Esta historia comienza con una joven recién graduada de la universidad, llena de sueños y esperanzas por comenzar su vida profesional. Su carrera es Secretaria Ejecutiva, y después de buscar durante días, finalmente consigue una entrevista en una importante empresa. Allí conoce a su jefe, un joven de apenas 23 años, serio, atractivo y exitoso, quien decide darle una oportunidad y contratarla. Con el paso del tiempo, ambos comienzan a compartir momentos, conversaciones y experiencias que los acercan cada vez más. Sin darse cuenta, ella se enamora profundamente de él. Y, poco a poco, él descubre que también la ama.
NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 12: Mi hermana ya lo sabe
Llegué a la casa después del trabajo. Apenas entré, vi a mi hermana sentada en el comedor, comiendo tranquilamente. Todavía tenía puesto el uniforme del colegio, seguramente acababa de llegar hacía poquito.
—Ñaña, tengo algo que contarte.
Ella levantó la mirada y de una se quedó mirándome con curiosidad.
—¿Qué pasó?
—Nada malo.
—Entonces, ¿por qué tenés esa cara?
Me reí.
—Terminá de comer y subimos a mi habitación.
—No, pero contame ya.
—Después, pues. No seas desesperada.
—Bueno, ve.
Esperé a que terminara de comer y después subimos juntas. Apenas entramos a mi habitación, cerré la puerta y me senté en la cama.
Mi hermana se sentó a mi lado.
—Ahora sí. Soltá la bomba.
Me dio risa.
—¿Te acordás de Hugo?
—¿Tu jefe?
—Sí.
—¿Qué pasó con él?
Respiré profundo.
—Hugo y yo somos novios.
Mi hermana abrió los ojos completamente.
—¡¿Qué?!
Me empecé a reír.
—Sí, ñaña.
—¡No te creo!
—Pues créeme.
—¿Desde cuándo?
—Desde hoy.
Ella comenzó a sonreír de oreja a oreja.
—¡Yo sabía que entre ustedes había algo!
—¿Cómo así?
—Porque cada vez que hablabas de él te ponías toda nerviosa.
—Yo no me ponía nerviosa.
—Sí, claro. Yo soy boba.
Me reí.
—Bueno, puede que un poquito.
—¡Contame todo!
Entonces le conté.
Le expliqué que Hugo me había confesado que yo le gustaba y que yo también le había dicho lo que sentía. Después habíamos hablado de nosotros y decidimos comenzar una relación.
Mi hermana me escuchaba emocionada.
—¿Y él te pidió que fueras su novia?
—Sí.
—¿Y vos dijiste que sí?
—Obviamente.
—¡Ay, ñaña!
Me abrazó con fuerza.
—Me alegra mucho por vos.
—Gracias.
Nos separamos y ella volvió a mirarme.
—Pero esperá... ¿y cómo va a funcionar eso si él es tu jefe?
—Vamos a tener mucho cuidado.
—¿Y en el trabajo?
—Normal. Él sigue siendo mi jefe y yo sigo siendo su secretaria. No queremos que nuestra relación afecte el trabajo.
—Eso está bien.
Asentí.
—Además, fuera de la oficina podemos estar tranquilos.
Mi hermana sonrió.
—Entonces ahora sí tengo cuñado.
—¡Ay, vos otra vez!
—Pues sí.
—Todavía no lo conocés como cuñado.
—No importa. Para mí ya.
Me reí mientras negaba con la cabeza.
—Sos terrible, ñaña.
—¿Y cuándo lo voy a conocer?
—Ya lo conocés.
—Pero ahora oficialmente.
—Bueno, algún día.
—¿Y ya tienen una cita?
—Sí. El viernes.
Mi hermana se emocionó todavía más.
—¡Tenemos que buscarte algo bonito para ponerte!
—No tenemos que hacer nada. Voy a usar algo sencillo.
—Eso decís vos.
—En serio.
—Bueno, pues. Pero mínimo te voy a ayudar a escoger.
—Está bien.
Nos quedamos hablando durante un buen rato.
Ella quería saber cómo me había pedido que fuera su novia, qué había sentido yo y qué planes teníamos. Yo le respondía mientras no podía dejar de sonreír.
La verdad, todavía me parecía increíble.
Hugo había pasado de ser solamente mi jefe a convertirse en mi novio.
Y aunque sabía que nuestra relación podía ser complicada por el trabajo, confiaba en que los dos íbamos a saber manejarlo.
Mi hermana se levantó de la cama y caminó hacia la puerta.
Antes de salir, se giró y me dijo:
—Bueno, ñaña, ahora sí te felicito oficialmente.
—Gracias.
—Y mandale saludos a mi cuñado.
—¡Todavía no le digás así!
Ella soltó una carcajada.
—Muy tarde.
Salió de la habitación riéndose.
Yo me quedé sola, mirando mi celular.
Justo en ese momento recibí un mensaje.
Hugo: ¿Ya llegaste bien, bonita?
Sonreí inmediatamente.
Yo: Sí, ya llegué. Acabo de contarle a mi hermana que somos novios.
La respuesta llegó casi enseguida.
Hugo: ¿Y qué dijo?
Sonreí.
Yo: Que ya tiene cuñado.
Hugo tardó unos segundos en responder.
Hugo: Entonces algún día me tocará conocer oficialmente a mi cuñada.
Solté una pequeña risa.
Yo: Parece que sí, novio.
Leer esa palabra me hizo sonreír todavía más.
Novio.
Todavía se sentía extraño decirlo.
Pero también se sentía bonito.
Porque después de tantos sentimientos guardados, finalmente Hugo y yo estábamos juntos.
Y yo estaba feliz.