Después de una gran charla con la chica ya se me la historia detrás — ¿Su majestad está segura? Podría convertirse en una espía a menos que ya lo sea — Dice Gareth y asiento puede ser verdad.
— Pero tú mismo lo dijiste, esa chica es muy talentosa que hasta a ti te impresiono — Bueno, si esto le impresiono debe ser buena. Comienzo a caminar un poco más rápido y llegamos al despacho de mi tío y entro saltándome la presentación, pero desde hoy jamás volveré a hacerlo a menos que sea en el palacio. Me volteo para darles un poco de privacidad al cambiarse rápido.
— Debiste esperar Marien — Dice Gareth, pero intenta ocultar su risa mientras le tapa los ojos a Rosa.
— Su majestad, ¿qué hace en mi despacho a estas horas? — Pero el sol ni siquiera se ha ocultado, como sea.
— Me llevaré a tu hija mayor al palacio — Le digo.
— No tengo hijas mayores, su majestad creo que se equivocó— Lo interrumpo.
— La chica que usa espadas no me vengas con desvaríos tontos — Todos me miran raro y toso un chip — Digo que sabes perfectamente de quién te hablo, opino que no te molestara, que me la lleve después de todo ni siquiera vive en la casa principal — Me mira nervioso junto a una de sus tantas concubinas.
Hace una hora esa chica me informo que es la hija mayor, pero como nació de una concubina que ya no favorece no vive en la casa principal y ni siquiera le dan las mismas atenciones que a los demás hijos, en pocas palabras no le dieron clases de sucesión ni clases normales.
Y todo por nacer siendo mujer y para poder salir de aquí con su madre decidió convertirse en caballero imperial, pero entrena por sí misma y los exámenes son en unos tres meses, me informo Gareth.
Aunque tenga talento, no cree que entre en su forma actual. En momentos como estos recuerdas que aquí las mujeres sin ayuda de familia o con bienes heredados como yo, no vive muy bien y yo solo centrándome en abrir una tienda de ropa. Seguir con lo que me gusta como pasatiempo, no puedo seguir así — Te daré la finca que está cerca de la capital que sale en mis bienes heredados y esto jamás se vuelve hablar, ¿entendido?— Eso es lo que les gusta a los de su tipo.
— Porque no lo dijo antes su majestad porque me opondría a tal alegría de que usted la ayude.
— Su majestad, muchas gracias — Intenta arrodillarse, pero la detengo y le doy la mano.
— Ve y habla con tu madre, recoge lo más importante que ya nos vamos, debo volver al palacio — Le digo.
Quería ir a la segunda casa, pero tendré que postergar para después lo mejor es volver. Comenzar un buen equipo y no estar viendo a unos nobles dobles caras — Comience todo, volvemos al palacio ya mismo — Anuncia Gareth y voy con Rosa a donde están los carruajes dejando a mi tío con su amante felices por la finca.
— ¿Fue una buena decisión majestad? — Pregunta y veo que está preocupada, le sonrío para calmarla.
— Veremos más adelante si fue una buena decisión — Le digo mientras miramos como ordenan todo para irnos, esto fue curioso si fuera como antes en donde vivía lo hubiera ignorado como si nada. Debería volver a entrenar, también no siempre podre tener a Gareth conmigo o a chico bonito debo a aprender a defenderme por mí misma — Rosa deberías llamarme por Marien es mi apodo.
— ¿Cómo podría atreverme su majestad?.
— Eres mi amiga es normal, mientras estemos nosotras con personas de confianza llámame así se siente mejor — Miro como viene Sigrind con su madre al lado llorando, su madre se ve muy joven y hermosa, ese tipo no sabe de lo que se pierde. Pero viéndolas mejor, me recuerda a mi niñez, fue dura por las carencias, pero tuve un tiempo con mi madre.
— ¡Su majestad! ¿Se siente mal?— Eh porque lo dice, yo... Ah al parecer me salieron varias lágrimas, acepto su pañuelo y me limpio las mejillas mojadas.
— Solo pensaba en mi madre, aunque no lo creas, soy muy sentimental — Me rio porque normalmente no lloro, pero cuando recuerdo mi niñez me vuelvo así — Vamos, no es nada, quiero descansar un poco en el carruaje.
Una hora después
— La emperatriz no es como se ve, eh? — Digo a la nada mientras arreglo la colcha a su majestad, que duerme con su cabeza en mi pierna, lleva desde que comenzó el carruaje a moverse así.
— También lo creo, cuando la conocí creí que sería una llorona lamentosa —Lo miro con mi ceja arqueada mientras él mira por la ventana — Pero mientras más tiempo pasas con ella sigue siendo llorona, pero hace algo para cambiar la situación en algo bueno — Si él le dice que puedo decir yo que la conozco desde haces un mes.
Había escuchado muchos rumores de ella, pero desde que la conocí me di cuenta de que eran falsos. Aun así, con su título debe ser más rancia a amigarse con personas sin poder o con ganar algo de las personas, pero es más amable de lo que juzgué — Sí, lo es — Susurro mientras poso la mano por su espalda, sí que tiene un sueño profundo.
— ¿Y qué has pensado sobre lo que te sugerí? ¿Te gustaría ser una de las damas de compañía de la emperatriz?.
— ¿No es para tenerme más cerca de ti?— Me guiña el ojo como lo hace la emperatriz y nos reímos.
— Tal vez, no puedo negar que me has cautivado mucho, pero lo propongo más porque serías una buena compañía para ella — Nos quedamos mirándonos por un rato hasta que se acerca a mí lo suficiente para susurrar — ¿Puedo? — Sonrió.
— Claro — Y me beso.
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