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Amor A Destiempo

Amor A Destiempo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Época / Posesivo
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Blackrose

México, 1910.
Amalia De la Vega siempre creyó conocer el rumbo de su vida. Hija de una poderosa familia hacendada, creció entre privilegios, comodidades y un futuro que otros parecían haber decidido por ella.
Hasta que la Revolución llegó a su puerta.
Secuestrada para obligar a su padre a negociar, Amalia termina en manos de un grupo revolucionario liderado por un hombre al que todos llaman Sombra: frío, reservado y peligroso, con demasiados secretos detrás de sus ojos ámbar.
Ella debería odiarlo.
Él jamás debió acercarse demasiado.
Pero entre enfrentamientos, silencios y una atracción que ninguno estaba dispuesto a reconocer, algo comienza a cambiar.
Cuando Amalia finalmente recupera su libertad, descubre que otra prisión la espera: un matrimonio arreglado con Gustavo Conde, un hombre relacionado con un pasado que Sombra se niega a revelar.
Separados por dos mundos, mentiras y una guerra que amenaza con destruirlo todo, Amalia descubrirá que quizá nunca conoció realmente al hombre del

NovelToon tiene autorización de Ariane Blackrose para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1 — El hombre del sombrero negro

Amalia de la Vega jamás había imaginado que terminaría huyendo a caballo en mitad de la noche.

Mucho menos con un vestido que no era suyo.

Muchísimo menos con una pistola apuntándole desde unos cuantos metros de distancia.

El aire frío de Coahuila le golpeaba el rostro mientras el caballo avanzaba con dificultad por un camino de tierra apenas iluminado por la luna. Amalia llevaba las manos sujetas frente al cuerpo, no con violencia, sino con una cuerda que le resultaba tan humillante como aquella falda sencilla de algodón que alguien había conseguido para disfrazarla.

Hasta unas horas atrás había sido una señorita de hacienda.

Ahora parecía una muchacha cualquiera.

—¡Más despacio! —protestó, tirando de las riendas—. ¡Este animal va a matarme!

El hombre que cabalgaba detrás de ella soltó una breve risa.

—Si sigue tirando así de las riendas, señorita, será usted quien mate al caballo.

Amalia giró la cabeza con indignación.

—No necesito que me dé consejos.

—Eso ya lo había notado.

Ella apretó los labios.

—¿Y usted siempre es tan insolente?

—Sólo cuando me pagan por ello.

—¡Yo no le estoy pagando!

—Precisamente.

Amalia estuvo a punto de responder, pero unos cascos resonaron a la distancia.

Todos los hombres que la acompañaban se pusieron alerta.

Uno de ellos levantó una mano.

—¡Jinetes!

El grupo se detuvo.

Amalia sintió que el corazón se le subía a la garganta.

Entonces lo vio.

Un hombre avanzaba desde la oscuridad montado sobre un caballo negro. Llevaba un sombrero de ala ancha que ocultaba parcialmente su rostro, botas negras y ropa oscura. Un arma descansaba junto a su cintura.

No parecía apresurado.

No lo necesitaba.

Los demás hombres se apartaron apenas lo vio acercarse.

Amalia comprendió inmediatamente quién mandaba allí.

Él detuvo el caballo frente a ella.

Por unos segundos no dijo nada.

Después bajó ligeramente la cabeza.

—¿Ella es?

—Sí.

La voz de Amalia salió cargada de indignación.

—Tengo nombre, por si le interesa.

El desconocido levantó los ojos hacia ella.

—No pregunté su nombre.

—Pues debería.

Una pausa.

—¿Siempre habla así?

—Cuando estoy de mal humor.

Por primera vez, algo parecido a una sonrisa apareció en la comisura de sus labios.

—Entonces debe de estarlo bastante.

Amalia lo miró con furia.

No sabía quién era aquel hombre.

Pero decidió en ese instante que lo detestaba.

—Me llaman Sombra —dijo él finalmente.

Amalia entrecerró los ojos.

—¿Y ése es su nombre?

—No.

—Entonces no veo por qué habría de decirme el mío.

Sombra inclinó ligeramente la cabeza.

—Eso me parece razonable.

Y fue precisamente aquella respuesta tranquila la que la desconcertó.

No parecía impresionado por ella.

No parecía interesado en su belleza.

Ni siquiera parecía particularmente preocupado por su enojo.

Aquello, para Amalia de la Vega, era una experiencia completamente nueva.

Tres días antes

—¡No pienso ponerme ese vestido!

La voz de Amalia atravesó el corredor principal de la hacienda.

Su madre cerró los ojos durante un instante.

—Amalia...

—Es horrible.

—Es apropiado.

—Es aburrido.

—Es elegante.

—Es viejo.

Su madre suspiró.

—Fue de tu abuela.

Amalia observó el vestido extendido sobre la cama.

Era hermoso.

Y precisamente por eso le molestaba que su madre tuviera razón.

