—Henrik estaba a punto de hablar, pero el estúpido beta tuvo que interrumpir. —Frustrado, dio un último sorbo a su jugo y dejó el vaso con fuerza sobre la mesa. Frente a él, Vincent no pudo evitar soltar una leve risa.
—Amigo, pareces una esposa celosa porque su esposo tenga una amiga de trabajo —comentó Vincent, provocando que Darre frunciera el ceño y le diera una patada por debajo de la mesa.
—¿Quién está celoso? Es solo curiosidad —bufó Darre, cruzando los brazos y mirando hacia la barra de la cafetería. Desde que se habían sentado allí, un guapo alfa no dejaba de mirarlo.
—¿En serio? —Vincent levantó una ceja, mirándolo interrogativamente mientras se recostaba sobre la mesa de madera—. Darre, ¿realmente no sientes ni una pizca de atracción por el almirante?
—Tal vez sí —Darre dejó de mirar al alfa y centró sus ojos en su amigo—. Henrik es atractivo, no puedo negarlo, además, no dudo que sea impresionante, pero no puedo involucrarme sentimentalmente.
—¿Por qué no? No hay nada de malo en probar un poco —Vincent se recostó sobre el respaldo y sonrió pícaro.
—Te recuerdo que hay un futuro matrimonio, no puedo simplemente acostarme con él y después decirle que no quiero nada serio —explicó Darre, echando una rápida mirada al alfa que seguía observándolo—. Él busca una relación estable y yo no estoy listo para eso, así que mientras intento deshacer el compromiso, me divertiré... con otros —añadió con una mirada intensa hacia un desconocido, y Vincent entendió perfectamente lo que eso significaba.
—Bueno, si tiene un amigo omega, preséntamelo.
—Por supuesto, hermano, nos vemos.
Darre se levantó, caminó hacia la persona en cuestión, pagó la cuenta y después de unas breves palabras, la campana que anunciaba la entrada o salida del café sonó. Vincent observó a su amigo perderse entre la multitud y negó con la cabeza.
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El sol se había sumergido por completo en el horizonte, dejando solo un cielo adornado por las estrellas. Darre salió del automóvil y contempló la imponente casa frente a él. Siempre había sentido que ese lugar no era más que una prisión en ciernes, un destino que le estaba siendo impuesto sin su consentimiento. Dejando escapar un suspiro pesado, se encaminó hacia la entrada, sintiendo el peso de las decisiones que se estaban tomando por él.
—Entonces lo dejo en sus manos, Almirante —dijo con un tono de resignación al tiempo que entregaba un informe a Henrik, quien se encontraba a su lado.
Darre rodó los ojos al escuchar esa irritante voz que le provocaba molestias en el estómago cada vez que la oía. Ese estúpido beta parecía no tener hogar, porque desde que lo conoció, lo veía o escuchaba mencionar prácticamente todos los días, como una presencia constante que no lograba ignorar.
—Miren a quien tenemos aquí —intervino Darre con voz fuerte mientras se dirigía hacia la sala—, Sanet Moon, el más joven del pelotón, el chico que parece no tener un lugar propio donde estar. ¿No te alcanza el sueldo que te dan en el ejército?, ¿o por qué siempre andas mendigando aquí?
Sanet frunció el ceño al escuchar las palabras despectivas lanzadas sin tacto alguno. Había investigado los antecedentes de Darre y sabía que era el único hijo omega de un importante empresario, lo que le generaba cierta molestia por la actitud arrogante que mostraba.
Ignorando las provocaciones de Darre, Sanet se giró hacia Henrik con una sonrisa.
—Almirante, nos vemos mañana. Lo esperaré en el autobús para el entrenamiento —dijo con cortesía, intentando no mostrar el malestar que le provocaba la presencia de Darre.
—De acuerdo, Sanet. Nos vemos mañana —respondió Henrik con su habitual amabilidad, tratando de calmar el ambiente tenso.
Sanet asintió y pasó al lado de Darre, quien solo hizo una mueca de irritación al ser ignorado una vez más. Una vez que Sanet salió de la casa, Darre caminó hasta la sala y se dejó caer en un sillón con pereza, reflejando su cansancio y descontento con la situación.
