Capítulo 16. Siempre has sido tú.

Henrik tragó en seco. Antes había pensado en reservarse toda la información para evitar dañar la mente de Darre, pero le dolía cada vez que su omega regresaba oliendo a feromonas de otra persona. Ya no podía callar la verdad; era su última esperanza de despertar algún sentimiento en Darre.

—Ven conmigo —dijo Henrik, poniéndose de pie y agarrando su chaqueta militar—, usa esto —colocó el abrigo sobre los hombros de Darre. Darre sintió el aroma a feromonas alfa y se relajó un poco. No sabía cuánta coincidencia tenía con Henrik, pero debía ser alta para sentirse protegido con apenas una prenda.

Los dos caminaron en silencio hacia afuera de la tienda y, sin previo aviso, Henrik tomó la mano de Darre. La mano grande y cálida lo reconfortaba aún más, no se opuso a ser guiado por el alfa. Ambos caminaron por un sendero de tierra bajo los enormes árboles, con los sonidos de los animales nocturnos de fondo y solo la luz de la luna iluminando su andar. Darre no podía evitar mirar por doquier en busca de una posible amenaza.

—Oye, Henrik, no hace falta venir tan lejos para hablar, ¿cierto? Volvamos —pidió en un susurro nervioso. La naturaleza no le gustaba y temía encontrarse con un animal salvaje.

—¿Tienes miedo? —preguntó Henrik, casi con burla.

—¿Quién tiene miedo? —tartamudeó Darre—, es simple precaución. —Henrik se detuvo y volvió la mirada hacia Darre, quien lo miró atentamente, temiendo lo peor—. ¿Qué ocurre? —Henrik bajó la mirada y levantó la barbilla del omega mientras la acariciaba levemente con su pulgar.

—No tienes que preocuparte ni tener precaución. Mientras yo esté contigo, nadie te lastimará —las palabras fueron tan sinceras que el corazón de Darre se calentó al instante y el frío se esfumó de su cuerpo. Henrik se inclinó hacia él y le susurró—. Y si alguien se atreve, no vivirá para contarlo. —Su aliento golpeó el rostro de Darre y él tragó en seco.

Las mejillas del omega se calentaron y su espíritu abandonó su cuerpo; la voz profunda de Henrik le hizo querer entregarse en sus brazos, ser marcado y anudado por él. Sería estupendo que un alfa como Henrik lo anudara. Darre negó internamente, tirando esos pensamientos al fondo de su cerebro. No debía dejarse conquistar por él.

—B-bien, sigamos —dijo Darre. Henrik sonrió al ver la reacción que causaba en el omega.

Ambos siguieron caminando unos siete u ocho metros más. Al final, los ojos de Darre se abrieron cuando salieron a un claro en medio del espeso bosque. La vista era maravillosa, casi de fantasía: había un lago medianamente grande en el centro, la enorme luna llena azulada se reflejaba hermosamente en la cristalina agua, y las estrellas adornaban el firmamento como pequeñas luciérnagas pegadas al cielo.

—Es hermoso —dijo Darre, caminando tres pasos hacia adelante y sin poder quitar la vista del agua que reflejaba la hermosura del cielo.

—Ven, ten cuidado donde pisas —Henrik volvió a tomarlo de la mano y lo condujo hasta unas grandes piedras a la orilla del lago donde ambos se sentaron—. Mira esto.

Darre prestó atención a lo que hacía Henrik, quien se puso de pie, agarró una rama grande y la arrastró por el agua. Los ojos de Darre casi se salieron de sus órbitas cuando vio la magia que estaba ocurriendo: el lago comenzó a brillar en un hermoso color morado. Además, las luciérnagas brillantes sobre él le daban un toque más mágico.

—¿Cómo es posible? —preguntó aún asombrado.

—Este lugar tiene una extraña planta acuática que, al tocarla, se vuelve de un morado fluorescente —explicó. Henrik dejó la rama y se sentó al lado de Darre, observando el hermoso paisaje.

Henrik se tomó un momento para respirar profundamente el aire fresco del lago antes de continuar. —Este lugar es especial para mí —dijo en un tono más suave—. Venía aquí cuando necesitaba pensar, cuando el mundo parecía demasiado abrumador. Quería compartirlo contigo porque... —Henrik dudó un momento antes de continuar—. Porque eres importante para mí, Darre. Quiero que sepas que siempre estaré y he estado aquí para protegerte.

