Emelie, una joven de 17 años regresa de visitar a su familia durante las vacaciones para descubrir que su novio y su mejor amiga la han traicionado y jugado con ella. Pero las vueltas del destino le demostrarán que siempre hay que dejar algo atrás, para que algo mejor llegue a nuestras vidas, en su caso, podría ser Sebastian, el joven profesor que se ha mudado recientemente a la ciudad.
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Tal para cual
Me despertó el sonido de la alarma y aunque no tenía muchos ánimos de ir al colegio, decidí levantarme de la cama y prepararme. No les daría el gusto a esos traidores de verme mal por ellos, por lo que hacían a mis espaldas.
Recorrí todo el camino al colegio un poco distraída. Lo que casi causa que un auto me atropelle al no prestar atención y mirar a los lados antes de cruzar la calle.
- Lo siento mucho- me disculpé con el conductor, quien había mostrado su enfado, dedicándome algunos bocinazos. Y continué mi camino.
Me sentía una estúpida, me molestaba no poder quitarme a aquel extraño de la cabeza y estar actuando como una tonta a causa de eso.
Luego de varios minutos logré llegar al colegio. Allí me esperaba Marcus, quien se apresuró a encontrarme cuando me vio.
- Oye amor, me tenías preocupado. Ayer te llamé varias veces y no contestabas-.
Al oírlo y sin pensar en lo que hacía le propiné una cachetada tan fuerte que el sonido de mi mano en su rostro atrajo la atención de varios estudiantes que se encontraban allí, incluida Nicole.
¿Qué te pasa? ¿Qué sucede?- preguntó un Marcus confundido y adolorido, mientras se tocaba el rostro.
-No vuelvas a llamarme así en tu vida, y ¿sabes qué? Lo bien que me ha hecho darme cuenta de todo. Realmente no vales la pena, solo resultaste ser uno de esos chicos huecos que creen que los músculos recompensan tal ausencia.- Expresé con frialdad.
- ¿Qué dices Emelie?- Su rostro demostraba ahora una gran sorpresa ante mis palabras.
- Lo que oyes, ve con tu amante y ya no se escondan, no es necesario. La verdad, son tal para cual y se merecen mutuamente.- Después de decir esto solo le di la espalda y comencé a caminar hacia mi salón.
A mitad del camino me crucé con Nicole, pero simplemente decidí ignorarla y continuar caminando, pero ella, me tomó del brazo y me detuvo.
- Em- dijo con lo que parecía tristeza, en su voz. Pero ya no le creía. Ella resultó ser igual a los anteriores.
- Tú- dije mirándole a los ojos- Tú resultaste ser igual o incluso, peor que esos traidores. Realmente pensé que eras diferente, pero agradezco haber descubierto que estaba equivocada con respecto a ti.-
Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, pero ya no me convencería, después de todo, ella los había ayudado a que se burlaran de mí y me lo había ocultado todo. Decidí alejarme y no escuchar lo que intentó decirme.
Me mantuve lejos de todos hasta que tocó el timbre e intenté mantenerme alejada, todo lo que pudiera. Simplemente los traté con la indiferencia que se merecían.
Por su parte Roxane, solo me observaba, pues, imagino, había sido avisada por el resto del grupo acerca de lo sucedido.
Cuando el fin del ciclo acabó, me apresuré a salir e irme rápidamente a casa. Al llegar, cerré con seguro la puerta y solo me apoyé en ella. Como si fuera a ayudarme con todo lo que sentía dentro de mi.