20. La vida continua

Un par de años después el grupo de venganza se había reunido

por última vez, las autoridades les habían seguido mucho tiempo intentando

encontrar alguna debilidad, tratando de que confesaran algún delito, se

incriminaran unos a otros, como había uno de los mejores abogados penalistas en

sus filas, cada vez que eran arrestados o intimidados por las autoridades, el

se presentaba para realizar su defensa, además era una especie de autoridad en

el gremio, pese a su especialidad estaba muy versado en otras áreas de la ley

por lo que no pudieron imputarles ningún delito, ni siquiera allanamiento de

morada a la familia Serna ya que Angelina voluntariamente entregó las pruebas,

intentaron buscar evasión fiscal o alguna otra debilidad pero no lo lograron.

En el jardín de la casa de los Castellanos las hermanas de

Lorenzo jugaban con el pequeño Lorenzo, el hijo de la pareja, Sheila había

llevado a sus hijos pero eran un poco mayores que el niño así que no podían

hacerlo juntos, Lala finalmente había aceptado a Eloisa como su cuñada, por lo

que ahora se llevaban mejor, el heredero Castellanos miró a su alrededor,

Pavlov había vuelto desde la ciudad donde se mudó, al final Rita en uno de sus

ataques de histeria perdió la vida un año atrás pues se escapó al techo del edificio

y cuando intentaron llevarla al cuarto cayó por las escaleras rompiéndose el

cuello, un hecho lamentable, aunque devastó al novio y a la madre, extrañamente

les dio la oportunidad de avanzar porque ambos habían pausado su vida intentado

que Rita se recuperara, los dos detectives se separaron de la policía y ahora

tenían una academia de autodefensa y un pequeño negocio en ciernes que proveía

seguridad privada a algunas fábricas.

Por su parte Evaristo cuando Angelina se recuperó y pudo

caminar relativamente bien, porque le quedó una cojera terrible, decidió

llevarla en un viaje por el mundo, en uno de esos países desérticos el duro

hombre le dijo

-          Angelina, estoy perdidamente enamorado de ti –

ahí sin más con un león trepado en un árbol en medio de la nada como testigo,

mientras ella había contemplado el hermoso paisaje frente a ella, aturdida lo

miró sin comprender

-          ¿Qué dijiste? – preguntó mientras sus manos

temblaban de angustia

-          No importa si jamás me aceptas – sonrió

débilmente – sólo quería que lo supieras

-          Yo… - ella trataba de alejarse, el hombre

levantó las manos sacudiéndolas levemente en señal que no le haría daño

-          Si nunca me das una respuesta está bien – los

ojos del hombre mostraban sinceridad, besó la mano de la mujer suavemente –

mira el león está a punto de bajar, es mejor volver con el guía y sin más

caminó hacia allá, confundida Angelina tardó unos segundos más en avanzar.

Recelosa por el siguiente mes observó la conducta de

Evaristo, sin encontrar ningún indicio de coacción por parte del hombre, era

como si nunca le hubiera dicho nada, incluso llegó a pensar que lo soñó, una

tarde, esta vez frente al mar mientras ambos contemplaban la puesta del sol, el

hombre le dijo

-          Angelina, sólo quiero decirte que me alegro

haberte conocido, mi mundo era obscuro y gris hasta que gracias a ti llegó la

primavera – el hombre rompió el silencio autoimpuesto porque él mismo se había

recriminado ser impetuoso y confesar sus pensamientos un mes atrás

-          ¿Dónde escuchaste esa frase? – la voz de

Angelina temblaba y sin darse cuenta sujetaba la esquina de la camisa de

Evaristo, este desconcertado la miró mientras ella repitió frenéticamente -

¿Dónde?

-          No lo sé, es sólo que al verte aquí en este

lugar – se rascó la cabeza, había vuelto a cometer un error – pensé que esto era

muy cierto

-          Imposible – dijo Angelina más para sí misma que

para Evaristo – no puede ser

-          ¿Estás bien? ¿Llamo al médico?, Angelina háblame

– el hombre comenzó a sentir pánico, ella negó con la cabeza y se retiró a su

habitación llorando, dos días Evaristo esperó fuera de la misma desesperado

Una vista de Angelina le llegó frente a él, ella lo miraba

fijamente y se había vestido con un fresco atuendo con estampado de flores que

él le había comprado al llegar a este lugar y que ella no había querido usar.

