Dormí en la sala, el sueño me llevo aún lugar que no quería, papá me castigo por a verme ido a competir en la estatal de Arte… Papá llegó en su escarabajo, mi hermano estaba con el sin poder hacer nada y destruyó mi pintura delante de los competidores. Estuve en el cobertizo 2 días sin comer y rodeada de cachivaches viejos, por fortuna siempre guarde en mi ropa barras de granola y mi sumo de arándano.
—Casandra, arriba!—Oi la dulce voz de mi hermana Dora.
—Te lo dije, llevo 1 hora haciendo que despierte—Dijo mi hermano con voz varonil Eric.
Cuando desperté, ambos estaban sentados con sus uniformes y un rostro de cansancio, pero sonrientes; me senté de forma correcta, observe el celular viendo 4 llamadas perdidas de Maddie, 3 de Dora y 2 de Eric.
—Perdón, el desfase horario—Dije tratando de ponerme preocupada.
—Cass—Dijo Dora conteniendo las lágrimas.
Nos levantamos los tres y nos abrazamos, siempre fuimos unidos en todo; Eric escapó un par de veces para ir á beber con sus amigos, padre llegó temprano de su viaje, me rogo Eric que lo ocultada en mi cuarto hasta que se fuera a dormir. Dora había ido con su novio al cine aún que dijo que iría con sus amigas y llegó antes de la hora habitual, fingí tener problemas estomacales para que entrará por mi ventana y se metiera a su habitación.
—Tanto tiempo—Dijo Eric besando mi cabeza.
—Si—Dije sin poder dejar de llorar al verlos.
Eric parecía más un chico de revista, Rubio, ojos verdes, piel entre morena y clara, cara cuadrada, labios que atraían a mis compañeras de la secundaria, siempre fue excelente atleta, el cuerpo que tenía había visto más gloria, 1.78 de altura, era el galán de buenos sentimientos.
—Eric, cada vez robando suspiros—Dije en broma.
—Era la secundaria—Dijo Eric ruborizándose y riendo. Me revolvió el pelo—Enana sin en cambio… tu cambiaste y seguro conquistas hombres—Dijo apretando mi mejilla.
Durante horas nos jugamos bromas los tres, volver a estar en casa era nuevo, mientras mis hermanos dormían decidí salir a caminar; el aire era helado, mi chaqueta acolchada resguardaba un poco, encendí el cigarrillo, observe el pequeño lago que compartíamos con otros vecinos, en estas fechas se congelaba.
—Sólo me fui a la Ciudad un par de años—Dije viendo con melancolía el columpio viejo. Escuche risas, y era Steven con Ricardo, los gemelos deportistas populares entre las chicas—Hola, chicos—Dije cuando estuve cara a cara con ellos.
—Señorita Acuarela—Dijo Ricardo. El aspecto de el parecía hombre de negocios y diría que era ridículo, sino conociera que el era agradable con medio condado; ama la paz que otorgaría ver la naturaleza que sitios concurridos.—Woow—Dijo sonriendo.
—Casandra, si hubiera sabido que tus anteojos se iría… y te pondrías bella—Dijo Steven con su sonrisa coqueta. El era pelirrojo, casi albino, fuerte, sus rasgos eran baroniles, y carismático cosa que le ganó muchas cositas que no mencionaré.—¡Eres sexy!—Gruño.
En otra época le hubiera herido, pero sólo lograba hacerme reír, sus comentarios eran tan comunes y graciosos que en la ciudad; admito que tanto baile había echo que mi cuerpo se acentuara en el trasero, busto y las piernas. Aquí era Casandra la pintora, y en la Ciudad Casandra la coqueta bailarina.
—¿Cuándo llegaste?—Dijo Ricardo.
—Llegue hoy, un gusto verlos—Dije tratando de parecer calmada.
Pasaron las horas, hablamos de las travesuras en la infancia y la escuela; Ricardo saco su botella de coñac para darle un sorbo y Steven comía barras de granola como si fueran dulces. Mi cigarrillo ya se había consumido, encendí otro para mitigar las ansias, Chelse era la hermana de estos galanes y era una mujer casada como todos, se fue a vivir al extranjero.
—Bebe un sorbo—Dijo Ricardo.
—¡Piensas… violarme después de beber!?—Dije en tono de broma.
Steven se mantuvo en silencio y Ricardo se empezó a reír por causa del alcohol.
—Tampoco caigo tan bajo!—Dijo en su borrachera de Rodrigo.
—Lo mismo pasó con la bailarina...—Dijo Steven comiendo otra barra de granola.
Dora apareció cerca de nosotros, nuestras risas pudieron a verla despertado, pero conociendola es más su atracción a Steven que a las risas; ella desde la secundaria suspiraba por el y no le daba la hora, Rodrigo era el que un par de ocasiones desapareció mis pinceles en clase de Arte y casi llore porque me castigaron esa semana.
—Hola, Steven…!—Dijo Dora tratando de parecer coqueta.
—Ah! Hola, Doris—Dijo Steven sin interés.
Pensar que tu hermana mayor coqueteando, usando un chándal, sandalias rojas y una blusa muy coqueta de color azul atraía miradas; lo admito mi hermana se gana el premio al mejor busto doble DD, que era una envidia para muchas en otra época.
—Se te desabrocho—Dije a Dora. Desabotone mi chamarra y la tape—Te vas a resfriar—la boca de Dora estaba en Shock.
—jajajaja—Se empezó a reír Steven y Rodrigo.
Dora me dedico unos ojos de basilisco, torció sus finos labios y me apretó la mano; el amor de hermanas siempre da beneficios.
—Desde cuando tienes que cuidarme, tu—Dijo Dora con voz chillona.
—Doris, hace mucho frio—Dijo Steven en defensa. Rodrigo me miró con una sonrisa—Esas prendas en esta época, no debes usarlas—Dijo amable.
Le cambió el semblante a Dora, esta sería una semana interesante, Rodrigo vacío su botella y me abrazo, resbalamos de forma que caí con el. El aroma alcohol hizo que vomitar Rodrigo en mi pecho ¡Podría ser peor!
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