Ella es la mayor de seis hermanos y siempre ha tenido una vida difícil.. Pero tiene la posibilidad de volver a vivir en un nuevo mundo y poder ser feliz ayudando a otros.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Oscuridad 2
No supo cuánto tiempo pasó.
Podrían haber sido unas horas.
O unos días.
Incluso años.
En aquella oscuridad no existía el tiempo.
No había frío ni calor.
No había hambre.
No había dolor.
No había cansancio.
Solo estaba ella, flotando en un lugar completamente negro y silencioso.
Al principio no le importó demasiado.
[Qué tranquilo...]
Después de haber pasado sus últimos meses en un hospital, aquella sensación de no sentir absolutamente nada era casi maravillosa.
No tenía dolor.
No tenía que preocuparse por los medicamentos.
No tenía que pensar en las cuentas.
No tenía que trabajar.
No tenía que cuidar a nadie.
Ni siquiera tenía que levantarse temprano.
[Definitivamente esto es un buen sueño.]
Intentó moverse.
No sintió su cuerpo.
Intentó abrir los ojos.
No supo si los tenía abiertos o cerrados.
[¿Estoy dormida?]
Pensó durante un momento.
[Probablemente sí.]
Y como no tenía nada mejor que hacer, simplemente se quedó allí.
Hasta que algo cambió.
Una imagen apareció frente a ella.
Al principio fue apenas una sombra.
Después comenzaron a aparecer colores.
Cabello.
Un rostro.
Un campo.
Una casa.
Una joven.
Ella parpadeó.
O creyó hacerlo.
La muchacha tenía el cabello rubio oscuro.. como color miel..
Su rostro era delicado.
Y sus ojos...
Verdes.
De un verde tan hermoso que parecía imposible que fueran reales.
La muchacha estaba trabajando.
Cargaba una caja bastante pesada y caminaba por el patio de una enorme propiedad.
Parecía agotada.
Pero no se quejaba.
Solo apretaba los dientes y continuaba.
Ella observó la escena con curiosidad.
[¿Quién es?]
La imagen cambió.
La muchacha era más pequeña.
Tal vez diez años.
Estaba limpiando.
Después apareció a los doce.
Trabajaba nuevamente.
A los catorce.
Seguía trabajando.
A los quince.
También.
A los dieciséis...
Lo mismo.
Ella comenzó a fruncir el ceño.
[Espera.]
[¿Esta niña trabaja desde pequeña?]
La respuesta llegó sin que nadie la dijera.
Los recuerdos comenzaron a entrar en su mente.
La muchacha había nacido en una familia noble.
Pero no en una familia noble poderosa.
Su casa pertenecía a una pequeña familia aristocrática que, muchos años atrás, había tenido dinero, tierras y prestigio.
Ahora no tenía prácticamente nada.
La familia había caído en bancarrota.
Las propiedades habían sido vendidas.
Las deudas se habían acumulado.
Y lo poco que quedaba debía utilizarse para mantener la apariencia de una casa noble.
Ella soltó una pequeña risa.
[Uy...]
[Sé perfectamente lo que es trabajar por otros.]
La muchacha había aprendido desde niña a trabajar.
Ayudaba en la casa.
Hacía encargos.
Vendía pequeñas cosas.
Realizaba trabajos que una niña de su edad jamás debería haber tenido que hacer.
Pero había algo que la mantenía avanzando.
Un sueño.
La Academia.
La muchacha quería estudiar.
Quería ingresar a la academia donde los jóvenes nobles y talentosos podían aprender magia.
Porque ese mundo...
Era completamente diferente al que ella conocía.
Un mundo de magia.
Un mundo donde las personas podían manipular elementos.
Donde existían hechizos.
Criaturas mágicas.
Objetos encantados.
Y un reino llamado Sunderland.
Sunderland.
Ella repitió mentalmente el nombre.
[Sunderland...]
Era un reino que parecía haber salido directamente de uno de sus libros.
Castillos.
Carruajes.
Vestidos.
Nobles.
Sirvientes.
Academias de magia.
Espadas.
Monstruos.
Magia.
Todo existía allí.
Y la joven rubia pertenecía a ese mundo.
Su nombre era Rose.
Rose.
Poco a poco, los recuerdos comenzaron a sentirse más cercanos.
Ya no parecían una película que estaba observando.
Podía sentir el cansancio de Rose.
Su hambre.
Su ansiedad.
Sus pequeñas alegrías.
Su frustración cuando contaba sus monedas.
La emoción cuando conseguía ahorrar un poco más.
La angustia cada vez que debía gastar parte de sus ahorros.
Y, sobre todo, podía sentir su determinación.
Rose quería estudiar en la academia.
No porque quisiera convertirse en una gran noble.
No porque quisiera presumir de su apellido.
Quería estudiar porque deseaba tener una oportunidad.
Una oportunidad para cambiar su vida.
Una oportunidad para dejar atrás las deudas de su familia.
Una oportunidad para no pasar el resto de su vida trabajando para sobrevivir.
me encanta muy divertida