La rutina universitaria continuaba para Cecilia mientras intentaba mantener su fachada de estudiante dedicada y solidaria. Sin embargo, la aparición de Camila, una compañera de grupo, comenzó a poner en riesgo su oscuro secreto. Camila era observadora y perspicaz, y pronto comenzó a notar ciertos patrones en el comportamiento de Cecilia que no encajaban.
Al principio, Cecilia se sintió intrigada por la amistad de Camila. Era difícil resistirse a su amabilidad genuina y a su disposición para ayudar. A medida que compartían más tiempo juntas durante las sesiones de estudio y las reuniones de grupo, Camila comenzó a hacer preguntas aparentemente inocentes sobre el pasado de Cecilia y sus intereses. Pero cada vez que Camila se acercaba a la verdad, Cecilia lograba desviar la conversación de manera sutil.
Sin embargo, las preguntas de Camila no se detenían. Notó que Cecilia tenía un conocimiento sorprendentemente detallado sobre la anatomía animal y que parecía estar involucrada en varios grupos de rescate de animales. A pesar de los esfuerzos de Cecilia por ocultar su verdadero ser, Camila no era fácil de engañar. Su intuición la llevaba a cuestionar cada respuesta que recibía de Cecilia.
Una tarde, mientras estaban en la biblioteca estudiando para un examen, Camila decidió abordar directamente el tema. "Cecilia, sé que tienes secretos", dijo en tono tranquilo pero firme. "He notado muchas cosas que simplemente no encajan. Tu conocimiento sobre la anatomía animal es asombroso, pero no creo que sea solo por interés académico."
Cecilia sintió que su corazón comenzaba a latir más rápido. Nunca había estado tan cerca de ser descubierta. Tragó saliva y trató de mantener la calma. "No sé a qué te refieres, Camila. Soy una estudiante de veterinaria, por supuesto que tengo interés en la anatomía animal", respondió, intentando sonar convincente.
Camila la miró fijamente a los ojos. "No me estás diciendo toda la verdad, Cecilia. He investigado un poco y hay cosas que no cuadran. Los animales de los grupos de rescate parecen desaparecer, y sé que estás involucrada en eso de alguna manera."
Cecilia sintió cómo el sudor comenzaba a formarse en su frente. Estaba acorralada y no sabía cómo escapar de esta situación. "Camila, no tienes pruebas de nada. Solo estás haciendo suposiciones infundadas", respondió con una mezcla de defensa y nerviosismo.
Camila suspiró y se inclinó hacia adelante. "Cecilia, esto no es un juego. Si tienes algo que ocultar, es mejor que lo enfrentes ahora. No voy a quedarme de brazos cruzados mientras lastimas a otros seres vivos."
La tensión en la habitación era palpable. Cecilia se encontraba en una encrucijada: podría admitir su oscuro secreto y enfrentar las consecuencias, o podría continuar negándolo y seguir manipulando a Camila. A medida que el silencio se prolongaba, Camila se levantó y miró a Cecilia con una mezcla de determinación y preocupación.
"Voy a descubrir la verdad, Cecilia, con o sin tu cooperación", dijo Camila antes de dar media vuelta y abandonar la biblioteca.
Cecilia se quedó sola en la mesa, sintiendo cómo su mundo se tambaleaba. Nunca antes había enfrentado una amenaza tan real a su secretismo.
Después de la intensa confrontación con Camila, Cecilia se encontró en un estado de agitación constante. Su mente trabajaba a toda velocidad, explorando formas de silenciar a Camila de manera efectiva y segura. La idea de que alguien más estuviera cerca de descubrir su oscuro secreto la atormentaba, y estaba decidida a evitarlo a toda costa.
En su búsqueda de una solución, comenzó a elaborar un plan cuidadosamente tramado. Sabía que no podía simplemente hacer que Camila desapareciera, ya que eso levantaría sospechas y podría ponerla en peligro. Tenía que ser más sutil, más astuta, y sobre todo, asegurarse de que nadie la relacionara con la desaparición de Camila.
Cecilia decidió que la mejor manera de lidiar con Camila era aprovechar sus propias inseguridades. Sabía que Camila era una chica bastante vulnerable, y también notó que tenía ciertas debilidades emocionales. Comenzó a acercarse a Camila bajo el pretexto de ser una amiga comprensiva y solidaria, ofreciéndole apoyo en sus momentos difíciles.
Mientras compartían conversaciones íntimas, Cecilia empezó a sembrar dudas en la mente de Camila acerca de sus propias percepciones y de sus relaciones. Hizo comentarios sutiles para minar su confianza y hacerla cuestionar sus propias interacciones con los demás. En poco tiempo, Camila comenzó a dudar de sus amistades y a cuestionar si podía confiar en las personas que la rodeaban.
Simultáneamente, Cecilia se aseguraba de que su comportamiento pareciera completamente inofensivo. Mantenía su imagen de chica amable y solidaria, siempre dispuesta a escuchar y apoyar a los demás. A medida que se ganaba la confianza de Camila, también manipulaba la percepción que los demás tenían de ambas, asegurándose de que las personas la vieran como una verdadera amiga y a Camila como alguien paranoico e inestable.