Darre sintió una oleada de emociones al escuchar esas palabras. Por primera vez en mucho tiempo, se sintió verdaderamente seguro y querido. Asintió lentamente, sus ojos reflejando la luz del lago mientras se volvía hacia Henrik con una nueva determinación.

—Gracias, Henrik —respondió Darre, apretando ligeramente la mano del alfa. En ese momento, bajo la luz de la luna y el resplandor mágico del lago, sintió que tal vez, solo tal vez, podía dejar que su corazón se abriera a Henrik.

—En realidad, tú y yo nos conocimos antes —dijo Henrik, mirándolo directamente. Era hora de que Darre conociera la verdad y el motivo por el cual se empeñaba tanto en un matrimonio arreglado.

—¿Nos conocimos? —Darre frunció el ceño—. ¿Hablas de la fiesta de…? —pero su pregunta fue interrumpida.

—No, no estoy hablando de esa ocasión —Henrik afianzó el agarre en Darre, temiendo que el omega huyera de él—. Nos conocimos cuando éramos menores.

—¿Por qué no lo dijiste antes? —Darre parecía triste. Había estado ignorando a Henrik todo ese tiempo. No quería casarse, pero si habían sido amigos, al menos debería tratarlo con algo de respeto.

—Quería hacerlo, pero tu padre me lo impidió —la impotencia en su voz era palpable—. Dijo que no podías recordar y que si te contaba todo, podría colapsar tu cerebro por obligarte a desbloquear recuerdos que no querías tener. —La voz de Henrik se quebró; realmente no entendía por qué Darre no quería recordarlo—. Yo quería decirte cuánto te amo, quería contarte todo, pero tenía miedo de causarte algún problema cerebral ya que dejaste al especialista. Me dolió tanto regresar y saber que todos nuestros recuerdos juntos no existían para ti.

—¿Por qué no te acercaste antes? —Darre estaba sorprendido y, de alguna manera, se sentía sumamente triste por lo relatado, como si viejas heridas se estuviesen abriendo.

—Cuando regresé del entrenamiento militar, fui a tu casa. Tu padre dijo que no podía verte y me explicó sobre el accidente que tuviste y sus consecuencias —Henrik estaba realmente arrepentido de no haberlo intentado siquiera un poco—. En ese momento saliste y ni siquiera me saludaste, solo me diste una mirada indiferente, y no sabes cuánto me dolió.

Darre había olvidado eso, pero ahora que Henrik lo mencionaba, un recuerdo vago llegó a su mente. Sí, lo recordaba, pero no quería ligarse a un militar; eran un dolor de cabeza. Así que, aunque lo consideró atractivo, decidió ignorarlo.

—Después tuve que irme porque el ejército me necesitaba, conoces la historia, Darre —él asintió; todo el mundo la conocía—. Todo este tiempo he querido hablarte de nuestro pasado, pero no quiero hacerte sufrir. No entiendo por qué me olvidaste únicamente a mí, pero cuando estaba en el campo de guerra, me hice la promesa de enamorarte y hacerte mi esposo. Porque la persona que amo eres tú, siempre has sido tú.

Henrik se quedó en silencio, dejando que sus palabras calaran en Darre. El omega sintió un nudo en la garganta, una mezcla de tristeza y arrepentimiento. No podía negar que las palabras de Henrik resonaban en su corazón, despertando recuerdos y emociones que había olvidado.

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Esta novela no me salió como yo esperaba 🫠 tenía muchos planes para ella, pero al escribir pues no me siento a gusto con el desarrollo, será corta, tal vez 20 capítulos a lo mucho 🫠

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Comments

María Alejandra Hernández Román

María Alejandra Hernández Román

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2025-01-04

0

Luna_Jago

Luna_Jago

💜❤️🌹🌹❤️💜

2024-10-11

0

Yendi Jaramillo Avila

Yendi Jaramillo Avila

creo que al ser tu primer novela sobre este género , te causa el pensar si será bien recibida como las otras o no , y me gusta , va muy bien y al hacerla corta en lo personal también está bien xq no das tantos rodeos , espero que la continúes y la termines

2024-06-06

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