La prenda, confeccionada con telas finas, encajes delicados y pequeños detalles bordados, pertenecía a una familia que llevaba generaciones viviendo con comodidad. Los De la Vega no eran simplemente propietarios de algunas tierras.

Eran hacendados.

Tenían ganado, trabajadores, extensiones de tierra y una casa que podía albergar a más personas de las que Amalia era capaz de contar.

Había crecido rodeada de criados, caballos, profesores particulares y vestidos hechos especialmente para ella.

Y lo sabía.

Quizá demasiado bien.

Amalia era consentida.

Caprichosa.

Testaruda.

Y, según su padre, tenía el talento extraordinario de convertir una discusión insignificante en una guerra familiar.

—No pienso usarlo —declaró.

—Lo usarás.

—No.

—Amalia.

—Madre.

Las dos se miraron.

Finalmente, Amalia sonrió.

—¿Y si digo que por favor?

Su madre soltó una pequeña risa.

—Entonces quizá consiga olvidarme de que eres insoportable.

—¡Yo no soy insoportable!

—Acabas de discutir conmigo durante diez minutos por un vestido.

—Porque tengo buen gusto.

—Porque eres mi hija.

Amalia tomó el vestido entre sus manos y lo observó con mayor detenimiento.

—¿Papá ya llegó?

—Todavía no.

La sonrisa desapareció un poco de su rostro.

—Dijo que estaría aquí antes del mediodía.

—Tu padre tiene asuntos que atender.

—Siempre tiene asuntos que atender.

Su madre la observó en silencio.

—Está preocupado.

Amalia levantó la mirada.

—¿Por qué?

—Por los rumores.

La joven frunció el ceño.

—¿Otra vez?

—La situación del país no es precisamente tranquila.

Amalia caminó hacia la ventana.

Desde allí podía ver una parte de las tierras familiares, los corrales, algunos trabajadores y varios caballos.

Todo parecía igual.

Tranquilo.

Seguro.

Era difícil imaginar que algo pudiera cambiar aquel mundo.

—Dicen que hay hombres armados por los caminos —comentó.

—Hay rumores de muchas cosas.

—¿Y papá está en peligro?

Su madre tardó unos segundos en responder.

—Tu padre tiene enemigos.

Amalia se volvió.

—¿Por qué nunca me dicen nada?

—Porque eres joven.

—Tengo edad suficiente para saber cuándo mi familia está en peligro.

Su madre sonrió con tristeza.

—Y ahí está otra vez tu carácter.

Amalia levantó el mentón.

—No es carácter. Es sentido común.

Un ruido de cascos interrumpió la conversación.

Amalia se acercó a la ventana.

Su padre acababa de llegar.

Bajó del caballo acompañado por dos hombres.

Pero algo no estaba bien.

Había tensión en sus movimientos.

No era la expresión habitual de un hombre que regresaba a casa.

Amalia lo supo inmediatamente.

Y por primera vez aquella mañana, dejó de pensar en vestidos.

Aquella noche, la hacienda permaneció más silenciosa de lo habitual.

Amalia no conseguía dormir.

Se acercó a la ventana de su habitación y apartó ligeramente la cortina.

A lo lejos, más allá de los terrenos familiares, distinguió unas pequeñas luces.

Faroles.

Varias.

Demasiadas.

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

Había jinetes en el camino.

Amalia retrocedió.

Entonces escuchó pasos apresurados en el corredor.

Una puerta se abrió.

La voz de su padre resonó desde abajo.

—¡Nadie salga de la casa!

Amalia abrió los ojos.

Por primera vez en su vida, sintió que la seguridad de aquella enorme hacienda no era suficiente.

Y no sabía que, antes de que amaneciera, su vida cambiaría para siempre.

Porque aquellos hombres no habían llegado por las tierras.

Ni por el ganado.

Ni por el dinero.

Habían venido por Amalia de la Vega.

1
Carolina A²V
sino lo haces a tiempo te la robas 🤭🤭🤭
Carolina A²V
casi te gana el subconsciente 😊🤭
Carolina A²V
no rubia 🤭
Carolina A²V
otra vez podría ☝🏼
Carolina A²V
se ha dicho suponen
Carolina A²V
Lo sabemos 🫤
Carolina A²V
que fastidio con ese hombre 🫤😒
Carolina A²V
exacto 🤭🤭🤭
Carolina A²V
déjalo así por ahora 🤔
Carolina A²V
no alcanza la vida 🤔
Carolina A²V
se ven lindos
Carolina A²V
no te lo dirá pero sabes que si lo es 🤔😊🤭
Carolina A²V
mentiroso 😊
Carolina A²V
La estabas espiando 😊🤭
Carolina A²V
ayyy Joel por favor a quien quieres engañar 🤔🤨
Carolina A²V
pero ese idiota te gusta 😊🤭🤭
Carolina A²V
te tardaste 😁😂🤣
Carolina A²V
que paso Sombra se te pegaron los zapatos 😂🤣🤣
Carolina A²V
estás celoso 😊😁
Carolina A²V
apareció Sombra 😊😁
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