-          Jamás volveré a decir nada – dijo el hombre que

tenía profundas ojeras y un aspecto desaliñado, ella negó con la cabeza,

tomándole la mano

-          Mi amado Octavio el día de nuestra boda, me dijo

algo muy similar – comenzó a hablar ella de manera muy suave, Evaristo la miró

desconcertado – yo no pude evitar recordarlo – las lágrimas brotaron de sus

ojos, él quería abrazarla y consolarla, pero quizá ella lo rechazara así que se

obligó a detenerse en ese lugar – estuve pensando, quizá me está empujando, has

sido más que paciente conmigo y sé que no serías un monstruo como Gustavo,

¿puedes tenerme paciencia?

-          Toda la que necesites – respondió sin dudarlo -

¿puedo… darte un abrazo? – preguntó dubitativo, ella asintió con la cabeza, él

la rodeó con sus poderosos brazos y le susurró – no tengo intenciones de llegar

a tener intimidad si es que tú no lo deseas, con que estés a mi lado basta y

sobra para que sea feliz, incluso si vivimos como hasta ahora, con eso me

conformo

-          Aún no sé hasta dónde me sea posible llegar, hay

heridas que no cicatrizan, no puedo prometer nada

-          Con que seas feliz yo lo seré – ambos se

abrazaron y después se retiraron a sus respectivas habitaciones y continuaron

con su viaje, regresaron justo para esta reunión

Cuando ambos se presentaron tomados de la mano sorprendieron

a más de uno, hasta el momento sólo se daban la mano y ocasionalmente ella

aceptaba un beso en la frente o suavemente en los labios, pero para Evaristo

era más que suficiente, decidieron vivir juntos y ya tenían preparada una

habitación para cada uno y Lucas, quién sorpresivamente conoció a una chica

mulata cuando se les unió al viaje en una isla, ella era amable, inteligente y

bastante orgullosa, por lo que le llamó la atención ambos llegaron minutos

después del padre de Evaristo.

-          Agradecemos a los presentes su asistencia,

después de mucho logramos nuestro objetivo – dijo Lorenzo levantando la copa –

nuestras vidas se están estabilizando y como les consideramos familia queríamos

anunciarles que Eloisa está esperando a mi segundo hijo – una sonrisa llenó su

rostro y un rubor cubrió las mejillas de ella – mi amada mujer me hará padre de

nuevo así que por favor brinden con nosotros

Los presentes levantaron sus copas y brindaron, cada uno

decidió dar a conocer alguna buena noticia, unos emprendieron negocios,

retomaron los estudios, se casaron las sorpresas se dieron cuando Evaristo se

hincó frente a Angélica

-          Bueno – dijo nervioso – tu y yo no somos jóvenes

y para mi desear que seas mi mujer Angie es un sueño, hemos viajado y creo que

podemos seguir como hasta ahora, pero casados, ¿qué dices? – ella le miró,

mientras el susurró sólo para ella – ambas habitaciones están listas – sonreía

mientras lo decía, ella esbozó una sonrisa y asintió, le colocó el anillo, que

se olvidó de sacar antes de hacer la propuesta y ante las sonrisas de quienes

eran sus amigos se abrazaron mientras él le daba un pequeño beso en la frente

cuando todos gritaron “beso, beso”; quizá algún día habría más que un beso

casto, quizá nunca; eso no le importaba a Evaristo, sólo deseaba pasar el tiempo

con la mujer que amaba.

Los tres amigos observaron la escena, Lucas se había

separado un poco de su novia para poder pasar un tiempo con ellos, recorrieron

con la mirada a todos los presentes, era difícil de creer el calvario que habían

vivido, pero ahora todo era dicha, habría conflictos, pero estaban unidos por

la complicidad y por la adversidad, junto este grupo era invencible y nada los

haría separarse. Los tres se abrazaron como cuando eran niños, lloraron de la

felicidad de haber sobrevivido, de seguir siendo amigos, de ser bendecidos en

esta vida, brindaron silenciosamente.

Poco después del anochecer los invitados comenzaron a

retirarse mientras la pareja de los Catellanos-Torres se metió en su casa,

arroparon a su hijo y se besaron apasionadamente, maña sería un día normal,

¡qué afortunados eran!

FIN

***Espero que les guste y que me apoyen*** Mi novela siguiente se llama "Amor de madre" y ya está publicada

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Comments

Patry Fernandez

Patry Fernandez

Excelente 👌

2024-12-27

0

Susana Macedo

Susana Macedo

muy buena historia autora y corta como me gustavfelicitaciones

2024-10-11

0

Alicia Quintana

Alicia Quintana

muy buena historia, aparte corta,

2024-09-01

0

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