Nain al ver que Andrés no soltaba la mano de María Eugenia, lo presiona con más fuerza, hasta que hace que la suelte y en ese momento lo avienta con una fuerza que lo hace caer al suelo, golpeando su trasero y su espalda.
Él estaba molesto, realmente deseaba matarlo. No le gustó nada que la tocara y no era de sorprenderse porque era un hombre posesivo, que nunca había dejado que nadie tocara lo que creía que era suyo, aunque en ese tiempo solo se refería a objetos y a cosas materiales.
Realmente no entendía lo que le pasaba, sentimientos que nunca había tenido estaban presentes en él y lo hacían sentir confundido; realmente deseaba darse media vuelta, revisarla, saber si estaba bien.
Pensó en dejarse llevar por esos sentimientos sin importarle nada, pero en ese momento Andrés empezó a gritar, haciendo un escándalo que alertó a toda la colonia y eso hizo que pronto las sirenas de las patrullas se hicieran presentes.
Nain le dio un golpe en la cara para callarlo, pero ya el escándalo se había hecho y las sirenas de la patrulla se escuchaban cerca.
María Eugenia, que sabía que eso no sería nada bueno para el joven que la había ayudado; desesperada, le dice.
—Gracias por ayudarme, pero por favor vete, que no te atrapen, porque estarás en problemas. Andrés es de esta colonia y aunque yo diga que lo hiciste por ayudarme, nos harán pagar una multa, te harán pasar un mal rato en la cárcel.
Vete y, si puedes, en el futuro búscame para poder agradecerte, nunca olvidaré lo que hiciste por mí.
Nain al escuchar lo que le decía hizo que su corazón saltara de la emoción, le gustó que se preocupara por él, realmente no quería separarse de ella, pero tampoco quería que se diera cuenta de quien era en realidad, serían más problemas a futuros y lo más importante aún no había confianza, como para contarle sus secretos.
Termina corriendo por el mismo lugar que llegó, da la vuelta en la esquina, para entrar a la calle. Rápidamente, se quita la visera, el cubrebocas, la playera y se vuelve a poner la misma playera que traía, que también era de manga larga, pero era floja, de color blanco.
Mete todo abajo del asiento, se sube a la moto, no la prendió ahí, la rodó hasta salir de esa calle, terminó dándole la vuelta a la manzana para despistar, terminó llegando por el otro lado de la calle, en ese recorrido hizo 30 minutos, por lo largas que eran las calles.
En el momento en que llegó a la puerta de la casa se encontró con la policía y una ambulancia. Iba a acercarse a María Eugenia, que estaba hablando con dos policías, a unos pasos de la puerta del lado contrario de donde él llegó.
Pero en el momento en que trata de dar unos pasos para acercarse a ella y preguntarle que, ¿qué pasaba? Como si realmente no supiera lo que había hecho, unos policías lo detienen, se fueron sobre él, haciéndolo que pegara en la pared, rápido uno de ellos dice.
—Detente, ¿qué haces aquí? ¿Eres el culpable de que robaran al joven Andrés? ¿Agrediste al joven Andrés?
María Eugenia, al ver lo que pasaba con Naín, corre desesperada para evitar que el policía lo golpeara; al llegar a su lado, ella avienta a los dos policías y molesta, grita.
—Él es mi esposo, como se atreven a tratarlo así, no tienen miedo de molestar a mi padre y ya les dije lo que pasó.
Andrés me estaba molestando y ese joven que no sé quién era porque tenía el rostro cubierto, solo lo puso en su lugar, por no respetar a una mujer casada; ustedes en lugar de estar molestando a mi familia deberían de llevarse a ese tonto, meterlo en la cárcel a ver si así aprende a respetar a las mujeres, pero sobre todo a respetar a las mujeres con compromisos.
Ya no pienso decir nada más, si me siguen molestando con esto, llamaré a nuestros abogados, para que paguen por los daños psicológicos que me están provocando, por agredir a mi esposo, que ni siquiera estaba en la casa cuando todo pasó. Como podrán ver, va llegando de su trabajo.
María Eugenia tomó la mano de Nain, caminó a la puerta que estaba abierta porque ahí estaba Lulú, esperándola, entra con él, se lo lleva hasta su habitación.
Una vez que entraron y María Eugenia cerró la puerta, empezó a decir.
