Darre reclinó el asiento del auto y cerró los ojos, anhelando un poco de descanso. Había pasado todo el día con Henrik, yendo de un lado a otro sin descanso. Estaba exhausto y hambriento, pero el persistente alfa aún quería dirigirse a otro lugar. Después de más de una hora en la carretera, Henrik anunció: "Hemos llegado".
La voz de Henrik lo hizo abrir los ojos e incorporarse nuevamente. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaban en medio de la nada. Su mirada se contrajo un poco y sus manos temblaron. A pesar de haber sido un poco desconsiderado con Henrik, no merecía ser abandonado en la nada como un vagabundo.
—Oye, sé que no soy la persona más amable del mundo, pero no merezco morir aquí —se atrevió a decir Darre. Henrik se quedó sorprendido y, de repente, una risa hermosa y genuina escapó de sus labios. Darre se dio cuenta de lo absurdo de sus suposiciones. Giró su rostro completamente rojo, no solo por su error, sino también por lo hermoso que era el timbre de voz de Henrik cuando se reía.
Sin decir una palabra, Darre abrió la puerta del auto y salió. Henrik sonrió al verlo y también descendió del vehículo.
—¿Qué es este lugar? —preguntó Darre sin quitar la mirada del extenso campo que se presentaba ante ellos. El lugar estaba lleno de pasto perfectamente podado con una altura de unos quince centímetros del suelo. Estaba rodeado de árboles enormes, formando un círculo perfecto, y en el centro se alzaba un enorme árbol que proporcionaba sombra durante el día.
Henrik se paró a su lado y contempló la oscuridad ilimitada, solo iluminada por la hermosa luz de la luna.
—Este lugar es especial —dijo Henrik, permitiendo que la brisa nocturna envolviera su cuerpo. El aire era un poco frío, y Darre, temblando, se abrazó a sí mismo. Henrik, conociendo a Darre, sabía que su orgullo le impediría admitirlo, así que decidió adivinar las cosas. Aunque Darre tenía un comportamiento errático, le resultaba relativamente fácil de leer.
Darre esperaba más que esas cuatro palabras, pero cuando giró la mirada hacia Henrik, lo vio dirigirse hacia el maletero del automóvil y abrirlo. No le dio importancia y volvió su mirada al enorme árbol en medio del campo. Verlo desde ahí le provocaba sensaciones extrañas, como si ya hubiese pisado ese lugar.
—Hace frío, ponte esto —dijo Henrik, interrumpiendo sus pensamientos mientras colocaba una chaqueta táctica en sus hombros. Henrik la acomodó y luego lo miró. Darre examinó la chaqueta y la ajustó debidamente. Aunque era grande, estaba cómoda y el aroma a feromonas de Henrik también estaba presente, lo que inevitablemente lo hizo sentir un poco más cálido.
—Gracias —murmuró mientras cerraba la chaqueta.
—¿Quieres saber por qué es especial este lugar? —preguntó Henrik después de una breve pausa. En realidad, no estaba tan interesado; era solo un claro en medio de un bosque. Sin embargo, Darre asintió.
—Quiero saber —respondió.
—Este fue el lugar donde me declaré a la persona que me gustaba —declaró Henrik, provocando un vuelco en el corazón de Darre. Sus manos, que agarraban el dobladillo de la chaqueta, se apretaron con fuerza en la tela.
La confesión de Henrik lo tomó por sorpresa. Clavó la mirada en el suelo y tragó saliva; realmente no esperaba que lo llevara al mismo lugar que a la persona que le gustaba. Darre sabía que debería estar feliz al escuchar eso, alegrarse al saber que solo era un matrimonio contractual. Sin embargo, su pecho se estrujó al saber que había alguien que le gustaba al apuesto Almirante Henrik.
—¿De verdad? —se atrevió a preguntar—. ¿Y qué ocurrió? ¿Por qué no siguieron juntos? —la voz de Darre era baja, como si no quisiera que las preguntas fuesen respondidas. Pero, los oídos de Henrik captaron cada una de las palabras.
