalmente
Natalia Cm
Hay Lenna no vayas por ese camino por fa, Emma te quiere.
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭que traviesa eres Emma
Ana Elena Jiménez
😮😮🥵🥵🥵🥵esto está subiendo de temperatura
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