Capítulo 09. Me gusta su prometido.

La tensión en la cafetería entre Darre y Vincent era palpable. Darre, aún frustrado, se aferraba a su macaron rosado mientras compartía su dilema con su amigo, esperando un atisbo de comprensión.

—Es un idiota —repetía Darre, como si al hacerlo pudiera liberar parte de la frustración que sentía. Vincent, ya acostumbrado a las quejas de su amigo, decidió responder con su clásico sarcasmo.

—Es simplemente ridículo, Darre. ¿Realmente lo odias o no quieres aceptar que quieres revolcarte con él? —Vincent le lanzó una mirada socarrona, provocando una pausa incómoda en la conversación.

Darre, sumido en sus pensamientos, murmuró para sí mismo: "Supongo que lo que más odio es el matrimonio forzado, no al almirante". Un breve vistazo a sus propios sentimientos que revelaba más de lo que Darre estaba dispuesto a admitir.

—Qué importa eso, únicamente estoy enojado —contestó Darre, mordiendo su macaron con cierta vehemencia—. El idiota me dijo que hoy por la noche habrá una reunión de militares en su casa, su padre también vendrá, así que tengo que estar ahí también.

Vincent, resignado a acompañar a su amigo, soltó un suspiro.

—Genial, podrás conocer a algunos alfas. Dicen que los militares la tienen enorme.

—¿Eres tonto? —respondió Darre con una expresión exasperada—. Tendré a Henrik y a su padre sobre mí, ¿dónde puedo encontrar tiempo para coquetear? Además, todos son colegas del idiota, y por supuesto, muy leales a él.

Vincent asintió con resignación, y entre suspiros dijo:—. Cierto. En fin, iré a hacerte compañía, tal vez también encuentre a un lindo omega.

—Son militares, Vincent, obviamente serán alfas o betas, pero agradecería tu compañía. Me sentiré como un extraño entre todos ellos.

Vincent, recargándose en la silla, parecía aburrido ante la perspectiva de la fiesta militar.

—De acuerdo, iré. Pero tendrás que compensarme después, porque inicialmente tenía planes para encontrarme con el omega lindo de hace dos semanas.

—Bien, conozco un lugar genial para ti.

Así, con el acuerdo establecido y una promesa de diversión futura, Darre y Vincent se prepararon para la noche de la reunión militar.

...----------------...

El reloj marcaba pasadas las seis de la tarde, y la residencia del Almirante K estaba llena de un ambiente animado. Más de veinte invitados pululaban por el lugar, todos ellos ataviados con uniformes militares impecablemente ajustados. Sin embargo, para Darre y Vincent, la velada resultaba más soporífera de lo que podrían haber imaginado.

—Mi abuelo organiza mejores reuniones que estas personas, es simplemente aburrido —se quejó Darre, dejando escapar un bostezo considerable mientras observaba el entorno. Hombres y mujeres se congregaban en grupos, riendo por chistes que a sus oídos sonaban como humor sin vida.

—Ni que lo digas —Vincent le dio un codazo a Darre, señalando con el mentón en dirección a algo que había captado su atención.

Los ojos de Darre siguieron la indicación de su amigo y se encontraron con una escena intrigante. Al otro lado de la sala, Henrik compartía charla con alguien desconocido para Darre. El individuo en cuestión poseía cabello negro y vestía un traje militar que destacaba por su distinción respecto a los demás. Con una estatura inferior a la de Henrik y una piel ligeramente bronceada, el chico irradiaba energía y felicidad, evidenciada por la amplia sonrisa que iluminaba su rostro.

El contraste entre la vibrante presencia del nuevo conocido y la monotonía reinante en la reunión militar no pudo pasar desapercibido para Darre. La curiosidad se apoderó de él, despertando un interés que oscilaba entre el desconcierto y la sospecha. ¿Quién era ese misterioso acompañante de Henrik, y por qué parecía tan efusivamente alegre en medio de un evento que carecía de vida? Las preguntas se acumulaban en la mente de Darre, y la noche apenas comenzaba, prometiendo intrigas y sorpresas aún por descubrir en la residencia del Almirante K.

Vincent y Darre continuaron observando desde su posición estratégica en la fiesta militar, con la mirada fija en Henrik y el enigmático chico. La escena parecía desarrollarse como un melodrama, y Darre no podía evitar sentir una punzada de celos mientras veía a ese beta compartir risas y gestos cómplices con Henrik.

—Ese chico es un fastidio. ¿Quién se cree que es para coquetear con el almirante? —murmuró Darre entre dientes, sintiendo la creciente incomodidad.