Mientras avanzaba en su plan, Cecilia descubrió más sobre la vida y los secretos de Camila. Aprovechó esta información para crear situaciones que la hicieran parecer más amiga y confiable. Pero al mismo tiempo, comenzó a sembrar evidencias sutiles de que Camila podría estar perdiendo el control de sus emociones. Alteraba conversaciones para hacerla parecer errática y exagerada, fomentando la percepción de que estaba al borde de la paranoia.
A medida que pasaba el tiempo, Cecilia notó que su plan estaba funcionando. Camila se estaba aislado cada vez más de sus amigos, y su propia autoestima se estaba resquebrajando. Sin embargo, Cecilia también era consciente de que estaba caminando por un filo muy fino. Cualquier movimiento en falso podría hacer que todo su plan se derrumbara.
Cecilia observaba desde las sombras cómo Camila se alejaba cada vez más de su círculo social, atormentada por sus propias inseguridades y miedos. Aunque había logrado manipular la situación a su favor, también estaba cada vez más consciente de los peligros que esta manipulación conllevaba
La manipulación de Cecilia hacia Camila se convirtió en una telaraña de mentiras y maquinaciones que la envolvía cada vez más. Cada paso que daba, cada palabra que pronunciaba, estaba calculada para debilitar la mente de Camila y llevarla a un punto de vulnerabilidad insostenible. Cecilia se convirtió en la arquitecta de la desesperación de Camila, tejiendo su malevolente plan con precisión quirúrgica.
A medida que pasaban los días, los efectos de la manipulación de Cecilia se volvían evidentes. Camila se tornaba más retraída y distante, traicionada por las dudas sembradas en su mente. Sus amigos notaban su cambio de actitud y trataban de acercarse, pero sus intentos eran en vano. Las palabras de Cecilia habían anidado profundamente en la mente de Camila, como un veneno silencioso que corroía su confianza y autoestima.
La ausencia de Camila en las clases fue como un eco de su sufrimiento, resonando en los pasillos y aulas vacías. Sus compañeros no podían entender qué había ocurrido en tan poco tiempo. Algunos intentaron visitarla en su departamento, pero las puertas permanecieron cerradas, como un reflejo de la fortaleza que Cecilia había construido en la mente de Camila. Ella parecía inalcanzable, perdida en su propio tormento.
Cecilia, siempre al acecho, vio en esta situación la culminación de su plan. Sabía que la mente de Camila estaba en un estado frágil y desesperado, listo para tomar una decisión drástica. La oportunidad se presentó cuando visitó a Camila después de clases. Utilizando su conocimiento sobre las debilidades y temores de Camila, comenzó a manipularla una vez más.
Entre conversaciones cuidadosamente orquestadas, Cecilia logró que la mente de Camila llegara a una conclusión perturbadora y desesperada: la idea de quitarse la vida como un escape final a su sufrimiento. Sabía que esta era su última oportunidad para silenciar a Camila permanentemente, para eliminar cualquier posibilidad de que alguien más descubriera su oscuro secreto.
Finalmente, Cecilia salió del departamento de Camila con una mueca distorsionada en su rostro. La satisfacción retorcida y la sensación de poder la embriagaban. Sus acciones habían tenido éxito, llevando a Camila al punto de no retorno. La mente de Cecilia era como un abismo de oscuridad, donde el sufrimiento y la manipulación se entrelazaban en una danza perversa.
Tres días después, el olor nauseabundo que emanaba del departamento de Camila atrajo la atención de los vecinos y propietarios. Los dueños ingresaron, y lo que encontraron en el baño fue una imagen espeluznante y devastadora: el cuerpo sin vida de Camila. Había llevado a cabo el acto desesperado que Cecilia había sembrado en su mente, una forma de liberarse de los demonios que la habían atormentado hasta el límite.
La noticia de la muerte de Camila se extendió como un incendio en el bosque, dejando a sus compañeros de clase en estado de shock y desconcierto. Nadie podía entender cómo alguien tan joven y vibrante había llegado a tal punto. Mientras la comunidad lloraba la pérdida de Camila, Cecilia ocultaba su satisfacción detrás de una máscara de tristeza fingida.
En su mente retorcida, Cecilia había ganado. Había tejido una telaraña de manipulación que había atrapado a su presa y la había llevado al abismo. La oscuridad que la envolvía crecía con cada acto retorcido, y su sed insaciable de poder y control parecía no tener fin.
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Comments
Nayvi Moreno
Otra víctima de Cecilia, pensé que Camila daría batalla, pero desgraciadamente era inestable emocionalmente hablando por lo cual fue manipulada hábilmente por Cecilia 😰😱
2024-09-20
1
hidemi
como es posible?? que hizo para llegar a ese punto? y como Camila con sus sospechas se dejo engañar tan facil!!!!??
2024-09-13
1
Kyana Goyo
Guaoo como se sale con la suya. Que creatividad tienes escritora 😱😱😱😱
2024-08-24
2