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Little Hope

Little Hope

Status: En proceso
Genre:Acción / Aventura / Venganza / Superpoder / Escena del crimen / Pretendiendo ser otra persona
Popularitas:275
Nilai: 5
nombre de autor: Fanysparkle

¿Hasta dónde estás dispuesto a olvidar por amor? ¿Mentiras, traiciones, o quizás... muertes?

Realmente, ¿es posible vivir con una venda en los ojos?

Bienvenido a un mundo donde los héroes no son tan valorados como se parece.

NovelToon tiene autorización de Fanysparkle para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: Nueva oportunidad parte I

Beldmond Rd NW, 2310 Kalorama

Dos años después

El tacón de los zapatos resonaba en las losas de piedra de la banqueta. No recordaba cuanto tiempo llevaba caminando, aunque tampoco es como que deseara hacerlo, estaba más concentrada en mi estómago, que rugía desesperado por alimento desde hace ya varias horas de camino.

Al menos, el sitio era lindo. 

Las imponentes residencias del lujoso barrio de Kalorama, nublaban la vista de cualquiera, estaba de más decirlo, pero nunca había estado en un sitio así antes y probablemente esa sería la única ocasión en la que lo haría, era como estar fuera de lugar, ni yo encajaba en esos lujos ni esos lujos en mí. 

«Belmont Rd NW, 2310 Kalorama»

Leo de una letra vacilante y cursiva

El papel arrugado que me había dado Bárbara justo después de que mi nueva solicitud de ingreso a la armada fuera nuevamente denegada, resultado del veredicto anterior sobre la prueba de aptitudes. El Sargento Vansua se había encargado muy bien de rechazar todas las solicitudes que había enviado a la SSMH en años posteriores. 

Por lo que no me serviría de nada seguir intentándolo, volverían a rechazarlo, y tendría que pasar otro día más de albergue en albergue, de banca en banca. A penas vislumbraba las consecuencias de viajar exacta, no me quedaba ni un centavo más y estaba demasiado involucrada como para echarme atrás, la única opción era la más desagradable y humillante de todas, tenía que encontrar a Rick y convencerlo de otorgarme otra oportunidad. 

Solo rogaba por algo de buena suerte, quien sabe, dar pena a veces resulta, de todas formas, no me quedaba otra alternativa. 

El incesante rugido de mi estomago me regreso a la realidad. 

—Espero que sea cerca... —digo en un intento de calmar mis ansias

Un dulce aroma a chocolate y canela inundo el aire, pan de horno —recién hecho— busco alrededor, olfateando como un perro callejero, deseando encontrar el origen de ese delicioso aroma, dando al otro extremo de la calle, a una pintoresca tienda casera de panes y caramelos.

Cruzo hasta el otro lado de la cera, deteniéndome justo detrás del vidrio, observando mi reflejo con tristeza, para después hacer lo mismo con las exhibiciones que tenían dentro; bombones de chocolate, manzanas acarameladas, brownies espolvoreados de azúcar glass, chiclosos de chocolate... el local estaba repleto de las más exquisitas delicias y yo si un maldito centavo encima. 

  «¡Vaya suerte!»

Pienso llevándome las manos a los bolsillos.

Lo que daría en este momento por algo de comer, es sorprendente, ni siquiera soy fan de la azúcar. 

—Animó Carrie, las cosas van a mejorar... —me consuelo como si de un par de palmadas se tratara

«¿Que se sentirá poder comprar en una de estas tiendas?» estoy segura de que no sirven nada que no haya visto antes, aun así, vaya que los precios son de otro mundo, en verdad que a la gente fina les gusta pagar de más. Todos se ven tan elegantes, no puedo imaginarme vestirme así cada mañana, mucho menos para hacer el mercado.      

Estaba distraída, pero enfocada, aunque el hambre no me dejara pensar con claridad, este era el vecindario del Sargento Vansua, y por más imposible que me pareciese, el podía llegar a ser alguno de esos adinerados civiles. 

En la caja hay una persona alta con traje a la medida —su acompañante— una señora de ondulada cabellera rubia, vestida de cian y un collar de perlas, trato de enfocar la mirada para buscar algún parecido, ambos estaban a punto de salir de la tienda, pero al parecer alguien más estaba tratando de hacer lo mismo conmigo. 

Dentro de la tienda, un señor cruzo miradas.

Maduro, robusto y de tupido bigote, era todo, menos un panadero, tenía puesto un mandil manchado de sangre y un amenazante cuchillo carnicero en mano.

—¡Tú! —aulló el carnicero enfurecido, dispuesto a la confrontación— ¡Ladrona! ¡Deténganla, llamen a la policía!

Hice lo que haría cualquier ladrón descubierto, emprender la huida, corrí lo más rápido que pude, pero para mí mala suerte, más personas ya habían escuchado el escándalo, una de ellas consiguió retenerme por la muñeca, normalmente escaparía sin problemas, pero ahora no era capaz ni de mantenerme de pie sin temblar. 

