PoV Dea Ashnot
Mi vida habia estado cuidadosamente planeada incluso antes de nacer, el destino estaba escrito para mi, una maldicion y una bendicion ¿Como saber cual escoger? ¿Como saber cual era el camino correcto? ¿A que destino me llevaría cada decision que tomara?
Ellos se llevaban cada parte de mi, haciendome pedazos y volviendome a unir como un rompecabezas.
Eran mi perdición y mi salvacion, mi silencio y mis gritos, mi destino y mi verdad.
Cuando llegara la hora de escoger ¿A quien escogería?
Segunda parte de mi novela: La luna sagrada del rey Alfa.
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Capitulo 13: Genio
Salí de mi oficina y caminé por los pasillos en silencio, escuchaba el sonido de todos hablando cómodamente, todos sus olores se filtraron en mis fosas nasales, pero solo uno me llamaba. Dulce, excitante, almendrado, como a leche de almendras, mi sabor favorito y uno que estaba comenzando a odiar.
Cuando cruce el umbral todos se quedaron en silencio y se levantaron de su silla, vi la confusión en los rostros de Rhys y Azuma que se quedaron sentados.
— Bienvenida Reina
Pase al comedor y camine hasta mi silla en el cabezal de la mesa, el mismo lugar que antes pertenecia a mi padre y ahora me pertenecia a mi, me sente y todos se sentaron de nuevo.
La comida empezó en silencio, todos sirviéndose comida y comiendo de sus platos, la incomodidad que habia en mi pecho se iba expandiendo haciendome sentir ahogada entre tanto silencio, hubiera preferido por lo menos escuchar gruñidos en mi cabeza que este insoportable silencio, pero entonces el silencio se apagó cuando Alexa hablo.
— Hermana — subí la cabeza de mi plato y la observé a mi lado, ella estaba a mi lado derecho y Jaden a mi izquierdo, seguidos de Melany y Alexander — Quisiera hacerte una petición
Se veia tierna mirandome con ojos de suplica, espere el gruñido que aquel pensamiento traería, pero nunca llego.
— ¿Qué?
Ella me miro como preparándose para lo que iba a decir, sabia que mis hermanos no me tenían miedo, a pesar de que no habiamos compartido mucho estos años, nunca habia sido odiosa con ellos, sin importar si el lycan se volvia loco en mi cabeza, mis hermanos siempre habian sido sagrados para mi.
— Este fin de semana hay un concierto en Washington — la mire seria sabiendo lo que diria — Quisiera ir — ella junto las manos en suplica.
— ¿No deberias preguntarle eso a nuestros padres?
— No quieren que vaya sola, porque es muy lejos y bla bla bla — ella movió la mano como restandole importancia y mi papá gruño.
— ¿Quieres que envíe algunos guerreros contigo?
Ella puso cara de terror y negó con la cabeza rápidamente — No, no, no por favor, quiero... que vayas conmigo
Pude escuchar rápidamente como muchos soltaron su tenedor sorprendido y se ahogaron con la bebida, sí... era sorprendente, ella le estaba pidiendo a la reina sangrienta que fuera con ella a un concierto de BTS, unos humanos cantantes que la volvían loca a ella y a casi toda la población humana.
Suspire observandola, aquellos ojos de anhelo, de amor, de cariño, de ilusion, jamas queria que se apagaran, no los de ella.
— Está bien iremos
El grito de emocion que le siguio a sus palabras casi me hizo sonreir, pero no, la reina sangrienta no sonreia de felicidad, talvez de satisfacción, si lo haria.
— Gracias, gracias hermana, sabia que dirías que si.
— Eliam y safira iran con nosotros — voltee hacia ellos y vi como la expresión siempre seria de Safira cambio, sabia que a ella tambien le gustaba esa musica aunque nunca me lo habia dicho, la habia visto cantar con Alexa mas de una vez.
— Safira escuchaste, que emoción
Safira le sonrio y Eliam solto un gruñido bajo.
— Como se atrevan a tirarle alguna ropa interior a esos chinitos vamos a tener problemas
Safira rompió a carcajadas y Alexa lo miro mal
— Que tonterías dices hermano, no tenemos 15 años
Ellos siguieron hablando y yo me concentre en mi comida cuando un sonido al lado me interrumpió, voltee hacia Jaden que me miro serio
— Yo quisiera...
— No — interrumpi sus palabras antes de que hablara y el fruncio el ceño — No soy el genio de la lampara no cumplo 3 deseos, lo que desees... se hara cuando termine con lo de Alexa — su ceño fruncido cambio a una sonrisa y bajo la cabeza.
— Gracias herman...
No termino de hablar cuando una silla se movio y voltee mirando a Alexander de pie, ya tenia 13 años y se estaba convirtiendo en todo un hombre, su característica seriedad y aquella mirada gelida no habian cambiado.
— Hermana, yo quisiera pedir algo
Me quede mirandolo en silencio, Alexander no era de pedir, ni de hablar, ni de nada, era el niño mas serio que habia conocido en mi vida y en cierta forma me sentia agusto con el.
— Prosigue.
— Quisiera que su majestad me entrene
Todo mi cuerpo se tenso en ese momento, mis bellos se pusieron de punta, mi corazon martillo en mi pecho, mis manos comenzaron a temblar.
— Alexander — su nombre salio de mis labios con un tono que ni yo podia descifrar.
— Se lo suplico mi reina, mi madre ha prometido que si me lastimo ella me curará, no existe mayor honor que ser entrenado por la diosa Lycan
Lo mire confundida, miedosa, aterrada, no quería lastimar a mi hermano, no queria que el me viera como el monstruo que era, estaba pensando en un argumento valido para decirle cuando escuche al Lycan en mi cabeza.
Si.
Tarde me di cuenta que no solo lo habia escuchado en mi cabeza, las palabras habian salido de mis labios dejandome de piedra. Acababa de aceptar entrenar a mi pequeño hermano, queria estrellar la cabeza contra la pared en este momento.
— Muchas gracias, hermana.
El hizo una reverencia serio y volvio a sentarse, el comedor quedo en silencio, solo sonido de vasos, tenedores, cuchillos y el sonido desesperante de mi corazon queriendo salir a dar un paseo por mi boca, necesitaba salir de aqui.
Empuje la silla y el sonido hizo que todos voltearan hacia mí
— He terminado — camine hacia la otra punta de la mesa donde estaba mi madre y bese su frente — Gracias por la comida.