—No debiste hablarle así —escuchó decir a Henrik desde el otro extremo de la sala. Darre levantó una de sus cejas y lo miró con indignación.
—No dije nada malo, solamente la verdad —respondió Darre con tono desafiante, levantándose para enfrentar a Henrik. Aunque la mirada de Henrik se volvió fría, a Darre poco le importaba su expresión en ese momento—. ¿Por qué te molesta? Es un simple subordinado, Henrik —protestó Darre, mostrando su desdén por la situación.
—Es mi subordinado, Darre —dijo Henrik haciendo énfasis en la palabra "mi"—. Estoy a su cargo y soy su tutor. No permitiré que le hables de esa manera.
Darre hizo una mueca de disgusto e irritación por las palabras de Henrik, reflejando su frustración por la situación.
"¡Tsk, maldito idiota!", pensó Darre mientras se daba la vuelta y volvía a sentarse en el sillón, mostrando su falta de interés por seguir discutiendo el tema.
—Sigues defendiéndolo como si él te fuera a dar hijos —comentó Darre con sarcasmo, añadiendo más leña al fuego de la discusión.
—A este paso, él que saldrá embarazado eres tú, y no precisamente de mí —respondió Henrik con un tono sarcástico que hizo que Darre perdiera la paciencia por completo.
—¿Qué mierda estás insinuando? —gritó Darre, levantándose y agarrando a Henrik del cuello de la camisa con un gesto amenazante.
—¡Por Dios, Darre! Soy un puto alfa de élite. Aunque uses spray para ocultar las feromonas alfa en tu cuerpo, mi olfato es agudo. Por supuesto que iba a notarlo —respondió Henrik con calma, aunque su mirada reflejaba una mezcla de coraje y decepción ante la situación que Darre estaba creando.
Darre apretó la mandíbula con fuerza, sintiendo cómo la frustración y el enojo bullían dentro de él. Abrió y cerró los labios un par de veces, como si estuviera luchando consigo mismo, pero finalmente se resignó a aceptar que Henrik tenía razón. No tenía argumentos válidos para refutar las palabras del alfa.
—Ve a tu habitación —ordenó Henrik con firmeza, su tono dejando en claro que no había espacio para discusiones—. Date un baño y deshazte de esas molestas feromonas de un alfa inferior. Después, empaca ropa para tres días y dos noches. Mañana iremos a un campamento.
Darre frunció el ceño con determinación, negándose a ceder tan fácilmente.
—¡No pienso ir a ningún lado contigo! —exclamó, su voz cargada de rebeldía y desafío.
Henrik sostuvo la mirada de Darre con calma, sin dejarse afectar por su actitud desafiante.
—Es una pena, Darre. No te estoy preguntando, te estoy avisando —replicó Henrik con tranquilidad, pero con una determinación que dejaba claro que no habría marcha atrás en su decisión.
Sin darle tiempo a más protestas, Henrik pasó junto a Darre y continuó hacia su destino. Ignoró las quejas que resonaron a su espalda y ni siquiera se detuvo cuando un zapato impactó contra su espalda, seguido de un insulto despectivo dirigido hacia él.
El omega se quedó allí, con la mandíbula tensa y el corazón latiendo con fuerza en su pecho. Se sentía frustrado, enfadado y un poco herido por la actitud autoritaria de Henrik. Pero también sabía que debía enfrentar las consecuencias de sus acciones y decisiones.
Con un suspiro resignado, Darre se dirigió a su habitación, dispuesto a cumplir con las órdenes de Henrik aunque no estuviera de acuerdo con ellas.
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Updated 22 Episodes
Comments
Ceci del Castillo
ay Dios que hipócrita!
2025-02-25
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Diana Velasco
A este punto, yo quiero saber que le pasó a Darren, para su cambio extremo de personalidad y esa decisión de vivir al día, sin compromisos, sin querer ver o aceptar los buenos tratos, la paciencia y el amor del almirante
2025-02-15
0
Lilly
Que pereza este tipo 🙄 aunque no tenga sentimientos hacia Henrik debería tener un poco de respeto ya que es su prometido.
Fuera bueno que el almirante buscara otra persona, pero es obvio que está enamorado y que Darre es el chico a quién se declaró.
2024-12-03
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