Después de varios días en batalla, los sobrevivientes abordaron el navío a ser curados por la tripulación, Axel con la vista perdida en el horizonte, con el banco de arena al frente suyo.
Andrea: ¿quién diría que allí se encontraba la infraestructura marina más grande del siglo XIX?
Axel: ¿quién eres por cierto?
Andrea: ¿no lo había hecho?
Chris: su nombre es Andrea Cortés, se puede decir que es un inmortal
Axel: ¿así que es un viejo?
Andrea: para ser viejo tendría que envejecer, algo que nunca he hecho en todo este tiempo
Chris: ¿la reina te mandó al frente?
Andrea: estoy aquí por mi cuenta, los aliados siquiera saben de mi... princesa Dara
Dara había salido de la bodega frontal, asomándose por un costado de la puerta para ver a Andrea y cambiar su rostro a sorprendida, al ver a Axel, tendió su mano y ondeó la misma, indicándole que fuera hacia ella.
Axel: ¡pero puedes andar!
Dara: no me digas que mamá te mandó por mí
Preguntaba Dara con sus ojos entreabiertos, Andrea solo veía a Dara montada en la espalda de Axel, con sus manos aferradas en sus hombros y sus alas arrastrándose sobre cubierta.
Andrea: ¿el héroe ahora esclavo?
Axel: ¡oye!
Chris: le rompió las alas así que están a mano
Axel: ¡capitán!
Andrea: cambias más rápido de bando que de ropa interior
Dara: ¡e-eso... yo... no es cierto!
Andrea: alégrate joven guerrero, en una semana, sus alas estarán como nuevas
Axel: no me importa que vuele, me interesa que camine con sus propios pies
Dara: quieres morir de una vez
Andrea: ni con sus poderes mágicos lo haría, ya que las hadas no le pueden causar daño al ser amado
Dara: ¡Y-yo...! ¡Mentira!
Axel: ¿ser amado?
Chris: será entretenido el viaje después de todo
Mientras el navío seguía su rumbo hacia el sur surcando el mar, Leonelle iba con la tropa restante hacia la capital a través del espeso bosque de la región amazónica.
???: ¡señor!
Leonelle: ¿que quieres?
???: acaban de fallecer tres de nuestros colegas
Leonelle: tirenlos al mar, que las criaturas se los coman
???: está bien... señor, ¿porque acato la petición de ese extraño sujeto?
Leonelle: no quiero tener problemas con ese sujeto, después de todo... tres guerras no fueron suficientes
???: ¿tres guerras?
Leonelle: ese sujeto... es inmortal
Luego de esa respuesta, todos quedaron en silencio y continuaron su camino hacia el sur de la nación a trote de los equinos que surcaban por el estrecho sendero de tierra.
La luz de la luna apenas atravesaba la espesa sábana de árboles que les cubría, siendo indetectables en la distancia desde lo alto y desde el mar.
Las estrellas y el gran anillo lunar tomaba el escénico cielo para reflejarse en las pacíficas aguas del mar ecuatoriano, siendo interrumpidas por el pasar del galeón y sus lamparas de gas que apenas iluminaba el puente y la cubierta.
Chris: ¿comes?
Preguntaba el sorprendido capitán mientras dirigía el navío desde el timón, viendo a Andrea Cortés comer un trozo de pan muy tranquilo en una de las gradas de las escaleras.
Andreas: si me da algo de hambre, lo hago
Chris: pensé que los inmortales...
Andrea: no lo soy, solo que aún no ha llegado mi último día...
Axel: vaya, como me duelen los brazos
Llegaba Axel masticando una manzana mientras estiraba sus brazos a lo alto para luego apoyarlas sobre la nuca y continuar hasta estar de frente a las escaleras en la cual se haya sentado Andrea.
Axel: no me malinterprete, pero nunca escuché de usted hasta ahora señor Andrea
Andrea: no soy mucho de andar buscando pleito, pero si ella me lo pide, voy
Axel: ¿de la reina hada?
Andrea: no, hablo de la reina tierra
Cuando guío la vista hacia Axel lo único que pudo ver en su rostro fue que estaba perplejo, como si hubiera descubierto un tope en el camino, en eso inclinó su cabeza levemente a la derecha para luego dar otra mordida a la manzana.
Axel: tampoco escuché de ella
Chris: por primera vez en todo este tiempo, creo coincidir con el chico, creí que era algo personal
Andrea: desde que tengo memoria he sido un errante vagabundo, sin propósito ni estímulo, ella cambio todo eso y desde entonces la apoyo incondicionalmente
Axel: vaya, ha de ser un gran ser, no como la...
Chris: ¡Axel!
Mónica: déjalo que siga, será divertido
Decía Mónica mientras le quitaba la cáscara a una pequeña mandarina, sentada sobre una caja de madera junto al mástil mayor, junto a ella estaba Dara, en silencio disfrutando de un gajo de la mandarina.
Axel: que bien, todos estamos despiertos
Mónica: ¿no terminarás tu frase?
Axel: ¿interesa acaso?
Mónica: ¿y si te digo que si?
Andrea: que milagro estás en total silencio Dara
Dara: ¡estoy comiendo!
Chris: en mis tantas décadas de navegar en el mar, nunca tuve una noche tan ruidosa
Axel: te falta tierra firme
Dara: se me hace que le falta muchas cosas
Chris: algo me dicen que son hermanos
Andrea: no, solo son ellos mismos
Chris: bueno, adiós a las noches de silencio
De inmediato todos volvieron la vista a los alimentos a seguir masticando mientras las risas sopladas salían por allí sin algún comentario gracioso que lo detonara.
Chris: ¿no invitan?
Axel le lanza una manzana que atrapó para de inmediato, Chris volvió a verlo con los ojos entrecerrados como si tratara de emitirles sarcasmo.
Chris: me refería a la razón de sus risas
Axel: Andrea fue quien se rió primero
Andrea: fue muy gracioso ver a Dara usar sus pies después de tantas décadas volando
Dara: ¿te burlabas de mi?
Mientras el resto comentaba el extraño malentendido, Chris no dejaba de verlos, el como interactuaban como si tal fuera un día normal en la plaza de una ciudad.
Chris: tanta tranquilidad aún en tiempo de guerra, vaya
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