La luna se alzaba majestuosa en el cielo, iluminando los jardines del palacio de Atos con su suave resplandor. La noche traía consigo secretos que solo las sombras guardaban, y en una rincon discreto del salón de baile, la reina Dafne se encontraba enredada en pensamientos que la perseguían desde aquella noche con el emperador Ethan.
Los susurros de la corte resonaban en su mente mientras observaba el cielo estrellado desde el balcón. Claudius, su esposo y rey de Atos, ajeno a las complejidades que tejían las intrigas palaciegas hablaba tranquilo con los nobles. Dafne, sin embargo, no podía dejar de pensar en el emperador vecino que la había envuelto en una red de emociones prohibidas.La música y la risa de los invitados creaban un ambiente festivo, pero su mente estaba en otra parte.
Ethan, por su parte, estaba inmerso en el bullicio de la fiesta, sin saber que la misteriosa dama de la noche anterior era la reina de Atos. Sus recuerdos se volvían difusos, pero la conexión con aquella figura enigmática persistía en su memoria. Mientras tanto, Dafne observaba discretamente al emperador, sintiendo una mezcla de nerviosismo y determinación.
El destino conspiró a su favor cuando, al girar la esquina del salón, los ojos de Dafne se encontraron con los de Ethan. Un estremecimiento recorrió su espina dorsal, pero ella mantuvo la compostura. Ethan por su parte sintió cierta conexión, y un sentimiento inesperado surgió Para él, no era solo una más entre las muchas caras en la celebración.
Decidida a desentrañar sus propios sentimientos y atraer a Ethan hacia sus planes, Dafne se acercó al emperador con gracia y elegancia. Claudius, distante en sus afectos, estaba ocupado con los demás nobles, permitiéndole a Dafne explorar esta danza peligrosa.
—"Emperador Ethan, una noche como esta despierta recuerdos imborrables. ¿No cree?" —susurró Dafne, con una mirada intensa que buscaba encontrar algún indicio de reconocimiento en los ojos de Ethan.
El aroma de la reina dejo a Ethan confundido, era igual al de aquella dama, pero no, ella no podía ser. Quizás si subconciente deseaba que fuera ella, y por eso creaba expectativas falsas. —"Disculpadme, noble dama, pero no creo haberla visto antes. Mi memoria, a veces, es un laberinto oscuro."
Dafne sonrió con astucia, sabiendo que la amnesia de Ethan podía convertirse en su aliada. —"No importa, emperador. A veces, los destinos nos cruzan de maneras misteriosas. ¿Qué tal si compartimos un baile para crear nuevos recuerdos?"
Ethan asintió con amabilidad y la llevó a la pista de baile. La música envolvía sus cuerpos en una danza cautivadora. En la penumbra de la sala de baile, Dafne se movía con gracia, su vestido resplandeciendo con cada paso. Los ojos de Ethan la seguían sin comprender del todo, mientras la música envolvía sus sentidos. El juego de luces y sombras parecía reflejar la complejidad de las emociones que se tejían en aquella noche.
Ethan, aún sin recordar la conexión con la misteriosa dama de la noche anterior, no podía negar la atracción que sentía hacia la reina. Dafne, por su parte, tejía un hechizo sutil con cada palabra, guiando la conversación hacia terrenos de confidencias y complicidad.
—"Emperador Ethan, en ocasiones el destino nos reserva encuentros que despiertan sentimientos inesperados. ¿No lo cree?" —murmuró Dafne, su mirada buscando la profundidad de los ojos del emperador.
Ethan asintió, sintiendo la tensión creciente en el aire. —"Es cierto, noble dama. Pero a veces esos encuentros se desvanecen en la neblina de la memoria."
—"La memoria es un misterio caprichoso, emperador. Pero hay experiencias que trascienden sus límites." - Dafne deslizó sus dedos por el brazo de Ethan, creando una conexión física que amplificaba la intensidad del momento.
A medida que la noche avanzaba, Dafne y Ethan compartieron risas, miradas cómplices y secretos velados. Claudius, ajeno a la intrincada danza que se desarrollaba, disfrutaba de la celebración junto a los demás nobles. Dafne, sin embargo, había trazado un plan en el que Ethan se convertiría en un aliado fundamental.
—"Emperador, la política y la diplomacia son como una danza. ¿No creéis que nuestras tierras podrían beneficiarse de una colaboración más estrecha?"
Ethan, cautivado por la presencia de Dafne, asintió pensativo. —"Es cierto, noble reina. Las alianzas pueden forjarse en los momentos más inesperados."
Con maestría, Dafne llevó la conversación hacia los desafíos que ambos reinos enfrentaban. Habló de amenazas comunes y la necesidad de unidad para salvaguardar sus tierras. Ethan, cautivado por la visión estratégica de la reina, empezó a considerar la posibilidad de una alianza más estrecha.
—"Reina Dafne, vuestras palabras resuenan con sabiduría. Tal vez sea hora de explorar caminos que nos lleven a unirnos en un propósito mayor." Ethan expresó sus pensamientos con solemnidad, sin percatarse de la astucia que se escondía tras los ojos de Dafne.
La danza continuó, pero esta vez no solo en el salón de baile, sino en el juego sutil de manipulación política. Dafne había sembrado las semillas de una alianza estratégica, y Ethan comenzaba a verla como una líder influyente con la que valía la pena colaborar.
La noche llegó a su fin, y Dafne se retiró con elegancia, dejando a Ethan con un atisbo de deseo y un sentimiento de deber. Claudius se acercó a su esposa con una sonrisa complacida.
—"Querida, parece que has conquistado al emperador. ¿Qué tanto hablabas con el emperador de Naboo?
Dafne esbozó una sonrisa enigmática. —"oh, querido, solo hablábamos de lo hermoso que puede ser el matrimonio, y las complejidades que puede llevar. - el sarcasmo con el que había hablado no había sino hecho enfurecer a Claudius, pero tuvo que disimular frente a los demás así que sonrió.
- vaya, y el rey Ethan acaso ¿piensa casarse? - le dice claudius.
- pues en algún momento lo hará, no crees?
Dafne se retira, su estrategia para que el rey de Naboo fuera su aliado, parece que puede funcionar.
Así, en la penumbra de la noche, Dafne y Ethan se separaron, cada uno llevando consigo secretos y promesas veladas. La reina de Atos había logrado seducir al emperador, no solo en el plano personal, sino también en el juego de la política. Las sombras de la noche ocultaban los hilos que unían sus destinos, y la danza de la ambición y la estrategia continuaba, tejiendo una historia intrigante entre reinos entrelazados.
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Comments
Patricia Salazar
Ethan y Dafne, sus destinos están por encontrarse otra vez 🤷♀️ deberán trabajar a la par, para acabar con un enemigo mutuo 😱
2025-04-02
1
Irene Nievecita
Me gusta como se maneja ella. tan sutilmente, lo malo que el conejo no está colaborando mucho, hasta ahora es poco el aporte de él
2025-02-12
2
Sonia de la Torre
Hay un camino rápido para esa alianza, acaban con Claudius y se casan, fin jajajajaja
2024-02-27
3