La noche, acompañada del reflejo de la luna, le permitió a Dafne perderse en la oscuridad y así escabullirme para llegar al lugar donde pensaba divertirse. Encapuchada y con peluca, para que nadie logrará reconocerla entro al sitio y se sentó en una de las mesas al fondo para tener una buena vista, y encontrar un buen mozo.
Justo en el mismo bar se encontraba Ethan El rey del imperio vecino llamado Naboo. Dentro de dos días era el deber de Ethan encontrarse con claudius para llegar a un acuerdo de paz entre sus imperios, pero Ethan no confiaba en el rey de Atos, por eso decidió hacer un reconocimiento del lugar anónimamente para asegurarse de que era seguro y no una trampa. Estaba por culminar su misión, así que decidió relajarse un poco, llegó al bar y se sentó en una mesa, hasta que la llegada de cierta dama misteriosa llamo enormemente su atención.
En la penumbra del bar, las notas del piano se deslizaban como susurros sensuales, proporcionando el telón de fondo perfecto para la conexión clandestina entre Ethan y la misteriosa dama. A medida que sus miradas se entrelazaban, se desataba una sinfonía de emociones, y el bullicio del lugar parecía desvanecerse, dejando solo espacio para la intensidad de su encuentro.
Ethan, el rey enemigo, se encontraba atrapado en un torbellino de sensaciones. La dama, con su presencia magnética, se acercó a él como una llama danzante en la penumbra del rincón apartado. Cada paso que daba resonaba con la promesa de lo desconocido, y él no pudo resistirse a la atracción que la envolvía.
El juego de seducción entre ellos era un ballet de gestos sutiles y palabras sugerentes, un lenguaje que ignoraba las barreras impuestas, que sin saberlo los colocaba en enemistad. Cada intercambio aumentaba la tensión, hasta que el deseo, como una marea imparable, eclipsó cualquier diferencia y cegados por lo que sentían se dejaron llevar.
La noche, cómplice silenciosa de sus secretos compartidos, los envolvía mientras se aventuraban en la oscuridad. Bajo el manto estrellado, los destellos de luz en sus ojos revelaban la conexión profunda que trascendía cualquier barrera que los mantenía separados. En la quietud de la noche, se abrieron camino hacia un lugar donde solo existían ellos dos.
Ese magnetismo que los envolvía con solo miradas, le permitió Dafne reconocer la fuerza y gran belleza de Ethan. Decidiendo que sería con él, con quién disfrutaría esa noche. Se acercó a su mesa y pido notar la reacción que causaba en él lo cual le saco una sonrisa picara.
-¿Que hace una mujer tan hermosa, en un lugar como este y sola? - le pregunto Ethan hipnotizado por ella.
- Es muy simple, busco pasar la mejor noche. Y usted noble caballero, ¿qué es lo que lo trae a este lugar? - Dafne puede notar, por su vestimenta que no es un hombre cualquiera, lo que hace que quede intrigada, por saber quién es.
- Lo mismo que la bella dama, aunque creo que con tan agradable compañía, no necesito nada más está noche para disfrutar- Ethan la mira con deseo en sus ojos.
Ethan extiende su mano hacia Dafne - Me concedería este baile mi lady - Dafne no duda en tomar su mano.
En un baile armonioso se sumergen ambos. Parecían una pareja experimentada a la vista de los demás, y no como dos desconocidos. En la vista de Ethan, Dafne noto lo que quería, no necesitaban palabras. Esa noche todo estaba claro.
Y así tomados de la mano salieron rumbo a una habitación privada.Compartieron secretos entrelazados con sus suspiros, revelando capas ocultas de sus vidas y anhelos. Cada palabra compartida era un paso más en la danza apasionada que los consumía. La complicidad entre ellos se volvía más fuerte con cada instante, desafiando las expectativas y construyendo un universo paralelo donde la única realidad era el magnetismo que los unía.
Cada roce y susurro trascendió las fronteras que los divide, como si la noche misma los hubiera liberado de las cadenas de la enemistad. La habitación, testigo silencioso de su conexión prohibida, se llenó de la electricidad palpable de dos almas perdidas en la guerra pero encontradas en la pasión.
La tensión acumulada se liberó en una explosión de emociones contenidas cuando sus labios finalmente se encontraron en un beso cargado de anhelo y desesperación. El tiempo pareció detenerse mientras se sumergían en ese momento robado, un oasis efímero en medio del conflicto que los rodeaba.
Bajo el manto estrellado, la danza apasionada alcanzó su clímax. Sus cuerpos, entrelazados en un abrazo ardiente, se convirtieron en un refugio donde las rivalidades y condenas que pudieran existir dejaban solo espacio para la pasión que crecía en ellos.
Y así, en la quietud de la noche, dos almas destinadas a la enemistad descubrieron un rincón de paz en los brazos del otro, desafiando el destino impuesto por la guerra y creando su propia narrativa enredada en la pasión y la redención.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Ethan abre los ojos un poco desorientado, hasta que despeja su mente y los recuerdos de su noche apasionada llaga como torbellino y una sonrisa se forma en sus labios. Mira a su alrededor y nota que esa dama misteriosa ya no se encuentra y se lamenta por no preguntar ni siquiera su nombre.
Luego de recoger su ropa y pagar, regresa al campamento fuera de la frontera donde se encuentran sus hombres, lo esperan para partir a su imperio su misión en Atos ha Sido completada.
Solo espera que a su regreso pueda volver a encontrarse con tan agradable dama.
- Al fin regresa su majestad, estábamos preocupados de que algo le hubiese pasado - le dice su hombre de confianza.
- Tranquilo Estefan, como ves me encuentro bien, Muy bien - le tranquiliza Ethan
- Con esa sonrisa con la que llegas, debo suponer que alguna jovencita ha caído en las garras de semejante animal - Estefan, no solo era el hombre de confianza de Ethan sino también su mejor amigo. Por eso se atrevía a referirse a su amigo de esa manera.
- No fue cualquier jovencita, era una mujer encantadora - le responde, ignorando el hecho de que le llamara animal.
- valla jamás pensé verte con cara de tonto, tuvo que ser muy buena en lo que hizo - le dice su amigo para molestarlo.
- calla, y mejor ya vamos. Dentro de tres días debemos regresar a Atos para firmar el acuerdo de paz- Ambos hombres se acercan a sus guardias y deciden partir a Naboo.
Ethan voltea una vez más para mirar Atos, antes de partir a su tierra. Espera que el acuerdo de paz con el rey de Atos sea un hecho, no quiere tener que entrar en guerra y que su gente sufra por esta causa.
Ethan.
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Comments
Patricia Salazar
Sacaron chispa Ethan y Daphne (Aurora)😅 que noche 😉 se reconocerán, cuándo se encuentren otra vez 🙄
2025-04-01
1
Maria Gonzalez Gonzalez
fiu fiu, papasito, mmmm
2025-03-31
2
Alana
jajaja, está bien guapo el Ethan, hasta el nombre le queda perfecto 😍😍
2024-03-29
3