Luz y oscuridad reunidos por primera vez.
Somos dos almas unidas por un mismo anhelo: el poder.
Un deseo que desató un "amor" que nos condenó hasta el final.
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Capitulo 12: Sentimientos flotando
¿Cómo era posible que algo tan trivial como el humano, me descolocara repentinamente?
Sentí un escalofrío subiendo a mi cuerpo.
Los sensores de la casa me alertaron que “alguien” había abierto la puerta principal.
“¿Acaso el humano está en problemas?”, me pregunté con los nervios encima.
Por supuesto que pasaron mil situaciones en mi cabeza.
Vislumbré problemas.
‹Necesito ir ahora; tengo que averiguar qué está pasando.›
Guardé el celular en mi bolsillo.
—Stolaz, tengo que atender un asunto. Por ahora, quédate aquí y espera. —le indiqué, ocultando mi desesperación.
Sin embargo…
—¿Puedo ir contigo? —preguntó.
Era imposible llevarlo conmigo.
Lo miré para repetirle que me esperara pero… lo que me dejó helada fue su expresión fulminante.
Él me miraba con imponencia.
Aún así, no permití que su aura me intimidara.
—No; esto es algo personal que solo yo misma puedo resolver. —le dije contundentemente.
No puedo decir que estaba mintiendo descaradamente frente de él, pero estaba actuando de una forma extraña.
—Comprendo, pero puedo quedarme a tu lado. Estaré como si no existiera.
‹¿Qué carajos…? ¿Por qué está sonando insistente?›
El tiempo corría y cada segundo que pasaba aumentaba la incertidumbre en mi interior.
No sé que rayos pasaba con Stolaz en ese instante, pero tenía que dejarle en claro quien daba las ordenes allí.
—Déjame decirte esto Stolaz; eres mi aprendiz, a mis ojos eres un novato/subordinado, por lo que debes acatar mis órdenes sin refutar.
Tal vez soné autoritaria de mi parte, pero él no me dejó otra opción.
Tenía que retenerlo para que no me siguiera.
‹Sé muy bien que él tiene que estar conmigo, sin importar que. Solo que ahora no es posible.›
Stolaz se puso de pie e inesperadamente hizo una reverencia ante mí, exaltando a los presentes.
Él se disculpó por su insolencia y dijo que esperaría pacientemente.
—Si lo entendiste está bien. Siéntate ya.
‹Que impredecible.›
—Ahora vuelvo.
Salí rápidamente del Bar y me dirigí a la casa.
Recuerdo que corrí con todas mis fuerzas hasta el bosque.
Fue insólito que hubiera tanta neblina cubriendo la casa.
No me quedaba lejos pero esa tarde en particular, sentí que estaba tardando una eternidad en llegar.
Jadeando por fin llegué a la casa.
Sin preámbulos, entré a la casa y lo primero que hice fue ir a la habitación de él.
Cuando vi la habitación vacía, sin él, sentí una sensación indescriptible por todo mi ser.
Extrañamente la cama estaba uniformemente impecable y ordenada, al igual que la habitación.
—¿Kael? —lo llamé, creyendo que estaría en el baño.
Pero era ilógico que él se moviera por si solo.
Él no podía caminar.
La silla de ruedas se encontraba a un lado de la cama.
Lo volví a llamar con la voz temblorosa.
A este punto, la desesperación inundaba mi interior.
¿Cómo podía sentir tal sentimiento?
Un demonio como yo jamás debería dudar de sus principios…pero ese día…yo lo hice.
Claramente mortificada, abrí la puerta del sanitario, y no había rastro de él.
‹¡¿Dónde estás?!›
Entonces revisé cada rincón de la casa, tanto afuera y adentro.
Lo llamé una y otra vez pero no hubo respuestas, solo el ruido de los insectos.
Kael no se encontraba por ningún lado.
Saqué el celular con mis manos temblorosas.
Lo llamé.
Él había dejado él celular en la casa.
La puerta no estaba forcejeada ni nada.