—¡Esa chica robó la semana pasada en mi tienda! Es un fenómeno, llamaré a las autoridades —grito el carnicero amenazándome con llamar a la policía

«Fenómeno» otra manera despectiva de referirse a las personas con poderes.

—¡¿De que habla?! ¡yo no robe nad... —pelee siendo interrumpida por una bofetada del alterado hombre

—¡No mientas!, te vi huir después de robarme el mejor de mis salmones, ¡no eres más que una sucia anormal!

Alzo la mano en la que traía el cuchillo, dispuesto a golpearme con el pesado mango de este, pero una mano lo detuvo.

«Mierda»

Hablando del rey de roma...

Esto definitivamente no daría la buena impresión que buscaba. 

El Sargento apareciendo justo en el momento oportuno, algunas cosas no cambian. Me sentía tan avergonzada —inútil— de no poder resolver el problema que genuinamente había olvidado por completo, la gente no suele ensañarse tanto con los animales callejeros, solo había robado una sola vez y había sido hace varias semanas atrás, nunca sospeche que alguien me siguiera o peor, me viera transformarme, pero así parece que fue. 

El descuido de un segundo estaba dispuesto a cobrarse por las malas y no bromeaba. Aunque el Sargento tampoco lo hacía, se veía tan enojado, que el hombre que me sostenía huyo al verlo, dejándolo al carnicero a la voluntad de dios, pero ni siquiera eso hizo que el carnicero cediera y dejara de lastimarme el brazo.  

—Que haya robado, no justifica su comportamiento Mr. Walker — dijo con su distintiva voz autoritaria, soltándolo— debe de tratarse de un error, no creo que lo haya hecho con mala intención.

—No metas las manos al fuego por una persona como ella, muchacho. —bufó el carnicero en una risa— es un caso perdido, deja que la policía vea lo que harán con ella.

—¡¿Personas como yo?! ¡usted quería matarme hace un minuto! —rechiste llevándome otro jaloneo, reviviendo el ardor de mi muñeca 

—Eso es completamente innecesario —sugirió para ambos, aunque su mirada ahora estaba en mi— supongo que con esto es suficiente.

El carnicero tomó el dinero que le había ofrecido al instante.

—¡¿$500.00 dólares?! —dijimos ambos en coro, aunque la mirada del señor consiguió callarme 

—Es más que suficiente, pero de todas formas tiene que resolver sus cuentas con la policía, no podemos arriesgar la seguridad de los demás por fenómenos como ella —continuo el carnicero escupiendo sus palabras

—Por favor, si eso es mucho más de lo que debería ser.

—No es suficiente, quiero que pagues como la delincuente que eres. 

—¡¿No es suficiente?! 

—Jones, cierra la boca.

—¡¿La conoces?!  ¡¿eres uno de ellos?!   

—Okey —rio entre dientes— esto no resulto como esperaba. Deja de mirarme Jones.

—Oye —me queje mientras me tapo los ojos   

—Gracias por el Salmón Mr. Walker, quédese con el cambio. Espero que tenga un excelente día —añadió Rick cambiando el rumbo de la conversación abruptamente

El hombre me soltó al instante, luciendo extrañamente sonriente como si la conversación de hace un rato no hubiera ocurrido, metió el dinero en su bolsillo complacido. 

 Los ojos del Sargento se pintaban de un gris pálido, como el de aquella noche, aunque regresaron rápidamente a la normalidad, en un parpadeo.

—De nada, muchacho. Me saludas a tu tía. —correspondió el carnicero olvidando el asunto por completo y regreso silbando a su local

Bueno, supongo que se acabó. Al parecer la habilidad del Sargente le había borrado la memoria, al final si tenía mucha suerte de encontrármelo. 

—Gracias, pensé que estaba acabada. No sabe cuánto me alegra verlo de nuevo. 

—¡¿Qué haces aquí Jones?! ¿Metiéndote en problemas? —interrogo no muy animado de verme

— Sí, lo del señor, lo lamento. Juro que no volverá a pasar y le devolveré lo que pago, en cuanto consiga un empleo, claro, si consigo uno...

—No te preocupes —dijo suavizando la mirada al ver lo morado que se había puesto mi brazo — solo no vuelvas a mostrar tus poderes en público o podrías encontrarte con personas mucho peores a estas. Suerte, Jones y no te metas en más problemas.

Se despidió el Sargento, dispuesto a subirse al lujoso vehículo que lo esperaba.

—¡Espera Rick! —exclamo corriendo detrás de él, alcanzándolo— necesito hablar contigo, por favor.

—No tengo nada de qué hablar contigo. —replico tajante, dejando una caja de golosinas en el asiento trasero— deje en claro todo lo que pensaba el día que te retiraste de las instalaciones.

—Por favor, Rick.... —suplico sintiendo el ardor de mis ojos, a punto de llorar, estaba desesperada

—No creo.... —callo, siendo interrumpido por una delicada mano femenina sobre su hombro

La elegante mujer de la panadería se asomó por la ventanilla, sus hermosos y alargados ojos marrones me miraban con tranquilidad, mientras retiraba uno de sus rizos rubios de su rostro.

