A la mañana siguiente, Henrik se levantó temprano y salió a correr alrededor de las cuatro y media de la mañana. Su mente aún estaba ocupada con lo sucedido el día anterior. Nunca antes había perdido la calma con Darre; sin embargo, su cinismo había cruzado los límites de su paciencia.
Alfa era posesivo y celoso por naturaleza. Aunque Henrik había intentado ocultar su verdadera naturaleza cada vez que Darre regresaba con el aroma a feromonas de otro, las suposiciones de Darre lo habían molestado demasiado y reaccionó de manera incorrecta.
Su padre le había enseñado que los omegas no eran débiles, como muchos pensaban. Sin embargo, aún había algo de fragilidad en ellos, y cualquier palabra o acción podía dañarlos. Darre no era el estereotipo de omega; tenía un carácter terrible y, por supuesto, no parecía nada fácil de intimidar. Aunque Henrik no sabía si sus palabras lo habían afectado de alguna manera, estaba inquieto pensando que lo había herido emocionalmente.
Al regresar a casa y después de darse un baño, preparó el desayuno como de costumbre. Sin embargo, para disculparse, se esmeró más de lo habitual. Al final, sonrió con satisfacción al ver lo bien que había quedado todo.
—Almirante —saludó Darre con su habitual frialdad. Henrik le devolvió el saludo con una sonrisa cálida y radiante, pero Darre solo rodó los ojos—. ¿Por qué el desayuno se ve más elaborado? —Darre se acercó al comedor y ocupó su lugar, mirando con asombro la comida. Era mucha, pero todos los platos presentados eran sus favoritos. Incluso había un panqueque con forma de oso que disfrutaba cuando su madre lo hacía. Estaba a punto de sonreír, pero su rostro se enrojeció al recordar quién lo había hecho y dónde estaba. Giró el rostro completamente avergonzado. Después de todo, amar ese tipo de detalles lo haría parecer un niño. Darre carraspeó la garganta y miró a Henrik—. ¿Y bien? —cuestionó.
Henrik borró rápidamente la sonrisa que había mantenido al ver que el desayuno era del agrado del omega.
—Quiero disculparme. Ayer no estaba de buen humor y dije cosas que quizá te hirieron. Darre, yo...
—No hace falta que te disculpes —lo interrumpió Darre, agarrando el panqueque en forma de oso—. No dijiste nada malo ni mucho menos improbable —Henrik arrugó las cejas y apretó las manos a su costado, pero mantuvo la calma—. También me excedí —mencionó con desinterés mientras colocaba mermelada casera sobre su panqueque—. En realidad, no debería haber dicho eso al beta —Darre volvió la mirada hacia Henrik—. Si tienen algo o no, no es mi problema.
El omega volvió su mirada con desinterés y Henrik se quedó en silencio. Era estúpido estar enamorado de alguien así, y él lo sabía, pero no podía evitarlo. Después de todo, había hecho una promesa y haría lo posible por cumplirla.
—¿No vas a desayunar? —Darre volvió a poner su mirada en él, pareciendo inocente y tierno. Sus mejillas estaban un poco abultadas por la comida, lo que lo hacía ver aún más tierno.
—Sí —Henrik ocupó su lugar y se sirvió un poco de huevos revueltos—. Come y no hables con la boca llena.
Darre entrecerró los ojos y se giró con indiferencia, pero eso solo hizo que Henrik curvara los labios. Era tierno su comportamiento cuando no estaba a la defensiva.
—¡Bien! Si ya están todos, suban a los autobuses y pónganse cómodos, nos vamos en cinco minutos —dijo Henrik con voz autoritaria mientras observaba a los soldados preparándose para partir.
Darre frunció el ceño al escuchar el estridente sonido del "¡sí, señor!" que gritaron los soldados. Odiaba lo que estaba a punto de hacer; nunca había imaginado que estaría en un autobús rumbo a quién sabe dónde, lleno de alfas y betas con voces ruidosas que ni siquiera lo miraban por miedo o respeto al almirante.
—Te comerán los insectos con esa ropa —comentó Sanet, acercándose con su típico uniforme militar y la pantalla holográfica desplegada.
—Cierra la boca, solo tienes envidia de mi cuerpo —respondió Darre cruzándose de brazos y chasqueando la lengua. Reconocía que su atuendo podía considerarse inadecuado, pero no pensaba sacrificar su estilo por un estúpido pantalón y botas horrendas.
—¿Envidiar qué? ¿A un torpe omega escuálido? Por favor, no tengo falta de autoestima —bromeó Sanet mientras guardaba la pantalla holográfica y dirigía su mirada hacia Darre—. Tienes suerte de que el almirante te proteja ahí afuera, así que no te hagas el indomable porque no sobrevivirás un día sin él.
—Creo que hay un poco de prejuicios y estereotipos en tu recomendación —replicó Darre con arrogancia y burla—. Los omegas no somos tan débiles como crees.
—Oh, por supuesto que no —Sanet se acercó más—, pero tú eres un inútil, Darre. —Las palabras encendieron la furia en Darre, quien se contuvo de golpearlo—. No le causes problemas al almirante.
—¿Es todo lo que te preocupa, no? —contraatacó Darre levantando una ceja—. Henrik nunca te hará caso, Sanet. Eres un beta y no podrías darle más que un hijo, ¿y adivina qué?, él quiere una familia con más de un bebé.
—No me retes, Darre.
—Vamos, inténtalo —le desafió Darre con arrogancia—. Te estaría muy agradecido si logras hacer que desista de este matrimonio.
Darre pasó a su lado empujando su hombro y subió al autobús indicado por Henrik. Se sentó con enfado y se recostó contra el respaldo, mirando por la ventana. Al otro lado, Henrik hablaba con otros soldados. Debía admitir que se veía extremadamente atractivo con el uniforme pixeleado en color verde oscuro y la gorra que le hacía una hermosa sombra en el rostro. Si no fuera su prometido, ya le hubiera coqueteado.
Su buen humor se esfumó cuando vio llegar al entrometido beta. Sanet se puso recto a un costado de Henrik y dijeron algo entre ellos. Henrik le sonrió y Sanet movió sus manos nerviosamente. Darre rodó los ojos y, al volver su mirada hacia Henrik, se dio cuenta de que él lo estaba observando y le dedicó una sonrisa leve. Darre gruñó por lo bajo y cerró la cortina de la ventanilla.
—Estúpido Henrik —murmuró, aunque su rostro no pudo evitar esbozar una sonrisa de felicidad.
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Comments
Ceci del Castillo
si Henrik disculpese,(que estúpido también),vaya agradezca que su prometido se revuelca con cualquiera,lo i insulta,golpea,eso de que los alfas Son poderosos y fuertes NO aplica a henrik
2025-02-25
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Angeles Saldivar
me gusta tu novela pero siendo como es lo vas a dejar con el alfa no es justo
2025-01-15
0
Lilly
Siempre pensando en el idiota de Darre🙄 una zorra.
2024-12-03
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