No se robaron nada.
Todo estaba en completo orden.
Eso quería decir mucho.
La verdad estaba frente a mis ojos pero me negaba a creerlo.
Quizás el efecto del alcohol en mi cuerpo empezó a surgir de una manera desconcertante que sentí un nudo en la garganta.
‹Kael…¿Acaso tú te fuiste por tu propio pie?›
Era ilógico; una locura que él se hubiera ido si no podía caminar.
Suspiré frustrada.
Me quedé un rato sentada en el piso, pensativa y cabizbaja.
Y entonces, caí en cuenta que en efecto, él se había ido.
Kael se marchó por voluntad propia.
Ya no había misterio que resolver.
—¿Por qué me pongo sentimental? Él finalmente se fue…
‹Eso era lo que tanto deseaba. Debería estar feliz, pero…›
Pero algo en mi interior no andaba bien y no podía entenderlo del todo.
El nudo en mi garganta no desaparecía; mi cuerpo temblaba de una manera extraña.
—¿Por qué? ¿Por qué te fuiste sin despedirte? —dije con una sonrisa amarga en mi rostro.
Después de darle vuelta a lo mismo, decidí “limpiar” la casa para no dejar ningún tipo de rastro de que alguna vez un humano estuvo bajo mi cuidado.
‹Ya no tendré que pagar más para quedarme a dormir en un hotel. Puedo volver a lo habitual de antes.›
Cuando moví la almohada, encontré un pedazo de papel doblado.
“Espero no verte pronto”, leí en voz baja.
¡Ja Ja Ja!
Solté una gran carcajada por su osadía.
‹Que feo escribe.›
Apenas entendí los garabatos de sus letras.
—Maldito témpano de hielo, ¿Qué carajos se significa esto?
Realmente él sabía cómo molestarme.
—¡Debiste haber escrito “gracias”! —exclamé exasperada.
Me sentí traicionada.
Encendí la chimenea y arrojé la nota al fuego.
—Yo tampoco deseo verte, porque si te encuentro, pagarás por tu desfachatez. —murmuré.
Finalmente (aunque doliera ) el humano ya no era un asunto que me perturbara más.
La única incógnita que rondaba mi cabeza era saber cómo Kael había recuperado la movilidad de sus piernas.
Di por hecho todo terminado.
‹En serio espero no verte más.›
…
La noche me ganó.
Regresé de inmediato al Bar; pensé que Stolaz había decidido marcharse pero, él se encontraba afuera del lugar, con una expresión estoica.
Para mí sorpresa él sostenía un helado.
Fue un milagro ver qué el helado se mantenía intacto y sin derretirse.
‹¿Cuánto tiempo lleva aquí?›
—Hm. ¿Puedo saber cómo conseguiste eso?
—Lo compré. —respondió con firmeza.
—Ya sé, ¿pero como por qué fuiste a la tienda?
‹Ni si quiera yo me tomo el atrevimiento para ir a la tienda y comerme un helado.›
Luego de como le hablé, me sentí mal por él.
Stolaz espero por mí sin importar qué.
—Se veía apetitoso en la boca de los humanos que me causó curiosidad y creí que le gustaría probar uno. Para mí es la primera vez pruebo uno de estos.
No había duda que Stolaz se acoplaría muy bien con la sociedad humana y eso me asustaba.
Di una gran bocanada de aire.
Necesitaba enfriar mis pensamientos y el helado era más que perfecto en ese momento.
—Esta bien. Lo único que quiero es que seas cuidadoso. No olvides nuestro propósito y naturaleza.
Él asintió con la cabeza.
Me dió el helado.
Cualquiera que lo viera con esa actitud inocente, pensaría que se trata de una persona gentil.
Un Beastfolk apacible ante mis ojos pero todavía faltaba por descubrir su verdadera naturaleza.
—Gracias. —le dije con una sutil sonrisa.
Al menos el sabor a fresa alivió la sensación amarga que sentía en todo mi interior.
Gracias por la comprensión ❤️