—Sí, justo debajo de aquel árbol de roble fue donde me declaré —narró Henrik mientras miraba con una sonrisa el imponente árbol.
Las estrellas y la luna se reflejaban en su mirada, brillantes y hermosas. Su rostro mostraba amor y añoranza. Darre miró en su dirección y la mirada tan cariñosa que el alfa tenía lo dejó perplejo y adolorido. Algo en su interior se removió, como si una nube densa y oscura se volviera un poco más ligera y más clara. Pero no comprendía sus emociones ni sentimientos. No comprendía por qué tenía ganas de abrazarlo, de golpearlo y de llorar.
—Fue en primavera —siguió diciendo luego de varios minutos en silencio—. Él tiene tu edad en este momento. Yo era un alfa adulto recién diferenciado en ese entonces y mi padre seguía insistiendo con que fuese a la academia militar, y yo también quería ir, pero tampoco quería dejarlo atrás —Henrik señaló el árbol nuevamente —, justo ahí, bajo la rama más baja, en el equinoccio de primavera, le hablé sobre mis sentimientos.
Una sonrisa llena de sentimientos de amor se formó en los labios del alfa. Darre quería mirar a otro lado, pero sus ojos se empeñaban en ver lo hermoso que se veía Henrik cuando hablaba de esa persona. Por alguna razón, eso lo hizo odiar ese momento.
—Le dije que me gustaba, pero en ese momento él no se había diferenciado y tenía miedo. —Henrik bajó la mirada al suelo y después arrugó las cejas—. Dijo: "No puedo aceptarte, eres un alfa de élite y no sé si seré un omega o un beta... Si me diferencio como beta, no quiero arruinar tu vida con los supresores", fue la muestra de amor más grande que puede haber. A pesar de sus sentimientos, estaba dispuesto a dejarme ir.
Las palabras de Henrik resonaron en el silencio de la noche, y Darre sintió una mezcla de emociones.
—¿Y qué ocurrió después? —preguntó Darre, rompiendo el silencio con curiosidad genuina. La historia de Henrik despertó su interés, aunque también le generaba un torbellino de pensamientos contradictorios.
Henrik levantó la mirada hacia las estrellas y suspiró antes de continuar.
—No me di por vencido, lo perseguí aunque me amenazó con demandarme por acoso —dijo y soltó una pequeña risita—. Pero yo sabía que él no sería capaz de eso, además... un poco después dijo que también le gustaba, justo debajo del mismo árbol. —Henrik hizo una pausa, parecía que recordaba perfectamente ese día y lo revivía en su mente—. Pusimos nuestros nombres y la fecha en ese lugar. Antes esto era un terreno sin dueño, pero le hice una promesa.
“No importa cuánto cueste, compraré este lugar y construiremos nuestra casa."
Pero esa promesa la guardó solamente para él.
Darre escuchaba atentamente, cada palabra resonaba en su interior. La historia de Henrik no solo revelaba un amor profundo, sino también una determinación inquebrantable. La conexión entre aquel antiguo roble y el compromiso de comprar el lugar para construir una vida juntos tejía una narrativa conmovedora.
—Entiendo por qué este lugar es tan especial para ti —mencionó Darre, sintiendo una mezcla de respeto y emoción por la historia compartida.
Henrik asintió, sus ojos reflejaban la intensidad de aquellos recuerdos. Darre sintió una fuerte opresión en el pecho, como si algo estuviera pinchando e hiriendo su corazón. Era un sentimiento que no podía explicarse.
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Comments
Karla Romero
solo diré que me dejó en suspenso total
2025-01-29
0
Luna_Jago
💜❤️🌹💜❤️
2024-10-11
0
nanay
nooo, ¿seguirás actualizando? dime por favor que sí, de verdad amé tu historia 😭😭😭😭
2024-04-25
6