María Eugenia se quitó el vestido y se metió a bañar; duró casi una hora, se puso una bata de baño y fue directamente al closet.
Nain la miró al salir del baño y entrar al closet, que estaba enfrente de la cama. Era una de las dos puertas que estaban juntas.
Él estaba sentado en el sillón grande que estaba pegado a la pared que daba al baño, realmente estaba disfrutando de estar ahí.
Él cerró sus ojos y respiró profundamente, llenó sus pulmones de ese olor que estaba en toda la habitación, que no era otro más que el de ella; pero algo que no podía decirle y que él no pensaba aceptar, era que le gustaba estar ahí, realmente quería seguir viéndola, estar cerca de ella.
Nain sintiéndose cómodo y tranquilo, empieza a pensar —María Eugenia Romero, qué mujer más interesante, realmente deseo saber ¿Quién eres? ¿Qué hay detrás de esa fachada?
Realmente me tienes intrigado, no sé qué es lo que realmente me gustaría más de ti:
Por un lado, me gustaría que fueras mala, egocéntrica y fría para llevarte a la cama sin ningún remordimiento.
Pero, por otro lado, realmente me gustaría que tu personalidad fuera como tu rostro, que parece el de un ángel, que fueras pura, dulce, cariñosa y una buena mujer, de increíbles sentimientos.
¿Qué dilema has formado en mi cabeza, niña? Realmente te deseo, desde que te miré en el suelo, en aquel accidente te me hiciste hermosa y en el hospital pude verte mejor; realmente acepté este tonto matrimonio por puro morbo.
Se me hizo tan descarada la manipulación que usó y a la vez, me hizo sentir extraño; algo dentro de mí me hizo decirle que sí.
Ay Nain, realmente te metiste en un problema que no necesitas, ahora por estar aquí encerrado con esta tentación tan seductora, perderás ese trabajo, que te iba a dejar una gran cantidad de dinero y una buena experiencia.
Siempre tomó trabajos de matar, pero este era solo para robar algo, algo que realmente nunca he hecho; robar sin matar, iba a ser bueno y ridículamente terminé en esta habitación con una mujer que no conozco, que parece estar loca.
Bueno, un mes jugando al esposo perfecto me servirá como unas vacaciones. No está mal que de vez en cuando conozcas a las personas con sus problemas cotidianos y disfrute de una buena compañía como la de esa joven, vamos a ver qué planes tiene esta señorita para mí. –
María Eugenia se puso un pijama que era un pantalón largo, de una tela delicada de seda y la parte de arriba era una de tirante fuerte, era floja, dejaba ver un poco de su pecho con ese escote en V, era de color azul cielo.
Cuando salió del closet se sentó al lado de Nain y con una tranquilidad le dijo.
• Nain, gracias por ayudarme.
Si quieres meterte a bañar, puedo pedirle un pijama a mi padre para ti. ¿Si tú quieres?
Aunque yo me di cuenta de que te gusta dormir solo en ropa interior, puedes hacerlo, no tengo ningún problema con eso.
Nain al escuchar lo que le decía, abre los ojos y voltea a verla; no pudo evitar recorrerla con la mirada. Para él fue algo hermoso, porque se miraba seductora, pero a la vez inocente, termina sonriendo y sin pensarlo dice.
• Te miras más bonita cuando te comportas como una mujer decente y no como una desvivida.
Nain al darse cuenta de lo que dijo, muerde su labio inferior, arrepentido de haber dicho en voz alta lo que pensaba; se levanta alterado y molesto consigo mismo, inseguro, nervioso, le dice.
• María Eugenia, te acepto un pijama para dormir.
María Eugenia miró que el rostro de Nain se puso colorado, realmente fue divertido verlo así, aunque sus palabras fueron lo que más la sorprendieron.
Se quedó sin palabras, no supo qué responderle, el que le dijera bonita, fue algo que nunca se esperó.