—Parece que a tu almirante no le importa la molestia. Mira cómo sonríe. —Vincent señaló la sonrisa radiante de Henrik, lo que solo intensificó la irritación de Darre.

Decidió no dejar que la situación lo afectara y se dispuso a disfrutar de la velada. No obstante, el inconfundible sonido de su nombre pronunciado por Lam interrumpió sus pensamientos.

—Joven Darre, ¿necesita algo? —preguntó Lam, sintiendo la tensión en el aire.

—La persona que está con Henrik, no lo vi entrar, ¿quién es? —inquirió Darre, con una mirada inquisitiva. Lam, aunque confundido, decidió compartir la información.

—Oh, él es el junior más joven del pelotón. Su nombre es Sanet Moon. Fue integrado a las filas no hace mucho, el Almirante es un hombre que ayuda a sus subordinados, por supuesto, Sanet no es la excepción.

Darre asimiló la información mientras sus pensamientos se agitaban. No conocía a Sanet, pero algo en la manera en que compartía risas con Henrik lo irritaba. Decidió abordar la situación directamente y se encaminó hacia la pareja.

—¿Estás disfrutando la fiesta, Henrik? —preguntó Darre con una sonrisa forzada, mientras observaba a Sanet con cierta hostilidad.

Henrik, sin notar la tensión de Darre, respondió con amabilidad:— Sí, está resultando ser una reunión agradable. Y permíteme presentarte a Sanet Moon, uno de los miembros más jóvenes y prometedores de nuestro pelotón.

Sanet extendió su mano en un gesto amistoso hacia Darre. Aunque Darre correspondió al saludo, sus pensamientos estaban ocupados por la inquietud y la confusión.

—Encantado de conocerte, Darre —dijo Sanet con una sonrisa juguetona, ajeno a la tormenta emocional en la mente de Darre.

Vincent, desde la distancia, observaba la situación con interés, preguntándose cómo se desarrollaría este nuevo capítulo en la compleja relación entre Darre y Henrik. En realidad, le divertía un poco la actitud infantil de un tonto amigo.

...----------------...

La atmósfera en la residencia del Almirante K se volvía más tranquila a medida que los invitados se retiraban uno por uno. Darre, destinado a convertirse en el futuro omega del Almirante Kristensen, asumía la responsabilidad de despedir a los presentes. Aunque su sonrisa exterior parecía genuina, en su interior solo anhelaba abandonar ese lugar.

—Almirante Henrik, gracias por invitarme —Sanet se aproximó con una sonrisa radiante de oreja a oreja. La audacia del beta, que no perdía oportunidad para coquetear con Henrik, resultaba exasperante para Darre.

—Eres de los mejores, claro que tenías que estar aquí —elogió Henrik, desatando una leve tensión en Darre, quien apretó los dientes con frustración.

Sentirse ignorado y, peor aún, eclipsado por un beta, hería su orgullo. ¡Un simple beta no debía acaparar la atención de Henrik por encima de él!

—Sanet, ¿verdad? —intervino Darre, reprimiendo sus propias emociones. Ni él comprendía por qué actuaba de esa manera o por qué le irritaba tanto la relación entre ambos. Sanet asintió ante la pregunta—. ¿Podemos hablar un momento?

Henrik frunció el ceño, confundido por la repentina actitud de Darre. Antes de que pudiera expresar algo, un general lo llamó, exigiendo su presencia y dejando a los recién conocidos a solas.

—Joven Darre, ¿necesita algo? —preguntó Sanet con amabilidad.

—Sí, necesito algo —Darre se acercó discretamente—. ¿Cuál es tu relación con el Almirante? O mejor dicho, ¿te gusta él, verdad?

La franqueza de Sanet sorprendió a Darre, pero el beta no se esforzó en ocultar sus sentimientos. La sonrisa amigable desapareció para dar paso a una expresión fría y arrogante.

—Así es, me gusta el Almirante, me gusta su prometido. ¿Tiene algún problema con eso?

—Jaja, eres demasiado descarado para tu rango —se burló Darre—. Y sí, tengo un problema con eso. Resulta que tu tan apreciado Almirante y yo seremos esposos en el futuro. No hay lugar para una cucaracha como tú en la vida de Henrik.

La tensión entre ambos aumentó, pero Sanet, manteniendo la compostura, se despidió, dejando a Darre con la rabia hirviendo en su interior después de las últimas palabras que le susurró.

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Comments

Luna_Jago

Luna_Jago

❤️💜🌹💜❤️

2024-10-11

0

nanay

nanay

¿huelen eso? huele a zorr*

2024-04-25

9

Viviana Maldonado

Viviana Maldonado

parece perro de hortelano darre

2024-02-28

1

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