—Me alegra que mi padre no está en la ciudad, tuvo que salir por un problema con el socio que tiene en el país de Alemania; realmente espero que no se entere de esto, porque seguro se va a enojar mucho y no me gustaría tener más problemas con los Rocha.
Discúlpame, Nain no quise hacerte pasar un mal rato. Yo salí de la casa, estaba parada en la puerta esperando que llegaras; nunca me diste tu número de celular, para poder marcarte, ya estaba pensando en ir a tu departamento a buscarte, tenía miedo de que no volvieras.
Estaba esperándote en la puerta y en eso Andrés creó que iba pasando porque su casa está como a dos cuadras abajo. Me miró, se me acercó, realmente no me lo esperaba, me tomó por sorpresa, me jaló, empezamos a discutir y…
Nain, ¿tú crees que podría empezar a confiar un poco en ti? Es que hoy me pasó algo increíble, me gustaría platicarte, pero no sé si realmente tú y yo podríamos ser amigos, solo por este mes, mientras estás aquí conmigo.
Nain se sorprendió por lo que le pidió. ¿Una amistad? Era algo que él no podía ofrecer, ya que la persona que lo crió, lo hizo matar al que era su amigo, le enseñó que eso era una debilidad; pero ahí estaba escuchando a esa hermosa joven pidiéndole algo que nunca podría darle, inseguro le dice.
—No te puedo ofrecer una amistad, pero tal vez pueda escucharte. No se lo diré a nadie, total, después de un mes dejaré de verte, ya no tendremos nada en común.
María Eugenia le sonríe, lo toma de la mano y lo lleva al sofá, realmente deseaba hablar con alguien de lo que le había pasado. Inquieta, empieza a decirle.
—Nain, hoy me pasó algo increíble, mientras que ese tonto de Andrés me jalaba. No sé a dónde me quería llevar, realmente estaba asustada, jalaba con mucha fuerza mi brazo, me lastimó mucho.
Sabes, tenía mucho miedo, no saber cómo defenderme fue algo que no me gustó. He pensado en que tengo que ir a un lugar en el que me enseñen defensa personal, porque algo así no me puede pasar.
Pero olvidando eso, sabes, me pasó algo muy increíble. Llegó alguien y me defendió, hizo que me soltara, le dio un golpe; fue algo increíble, nunca me había pasado algo así.
Creo que ese hombre es guapo, se podía ver que tenía un cuerpo bastante llamativo; pero no pude ver ni sus ojos, ni su rostro, realmente deseaba ver quién era mi salvador.
Lástima que las sirenas de las patrullas se escuchaban, tuve que pedirle que se fuera; pero sabes, Nain, me encantaría volver a verlo, realmente quiero agradecerle, porque creo que personas así son increíbles.
Nain tal vez pienses que estoy loca, pero para mí fue algo emocionante que alguien pudiera defenderme de ese tonto. Realmente, deseo conocerlo. ¿Tú piensas que estaría bien? O ¿estoy mal, en pedir algo así?
Nain nunca se esperó que ella le dijera eso; sorprendido, empieza a pensar:
Pensamiento.
Qué raro se escucha esto, por lo general quien me mira en ese traje es para verlo morir, es la primera vez que dejo vivo a alguien después de verme así y lo que es aún más ridículo, es que me esté pidiendo volverme a ver, querer conocer ese lado de demonio que tengo.
Mujer loca, realmente no sabes ni lo que pides. Tú sí que sabes ponerte en peligro y eso, mujer, realmente llama más mi atención, realmente me gustaría saber ¿Qué harías si me conoces tal y como soy? ¿Realmente aceptarías a mi parte de asesino? ¿Te quedarías con ese mercenario que vive para matar?
Fin del pensamiento.
Nain la miraba a los ojos, no sabia qué contestarle realmente no sabia si él se podría volver a presentar a ella de esa manera.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Muchas gracias a todas espero que el capítulo les haya gustado ☺️
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Comments
Nancy Gomez Triviño
ja ja ja nain perderás con el enmascarado
2024-07-15
1
Yecenia Guarin
jajajajaj este par son únicos jajajaja cual de los dos esté más loco jajajaj me muero de risa con ellos
2024-07-12
0
Mari Delgado Flores
Nain, fue entrenado y preparado, para hacer trabajos violentos, por eso lo desconcierta, el escuchar a María Eugenia, decir que quiere agradecer y conocer a quien la defendió.
2024-07-10
1