Ella no quiso comentar nada, solo se levantó y salió de la habitación, fue con su padre, le pidió un pijama; a su papá se le hizo extraño que le pidiera algo así, más siendo recién casados.
No comentó nada, solo le indicó que tomara una. Ella tomó el pijama y salió de ahí. Mientras caminaba a su habitación, se encontró con una de las empleadas, le dijo que fuera a cambiar su cama.
María Eugenia, al llegar con Nain, lo encontró mirando las fotos que tenía en el buró que estaba a un lado de su cama; tenía una foto donde estaba ella sola, otra donde estaba con su madre, otra que estaban ellas dos y su padre.
Él, al escucharla, se dio media vuelta, en sus manos traía la foto de ella y su madre; tranquilo, le dice.
• Te pareces a tu mamá, puedo preguntarte, ¿qué le pasó?
Ella se acerca y le quita la foto, la regresó a su lugar, mientras hacía eso, con una tristeza le dice.
• Mamá murió cuando tenía 6 años, fue en un accidente, se cayó de las escaleras y estaba embarazada; ese día perdí a mi madre y a mi hermanito, tenía 4 meses y dos semanas de embarazo.
¡Sabes!...
Fue algo extraño, su mejor amiga estaba con ella, lo que dijo fue que perdió el equilibrio, que iba retirada, que no pudo ayudarla; pero lo que no me gustó, fingiendo ser una mujer que cuidaba de mí, se aprovechó para consolar a mi padre.
Terminó casada con él a los 6 meses de la muerte de mi madre, diciéndole que yo necesitaba de una mamá.
Yo no culpo a mi padre, estaba tan desconsolado, tan triste, que realmente cualquier mujer astuta se le hubiera metido como si nada; se dice que una persona cuando más miserable está es cuando más posibilidades tienes de manipularla, de encontrarle el punto débil.
Nain, mañana la vas a conocer. Se llama Soraya y será mejor que tengas mucho cuidado con ella.
Nunca le cuentes lo que pasó entre nosotros, lo usaría para lastimarme y si no es mucho pedirte, trata de mantenerte alejado de ella.
No me gustaría que te lastimara por mi culpa, es demasiado astuta, sabe enredar a las personas, podría hacerte mucho daño.
Nain no dejó de observarla mientras hablaba, pudo ver cuándo su rostro se puso triste al momento de hablar de su mamá y cuándo pasó a una amargura cuando habló de Soraya.
No le preguntó nada, solo tomó el pijama y se metió a bañar.
Cuando salió, la cama ya estaba cambiada y en la mesa de centro de la sala había dos platos que parecían tener sopa de crema de elote, uno más grande que el otro, fruta en trozos, algunos pastelillos, dos platos de ensalada y dos platos más grandes con un trozo de carne, parecían cortes finos.
Se le hizo demasiada comida lo que miraba ahí, pensó en protestar por la exageración, pero antes de decir algo, ella lo tomó de la mano y lo hizo sentarse a su lado.
En ese momento, la mira que empieza a comer, estaba encantado con lo que miraba, solo con verla hasta él empezó a sentir hambre.
Cuando menos pensó, ya se había comido todo, no se podía creer lo que acababa de pasar, por lo regular, él solo comía algo ligero y más que nada ensaladas, hasta ese día, que comió como nunca lo había hecho.
El resto de la tarde se la pasaron encerrados, aparentando ser unos recién casados; María Eugenia trató de hacerle plática, le empezó a preguntar sobre su trabajo, aunque las respuestas de él fueron cortas, solo le dijo "es un buen lugar, buen trabajo”, una respuesta que para ella fue corta.
De ahí pasó a sus amigos, esta vez le contestó con evasivas, aunque no lo hizo porque no deseara contestarle; la realidad era que él no consideraba a nadie amigo, no tenía ningún lazo sentimental y eso era algo que no pensaba cambiar.
Aunque esa plática lo hizo recordar a ese amigo que su criador hizo que matara, fue un recuerdo desagradable.
