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Las Concubinas De Su Majestad

Las Concubinas De Su Majestad

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Época
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Dos príncipes gemelos unidos por el trono, pero separados por sus propias sombras. Entre secretos de palacio, guerras inminentes y mujeres invencibles que se niegan a ser dominadas, el amor se convertirá en su mayor fortaleza... o en su ruina. Una historia de lealtad, pasión y un destino escrito con sangre que ni el tiempo podrá borrar. Traiciones de corte, pasiones prohibidas y un imperio que renace del caos. Sigue la historia de dos hermanos y las mujeres que conquistaron sus corazones, sin imaginar que la profecía que los unió dejaría una huella imborrable que trascenderá a través de los siglos.

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: Alessia, la Espada del Rey.

Alessia

El frío del acero no miente. Cuando eres pequeña y naces en una familia donde el apellido pesa más que el blasón de un marqués, aprendes a respirar polvo, sangre y sudor antes que a hablar.

Mi nombre era Alexandra. Hija del general de la Tercera División del Norte y de una mujer que prefirió dar a luz sobre un carruaje de suministros que en una cama suave. Mientras las hijas de la alta aristocracia aprendían a mover los abanicos para ocultar sus risas y a bordar flores en pañuelos de seda, mi padre colocó la empuñadura de una daga de madera en mi mano cuando apenas tenía cinco años.

Mi madre no me enseñó a servir té; me enseñó a vendar heridas profundas, a quemar la piel para detener una hemorragia y a identificar qué tipo de veneno usaban los mercenarios en la frontera.

Crecí en los campamentos militares. El olor a cuero húmedo, carbón y metal caliente era mi hogar. Me apasionaba el peso de las armas en mis manos: sentir el equilibrio de una espada bien forjada, la tensión perfecta del arco antes de liberar la flecha, el crujido del escudo al detener un golpe certero. En el campo de batalla no hay espacio para la hipocresía. Si fallas, mueres. Si dudas, matan a la persona que está a tu lado.

Ahí conocí a Tomás.

Tomás era el hijo menor de un capitán de infantería, tres años mayor que yo, pero con una sonrisa que lograba iluminar incluso las noches más oscuras en la trinchera.

Fuimos criados juntos como dos cachorros de guerra. Él era la calma para mi temperamento de fuego; era el único capaz de quitarme la espada de las manos a medianoche para obligarme a comer algo.

Soñábamos con reformar el ejército, con asegurar que cada soldado tuviera la comida y el equipo que merecía. Él decía que yo sería la primera gran general del reino y que él estaría a mi lado cuidándome la espalda.

Pero los verdaderos monstruos no están en la frontera. No visten armaduras roídas ni empuñan hachas de mercenarios. Los monstruos del reino visten túnicas de seda, llevan anillos de oro y se sientan en el Consejo Real en la capital.

Ocurrió durante el invierno de mis dieciocho años. La Quinta División, bajo el mando de mi padre y con Tomás liderando la vanguardia, fue enviada a defender el Paso de la Niebla contra una incursión rebelde.

Éramos cuatrocientos soldados contra casi dos mil invasores. La estrategia era clara: resistir tres días hasta que llegara el convoy de suministros con flechas, escudos pesados y los refuerzos prometidos por la corona.

Tres días se convirtieron en cinco. Cinco en diez.

Las flechas se agotaron al segundo día. Los escudos de madera podrida se rompieron al tercero. Los soldados comenzaron a morir no solo por el acero enemigo, sino de hipotermia y hambre, atrapados en la nieve, comiéndose el cuero de sus propias botas. Tomás y yo compartimos la última ración de carne seca mientras congelábamos nuestras manos apretando las espadas.

—Resiste, Alex —me dijo una noche, con los labios partidos y la fiebre quemándole la piel—. Los refuerzos van a llegar. El reino no nos va a abandonar.

Qué iluso. Qué maldita ingenuidad.

Cuando la posición se volvió insostenible y logramos romper el cerco enemigo a costa de perder a más de la mitad de nuestras tropas, regresamos como sombras a la fortaleza de la capital provincial. Allí descubrimos la verdad.

