Ciccio no apartaba su mirada de mi, tuve la necesidad de acomodarme en la silla sin apartar la mirada, solté un gran respiro.
Nahir: ¿Qué sabes de la señorita Loana?
Levantó una ceja dejando a medio bocado el pastel que tenía en el tenedor, le sonreí un poco nerviosa, no tanto por que esa loca fuera mi amiga, pero si iba aceptar en algo con esa mujer mínimo quería escuchar lo que los demás pudieran ver.
Ciccio: ¿La prometida del señor Santino?
Nahir: aja (sonriendo nerviosa)
Ciccio: Nada bueno.
Tragué saliva al escuchar las palabras que me daban una alerta en lo que pensaba, me acomodé mirando hacia el pastel, tomé un pedazo con el tenedor metiendo en mi boca. Le di un ligero sorbo al vaso de agua que tenía cerca de mi. Él sostuvo mi mano, lo miré que no apartaba su mirada con cierta preocupación.
Ciccio: ¿Qué sucede Nahir? ¿Te ha estado molestando?
Nahir: No, para nada.
Ciccio: ¿entonces? Anoche apenas y la saludaste después de todo el drama que se armó.
Nahir: Lo sé. Pero…
Ciccio se puso de pie, llevando su plato al fregadero, me puse de pie siguiendo su acción. Era muy importante escuchar su opinión, pero quería una opinión de él, no de lo que sucedió. Dejé mi plato cruzando mi mano en su brazo, él me miró sonriendo, me impulsé subiendo a la meseta del fregadero, se acercó apretando mis piernas, me gusta tanto ver esa mirada de sentimientos que profesaba para mi.
Ciccio: Sea lo que sea, no te metas en problemas, sé que es difícil lo que estas pasando pero, el restaurante no es el único lugar donde puedes laborar. ¿Lo sabes?
No entendí el por que me decía esas palabras, pero me dejaba en claro que él estaba pensando en que buscaría a Loana para vengarme de alguna manera de ella. Negué con la cabeza mirándolo.
Nahir: Creo que después de lo sucedido, tengo otra opinión de ella.
Negó con la cabeza, tomó ambas manos dejando un beso en cada una, levantó su mirada sonriendo.
Ciccio: Esas personas no son de fiar, cuando menos lo esperes te pueden dar una puñalada.
Nahir: ¿La conoces?
Ciccio: Lo poco que conozco no es nada bueno, pero el tipo de ambiente que ellos viven, solo ven venganza, muerte, asesinato, drogas y una vida que ni tú, ni yo estamos preparados. Ahora bien Loana no es buena persona.
Solté un respiro, eso ya lo sabía, pero me atraía mucho lo que me propuso y ganarme un dinero extra me serviría mucho, contando que estaría en un lugar donde pudiera sacar información del mismo Santino y entonces conocer un poco de ese hombre que sin el por que me había declarado una enemistad.
Nahir: ¿Por qué el señor Santino odia a los rusos?
Ciccio: sinceramente no lo sé, pero ayer en que nos mandaron a llamar cuando te despidieron quedó estrictamente prohibido volver a emplear alguna persona con la nacionalidad rusa.
Negué con la cabeza bajándome de la meseta, solo escuchar lo que Ciccio me decía me daba más por aceptar lo que Loana me proponía, más que nada por que ella podía hacer las cosas sin que le pesara y por otra parte sería para mi una gran satisfacción saber que ese hombre aunque se crea un poderoso no tendría nada.
Ciccio: ¿Qué sucede?
Me senté en el sillón, solo recordar la manera tan ruín en que me trato, me hacía querer odiarlo más, sentir sus manos en mi cuerpo tratando de tocarme… se sentó a mi lado, me tomó de la barbilla haciendo que lo mirara.
Nahir: Ese Santino me odia sin darme la oportunidad de haber demostrado mis capacidades.
Ciccio: Nahir, para ellos solo somos unos empleados, empleados más, empleados menos. Nunca nos mirarían como quisiéramos.
Nahir: Eso es lo que me molesta, me despidió no por haberme peleado con su prometida, me despidió por ser Rusa.
Se dejó caer en el sillón, mirando al techo.
Ciccio: Santino Carlucci perdió a su hermana pequeña, no podía ver, él le dedicaba cada tiempo que tenía libre, nunca la dejaba sola, para él era su vida y si era necesario se la llevaba a sus compromisos, pero creo que se dio cuenta que corría un riesgo con ella. Por eso lo único que sé es que el clan enemigo, mejor conocida como la Mafia rusa, cayó en una de las propiedades y atacó. No dejando viva a nadie.
Entreabrí mis labios al escucharlo, era lo mismo que me había dicho Loana. Negué con la cabeza al saber que si, Santino podía ser un miserable en vida, pero su hermana menor no se tenía la culpa de nada, por el contrario, era un sentimiento puro que todo lo tuvieron que destruir haciendo daño a otras personas.
Nahir: Esos rusos ¿Quiénes son?
Ciccio: no los conozco, ellos no pisan nuestro país, pero si lo hacen, tendría que ser por algún tratado que liberan las otras mafias.
Todo demasiado completo, tanto que en mi mente se vino al tenerlo frente a mí, su sonrisa llena de maldad y esa mirada que pedía a gritos en querer vengarse por algo que otros hicieron.
Me puse de pie, no estaba para nada de acuerdo en la manera de proceder de ese tal Santino.
Nahir: ¿Te has preguntado si realmente no se lo merecía?
Ciccio: ¡¡ Nahir!!!
Nahir: digo, él quiere lo que no tiene, quizá él también es el causante de todo lo que pasa.
Ciccio: como puedes decir que se merece que le hayan asesinado a su hermana.