Terminó pidiéndole que se callara, que deseaba descansar un poco. Después de esas palabras, se fue a recostar, dejándola sentada en ese sofá.
Ella resopla al ver su reacción, sentía que no iba a ser fácil acercarse a él, conocerlo y mientras lo miraba alejarse, pensó.
-Realmente deseaba conocerte un poco, si tan solo me dieras la oportunidad de platicar contigo, de saber cómo eres, para poder tenerte confianza y contarte lo que me pasa.
Realmente necesito un amigo, alguien que pueda ser mi cómplice, que me ayude a mantener a mi padre vivo, ¿cómo puedo saber si puedo confiar completamente en ti? Si yo te contara, ¿tú realmente me ayudarías o irías con esa gente a decirle lo que planeo? -
María Eugenia ordenó a una de las empleadas que recogieran los platos, se quedó sentada viendo la televisión y a las 8:30 pm ordenó que le llevaran la cena; les llevaron algo ligero. Cuando terminaron, él siguió firme con que dormiría en la cama y ella en el sofá.
Nain hizo que apagara la luz y como un dictador, la mandó a que se durmiera. Ella esperó unos 30 minutos y cuando pensó que se había quedado dormido, se levantó sin hacer ruido, se recuesta en la cama lo más retirada de él, para no despertarlo.
Él, al no conocer el lugar, se sentía inseguro; estaba alerta por cualquier cosa y a pesar de que se había quedado dormido, se despertó en el momento en que ella se acercó a la cama.
Realmente, Nain siempre esperó que hiciera eso, no dijo nada, solo siguió dormido y sin esperarlo su cuerpo poco a poco se fue relajando, adaptándose a ese lugar, a la presencia de ella.
María Eugenia era una joven que no se quedaba en un solo lugar al momento de dormir, recorría toda su cama entre sus sueños y sin que lo buscara, terminó al lado de él.
Para Nain era diferente, era tranquilo, nunca se movía, pero esta vez su cuerpo reaccionó al momento en que ella se acercó, terminó volteándose y abrazándola, sus manos terminaron en su espalda, uno de sus pies lo subió sobre los de ella.
María Eugenia siguió dormida, tenía el sueño tan pesado que nada la despertaba y mientras se iba acomodando entre los brazos de Nain, sin querer, entre los movimientos, terminó metiendo su mano bajo su pantalón del pijama, dejándola en su trasero.
Los dos durmieron así, ninguno se movió más en esa noche, parecía que sus cuerpos se buscaban y que estar así era lo que deseaban.
A las 6 am Nain despertó, por un momento se sintió confundido, hasta que recordó que estaba en la casa de María Eugenia.
Sacude su cabeza, para tratar de despertar y poner sus pensamientos en orden, iba a levantarse cuando siente el peso en su mano izquierda, alterado, voltea a ver y la mira profundamente dormida con su rostro pegado a su pecho.
Se le hizo linda verla así, parecía un angelito y se hubiera quedado así mirándola, por largo rato, pero en ese momento sintió cómo algo presiona su trasero.
Volteó y al ver cómo su mano estaba bajo su pantalón, sin entender por qué se llenó de vergüenza, era realmente raro, ya que no era la primera vez que una hermosa mujer lo tocaba de esa manera.
Pero ahí estaba teniendo sentimientos que nunca había sentido por algo tan normal entre un hombre y una mujer, no sabía si tenía que moverse o solo cerra los ojos, esperando que ella despertara, para que se alejara.
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Comments
Yecenia Guarin
jajajajaja ese nain es una nota y que asesinó y se deja intimidar de ella jajjaja
2024-07-12
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Mari Delgado Flores
Dicen que son buenas amigas, en realidad son las peores enemigas.
2024-07-10
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Jesus Castro Montero
Que mala la madrastra matar a la mamá de, María Eugenia y así decía que era ma mejor amiga de su mamá nada que ver fue su enemiga y su asesina hojala Nain la ayude y acabe con esas ratas
2024-05-17
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