—¿Quién es tu amiga, corazón? —pregunto la señora con una dulce voz

—Nadie importante tía. De hecho, ya se iba, ¿verdad Carrie? —aseguro avergonzado del empalagoso apodo con el que lo habían llamado

—Si ya me iba —respondo no muy convencida de sus palabras, pero mi estómago volvió a gruñir

—Ricky.... —dijo la señora a modo de reprimenda mientras cruzaba los brazos

Él suspiro, masajeando su frente.

— Carrie ¿te gustaría acompañarnos a merendar?, sería el mayor de los placeres que aceptaras nuestra cordial invitación —dijo el Sargento con una voz tan agradable, que parecía que iba a vomitar 

—No gracias, no quería molestarlos. —dije incomoda

—Me parece perfecto, que tengas un buen día —fulmino a punto de subir al vehículo, pero su tía lo reprendió jalándole la oreja y obligándolo a salir del auto

—...No es ninguna molestia... —corrigió con una voz menos forzada, abriendo la puerta trasera, para que subiera— nos encantaría que nos acompañaras, Carrie.

—Gracias —digo subiendo al vehículo.

Como pez fuera del agua, incomoda, tratando de ocupar el menor espacio posible dentro de esa limusina, el cuero del asiento se me pegaba a las piernas, pero ellos se veían bastante acostumbrados a eso, incluso tenían un chofer, así que comencé a cuestionarme un par de cosas sobre la imagen que tenia del sargento.

Era un cambio tan dramático, el atemorizante superior del reclutamiento, ahora estaba con los brazos cruzados, evitándome a pesar de estar justo a mi lado, actuaba como si fuera un niño que acaba de ser regañado por su madre. Luego estaba su tía, la cual no había despegado el ojo de mi en todo el camino, no sabía porque, pero se le veía bastante sonriente.  

—¿Y cuánto tiempo llevan de conocerse? —pregunto la Tía, inclinándose ligeramente, sin ocultar su emoción 

—Poco, en realidad como hace 3 años.... —digo sacando las cuentas, en realidad había pasado demasiado tiempo desde que nos vimos por última vez 

—3 años... —coreó la señora impresionada— ¿y porque no me la habías presentado antes, amor?

—No tengo porque, Carrie y yo, ya dejamos las cosas muy en claro la última vez que nos vimos... —explico el malhumorado Sargento, hablando con prisas y sin despegar la vista de la ventana

—Por eso quería hablar contigo, me gustaría que me dieras otra oportunidad. 

El chofer y la tía intercambiaron miradas atónitas. El vehículo se ladeo un poco por la distracción.

—¿Estas escuchando lo mismo que yo Albert...? —acoto la Tía, sonriendo excesivamente

­—Lo mismo que usted, Sra. Ángel. —confirmo Albert con un baile de cejas por el retrovisor

—Cuantas veces tengo que repetirlo, no, N-O, se acabó Jones, acéptalo. 

Ángel llevo sus manos a la boca. 

—Lo sé, me lo has dicho en todas esas cartas por lo últimos 3 años, pero puedo demostrarte que te equivocas —sostuve con los ojos brillosos, sintiendo las lágrimas caer— solo dame una oportunidad ¡solo una! te juro que si falló nunca más me volverás a ver....

—Tampoco es para que exageres las cosas, me haces parecer el malo de la historia. Te di razones para que no regresaras, para que empezaras otra vida. —explico con firmeza

—¡Yo no tengo una vida, no tengo a nadie!, esto es lo único que necesito.... Ayúdame por favor, no conozco a nadie más que pueda hacerlo...

—Abrázala Rick, no seas desconsiderado... —escucho decir a la Tía en el fondo 

El sargento me abrazo sin entender verdaderamente la razón de mi colapso, solo me consoló, como su tía le había aconsejado, sabía que era forzado, que deseaba que dejara de complicar todo, que me rindiera, pero lo necesitaba.

Necesitaba su ayuda, tenía que regresar a donde todo comenzó.   

—Ayúdame por favor...por favor...por favor... —suplico llorando sobre su camisa, empapándola

—Ya tranquila, está bien, te ayudare —acepto dándome unas palmadas en la espalda

—¡Gracias!... —agradezco sin poder detener mi llanto, aunque me sintiera feliz de que aceptara 

—¡Hay el amor! —corearon Ángel y Albert

—¡¿Qué?! —profirió el Sargento confundido, algo que consiguió que riera 

Era gracioso que nos confundieran por unos enamorados, cuando claramente ambos teníamos algo que no soportaba el otro, no nos odiábamos por completo, pero tampoco nos agradábamos, simplemente, no éramos más que unos no tan buenos ex compañeros de trabajo. 

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Alucard
ay me cautivó, hay más cap?
Fanysparkle: muchísimas gracias, pronto habrá más 🫶🏻✨💖
total 1 replies
Coralfanartkpopoaf
No puedo esperar para ver qué más tienes guardado en esa increíble mente tuya, ¡escribe más pronto! 😜
Fanysparkle: Gracias✨✨✨
total 1 replies
NovelToon
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