"...En un mundo dónde la magia es posible, hadas, dragones, brujas y magos. Dónde las princesas con bellos vestidos son felices al cuidado de su príncipe azul, existió un reino gobernado por una pareja de reyes que se amaban mutuamente.
La paz reinaba hasta que un día un malvado brujo de cabellos de plata quiso hacerse del reino y de la bellísima primera princesa..."
Fue una novela que Nick leyó para transformar su mundo por completo.
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Envueltos en escamas y fuego
-¡Bienvenidos padres!- Solana se acerca con el pequeño dragón en su forma híbrida. Estos dos son como imanes imposibles de despegarse.
-Hijos mañana...- El brujo no quiere decir algo que les duele en el alma y rompen sus corazones.
-Lo sé padre.- Solana se aferraba al niño.
Brante entrega el lunalito a la chica, y camina hasta el patio trasero donde se encuentra Kaito.
-Gran Emperador, estoy aquí para escoltar a su heredero y a usted a nuestras tierras.- Puede notar que el corazón del dragón sufre, pero este se regocija, sabe que una bestia herida es un arma mucho más peligrosa a la hora de la batalla y es lo que buscan. Para el concejo de guerra no es una tragedia que su gobernante sufra por un amor, sino una herramienta manejable.
-Estoy consciente.- Cuando Brante dice esas palabras todo a su alrededor se sacudió de manera sísmica y el dragón rojo sonrió. Estaba hecho.
El amanecer del siguiente día en la ciudad Luna de Plata, trajo un sabor amargo. Separación forzada y política, algo que Argolux aún no podía entender. Lo más desgarrador fue ver al pequeño dragón llorando y aferrarse a los brazos de su hermana, su llanto era lo único que se escuchaba en todo el palacio.
-Estaremos en contacto hermanito, y cuando seas mayor podrás venir las veces que quieras. No llores o si no mi corazón dolerá mucho más. Eres valiente, esto es solo una despedida por corto tiempo, ya lo verás todo estará bien.- Ni las palabras, ni el collar de lunalito daban consuelo al pequeño heredero.
Argolux aunque crecía en manera acelerada muy pocas veces pronunciaba palabras pero esta vez habló más que antes.
-Hermana ven conmigo, yo te amo, no me abandones.- Sollozó como el niño pequeño que es.
Solana solo pudo abrazarlo una vez y soltarlo, había protocolos que respetar y ella como princesa debía ser el ejemplo aunque su corazón estuviera muriendo.
Mientras mezclaban sus esencias en la gruta de cuarzo jamás hubiesen imaginado que sus almas en este momento estarían rompiéndose, es la despedida más dolorosa de sus vidas.
Sus miradas antes de oro líquido y cosmos, estaban apagadas en la terrible resignación.
El dragón se acercó al brujo y susurró para que nadie más lo oyera. -Mis manos que conocen cada rincón de tu cuerpo ahora deben soltarte, mi llama se apagará por completo al no tenerte para contenerlo.- El peso del linaje de dragones.
El brujo con la cabeza en alto sostenido solo por política, sus hermosos ojos plateados se llenan de lágrimas y tristeza contenida.
-Soy el Rey Brujo de Plata y decreto que aunque pasen miles de lunas, nosotros volveremos a estar juntos, espérame mi Dragón de Obsidiana, te lo prometo por la sangre de plata y mercurio que corre por mis venas. Somos uno.- Se toca sobre el corazón dónde se formó una marca de plata y oro luego de entregarse al dragón. Brante también lleva la mano a su pecho, tiene la misma marca. Prueba de su amor.
Sin su gobernante el pueblo de la luna decaerá una vez más, abandonar su puesto sería condenarlos. Él es su escudo protector.
Aunque su unión en la gruta fue bendecida por el Espíritu de la Luna, el concejo de dragones lo considera un error, un cataclismo que se debe erradicar.
-No regreso como Emperador, sino como cautivo para propósitos de guerra. Debo proteger a Argolux. Te esperaré mi Luna.- Susurra una vez más y se va rozando sus manos. La chispa se apaga.
Expande sus alas, levantando viento para secar las lágrimas de su familia que deja en Luna de Plata.
-¿Esto es lo que siente un villano al perder al hombre que ama? Ahora entiendo esas novelas que leía con tanta pasión.- Camina hasta su hija para abrazarla. Prometiendo que pase lo que pase volverán a estar los cuatro juntos.
Llama al espíritu de búho para que siga a su amado, tiene un mal presentimiento.
Luego de dos semanas de vuelo hasta Picos de Obsidiana, Brante arriba con el pequeño Argolux, el ambiente no es de bienvenida, se siente el olor a sangre, magia negra que corrompe.
Argolux se aferraba al cuello de su padre en busca de consuelo, nunca antes estuvo tan aterrado, es una tierra desconocida, violenta y hostil.
El cielo está teñido de un negro humo y rojo por el fuego y volcanes qué lo rodean, aun así se siente el viento helado.
El búho se ha vuelto invisible para no ser detectado, no parpadea y Nick puede sentir el temor de su hijo y el pulso acelerado de Brante.
-Ese maldito consejo... Tengo deseos de verlos aplastados por mis propias manos.- A miles de kilómetros el brujo se encontraba con los ojos en blanco. Ver sufrir a su familia esa injusticia lo enloquecía.
-No tiene opción Emperador.- Sonríe el jefe del consejo. Khalerion un viejo dragón que disfruta de las batallas y las tradiciones antiguas por sobre todas las cosas. -Si quiere proteger a su hijo debe liderar esta guerra. Allá...- Apunta al abismo. -Son muchos. Hagámoslo cenizas.-
-Ese será el primero en caer.- El Brujo de Plata estaba furioso.
Al pie de la montaña había formaciones de hombres bañados por magia negra gracias al Rey Demonio otorgándole fuerza antinatural y odio que los consume desde sus entrañas.
-Debemos bajar, no permitir que suban.- Habló el Emperador a su batallón. -Liquídenlos, que no les dé tiempo de usar sus armas encantadas.- Sus ojos arden más que nunca mirando al abismo. Si el concejo quiere guerra, guerra tendrá. El dolor de decir adiós una vez más encendió el fuego volcánico en su interior.
Encomendó a su único hombre de confianza el cuidado de su hijo. -Llévalo en la gruta más profunda y protégelo con tu vida.- Rozó su frente con el del pequeño y salió.
Extendendió sus alas y se lanzó al abismo con furia bestial, como cazador reclamando su territorio. No les permitirá subir las montañas. El Emperador y su batallón caen como meteoritos envueltos en escamas y fuego.
que le isieron ?