Nahir: Bueno…
Negué con la cabeza, ni yo misma entendía por que dije eso, realmente no conocía a esa chica y tampoco a él, pero si su misma prometida quiere liberarse de él por algo será.
Ciccio: Nadie tiene derecho a desearle mal a otra persona.
Nahir: PERO ÉL SI TIENE DERECHO A HACER EL MAL…
Ciccio se acomodó en el sillón, se dio medio giro al sentir algo que lo estaba molestando, tragué saliva al ver que sostuvo con una de sus manos el fajo del dinero que supuestamente había guardado, los miró fijamente, levantó su mirada hacia mi.
Ciccio: ¿Este dinero?
Me acerqué tomando el fajo de dinero, pero él lo retuvo arrebatándolo de mala manera, se puso de pie removiendo el cojín, me miró negando con la cabeza.
Ciccio: ¿De donde sacaste todo este dinero?
Nahir: Es.. es mi pago de mi despido.
Ciccio: MIENTES….
Empezó a hojearlos, estaba sorprendido al ver lo mucho que era, se detuvo arrojando el fajo de dinero empezando a quitar todos los cojines del sillón.
Nahir: Deja que te explique.
Tomó la carpeta a lo que en seguida llegué a él arrebatándosela, me miró intentando sostenerla pero la puse detrás de mi cuerpo.
Nahir: NO TIENES DERECHO A REVISAR MIS COSAS.
Ciccio: ¿COSAS? Es dinero de los italianos.
Miré los fajos de dinero, como podía saberlo… él tomó el fajo acercándolo a mí.
Ciccio: ESTE DINERO LE PERTENECE A LA SERIE DEL DINERO QUE TRABAJA EL SEÑOR SANTINO.
Nahir: Te estoy diciendo que él me lo dio en pago.
Ciccio: ¿Por qué me mientes? También firmé el cheque de tu pago. NUNCA SE TE ENTREGÓ DINERO.
No buscaba como salirme de esta, pero no quería decirle nada. Dio un pago tomándome con fuerza de los brazo haciendo que soltara la carpeta cayéndose las hojas de la información que tenía en ellas.
Ciccio: LO HAS TOMADO SIN PERMISO.
Nahir: NOOOO, ESO NUNCA.
Me removí de su agarre haciendo que me soltara, me apresuré a levantar las hojas.
Ciccio: ¿EN QUE DEMONIOS ESTAS METIDA?
Nahir: EN NADA, NO HE HECHO NADA MALO, SOLO ES UN DINERO DEL PAGO DE UN TRABAJO.
Negó con la cabeza, él no me iba a creer, tampoco quería decirle, no quería que él estuviera involucrado en nada de lo que pudiera hacer.
Nahir: Me extraña que pienses que pude tomar algo que no es mío.
Ciccio: ESE DINERO NO TE PERTENECE. ES RASTREABLE.
Rodé los ojos, si era cierto, pues la misma Loana me lo dio, así que si van a detectar algo al menos sería a ella.
Nahir: ESTA BIEN…
Llevé mis manos a mis caderas, se lo diría para que dejara de pensar que me había robado ese dinero. Solté un gran respiro mirándolo. Estaba esperando mi respuesta.
Nahir: ME OFRECIERON UN TRABAJO, UN TRABAJO DONDE TENGO QUE IR POR UNAS COSAS.
Ciccio: ¿Qué trabajo? ¿Quién te lo ofreció?
Nahir: NO TENGO POR QUE DECIRTE, LO QUE HAGA O DEJE DE HACER ES ASUNTO MÍO.
Ciccio: ¿ASUNTO TUYO? Perfecto… Cuando Santino empiece a detectar que la serie de su dinero está por todos lados no vengas a llorar para que te cuide.
Nahir: PUES EN ESE CASO ES MI PROBLEMA.
Ciccio: SI TU PROBLEMA Y DE MUCHOS RUSOS QUE ESTAN AQUÍ SIN TENER UN LUGAR QUE SE DEBAN MERECER.
Solté la carpeta caminando hacia Ciccio, levanté mi mano soltando un fuerte cachetada, él solo dio varios pasos hacia atrás tambaleándose un poco, un fuerte dolor en mi corazón se hizo presente. Mis ojos se empezaron a llenar de lagrimas. Entreabrió sus labios al darse cuenta de las palabras, y no era por lo que dijo sino por la intención de decirlas.
Ciccio: Nahir.
Nahir: VETE…
Mis lagrimas empezaron a caer, él solo me miró negando con la cabeza. Se acercó a la mesa tomando su móvil, caminó hacia la puerta abriéndola.
Nahir: Lo que hayas gastado, te lo pienso pagar.
Ciccio: NO HACE FALTA.
Nahir: NO QUIERO QUE LUEGO DIGAS QUE TAMBIEN TE ESTOY QUITANDO TUS COSAS POR SER RUSA.
Ciccio: Nahir. Lo la..
Nahir: VETE…
Asintió con la cabeza, salió cerrando la puerta, nunca me lo hubiera esperado de él, no cuando muchas veces me dijo que no era igual a los demás Italianos, pero dejaba en claro que su manera de pensar era la misma.
Levanté las hojas mirándolas, lo que había conseguido y por unas palabras sin sentido todo cambiaba.
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Nahir
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Comments
Marta Carrillo Vanegas
pues que no entiende que ese dinero es rastreable y que el horna le está poniendo una trampa que es tan tonta
2024-10-08
0
Anonymous Carmen diaz
Tu locura Nahir te destrozará cuando Santino te persiga por lo que harás Loana no te dirá todo y tú estás confiando en ella
2024-09-22
1
Alexandra Del Carmen Fonseca Chirino
muy cierto /Frown/
2024-03-07
1