Parecía una sopa, Armando, estaba tratando de parar a esa mujer y evitar quebrar un jarrón de Lirios para verterme el agua otra vez; tome mi bolso de mano, el dueño del Restaurante trato de detenerme con la excusa que me secara en el baño. Lo ignore y busque un taxi.
—¡Cassie!—Oi a Armando.
Un auto deportivo se paro donde estaba, la cara de Daniel hizo acto de presencia, entre al auto sin mas; Armando estaba por llegar hasta mi, viro Daniel y acelero rápido dejando estela de asfalto. Ver por los espejos la cara de enojo de Armando y la loca que me mojo era una película de terror.
—Cassie, yo…!—Dijo Daniel de forma calmada.
—Me salvaste de una psicópata!—Dije dando un suspiro. Daniel me miro en silencio—Lo que tengas que decir, en mi casa. No quiero empapar tus asientos—Dije sintiendo pegarse mi vestido al cuerpo.
Madeline estaba sentada muy seria, veía como carne de cañon a Daniel, Kathe estaba cruzada de brazos sin quererse sentar y yo me había cambiado por unos vaqueros, zapatillas y un blusón; mi pelo se había enroscado de forma extraña, pero no le di importancia.
—¿Cómo supiste que estaría ahí?—Dijo Kathe sin rodeos.
—Hola, Kathe, un placer verte de nuevo—Dijo Daniel con sarcasmo.
Katherine lo fulmino con la mirada y rechino los dientes.
—No mereces saludo, pequeño traidor!—Dijo Katherine en ataque de ira.
—Trato de hablar y me gritas!—Dijo Daniel poniéndose de mal humor.
Madeline intentaba tener acercamiento a Daniel, y la jale a su lugar; hizo una mueca de estar molesta.
—Te controlas—Dije en voz baja. Madeline me ignoro—Si ya terminaron de discutir, quiero oir la verdad—Dije haciendo que Daniel y Kathe me observaran. A veces Maddie era terca—No me obligues, Maddie—Dije alzando la voz.
—O que?!—Dijo Maddie.
Katherine y Daniel estaban en total silencio, pensaba Maddie que no podía hacer nada; la arrastre hasta su cuarto, grito al caer adentro, gire el pomo poniéndole seguro a la puerta. Encendi un cigarrillo, antes de volver a la sala con mis amigos, el humo salía de mis fosas y suspire al oir la maldiciones de Maddie.
—En que estábamos?—Dije sentándome. Daniel estaba en shock—Katherine hiciste una buena pregunta—Dije haciendo comillas con los dedos.
—Te escuchamos—Dijo Katherine de forma seria.
Daniel empezó a relatar, como su propio padre monitoreaba los movimientos de Armando y muchos de sus amigos, eran dueños de restaurantes como hoteles etc; el grandísimo idiota no podía escapar de que avisaran donde estaba. Incluido el condominio de departamentos, estaba a nombre de su madre y no del infeliz que decía ser dueño del lugar. A veces otros se apropian de cosas, sabiendo que son representantes.
—Kellan’s es mi primo—Dijo Daniel al final.
—Que sorpresa!—Dijo Katherine de mala gana.
Tocaron a la puerta, no pude articular palabra, Katherine fue a ver y Kellan’s & Armando pasaron sin problema; ambos estaban de mal humor, torciendo la boca y observando con odio toda la decoración.
—¡¿Quiénes se creen para entrar a… mi casa?!—Dije haciendo brincar a Daniel. Kellan’s miro a mi dirección con ganas de clavarme un tenedor—Contesta, idiota!—Dije apretando los puños.
—Me has metido en un escandalo, pequeña bruja!—Dijo Kellan’s.
El rostro de Katherine era de sorpresa, Daniel era un poema y Armando estaba peor.
—¡¿De que esta hablando?!—Dije en jarras.
—Publicaste las fotos de…!—Se detuvo Kellan’s. Miro a Armando, Katherine, Daniel y luego a mi—Mis amantes—Lo dijo con furia.
Esto era un chiste! Observe en busca de una explicación a alguien, Katherine estaba mirando con odio a Kellan’s y Daniel como Armando estaban muy serios.
—Lo hiciste? Cass—Dijo Katherine.
—No—Dije dando una calada al cigarrillo. No me creyeron—Quien carajos quiere saber… de amantes de un pelmazo?—Dije con burla.
Encendieron el televisión, Lucas, estaba hablando de unas fotos a un canal amarillista argumentando que Armando, Daniel y el payaso de Kellan’s eran mis amantes; El florero de la encimera cercana a Kathe se hizo añicos.
—¡Ese imbécil!—Dijo Armando.
—Cass, lo siento—Dijo Kellan’s.
Recorde a verlo sacado del departamento ebrio, la ketchup, y los golpes en el cuerpo de mi amiga; la bilis se me subio de forma fría.
—Se esta vengando—Dijo Katherine.
—Señor Kellan’s su nombre esta en juego—Dije dándole ignorancia a lo que me había acusado.
En el auto del Señor Armando, pudimos ver que muchas cámaras empezaban a llegar y preguntaban al portero, Maddie se fue con una compañera del trabajo, Daniel llevo a Katherine a otro lugar en su auto, Kellan’s se viro yéndose lejos; nadie nos había visto salir.
—No pensé que ese idiota—Gruño Armando. Lo ignore unos minutos—señorita Cassie, le pagaré el avión a donde quiera ir. No descansarán hasta dar con su paradero—Trate de no mirarle y lo hice.
—Vivo en esta ciudad—Dije intentando no doblarme. El imponia—¿Por qué debo irme?—Dije al final.
Freno de lleno y me beso, oh no, las chispas salieron detrás de mis párpados; el perfume, su pelo, y cada choque eléctrico que causaba en mis sentidos ¡Cuando lo conocí, creía a ver conocido una obra de arte!... Estaba encaprichada de lejos sólo mirarlo, siempre rodeado de mujeres y yo una simple asistente de museo o galería… Corrección, bailarina de un bar de mala muerte.
“Pasajeros rumbo a Texas, línea A”
Tome la maleta, mi hermano tenía turno como mi hermana, la casa iba a estar vacía porque papá llevo a mamá a unas vacaciones; durante el vuelo imaginaba cada juego con mis hermanos, después de todo, disfrutamos las carreras en los caminos de terracería, oler quemar madera en las noches, y lanzarnos al río como bolas de cañón.
“Cuando vuelvas, Llámame… Casandra!”
Camine fuera de la terminal, no se porque soñaba que alguien me esperaba, el lugar estaba algo muerto para ser Octubre y los taxis estaban parados; tome de la chaqueta mi celular, eran las 3:00 de la madrugada, lo volví a guardar y entre en el taxi.
—En la casa azul, por favor—Dije señalando una casa que parecía pintoresca.
—Muy bien—Dijo el Taxista. Se estaciono mientras bajaba las maletas—40 dólares—Dijo con una sonrisa.
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