Ece
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capitulo 2
Al tocar el tema sobre las próximas clases me es difícil olvidar que en tan solo dos días volveré a verlo.
Ah, de solo pensarlo un mal humor se asienta en lo más profundo de mí ser.
— Bien, terminamos, informa mi tía poniendo la cuchara repleta de la salsa del pollo en el fregadero.
No me cansaré de decir que este aroma es celestial, dije mientras me pongo de pie y cierro los ojos apreciando el olor.
—Receta tradicional, mi abuela la hacía para mi mamá, mamá la hace para mí y ahora yo se las preparo a ustedes. Deberías aprender, respondió mi tía mientras se quita el delantal y me da una sonrisa.
Suelto una carcajada.
Sí, claro, y cuando veas a los bomberos entrar a tu casa que se incendia no me eches la culpa, digo exagerado todo mientras busco un vaso para servirme agua.
—No incendiarás nada, dramática, respondió mí tía mientras reía
—Díselo al horno anterior, te recuerdo el pequeño incidente del año pasado mamá,dijo mi prima mientras negaba con la cabeza.
Hace un año intenté preparar panecillos de canela y miel, y fui tan estúpida como para olvidar que el horno tenía una fuga de gas y tampoco pensé en el tiempo de los panecillos dentro del horno...al abrirlo ya se imaginarán que ocurrió ja, ja, ja.
—Era mi horno favorito, respondió mi tía mientras suspira, sonriéndome acusatoriamente.
— Perdón, sonrío con culpabilidad. No fue mi intención, casi me quedé sin pestañas.
— cambiando de tema corran a ducharte Ece y Hanna. Ellos llegarán pronto y ustedes parecen unas pordioseras, dijo mientras movía la mano indicándonos que nos apresuramos.
—Qué sutileza mamá, respondió Hanna
Subo a la habitación dando saltitos en la escalera mientras tarareo una de las canciones pegadizas de los tik toks. Aplicación a la que soy adicta.
Entro a mi habitación cerrando la puerta detrás de mi, luego camino hacia el baño con ganas de perderme bajo las tibias gotas de la regadera.
Me desnudo dentro de éste, bajo mi pijama con pereza y noto la pequeña cicatriz que me trae viejos recuerdos.
Un día lluvioso.
Él y sus lindísimos ojos.
Yo cayendo al césped como estúpida.
Un hermoso recuerdo que memorar ja, ja, ja.
Sobre todo la parte en la cual quedé en ridículo frente a todo el campo por tropezar con una piedra,mojarme en Chalco de lodo y herirme la rodilla dejando una innecesaria y pequeña cicatriz.
Aunque no me caí por obra y gracia del espíritu santo, claro que no, fue gracias a una personita por la cual hoy babeo, literalmente.
Lian Serrano.
Hagamos un pequeño resumen sobre él: mujeriego, hermoso, experto en baloncesto y súper ardiente.
Algo cliché, sí, pero vamos, siempre hay alguien así en nuestra adolescencia y él es quien está en la mía.
Es típico que cualquier chica babee por él, tantas chicas que quizá no pueda contarlas con mis dedos. Lian físicamente es súper caliente: cuerpo delgado pero torneado a la perfección, alto, con cabello castaño oscuro, sonrisa encantadora y ojos color chocolate. Perfección. Un ángel caído del cielo que se convirtió en demonio, un jodido y atractivo demonio.
Contaré la desafortunada historia de amor no correspondido entre Lian y yo.
Fue una tarde calurosa como el infierno,no muy diferentes a las de ahora, solo que para ese entonces era una niña y estábamos en un partido de baloncesto importante, tenía doce años y me encantaba mi entrenador (el asistente del entrenador realmente).
Lian era el capitán del equipo de baloncesto para ese entonces, eligió las posiciones y toda la cosa, cuando por fin comenzamos con el partido, en un momento que recuerdo como si hubiese sido ayer, yo tenía el balón entre mis manos y me movía con agilidad, estaba a punto de meter el balón en el aro, cuando de pronto una chica del otro equipo bajó mis shorts hasta mis rodillas dejando al descubierto mis ropa interior de corazoncitos rosas, frente a literalmente todos los estudiantes y profesores de ese colegio, incluso también algunos padres y familiares que asistieron ese día.