Los refuerzos jamás salieron. Los alimentos y las armas nunca fueron enviados.

No fue una derrota militar; fue un asesinato premeditado. El Ministro de Guerra, el marqués del Norte, había desviado todo el presupuesto destinado a los suministros del Norte para financiar sus propias rutas comerciales privadas en el sur y llenar las arcas de su familia. Peor aún: cuando le informaron que nuestra división estaba muriendo en el paso, archivó la petición de auxilio en un cajón y declaró ante la corte que la Quinta División era "prescindible" para mantener la estabilidad económica.

Para la nobleza, éramos números en un pergamino. Carne de cañón.

Aún puedo ver a Tomás en mis pesadillas. Murió dos días después de regresar a la fortaleza, no por una herida en combate, sino por la infección generalizada que provocó la falta de medicinas básicas que nunca llegaron.

Murió delirando, tomándome la mano, creyendo que todavía estaba en el Paso de la Niebla esperando las órdenes de un rey que jamás los cuidó. Lo vi exhalar su último aliento mientras el pus y la fiebre lo consumían lentamente por la pura codicia de un idiota con título nobiliario.

Ese día, la Alexandra que quería proteger al pueblo murió junto a él.

El dolor no se apagó; se convirtió en una lámina de acero pulido y frío. Aprendí a sonreír con rabia retenida. Cuando el príncipe heredero —aquel al que todos llamaban el Tirano— me ofreció entrar al palacio imperial bajo el pretexto de ser una concubina, no dudé ni un solo segundo.

Sé lo que la gente piensa de mi entrada al harén. Creen que la "guerrera sin modales" ha sido sometida, que acepté vestir telas finas para salvar el honor de mi familia rota. Que se confíen.

El príncipe me dio un nuevo nombre: Alessia, la defensora. Pero él no me compró; cerramos un pacto. Él quiere limpiar la podredumbre del trono, y yo quiero la cabeza del Ministro de Guerra clavada en una pica en la entrada del palacio.

No nací para estar sentada en una silla de terciopelo, ni para beber té en porcelana mientras converso sobre bordados. Si el Consejo de Nobles y el ministro creen que el harén es un lugar seguro donde archivar a las mujeres que les estorban, van a aprender la lección por las malas. Usaré cada pasillo, cada banquete y cada secreto del palacio para arrancar los cimientos de la nobleza corrupta.

Estoy en el harén porque la venganza requiere estar cerca del cuello de tus enemigos. Y esta vez, mi espada no va a fallar.



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Betty Saavedra Alvarado
Amira está dispuesta a todo por proteger a su rey
Betty Saavedra Alvarado
Será Alessia y Alistar
Betty Saavedra Alvarado
,Amira despertó el rey la cuida no quiere que nada malo le pase
Betty Saavedra Alvarado
Eso es a demostrar que puedes cuidar un reino
Betty Saavedra Alvarado
Amira es toda una mujer valiente
Betty Saavedra Alvarado
Amira está sufriendo como el rey que se culpa de no protegerla de ahora en adelante bla cuidara
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Lectora con visión 🥰
Mira tú, prometiste cuidar de ella y no lo cumpliste... por cierto esos nombres bien raros 😅

lo siento, me quedo con el rey y el príncipe 😅😅
Kiary Valverde: estan lindos 😭
total 1 replies
Lectora con visión 🥰
Que triste 😭

yo creo que el rey ama a la reina, y que ella es su amada. por eso la reina sueña con ese enmascarado
Lectora con visión 🥰
ay noooo, la reina 😭😭😭😭
Lectora con visión 🥰
Le tengo miedo a la reina 🥺
Lectora con visión 🥰
Ahh el rey si se preocupa por su reina
Lectora con visión 🥰
Yo preocupada por la reina y ella toda una fiera 😂😅
Lectora con visión 🥰
Muy bueno, me gusta 🤩
Lectora con visión 🥰
son ideas mías, o el rey no ha demostrado interés en su reina, ya metieron a otra concubina y la reina que... 😭
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Princesa Sora pisaste el palito y caiste en la trampa
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Porque no puede enamorarse quien será la elegida
Betty Saavedra Alvarado
Este cuarteto está dando mucho que hablar
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