Cabe resaltar que de no tuve el instinto coherente de subirlos , sin embargo salí corriendo con los ojos llenos de lágrimas resbalé o me tropecé, la verdad no lo tengo claro, el punto es que caí golpeado mi cabeza, lo cual me dejó inconsciente con los shorts abajo mostrando mis bragas ja, ja, ja.
Cuando desperté estaba en la enfermería cubierta con su chaqueta, Sí, la de Lian.
Desde pequeña había participado en ese equipo de equipo, cosa que dejé por mi «pequeño accidente» el cual resultó no ser para nada pequeño.
Realmente fue por vergüenza por lo que pasó porque además de todo gracias a eso perdimos el partido y con eso la puntuación necesaria para las finales.
Yo era una excelente deportista y tenía al mejor entrenador del baloncesto, Lian.
Lo admiraba. Adoraba verlo jugar, correr, beber agua, me parecía y aun me parece perfecto. Me ayudaba en cada entrenamiento, era atento y me motivaba a ser la mejor, creo que sin duda alguna esos pequeños detalles hicieron que la atracción que él causaba en mí fuese aumentando.
Ahora que han pasado unos cuantos años me doy cuenta de que es el sentimiento de estar enamorada.
Al principio creí que era algo pasajero, ya saben, amor de niña, fácil de olvidar, creí que podría superarlo fácilmente pero ¿qué creen? La vida es una perra y puso a Lian en mi camino estudiando en mi salón.
La cosa empeoró, como era de esperarse comencé a verlo todos los días, a mirarlo caminar, correr, comer, todo...mirarlo charlar con mi mejor amigo era algo majestuoso, su rostro esculpido por los mismísimos ángeles... Dios, es perfecto.
Verlo con frecuencia hundió las cosas, me enamoré y sí, quizás me falten algunas neuronas por enamorarme de un chico que seguramente tiene muchísimas chicas más y no recuerda la mocosa que siempre babeó y sigue babeando por él. Llámenme loca pero Lian me enamoró completamente.
Su estatura, sus lagunas achocolatadas llenas de diversión, su sonrisa extremadamente sexy, su cuerpo delgado pero atlético. Sí, todo en él es perfecto, sexy y jodidamente perfecto.
Como toda buena enamorada sé que Lian se residencia en el mismo vecindario que mi mi mejor amiga y esa debe ser la razón de que quizá visite a Bianca con frecuencia, lo acoso pero en buen sentido; quizá es algo raro pero me gusta observarlo porque es adictivo mirarlo hacer cualquier cosa.
Mi pequeña obsesión nada grave con él es mucha. Conozco posiblemente todo de él. Su círculo amistoso osea a todos sus amigos y amigas que tienen la suerte que yo no, aspiraciones y metas, familiares, todo lo que tiene que ver con él.
Me doy cuenta de que sonrío al recordarlo,pero así como sonrío el malhumor me recubre. Recordarlo es como un sabor agridulce, como esos chicles ácidos deliciosos que de repente saben bien y luego te hacen torcer un mueca desastrosa.
Me molesta y me entristece recordar que la vida se empeña en hacerme saber que no tengo ninguna oportunidad con él. Es frustrante y agotador.
Aparto el tema de mi mente con agilidad, es algo a lo que estoy acostumbrada, además pensar en él no me ayudará en nada. Ignoro todo ese viaje hacia el pasado y comienzo a ducharme.
Salgo al terminar y me coloco un vestido veraniego color turquesa luego de ponerme ropa interior. Es fresco y de corte un poco más arriba de las rodillas, unas sandalias color blanco dejan ver mis bonitos , basey dejo mis cabellos color castaño sueltos.
Me maquillo con lo básico colocando rubor,base pestañina y labial, me agrego perfume para no parecer tan básica y desinteresada y quedo lista para recibir las visitas que no tardan en llegar.